Creatividad: motor invisible de las organizaciones

No es un cliché, no es hablar de forma políticamente correcta sobre el rol de las personas dentro de las organizaciones, ni tampoco caer en la trillada pero necesaria importancia de la adaptación a los cambios que muchos liderazgos hablan. La creatividad muchas veces ha sido tomada de manera vaga y como algo con poca importancia para la mejora de la productividad y competitividad de empresas y organizaciones en general, no obstante, al adjetivo de «invisible», no necesariamente excluye su condición de motor.
Cuando compartimos con los lectores de Link de El Pueblo un artículo que pondera la importancia de un motor invisible de las organizaciones buscamos poner sobre la mesa una serie de definiciones que nos ayuden a entender los qué, cómo y por qué de la creatividad, y por qué no dentro de la misma, su interrelación, a veces confusa, con la innovación empresarial,
¿Qué diferencia una organización de otra?, pareciera claro que son las personas las que terminan influyendo más que cualquier otro activo, el rumbo que toma una organización, y dentro de dicho trayecto, los aciertos y errores ocurren.
Cambia, si: todo cambia en serio
La canción popularizada por Mercedes Sosa en 1984 «Todo cambia» fue compuesta en verdad, unos años antes por el músico chileno Julio Numhauser en 1982. A aquella secuencia iniciada de manera reciente le precidieron inumerables versiones como la de Pablo Estramín en su disco Estamos acostumbrados en 1990 o algunas más recientes como la del argentino Nahuel Pennisi en 2016. De forma frecuente a lo largo de los años podemos encontrar en una aparente anunciación, repetitiva por cierto, que cambia, todo cambia al menos desde que Numhauser escribió aquellas líneas.
«Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo» background-1336511_960_720dice la letra en su primera estrófa y en el cuarto verso de la segunda; «que yo cambie no es extraño». En más de una oportunidad desde el año 2015 hemos hecho mención de manera directa e indirecta a un sinfín de conceptos teóricos e ideas que se relacionan a la importancia de adaptarse a los cambios puesto que de no hacerlo dentro del ámbito organizacional, las probabilidades de continuar son con suerte pocas.
Apuntes darwinianos
Hablar de organizaciones es de alguna u otra manera, referirnos a una suerte de seres vivos que nacen, crecen, se desarrollan y mueren dentro un ecosistema biológico. En línea con la anterior analogía, podríamos argumentar que al igual que con las bases del pensamiento de Charles Darwin en su libro El origen de las especies publicado en 1859, no son las organizaciones que consideramos a priori más fuertes las que sobreviven sino las que logran de mejor manera adaptarse a los cambios que cada un par de años un nuevo cantante nos invita a recordar.
La teoría de Darwin de la evolución se basa en hechos clave e inferencias extraídas de los mismos, que el biólogo Ernst Mayr resumió de la siguiente manera y que bien podrían servir para entender la importancia de la creatividad dentro de las organizaciones:
-Cada especie es suficientemente fértil para que, si sobreviven todos los descendientes para reproducirse, la población crezca.
-Aunque hay fluctuaciones periódicas, las poblaciones siguen siendo aproximadamente del mismo tamaño.
-Los recursos, como los alimentos, son limitados y son relativamente estables en el tiempo.
Sobreviene una lucha por la supervivencia.
-Los individuos de una población varían considerablemente de unos a otros.
-Gran parte de esta variación es hereditaria.
-Los individuos menos adaptados al medio ambiente tienen menos probabilidades de sobrevivir y menos probabilidades de reproducirse; los individuos más aptos tienen más probabilidades de sobrevivir y más posibilidades de reproducirse y de dejar sus rasgos hereditarios a las generaciones futuras, lo que produce el proceso de selección natural.
-Este proceso lento da como resultado cambios en las poblaciones para adaptarse a sus entornos, y en última instancia, estas variaciones se acumulan con el tiempo para formar nuevas especies.
Otra vez analogías, el proceso de selección natural darwiniano se condice con las bases schumpeterianas de la destrucción creativa. No son eternas las organizaciones dentro de un mercado porque sí, para formar parte es fundamental repensar los modelos de negocios en función de los cambios en el entorno, y por lo tanto, la creatividad e innovación se convierten en las palancas ideales para dicha tarea.
La destrucción creativa es el proceso por el cual una innovación cambia el modelo de negocio predominante de una industria. Esto, transformando las técnicas de producción o de comercialización. Incluso, puede modificando al mismo producto.idea-48100_960_720
Como consencuencia de la destrucción creativa a la que nos referimos, las empresas deben adaptarse a la nueva dinámica del sector. De esa manera, es posible que se terminen cerrando líneas de negocio para abrir otras nuevas o en caso de que no se adecúen deban cambiar de actividad o desaparecer del mercado. En otras palabras, la creatividad conlleva a que se ‘destruya’ algo para ‘crear’ algo nuevo y, habitualmente, mejor.
