Apuntes en borrador

AUSENCIA. El país como tal tiene grandes déficits en varios sectores de nuestra sociedad. No de ahora, de siempre.

El Estado como tal, más allá de los gobiernos de turno, termina abonando la práctica de dejar en manos privadas aspectos que está obligado constitucionalmente a hacerse cargo.

Ya no hablemos de lo usual en materia de seguridad y de educación, agreguemos hoy lo que tiene que ver con la salud.

El Estado se hace cargo en materia de salud de las patologías conocidas y recuperables, pero aquellas que requieren de mayor esfuerzo, mira para el costado. ¿Por qué? Porque es caro. Repito, esto no es de ahora, es de siempre. Basta ver desde cuándo algunas instituciones privadas vienen trabajando para ayudar a personas con problemas.

Vayamos a un caso claro, notorio y reciente. La Fundación Teletón. Es sabido que atiende casos especiales de niños con patologías severas que ninguna otra institución médica del país, mucho menos la salud pública, se hace cargo.

Cada año necesita realizar un llamado al corazón de cada uruguayo, pidiendo una colaboración para solventar los gastos del año venidero así como también, atreverse a concretar ampliaciones en su propia institución para poder así atender más y mejor a los chiquitos que llegan de todo el país.

Lo ocurrido este fin de semana está mostrando la situación económica y moral de nuestro país. Mientras el uruguayo de a pie da hasta lo que no tiene para colaborar con tan noble función, el Estado como tal mira para el costado, supongo que con la vergüenza de no estar ocupándose de la misma, porque entendámonos, es el Estado el que debe hacerse cargo de los gastos de dichos tratamientos, para eso el pueblo uruguayo paga impuestos (cada día más onerosos, dicho sea de paso), para que se cumpla con lo que establece la Constitución de la República.

Una vez más, la sociedad debe enfrentar ese tipo de ausencias estatales y hacerse cargo. Si no estuviera la Teletón, ¿quién se encargaría de todos los chicos con patologías severas que buscan una rehabilitación? ¿Cuántos ya han conseguido su rehabilitación? Y observemos que por una cuestión material, la Fundación Teletón no puede hacerse cargo de muchos casos que suelen quedar, en el mejor de los casos, en lista de espera.

En un país serio, eso no debería ocurrir, pues el primer garante que esa rehabilitación y atención de personas con determinadas patologías se llevase a cabo es el Estado.

Además, si no existiera Teletón, solo aquellas personas que tienen la suerte de nacer en cuna dorada tendrían la sana expectativa de alguna recuperación. Los hijos de humildes trabajadores, no. He ahí la importancia de la ausencia del Estado y como ésta debe ser suplida por la iniciativa solidaria de gente maravillosa.

Pero la situación económica del país también incide. Cada año se pone como meta mínima igualar lo obtenido en la telemaratón televisiva del año anterior. En esta oportunidad se trataba de $ 133 millones, los que este año no pudo alcanzarse.

Si bien no se trata de una cifra menor haber podido recolectar $ 126 millones, faltó para alcanzar la meta, que por lo general, se superaba ampliamente. Es la primera vez que esto pasa en la historia de la Teletón.

La cara de tristeza que mostró la televisión entre quienes participaron del evento este fin de semana una vez conocida la cifra, debe ser un emplazamiento moral a quien corresponda. A buen entendedor…

LEONARDO SILVA







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