AYER Y HOY EL DÍA DESPUÉS…

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Pasadas las elecciones internas de los partidos políticos, y habiendo sido la ciudadanía la electora del rumbo que desea para las distintas colectividades, y con ello, el perfil de los parlamentarios y del futuro Presidente de la República, ahora sólo resta el trabajo más arduo: convencer a través de las propuestas.
Consideramos que, uno de los errores que se ha venido cometiendo sistemáticamente en nuestro país en las últimas elecciones, ha sido la falta del debate entre candidatos a la primera magistratura, no bastando con los dos efectuados.
Vemos con sana envidia cómo, en otros lugares, se enfrentan en una cordial competencia, dando a conocer cuáles son sus respuestas a problemas reales y específicos, y de qué manera, éstos, son más eficaces que los que propone el adversario; también, el poder observar el temple del político ante los cuestionamientos, tanto del oponente, como del moderador, quien cumple con su excelente función, al tratar de “apretar” al candidato, con alguna que otra pregunta incómoda, ayuda al momento de tomar una decisión.
El debate es una de las herramientas con las que contamos los que deseamos cotejar los proyectos de país que nos proponen, aquellos que lo tienen; es una sana tradición que supimos ejercer, y que, quizás, por cobardía de algunos políticos mal preparados y menos conocedores de qué hacer y qué rumbo darle al Uruguay, se ha imposibilitado la instancia.
Muchas veces creemos que se menosprecia la inteligencia del electorado y subestima su honestidad intelectual; hemos oído con estupor, que si se elige a tal o cual, con ese voto se le otorga un cheque en blanco para hacer lo que considera “mejor” para la Nación, horrorosa equivocación.
Tenemos el derecho y el deber de conocer a ciencia exacta las propuestas de los futuros gobernantes. Compartimos el hecho que se recorra mil veces el país; que se realicen multitudinarios actos; que se gasten millones en propaganda en los medios de comunicación; pero, estamos convencidos que, la mejor manera de saber qué pretenden hacer, lo obtendremos a través de los debates.
A partir del pasado lunes 1º de julio, comenzó una carrera por el sillón presidencial; dependerá del carisma de los elegibles, y de sus habilidades para hacernos llegar su mensaje, si se los unge ganadores o no.
Falta tiempo, y no tanto, para que los candidatos nos den a conocer, qué futuro nos espera a los orientales; empieza el descuento en el marcador, para que revelen seriamente, cómo utilizarán el poder que les otorgaremos, una vez que alcancen su meta; cómo desempeñarán la confianza que depositaremos en ellos, el día después.