Verla pasar o ser protagonsitas: esa es la cuestión
El verla pasar en contraposición a ser protagonistas nos plantea el dilema de llevar adelante esfuerzos en torno a la creatividad e innovación o seguir porque «siempre hicimos las cosas así y no hace falta cambiar». Parece evidente que parte del por qué de crear cosas nuevas con valor sea porque es justamente así que las empresas logran crecer, creando nuevos productos, nuevos mercados o haciendo mejor las cosas.
Un aspecto no menor que al dilema descripto le atañe es lo que denominamos la paradoja de la innovación que nos plantea que a pesar de que se reconoce la importancia de crear, de innovar, por alguna u otra razón ello no se hace. A partir de allí, emerge una confusión que nos obliga a diferenciar de mejor manera el alcance de creatividad e innovación.
Creatividad e innovación parecen dos sinónimos, de hecho algunos estudios contemporáneos (Ford y Amabile) suelen aceptar la definición de producir algo nuevo, y de alguna u otra manera valioso como acertada. No obstante, pareciera confuso que cuando buscamos entender qué es la innovación, llegamos a una definición similar:
Las ideas solo pueden resultar innovaciones luego de que ellas se implementan como nuevos productos, servicios, o procedimientos, que realmente encuentran una aplicación exitosa, imponiéndose en el mercado a través de la difusión.
Sea que nos aferremos a la creencia de que creatividad e innovación son lo mismo o en cambio, que detectemos en la puesta en marcha, la implementación o ejecución el diferencial de la innovación frente a la creatividad que pondera el crear o producir, algo termina siendo cierto: el crear cosas nuevas con valor es clave para el buen funcionamiento de las organizaciones.
Si lo mencionado en el párrafo anterior no fuera verdad, nos encontraríamos frente a la riesgosa inacción que nos lleve a verla pasar desde las organizaciones en las que trabajamos.
La creatividad está más cerca de lo que creemos
Una visión alternativa al tema nos provoca identificar a la creatividad y su aplicación dentro de las organizaciones, sabiendo así reconocerla en el quehacer diario de empresarios, gerentes, cargos medios y empleados en general.
Ir de forma opuesta a lo mencionado en el párrafo anterior, no nos permitiría tener los insumos que nos permitan materializar ni sacarla de la invisibilidad a la creatividad como motor a la que nos referimos:
1. Las amenazas cada vez más veloces de la competencia, lo que obliga a tener mayor flexibilidad, adaptarse a los cambios y mejorar la competitividad de la empresa.
2. No contar con recursos suficientes para lograr llevar adelante proyectos que surgen a partir de decisiones dentro de la organización y por lo tanto, la importancia de con ingenio avanzar.
3. La ocurrencia de imprevistos de todo tipo en las actividades que se realizan dentro de la empresa, y la reacción espontánea como herramienta para resoliver dichas situaciones.
4. La existencia urgentes de todo tipo; materializados en conflictos, planteos, exigencias, cuestionamientos y además de emergencias, generados por diferentes tipos de usuarios y grupos de interés.
5. El querer apagar incendios de manera frecuente, imposibilidad para planificar, y por lo tanto la presencia de una situación de «crisis permanente» que conlleva a tener que responder de manera rápida de un momento para el otro.
6. El estancamiento o la peligrosa monotonía de lo que hacen determinadas áreas de la empresa, y con ello la necesidad de revisar procesos y buscar soluciones para evitar estancarse, verla pasar.
7. Cambios en el entorno que no dependen de la empresa y que hacen a una «crisis generalizada», lo que obliga a buscar proyectos nuevos y hacer cambios radicales para salir a flote.
8. Fluctuaciones negativas de la cantidad de clientes fidelizados o de las ventas que los mismos generan, y con ello, la importancia de trabajar en base a las necesidades y demandas del segmento al cual se apunta para mantenerse dentro del mercado.
La creatividad sin saberlo, es lo que hacemos para lograr resolver cualquier situación a la que nos enfrentamos de forma diaria, en todo caso, lo que quizás nos faltaba era ponerle nombre a todo lo que nos permite dar respuesta cuando se hace fundamental buscar una mejor forma de hacer lo que veníamos haciendo.
A los ocho puntos anteriores, asociados principalmente entender la creatividad como un modo para afrontar urgencias, crisis, problemas o temas similares, se les podría unir una perspectiva complementaria que visualiza a la creatividad como una oportunidad para trabajar en base a desafíos reales que se entienden prioritarios por la dirección y por otra parte, el desarrollo de un clima laboral agradable para los empleados al fomentar la puesta en práctica de ideas por parte de los mismos.
Lic. Nicolás Remedi Rumi