Camino empresarial hacia el 4.0

Sin lugar a dudas, las reglas del juego del sector empresarial han cambiado mucho en los últimos años, desde el aumento exponencial de la oferta hasta las variaciones en los hábitos de consumo de los segmentos de clientes, y todo ello de forma acelerada y difícilmente predecible. La forma en que se hacen los negocios ahora, no es la misma que antes y si miramos hacia el futuro, todo nos hace creer que lo único constante será el cambio.

«La Digitalización es la razón principal por la que desde el año 2000, más de la mitad de las empresas listadas por el Fortune 500 han desaparecido.»

Pierre Nanterme, CEO de Accenture
Adaptarse a los cambios es ante todo, búsqueda continua de conectar la propuesta de valor del modelo de negocios con los deseos y necesidades del segmento de clientes. En ese sentido, lejos de los debates sobre si las nuevas tecnologías “inventan” nuevas necesidades, lo cierto es que los modelos que han hecho disrupciones dentro del mercado, desde Uber hasta Airbnb, todos demuestran que había un nicho para ese tipo de negocios y de ésta forma, quizás sea una buena idea estar alerta y entender las implicancias de la digitalización.
El objetivo del presente artículo para Link de El Pueblo es introducir al lector en una definición sobre industria 4.0, no limitada a los aspectos tecnológico sino amplia e integrada a la evolución del modelo de negocios en base a innovación disruptiva o gradual.Industria-4.0.

Una primera aproximación
Antes de introducirnos de lleno en la industria 4.0, diremos que aún no existe un consenso sobre una definición sobre lo que verdaderamente es la misma. Sin embargo, y tomando como referencia su origen en Alemania en el año 2011, desde aquel país voces que convergen dentro de su programa Industrie 4.0 la definen como al digitalización de la industria, de allí que también se la conozca como “Internet Industrial” o “Fábrica Inteligente”.
En el medio de toda la vorágine de cambios, la imperiosa necesidad de adaptarse a los mismos. Si bien queda claro el por qué, y mucho más pareciera evidente que la incorporación de tecnología cumple un papel clave en ese camino, lo cierto es que el cómo recorrer un camino empresarial hacia el 4.0, genera aún más dudas que certezas.
Dentro de la alta incertidumbre y complejidad, se evidencia que un análisis del entorno, tanto tomando en cuenta aspectos socio-económicos, los factores políticos, la demanda y oferta o la valoración de los factores tecnológicos disponibles, son quizás el “contrapiso” a cualquier estrategia, el diagnóstico de base sobre el cual se estructurará luego el cómo llegar a “lo 4.0”.
La buena noticia es que no quedan demasiadas alternativas sobre cuál es el puerto hacia el cual direccionar la proa; en mayor o menor medida, todo converge en la digitalización de los modelos de negocios. Sin embargo, lo anterior no significa “digitalizar quilombos” sino que al contrario, mucho antes de entrar a navegar en la industria 4.0, hace falta idear, definir y validar un modelo de negocios “a digitalizar”.
Dentro de esa “novedad” o mala noticia para los que creían que industria 4.0 es unilateralmente y de alguna manera u otra caricaturesca robotizar negocios, lo cierto es que eso es el final del cuento. En todo caso, ofrecer garantías de que el modelo de negocios es más competitivo y productivo a medida que agrega tecnología es posible si y sólo si, se genera un ejercicio en el que aterriza un abordaje técnico que permita repensar el negocio en su conjunto, y con ello no hablamos de otra cosa de la importancia de la innovación, y por otra parte, el papel central que tiene una adecuada gestión de procesos.

El lado “blando” de la industria 4.0
Dependiendo qué programa o fuente utilicemos, será la forma en que la industria 4.0 se materializa. No es lo mismo la estrategia o las definiciones que toma Alemania, País Vasco o China, y en ese sentido la labor que viene llevando adelante el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) de Argentina, institución de referencia en la región del tema, viene trabajando en el perfeccionamiento de una metodología basada en la coexistencia de dos anillos de la industria 4.0, uno que contiene los “habilitadores tecnológicos” y otro que se conforma por aspectos estratégicos. Téngase en cuenta, tomando como referencia las líneas anteriores que cuando hablamos de industria 4.0 hablamos de la convivencia armónica de dos anillos. El primero de ellos, mucho más “duro”, en el que cuestiones técnicas tales como la computación en la nube, tecnologías inmersivas como la realidad virtual o aumentada, la inteligencia artificial, la seguridad ciberfísica, la manufactura aditiva, el big data, el desarrollo del software, la robótica colaborativa y el Internet industrial de las cosas se materializan.
Mientras que el otro, más “blando”, en el cual el manejo de aspectos estratégicos tales como la evolución de la propuesta de valor, el pensamiento de diseño aplicado, el desarrollo del factor humano, las opciones que brinda el buen aprovechamiento de la economía circular para redefinir el negocio, el no perder de vista las políticas públicas y regulaciones, el mirar las tecnologías impulsadas por la sociedad, conectada y así la inteligencia colectiva, todo ello haciendo un todo que hace a un efectivo pasaje de un modelo de negocios a otro, basado en lo que podríamos denominar “lo 4.0”.
Ni solamente con foco en las cuestiones “blandas”, ni únicamente basándose en aspectos “duros” será posible llegar a buen puerto. Cuando hablamos de industria 4.0, nos referimos a una coexistencia de la tecnología en relación al factor humano y la forma en que la misma tiene una viabilidad comercial.

