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Apuntes en borrador

FARMACIA. Sorprende que aún sorprenda que se diga que la farmacia del Hospital Regional Salto no funcione bien o tenga faltante de medicamentos.

Hace años que remedios con el sello del MSP se venden en algunos quioscos informales o en la feria. Lo que en realidad sorprende es que todos sepan y nadie haga algo.

Quienes compran a bajo precio esos medicamentos se sirven de ese beneficio, sin importarles que de esa manera perjudican a usuarios del hospital que también lo necesitan. En varias oportunidades se ha escuchado en alguna radio comentarios al respecto, pero ninguna autoridad ha encarado el tema con la debida seriedad.

Ahora se hace pública una auditoría de ASSE que intentaron ocultar, donde se destaca la enorme faltante de medicamentos bajo la dirección de alguien que en breve será investigado en el Parlamento por el supuesto cometimiento de algunos delitos tipificados en el Código Penal, a lo que ahora se sumará esto otro.

Más allá de la responsabilidad de las autoridades de la Salud, que deben (o deberían) asumirla tanto por la vía administrativa como por la vía judicial, sorprende que ahora la gente se haga la sorprendida de lo que marca la auditoría de ASSE y la pésima administración de una farmacia que es usada por gente que realmente necesita.

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DEVALUACIÓN. No se trata de un arranque de patrioterismo lo que nos inunda sino de decepción. Una vez más, no es contra las autoridades que deciden suspender un acto patriótico de una fecha que marca el verdadero comienzo de nuestro país, sino que las autoridades que tenemos son un reflejo de lo que somos como sociedad.

Basta de repetir esa manida frase, “tenemos los gobernantes que nos merecemos”, como buscando responsabilizar a quienes los votaron. Nuestros gobernantes no son otra cosa que el reflejo de lo que somos, porque vienen de nuestra sociedad. Por tanto, no es que a las autoridades les dé lo mismo hacer o no hacer un acto patriótico, en realidad es a nuestra sociedad a la que no le importa si se hace o si se suspende el mismo.

Entonces, lo que debe preocuparnos es que ya no nos preocupa participar de una fecha patria. Hemos vaciado de contenido esas fechas. Si la gente concurre masivamente a calle Uruguay cada 25 de Agosto es porque algún familiar desfila (porque es obligatorio) y quiere sacarle una foto para el recuerdo, no porque en verdad esté comprometido con el Día de nuestra Independencia y sobre lo que eso significa.

Podríamos seguir enumerando otras fechas, y llegaríamos a la misma conclusión, el vaciamiento de contenido que hemos hecho de cada fecha patria deriva en que lo único que importe es el día feriado para no ir a trabajar o a estudiar. Incluso, en los centros de estudio se ha perdido la solemnidad a tales fechas al extremo que hoy es muy difícil que algún joven estudiante o escolar conozca por qué es feriado.

Nuestra sociedad padece hoy de una anomia en nuestro patrioterismo. Ante tanta historia y contra historia (revisionismo) que nos han estado dando que la única vez que nos sentimos orgullosos de andar con la bandera de nuestro país es cuando gana la selección de fútbol y nos juntamos todos para festejar en el centro.

Nuestras raíces están devaluadas en la bolsa de valores, pero eso no importa. Lo que en realidad importa es que eso a nadie no le importa.

LEONARDO SILVA