ÁRBOL SIN RAÍCES…

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Nos preocupa sobremanera, el insólito desconocimiento sobre la historia nacional, por parte de la mayoría de la juventud; ni que hablar respecto a las tradiciones patrias y el sucesivo respeto que se les debe, y a las figuras que marcaron un hito en el país; demostraciones, si las hay, del deficiente estado de la educación y de su anunciada implosión. MANODURAYPLOMO copia
Escuchaba en la televisión a una periodista encuestar a estudiantes “universitarios”, sobre qué se recordaba el 25 de Agosto; las respuestas fueron variadas: retorno a la democracia, algo que ver con Artigas, plebiscito contra la dictadura, etc.
Cuando se les indicó que era fecha de la Declaratoria de la Independencia, y se les preguntó quiénes fueron los principales héroes de esa gesta, las respuestas fueron diversas, como inexactas: Artigas, Batlle, Saravia, etc.
Retrotrayéndonos al año pasado, en una encuesta similar con motivo del 18 de Julio, también, efectuada a estudiantes “universitarios”, y lo que es peor, de Facultad de Derecho, las respuestas sonaban como bombas molotov: Independencia, Desembarco de los 33, Natalicio de Artigas, y muchas barbaridades más.
Se preguntarán en qué puede beneficiar conocer hechos históricos y a sus protagonistas, como lo hizo un joven avanzado en los estudios de medicina: “si no tiene que ver con lo mío, ¿para qué me sirve?”. Lamentable concepto para quien, o quienes, serán profesionales y ejercerán, probablemente, destacados roles en la comunidad, sin ser necesario que participen en política; desconociendo que lo que abunda no daña, menos, si se trata de cultura general.
Claro; no responsabilicemos a los muchachos que han pasado por la escuela, como por el liceo, lugares estos en los que se les debería inculcar, descontando la cuota parte correspondiente a los padres, el deseo de formación y sana competencia, como herramientas imprescindibles para abrirse paso en el mundo.
Al encontrarse carentes de respaldo en la orientación, desembocan en un nivel educativo que busca solamente el pasar de grado con el mínimo esfuerzo y servir como cifra de una maquillada pseudo-educación que, a lo gatopardista, ha sido retocada, pero con las mismas carencias de ayer, o acrecentadas aún más, siempre en perjuicio de los educando. Y así, nos engañamos los uruguayos, cuando creemos, convencidos, que el Plan Ceibal, ha abierto un mundo paradisíaco en la democratización educativa, cuando en realidad es imperioso antes que chatear o navegar, el aprender a leer y escribir bien; nos engañamos, cuando, cual resignados perdedores, nos comparamos con países que se encuentran peores que nosotros y decimos orgullosos: estamos en el lugar 120; nos engañamos, cuando, pensamos por ventura, que podrán las nuevas generaciones defender los intereses nacionales, desconociendo hasta lo más mínimo de su pasado e idiosincrasia.
En los actos patrios en los que hemos participado recientemente, pudimos apreciar la abismal diferencia con aquellos a los que concurríamos con ansiedad y devoción. El respeto solemne al entonar el Himno Nacional, sin mascar chicle, obviamente; el honor al recitar un poema en homenaje a los Próceres; la instancia fundamental de la Jura de la Bandera y la implicancia de convertirnos en ciudadanos, sin serlo aún. El privilegio de representar a nuestro centro de enseñanza colocando una ofrenda floral al pie del monumento de la ocasión, constituían un ritual que henchía el pecho de los niños que buscaban la feliz aprobación de los mayores, pues nada más y nada menos, se estaba honrando a la Patria.
Todo eso se ha perdido en gran medida, y no decimos totalmente, pues, abrazamos la esperanza de que no sea así; que lo que vemos sea producto de un engaño pasajero, solamente.
Nunca tan clara y vigente la letra de la música Santa Marta de Labarnois & Carrero: “Aunque es malo mantenerse aislado, cuando todo el mundo está tan conectado, si el diablo gobierna hay que tener cuidado, la cultura nunca puede estar de lado; no todo está en venta, no todo es mercado, árbol sin raíces, no aguanta parado, ningún temporal”.