Apuntes en borrador

CONFIESO que en alguna oportunidad me vi tentado de escribir sobre la selección sub 20 de nuestro país que se encontraba del otro lado del mundo defendiendo el honor futbolero de nuestro país.

Pensaba escribir sobre la maravilla que representaban estos muchachos que lograban contagiar a todo un pueblo esa esperanza de alcanzar alguna conquista deportiva y hacernos madrugar para deleitarnos verlos jugar al fútbol, como contraste a la desazón que viene significando nuestra selección mayor de fútbol, que sigue sin dar pie en bola.

Más allá del resultado final, tras perder dos partidos consecutivos por la vía de los penales, que no es otra cosa que a suerte y verdad, debemos sentirnos orgullosos del esfuerzo de nuestros muchachos, lo que motiva la siguiente reflexión…

***

CREER. Los uruguayos necesitamos creer en algo o en alguien. En esta oportunidad no me referiré a cuestiones metafísicas ni de la divina providencia, sino a cuestiones más bien humanas y terrenales.

También tengo claro que antes, esa misma esperanza era depositada en los caudillos o líderes de los partidos políticos porque los uruguayos siempre hemos estado del lado de la República y del sistema democrático y representativo de gobierno, donde los partidos políticos juegan un papel preponderante.

Pero esa, no digo idolatría, pero al menos adhesión a los partidos políticos se ha ido perdiendo. Según estudios académicos que se han realizado, los partidos políticos han ido perdiendo lo que es definido como “voto cautivo”, es decir, aquel que nacía o adquiría de sus padres una adhesión partidaria.

La gente se ha vuelto más analítica, y ya no vota a un partido político por su sentimiento o pasión, sino tras analizar su voto. De algunos estudios realizados, hoy el uruguayo antepone al candidato antes que al partido político o a sus propuestas o plan de gobierno (al que básicamente, nadie lee).

No importa a qué partido político represente, se vota al que se considera mejor candidato. Eso ha llevado a un debilitamiento de los partidos políticos, porque la gente está dejando de participar en las internas partidarias. Tan es así que en las últimas elecciones internas apenas el 35% de los uruguayos participó, al no ser obligatorias.

Esto conlleva una dura crítica no al sistema, sino a los propios partidos políticos, que parecen estar más preocupados por las rencillas internas y con sus adversarios que en atender los verdaderos requerimientos de la gente.

Esta falta de participación de los ciudadanos en dirimir las internas partidarias marca un vaciamiento en la legitimidad de los candidatos emanados de las mismas. Esto cambia unos meses después al ser obligatorias las elecciones y mejorar su performance electoral, lo que no deja de ser una burbuja alejada de la realidad.

Entonces, como seguimos buscando en qué o quién creer, terminamos somatizando en el fútbol (¿a alguien le suena lo de pan y circo?). Esto va a funcionar mientras los cuadros ganen, si pierden, como vienen perdiendo los políticos, se tendrá que buscar alguna alternativa, como por ejemplo (y perdonen el exabrupto): trabajar en la construcción de un mejor Uruguay.

Pero como dijo un amigo al ver cómo estaban las cosas, “difícil para Sagitario”…







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