CARLOS MONZÓN: COSECHANDO AMORES y ODIOS

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo

LA BATALLA DE ROMA
Corría el año 1970 y a Carlos Monzón le tocaba disputar una pelea que a decir verdad le cambiaría la vida, era el combate con el boxeador italiano Nino Benvenuti por el Campeonato Mundial de los Medianos en el Pallazo Dello Sport de Roma. Para muchos críticos deportivos esa fue «La batalla de Roma», y que el enfrentamiento hizo reconocer a Monzón, como el gran boxeador de todos los tiempos. En la partida desde Buenos Aires, muy pocos familiares de Monzón solamente marcaron presencia en el Aeroparque de Ezeiza, ya que el púgil no era el favorito. Nadie creía en Argentina que ganara la disputa. El destino quiso todo lo contrario, ya que Carlos «Escopeta» Monzón ganó por KO. El «tano» venía con todas las luces prendidas y credenciales a flor de piel, con grandes triunfos y pocas derrotas, así y todo Monzón no lo perdonó, tirándolo de brutal manera, de un derechazo, en el duodécimo asalto, sorprendiendo a todos en el mundo, convirtiéndose en campeón absoluto. Esa vez el recibimiento en Argentina fue apoteótico con largos festejos por la Avenida Corrientes y alrededores, cuando el pugilista apareció montado en la caja de un viejo camión rodeado de decenas de personas. Así y todo, Benvenuti pidió la revancha que se realizó en Mónaco ésta vez, meses después, donde en el tercer asalto le tiraron la toalla desde el rincón, ya que estaba siendo muy castigado. Volvió a triunfar Monzón. Carlos Monzón. 1

87 PELEAS GANADAS, 3 DERROTAS, 9 EMPATES
En su brillante carrera por el boxeo Monzón ganó por 87 veces -59 knockouts, 28 decisiones- perdió tres veces, tuvo nueve empates y un combate sin veredicto. Luego de las peleas con Benvenuti, llegaron los encuentros con Emile Griffith, el 25 de septiembre de 1971 en el Luna Park de Baires, Denny Moyer, el 4 de marzo de 1972, en Roma, Jean-Claude Bouttier, el 17 de junio de 1972, en París, con Tom Bogs, el 19 de agosto de 1972, en Copenhague, con Bennie Briscoe, el 11 de noviembre de 1972, en Buenos Aires, nuevamente con Emile Griffith, el 2 de junio de 1973, en Montecarlo, con Jean-Claude Bouttier, el 29 de septiembre de 1973, en París, con Mantequilla Nápoles, el 9 de febrero de 1974, en París, y màs adelante habrían más. Paralelamente al boxeo, en 1974 fue convocado por el director y guionista Daniel Tinayre -quien fuera esposo de Mirtha Legrand- para estelarizar la película «La Mary». Es allí que conoce a Susana Giménez, quien sería también coprotagonista de la película. Demás está agregar que Monzón era un púgil ya famoso a esa altura, pero no un actor, y sus deficiencias en los parlamentos forzaron a los diferentes productores del filme a contratar a un profesional, para doblar su voz. Se estrenó el 8 de agosto de 1974, en Argentina y Uruguay, con un elenco brillante: Susana Giménez como «Mary», Carlos Monzón encarnando a «Cholo», Alberto Argibay, Dora Baret, Teresa Blasco, Juan José Camero, María Rosa Gallo, Dora Ferreiro, Antonio Grimau, Leonor Manso, Ubaldo Martínez, Olga Zubarry, Guillermo Battaglia, entre otros. Actualmente «La Mary» es considerada una película de culto.

SUSANA GIMÉNEZ, SU ETERNA PASIÓN

Durante el rodaje de «La Mary» nace el amor y la pasión entre Giménez y Monzón. Compartiendo días de rodaje, se hicieron amigos, jugaron a las cartas, se fueron de paseo, a veces a almorzar y otras a cenar, y la pasaron bien en una palabra. Se comenta a viva voz que no les costó demasiado grabar las escenas más íntimas de la cinta, es más se dice que hacían ambos oídos sordos al escuchar la palabra «corten!»… seguían en lo suyo acaloradamente como si tal cosa. La pareja desprendía fuego y duró por cuatro largos años. Vivieron juntos, viajaron por el mundo; ella acompañando a Monzón en su ruta de boxeador y hasta disfrutaron una luna de miel permanente. A Susana le daba brillo estar al lado de la figura de Monzón, y más allá de todo, Susana le enseñó a Monzón a compartir una vida social que hasta ese momento el no conocía. Le enseñó a vestirse, a estar y a compartir una mesa, modales, y más. Con el tiempo la pareja se fue deteriorando, pasando por momentos vehementes de Carlos Monzón hacia Susana Giménez, hasta que ésta no soportó más las durezas y le dió la despedida. Hasta el día de su desaparición Monzón sostuvo que «Susana fue el amor más grande de mi vida. Fué mi pasión… «

SE ENTERO POR UNA REVISTA
Mercedes Beatriz «Pelusa» García, la esposa de Monzón, se entera por una revista de espectáculos de las andanzas de su marido con Susana, y pone el grito en el cielo. Cuando regresa éste a su casa en Santa Fé, su mujer no lo tolera y le pide que se vaya del hogar, a lo que Carlos accede; solamente regresaría esporádicamente para visitar a sus hijos. Mientras continuaba su entrenamiento, pelearía en el Luna Park, con Tony Mundine, el 5 de octubre de 1974, en Nueva York, con Tony Licata, el 30 de junio de 1975, en París, con Gratien Tonna, el 13 de diciembre de 1975, y en Montecarlo, con Rodrigo Valdez, el 26 de junio de 1976 y el 30 de julio de 1977, siendo éstos sus dos últimos combates, retirándose definitivamente de la práctica del boxeo. Mientras tanto participaba de los filmes «Soñar, soñar» de Leonardo Favio, «Amigos para la aventura», y «Las locuras del profesor» de Palito Ortega, y «Los hijos de López», y «Un loco en acción», de Enrique Dawi.
Luego del alejamiento del ring, Carlos Monzón entra en la otra etapa sombría de su vida que supo de noches intensas, de lujurias, combinadas con alcohol y vehemencias. Más allá de la Nostalgia.

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