Apuntes en borrador

PREOCUPACIÓN. Como escribimos la semana pasada, es buena cosa cuando cada fuerza política decide dar participación a sus adherentes en la toma de decisiones, como por ejemplo, en la elección de sus autoridades y representantes, quienes definirán las líneas políticas a seguir en los próximos años.

Dando participación es como cada partido político se fortalece, y de esa manera, por el sistema político que rige en nuestro país, también se vigoriza nuestro régimen republicano de gobierno. Políticos que no entiendan eso, debilitan las pretensiones futuras, no solo propias sino del país mismo (pues la fortaleza institucional se basa en el vigor de cada partido político), y a estar por las últimas encuestas, eso se torna evidente.

Convocar a elecciones internas a padrón abierto, donde ya se puede votar con 14 años de edad y tener un 46% menos de votantes que en las anteriores elecciones internas (2012), tanto a nivel nacional como en lo departamental, siendo gobierno, comprueba la realidad de nuestro país, donde el ciudadano cada día es menos ciudadano pues deja de importarle la cosa política.

Recordemos entonces que apenas participó el 37% de los uruguayos habilitados para votar en las anteriores elecciones internas de todos los partidos políticos en junio de 2014, donde las elecciones tampoco eran obligatorias.

Pero la desidia de la gente a participar no es patrimonio exclusivo de la política, es en todos los órdenes de nuestra sociedad, por eso debemos relativizar debidamente el tema, sin dejar de destacar que no es lo mismo no participar en la comisión del barrio o de un club deportivo o social o sindical, a lo que es la vida cívica, donde lo que está en juego ya es el destino del país.

Este es un tema que debería ser tomado con la debida seriedad por todos los partidos políticos y la academia, donde los politólogos diagnostican lo que ya todos sabemos pero no dan recetas para revertir esta situación. A veces pareciera que trabajasen para abonar la actual situación en la que nos encontramos pues solo les interesa rescatar intereses sectoriales a los colectivos.

***

HONESTIDAD. Ese es otro tema, tener la suficiente honestidad intelectual para hacer un análisis y balance de la magra votación que se tuvo en general, más allá de la relativización de la que venimos de comentar.

No se es honesto si se miente para mejorar una imagen que no es necesario ni mejorar ni explicar. Se sabe que el uruguayo cada día se interesa menos en los temas partidarios en particular, y en todos los órdenes en general.

Por tanto, decir que esperaban menos votos y al recibir más de lo que esperaban la derrota se transforma en una victoria, perdiendo en Salto cerca de 3 mil votos (45% menos que en 2012), no deja de ser un análisis simplista, básico y mentiroso.

En el caso de Salto se agrava porque demuestra que el interés y esperanza del votante frenteamplista que tenía siendo oposición en el 2012 (gobierno del Partido Colorado), cayó siendo gobierno, solo pudiéndose explicar por un cúmulo de factores, entre ellos, la decepción. Análisis que se confirma tras ver lo mal que votó el candidato a presidente y la lista del intendente Andrés Lima.

Luego queda para el análisis interno de cada sector del Frente Amplio cómo votó y qué debe interpretarse de ello y rectificar el rumbo o mantenerlo, si así se entiende, pero sin mentirse, porque de lo contrario se hará una lectura equivocada de las urnas.

LEONARDO SILVA







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