CARLOS MONZÓN: ENTRE LA GLORIA y EL FEMICIDIO – PRIMERA PARTE

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo

UNA PEGADA VIOLENTA…
Muchos lo reconocen como el gran boxeador de todos los tiempos en Argentina, de una pegada violenta que repercutía intensamente en la humanidad de sus contrincantes. Hasta cuando retrocedía continuaba lastimando a sus combatientes con los puños. Campeón Mundial en su rubro, con infinidad de peleas obtenidas por knockout. Carlos Monzón. 1 Comenzando a entrenar cuando era un adolescente pobre, pensando siempre en la remota posibilidad de llegar algún día a convertirse en un grande del deporte en el Gran Buenos Aires. Más allá de sus condiciones, el destino quiso que se transformara en ídolo mundial, admiradado, y hasta a veces temido por sus propios desafiantes en el ring. De origen sumamente humilde, de ascendencia mocovi -pueblo indígena de Argentina desprendido del conjunto de los gualcurües, que aún perdura en las zonas que habitan, Formosa, Santa Fé y Chaco- de familia muy golpeada, tuvo que dejar la escuela para salir a trabajar a los once años para ganarse la vida lustrando zapatos por las calles, vendiendo diarios, soda y hasta repartiendo leche, llevando el producido a su hogar para ayudar a sus padres y hermanos. La historia de Carlos Monzón empieza de una manera sacrificada, en jornadas cuando se comía salteado y se pasaban precariedades en muchos sentidos. Fue de menos a más en su carrera, llegando a la cúspide, para luego de su retiro conocer su otra cara, su triste verdad: la de su vida en la noche, de farándula, rodeado de mujeres, de aventuras fáciles, de alcohol, y hasta de femicida, de lamentable final.

BARRANQUITAS, BARRIO DE CASITAS FEDERALES
Los padres de Carlos Roque Monzón se llamaban Amadia Ledesma y Roque Monzón, y Carlos fue el quinto hijo del matrimonio, llegado a éste mundo el 7 de agosto de 1942 -hubiese cumplido 77 años en éstos días- en la localidad de San Javier, en provincia de Santa Fé. Ya en 1950, los Monzón deciden afincarse en la ciudad misma de Santa Fe, en la búsqueda urgente de nuevos horinzontes, pasando a vivir en Barranquitas, barrio de casitas federales, de laburantes. El sustento había que salir a buscarlo y no era nada fácil, y Carlos siendo un muchacho se ponía a vender refrescos en los partidos entre los equipos de Colón y Unión, donde asistían miles de personas en ese tiempo. Llamado por la curiosidad que en la sede del Club Unión se enseñaba boxeo, hacía allí se dirige Carlos, interesándose desde ese momento en esa disciplina, pero tratando de ocultar siempre su condición, para de esa forma otorgarle a su familia una mejor vida en todo sentido. Su primer encuentro entre las sogas fue a nivel amateur, el 2 de octubre de 1959 y el último, antes de hacerse profesional, el 12 de diciembre de 1962 como boxeador de peso medio. Su principal entrenador fue Amílcar Brusa, quien murió el 27 de octubre de 2011. Cuando lo conoció, tenía siete peleas como aficionado y había perdido dos; con Don Amílcar hizo 80 combates más como amateur, hasta llegar a ser en breve tiempo Campeón de Boxeo de Santa Fé. Su arribo a Buenos Aires era inminente. Concretando anhelos, llegarían tiempos mejores en su trayectoria. Ya en 1970, exactamente el 7 de noviembre, Monzón alcanza el título de Campeón Mundial en la Categoría Medianos, defendiéndolo satisfactoriamente en 14 ocasiones, hasta su retiro el 29 de agosto de 1977.

LOS GUANTES, EL RING y EL CONTRINCANTE
A base de entrenamientos duros, régimen de alimentos, caminatas, y luchas diarias con sparrings en el gimnasio, traza objetivos y se encamina por distintos combates, siendo lo más importante para él: los guantes, el ring, y el contrincante. El 6 de febrero de 1962 debutó como profesional, al enfrentarse a Ramón Montenegro, a quien derrotó por KO. Pero, entre 1963 y 1964 debido a su inexperiencia y la propia calidad de los rivales, sufrió algunas derrotas; por suerte a partir de 1965, sus presentaciones se dieron vuelta y ganó siempre. El 1o. de febrero de 1966 es coronado Campeón de los Medianos en Santa Fe, y el 3 de septiembre del mismo año logra su combate en el Luna Park, derrotando a Jorge Fernández, al que llamaban «El torito de Pompeya» obteniendo el título de Campeón Argentino de Peso Mediano. Luego de ganarle a Fernández, se fué raudamente a Santa Fé -para con lo que logró económicamente- a levantar su casa a puro ladrillo, haciendo de constructor y albañil, sorprendiendo a todos, para que su familia tenga un techo y piso de cemento. Estaba cerca, la tan sonada pelea con el púgil italiano Nino Benvenuti, el Campeón Mundial de los Medianos. Al momento de anunciarse éste combate nadie daba nada por Monzón, no era el favorito. Cuando viaja rumbo a Roma por el enfrentamiento solamente sus familiares estaban en el aeropuerto, para saludarlo y desearle buena suerte.

INVESTIGACION DEL FEMICIDIO
Paralelamente, a sus entrenamientos y peleas, Monzón se habia casado en primera instancia con Zulma Encarnación Torres, con la cual tuvo un hijo, Carlos Alberto, el mayor, y despues de divorciarse contrajo enlace con Mercedes Beatriz García, más conocida como «Pelusa», teniendo con ella tres hijos, Silvia, Abel y Carlos Raúl. En esos años todavía no habían arribado a la vida del boxeador, la vedette y modelo de entonces Susana Giménez, la también modelo uruguaya Alicia Muñiz -a quien ultimaría- entre otras mujeres famosas y otras menos conocidas. El 17 de junio de 2019, el canal Space estrenó la miniserie «Monzón», producida por Disney Media Distribution Latin America y Pampa Film, que narra su vida, haciendo foco principalmente en la investigación del femicidio por el cual fue condenado. Más allá de la Nostalgia.