Así no solucionamos nada

Cuando leía días pasados que la Intendencia de Montevideo planea subirle los impuestos a las propiedades que se encuentran abandonadas, yo me pregunto, ¿no será mejor hacer una investigación meticulosa para saber el motivo por el cual los responsables de esos bienes los han dejado en ese estado de abandono durante todos estos años?
Porque quizás la intención de más de uno sea poder regularizar la situación de esa propiedad, pero quizás se les hayan presentado inconvenientes, problemas económicos para poder hacerlo, situaciones familiares que no tuvieron el mejor desenlace y esa propiedad pasó a ser un dolor de cabeza, yo que sé, tantas cosas que podrían haber ocurrido como para que alguien en un país como este que tiene déficit habitacional para su población haya dejado abandonada una propiedad. ¿Eso al Estado no le parece raro?
Porque en vez de citar al dueño del lugar para tratar de encontrar una solución al tema, encima las autoridades se dan el lujo de volver aún más inaccesible ese lugar abandonado para sus legítimos dueños al cargarlo con más impuestos. Porque incluso podrían ayudarlo a demoler, tanto para expropiárselas y hacer complejos de viviendas en esos lugares, como para buscar situaciones en las que se les dé utilidad a tales bienes.
Pero no, acá vamos por el lado del revés, porque se ve que alguien cree que para qué las cosas fáciles si las podemos hacer complicadas. Entonces lo hacemos así, le ponemos un impuestazo al titular del bien, porque creemos que el tipo se hizo el vivo, que es lo más fácil porque nos evita pensar, alguien se ve que dice en alguna oficina pública: “el tipo se hace el vivo así que pónganle otro impuesto y asunto resuelto”.
Porque para el Estado las cosas siempre son así, ellos revierten el principio de presunción de inocencia, todos somos culpables hasta que se demuestre lo contrario. Eso es lo mismo que pasa con los servicios públicos, no le asombre que si mañana le viene una tarifa de luz que triplica el valor de lo que usted paga habitualmente, usted va a ser culpable de haberla consumido, y el principio es “pague, después reclame”. Y ahí analizan su situación y si la ven favorable capaz le devuelven algo, mal y tarde.
Pero en el caso de la cantidad de propiedades de alto valor que están abandonadas y sin solución aparente, no solo pasa en Montevideo, sucede en varias partes del país y por supuesto también en Salto. Hay casas que son enormes, monstruosas porque son de otra época, y como los valores son tan altos por los impuestos que deben pagarse en este país, máxime si se trata de una sucesión inconclusa, que viene de años hasta por problemas familiares, o porque los papeles no están al día, o falta algún heredero, los problemas se acumulan y el sistema no aporta soluciones, sino que únicamente le pone al interesado en regulariza los problemas una cortapisa tras otra.
Ese tipo de casonas abandonadas, terminan siendo ocupadas por gente que no tiene dónde vivir y eso se vuelve un juntadero de mugre, un foco de infección y un problema
De riesgo para esa pobre gente que se mete en esos lugares para encontrar un techo. Entonces, por un lado me parece bien que el Estado se ocupe de buscarle soluciones a estos temas, pero si sabe que el propio sistema impone cuestiones legales e impositivas que muchas veces son el motivo por el cual esas casas están abandonadas, es decir, los propietarios se ven perjudicados por los aspectos normativos al punto que los mismos se vuelven tan lesivos que ellos no pueden hacerse cargo de sus bienes para poder disponer de los mismos, encima, si la solución aparece como cargar a la gente con más impuestos no estamos siendo serios, responsables ni sanos mentales, porque estamos agregando más piedras en una misma mochila.
En Salto, hay un ejemplo claro, la casona de la esquina de 18 de Julio y Artigas estuvo por años en una situación desoladora, vaya a saber uno cuál fue el motivo para que los herederos de esa imponente mansión no pudieran hacerse cargo de la misma, pero estoy seguro que no es que no hayan querido, sino que habrían encontrado diversas situaciones que en vez de facilitarles el camino, los alejaron de ese lugar hasta que no sé cuál fue el destino, solamente que en la actualidad se convirtió en el mal cimiento de una pretendida obra fallida, que alberga indigentes por las noches y presenta un severo riesgo para todo el que por allí transita.
Por lo tanto, muchas veces cuando el Estado hace cosas como esas, donde en vez de buscar una solución de fondo a los problemas impone otro a la fuerza, como es generar una sanción con un impuestazo como si eso motivara al dueño a hacerse cargo de algo con lo que no pudo, me parece que estamos operando al revés de la milanesa y que tendríamos que decirle en la cara a nuestros gobernantes y legisladores, que los problemas pasan porque vivimos en un sistema que no te permite hacerte cargo de las cosas, sino que establece parámetros muy rígidos que lejos de darle soluciones a la gente, complican mucho más las cosas.
Pero antes de que salte un botón de la camisa, es bueno también decir que el engorroso sistema burocrático que tenemos en este país no lo inventó el gobierno de turno, viene desde hace muchísimos años, pero el gobierno de turno es el que puede cambiar las cosas y no seguir actuando como los que actuaban quienes estuvieron antes que ellos.
Tendrían que poner un freno a las cosas y tratar de encontrar una solución al corto plazo, porque este ejemplo de las casas abandonadas, que seguramente involucran a no poca gente pero tampoco a tantos ni es problema común de todos los días, lo puse para mencionar que no se pueden solucionar las cosas a impuestazos, no podemos seguir en el país de los impuestos donde todo lo sancionamos de esa manera, porque nunca vanos a lograr la anhelada transformación social que tanto se ha prometido y que todavía muchos queremos creer que algún día puede llegar a darse.

HUGO LEMOS







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