Muéstrame el dinero
Parece una obviedad pero es una condición necesaria y excluyente que todo “repensar el emprendimiento”, traiga consigo el pedido de “show me the money” o dicho en español “muéstrame el dinero”. Incorporamos tecnología para mejorar la experiencia del cliente, si pero…
¿De qué manera monetizamos la inversión realizada? ¿Cómo un cambio en el modelo de negocios traerá consigo una mejora en la competitividad y productividad del emprendimiento? ¿Cómo podemos disminuir la probabilidad de ocurrencia de riesgos negativos del proyecto?
Si bien desde el momento en que realizamos una adecuación tecnológica, lo que estamos modificando dentro del modelo de negocios son los recursos clave que el mismo tiene para crear valor al segmento de clientes; lo cierto es que un adecuado análisis del retorno sobre la inversión o visualizar la relación entre las curvas de costes de calidad y no calidad son estrategias posibles para convencer a dar el primer paso al empresario.

Primer paso, eliminar el quilombo
No faltamos a la verdad cuando decimos que una “buena digitalización del negocio” trae consigo el ejercicio de depurar, gradual o de forma disruptiva el negocio. Si un proceso en concreto se lleva a cabo de manera ineficiente porque la forma en que fue configurado, es errónea, por más “software” en el que invirtamos o ingeniería tecnológica que queramos agregar, el problema de raíz no habrá sido eliminado y con ello, tarde o temprano los dolores de cabeza aparecerán. Dimensionar que digitalizar es ante todo posible en la medida que podamos pasar de datos a inteligencia, sin datos parece imposible llegar a cualquier información o conocimiento que resulte de valor para el empresario. Si miramos esto de manera retrospectiva, nos daremos cuenta que para llegar a pensar en la industria 4.0, debimos con anterioridad identificar los flujos de información de los cuáles se nutrirá la tecnología en concreto definida.
A partir de lo mencionado, se desprende que el pasaje de contar con datos no estructurados a datos estructurados, trae de manera intrínseca una suerte de “disciplina” para recolectar, clasifica y analizar la información generada, derivando así en la importancia de contar con registros que “monitoreen” la gestión.

Consideraciones finales
A primera vista podría sorprender que gran parte de la tesis del artículo invita entender un camino empresarial hacia el 4.0 trae consigo de manera irremediable, un abordaje holístico por parte del empresario. Sin él, el camino, difícilmente una “ingeniosa tecnología” o una importante modernización no sería otra cosa que una buena intención de querer mejorar la productividad y competitividad del emprendimiento, pero que queda en eso, intenciones sin resultados.
Otras voces podrán argumentar que la industria 4.0 se trata de un modismo o un intento de copiar tendencias internacionales poco conectadas a la realidad de la región, no obstante, pareciera que la incorporación de tecnología avanzada en los modelos de negocios no traen otra cosa que una respuesta a la mejora de la productividad y competitividad empresarial. Si ese fin se cumple, nos encontraremos con un camino factible para recorrer, mucho más si las paradojas de la innovación se superan a base de instrumentos de apoyo técnico y subsidios para invertir.
La importancia que tiene la persona dentro de la estructura organizacional, la existencia de una adecuada infraestructura tecnológica como así también la validación comercial que la experiencia que se ofrece al segmento de clientes tiene valor para el mismo, todo ello en su conjunto son cabos sueltos que cuando se pretender trabajar en pos de la mejora del modelo de negocios, son necesarios atar.
En el contraste, la situación inicial en la que se encuentra la gran mayoría del sector MIPYME nos marca que la distancia hacia la industria 4.0 es amplia, no obstante, la decisión de recorrer dicho camino es imperiosa en la medida que no se quiera aumentar la probabilidad de perder el tren. La destrucción creativa tal cual se la podría concebir desde una perspectiva Schumpeteriana nos lleva a marcar cualquier estrategia de digitalización de los modelos de negocio con una consecución de pasos, y con ello, la existencia de metas intermedias que hagan más amigable el salto hacia “lo 4.0”.
Lic. Nicolás Remedi Rumi