Ayer y Hoy

UN HOMBRE MEDIOCRE

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Leyendo el libro “El Hombre Mediocre” de José Ingenieros, cuyo verdadero nombre era Giuseppe Ingegnieri, nacido en Italia en 1877, pero radicado en Argentina desde muy pequeño; estudiante del Nacional de Buenos Aires, quien luego se recibió de Médico; también, escritor, filósofo, sociólogo y político, fallecido en la ciudad porteña a los 49 años, en 1925, rescatamos parte del texto que, de verdad, sirve para que en los días que nos separa del acto electoral que decidirá el futuro del país de los próximos 5 años, pero que cimentará las bases de los 25 o 30 años venideros, pensemos concienzudamente qué decisión adoptar a la hora de sufragar; qué modelo de país deseamos para que forje el porvenir en el que deseamos crezcan nuestros hijos, constituyendo, también, la realidad de muchas naciones del mundo y, en particular, de nuestra América Latina, las que hoy padecen crisis sociales y políticas, quizás, producto de la mediocridad de los que, esporádicamente, ocupan el poder, y que, con sus acciones u omisiones, sepultan los anhelos de sus pueblos y con ellos, el futuro.

Ingenieros sostiene en su obra cumbre que: «Cada cierto tiempo el equilibrio sociMANODURAYPLOMO copiaal se rompe a favor de la mediocridad. El ambiente se torna refractario a todo afán de perfección, los ideales se debilitan y la dignidad se ausenta; los hombres acomodaticios tienen su primavera florida.“
Los gobernantes no crean ese estado de cosas; lo representan.“El mediocre ignora el justo medio, nunca hace un juicio sobre si, desconoce la autocrítica, está condenado a permanecer en su módico refugio.“
El mediocre rechaza el diálogo, no se atreve a confrontar, con el que piensa distinto. Es fundamentalmente inseguro y busca excusas que siempre se apoyan en la descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir públicamente sus ideas, propósitos y proyectos. Se comunica mediante el monólogo y el aplauso.“
Esta actitud lo encierra en la convicción que él posee la verdad, la luz, y su adversario el error, la oscuridad. Los que piensan y actúan así, integran una comunidad enferma y más grave aún, la dirigen, o pretenden hacerlo.“
El mediocre no logra liberarse de sus resentimientos, viejísimo problema que siempre desnaturaliza a la Justicia. No soporta las formas, las confunde con formalidades, por lo cual desconoce la cortesía, que es una forma de respeto por los demás. Se siente libre de culpa y serena su conciencia si disposiciones legales lo liberan de las sanciones por las faltas que cometió. La impunidad lo tranquiliza.“
Siempre hay mediocres, son perennes. Lo que varía es su prestigio y su influencia.“Cuando se reemplaza lo cualitativo por lo conveniente, el rebelde es igual al lacayo, porque los valores se acomodan a las circunstancias. Hay más presencias personales que proyectos.“
La declinación de la «educación» y su confusión con «enseñanza» permiten una sociedad sin ideales y sin cultura, lo que facilita la existencia de políticos ignorantes y rapaces.»
Todo parecido con la realidad actual, no es mera coincidencia; es producto de lo antedicho. A votar con conciencia; a votar con dignidad y responsabilidad. Que los 30 segundos que nos lleva introducir la papeleta en el sobre y éste en la urna, nos permita, al mismo tiempo, divisar la diferencia existente entre ser o no un hombre mediocre.““