CARLOS MONZON: EXCESOS, LUJURIAS y VIOLENCIAS TERCERA PARTE

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo

COLGO LOS GUANTES PARA SIEMPRE

«Cuando comencé en el boxeo, no tenía botas, y entrenaba solo descalzo hasta que me dolían los pies, por las astillas clavadas en la piel en el piso de madera; eso es el boxeo, y con tal de boxear lo hago de cualquier manera y con quien me pongan enfrente»… dijo antes de uno de sus combates en el Luna Park, Carlos Monzón. Ya habían quedado atrás las defensas del Título de Campeón del Mundo, el romance y la pasión con Susana Giménez, y el rodaje de varias películas en Italia y Argentina. El boxeador había colgado los guantes para siempre. Imagen de Carlos Monzón, Campeón Mundial de Boxeo. 1 Al alejarse de las cuerdas, con algún dinero en el bolsillo, deseoso de conocer a fondo la noche bonaerense, sin tener compromisos de entrenamiento al otro día, entra en una etapa de excesos, lujurias, celos, y hasta de femicidio, de trágico final. Paralelamente, combina las veladas con alcohol y cigarrillos, poniéndose de carácter cambiante según el entorno y la situación. «Una vez estaba compartiendo una mesa con varios artistas, entre ellos Monzón, y éste en determinado momento empezó a decir cosas atroces sobre los periodistas de espectáculos, poniéndose bastante violento. Los demás que estaban allí me aconsejaron que me levantara y me fuera. Y así lo hice. Quedarme hubiese sido un peligro», recordó el especializado periodista de espectáculos de nacionalidad uruguayo recientemente desaparecido, Lucho Avilés. El 14 de febrero de 1988, Monzón cometió el femicidio -en una casa de alquiler en Mar del Plata- de quien fue su esposa, de la cual estaba separado, Alicia Muñiz, hecho por el que fue juzgado y condenado a once años en varias cárceles por homicidio simple, dado que, por ese entonces, no existía un tratamiento especial para esa clase de delitos. Durante una salida transitoria, en un fatal accidente automovilístico, el ex-boxeador deja de existir el 8 de enero de 1995.

CONOCE A ALICIA MUÑIZ

Carlos Monzón fue una luminaria del deporte mundial como fruto de sus conquistas en el cuadrilátero, pero su conducta lo hace caer estrepitosamente en su vida privada. El lamentable deceso de Alicia Muñiz, lo marca, y lo deja knockout en el ring de la vida. Así, cientos de personas que aguardan su paso en la puerta del juzgado, cuando la policía lo lleva para que declare, le gritan al unísono… «Asesino!, Asesino!!»… Es en 1981, que Mónzón conoce a la modelo, peluquera, vedette y actriz uruguaya, nacida en Montevideo, Alicia Muñiz. Fue en un intervalo de un desfile de modas, que la mira insistentemente siendo cautivado por su belleza. Desde allí en más, la encara, salen, se conocen, se enamoran, disfrutan de todo lo que pueden hacer, conviven, y hasta se casan. Al poco tiempo nace Maximiliano Roque, el único hijo de la pareja. El matrimonio luego de varios años, comienza a tener grandes conflictos, debido a malos entendidos, y por la bebida que consume Monzón que se avalancha sobre su mujer poniéndose violento en varias oportunidades, hecho que persigue al ex-pugilista desde anteriores relaciones. En esos términos, Muñiz le pone fin a la situación, ante los gritos ensordecedores de su marido.

JUICIO POLEMICO y MEDIATICO

Alba Alicia Muñiz Calatayud de nombres y apellidos completos, había nacido en Montevideo, siendo la hija de Alba Calatayud y Héctor Muñiz García. A partir de 1972 se había radicado en la vecina orilla, y después de varios años se nacionalizó argentina. Debido a su belleza natural siguió el modelaje, primero en Uruguay en 1971 y posteriormente en Argentina. Fue bailarina en conocidos restaurantes árabes, y trabajó en los escenarios porteños como vedette de las grandes revistas de la época, incursionando también en la actuación, en varias películas de Alberto Olmedo y Jorge Porcel. En el momento de la ruptura con Monzón estaba alejada del ambiente artístico, y se dedicaba a atender su propio salón de belleza en pleno Barrio Norte, y en ratos libres diseñaba ropa. Estaba dialogando con el ex-púgil, acerca de un aumento en la manutención de su hijo, y para eso se reunirían en Mar del Plata. Fue en febrero de 1988, cuando Monzón en estado de ebriedad, retornando de una reunión, discute con ella, la golpea salvajemente y finalmente la lanza desde el balcon de la casa que ocupaba en la ciudad feliz. Es juzgado por la muerte de Muñiz y declarado culpable en un juicio polémico y mediático.

ENCUENTRA LA MUERTE EN LOS CERRILLOS

En cumplimiento de su condena, Monzón es alojado en el penal de Batán, cercano a Mar del Plata, luego en la cárcel de Junín, y finalmente en el centro de reclusión de Las Flores, en la ciudad de Santa Fé. Tras largos años de encarcelamiento, logra conseguir algunos fines de semana libres, teniendo que retornar por las noches a Las Flores. En ese ámbito, encuentra la muerte en el verano de 1995, en brutal accidente automovilístico en el paraje Los Cerrillos de Ruta Provincial, en la provincia de Santa Fé. Su automóvil Renault 19 gris, queda convertido en chatarra, tras morder la banquina con su rueda delantera derecha, el vehículo voló, dando casi siete tumbos, y casi a 35 metros de la banquina detuvo su descontrolada marcha. Muchos lo recuerdan como un gran boxeador. En el ranking libra por libra de todos los tiempos del sitio web Boxrec fue ubicado en la posición 7. La revista The Ring lo colocó en el número 11 de la lista de los mejores boxeadores históricos.
En 1990 fue incorporado al Salón Internacional de la Fama del Boxeo. Más allá de la Nostalgia.