¿Cuál es el criterio para la laicidad?

La laicidad de las instituciones públicas es algo que debe ser tenido en cuenta con mayor detenimiento. Días pasados, cuando estuve consultando al Dr. Néstor Albisu, en su calidad de Grado 33 de la Logia Masónica del Uruguay, pero de la tradicional, o la “regular” como dicen ellos, y no las nuevas líneas que se han abierto en los últimos tiempos como la francmasonería mixta que también acepta mujeres, se manifestaba molesto porque entendía que un sector del Frente Amplio está violando la laicidad, cuando generaba el relato de la historia reciente que se imparte en los institutos de enseñanza.
Esta situación ha sido una queja reiterada de mucha gente que dice que lo que se enseña es una verdad hemipléjica del asunto, porque todo se basa en el terrorismo de Estado, que sí existió, pero nada se dice a nivel oficial de la guerrilla armada, generando la discusión de si lo anterior fue producto de esto último y de si quienes participaron de la guerrilla que se levantaron en principio contra las instituciones no deberían ser juzgados con la misma vara, porque quienes critican que se viola la laicidad, dicen que a los Tupamaros se los trata como héroes.
Pero más allá de que se geste una discusión baladí sobre el asunto, lo importante es que no se cometan este tipo de atropellos, porque todos los actores de esa época fueron responsables de lo que pasó y a esto que yo refrendo, lo dijo el propio José Mujica, siendo presidente de la República, asumiendo su responsabilidad por los hechos acaecidos que tuvieron a una población entera de rehén durante mucho más que 12 años y a la que hasta hoy, nadie resarció.
Aunque muchas veces es el propio Estado el que sin quererlo, viola la laicidad y ya veremos. Hace algunos años, en la puerta del Comando de la Brigada de Infantería Nº3, en el cuartel de Salto, me encontré con una imagen católica que rompía los ojos. Era la de San Miguel, que había sido obsequiada a la unidad del Ejército local debido a que su comandante de entonces, que es muy católico, entendía que era buena cosa tenerla para los efectivos que diariamente trabajan allí, porque San Miguel es el Patrono de la Infantería y en ese sentido, las cuestiones de fe, en tareas que a veces no son nada agradables, es bueno tenerlas, o al menos dar señales de que es bueno que existan para la cuestión intrínseca de cada persona.
Es decir, no había nada de malo por sí mismo, porque en realidad es una imagen del Santo de los soldados, de esos funcionarios públicos que cuidan de la seguridad del país y de su soberanía y que estos pueden creer o no en este asunto. Pero el problema es la vigencia de la laicidad del Estado, de la cual por supuesto el Ejército no está exenta y por tanto, al conocerse la noticia y al generar opiniones poco favorables sobre el tema, la imagen fue quitada de ese lugar sin más, un buen día ya no estaba en la puerta del cuartel y asunto resuelto.
Pasaron algunos años para que volviera a entrar a la unidad militar local, esta vez fue por otros motivos y al hacerlo, caminando por un pasillo interior, veo que la misma imagen que había sido quitada del frente del cuartel hace algunos años, se encuentra retirada en las postrimerías de la unidad militar. Es decir, la sacaron de la puerta para que no hiciera tanto ruido. Pero la pregunta es ¿el Ejército viola la laicidad por motivar a sus soldados cuando al colocar una imagen que es mundialmente referente para ese sector, pueda incitar a creer en algo? Particularmente creo que no, aunque antes me quedaban dudas, ahora creo que no. Que es buena cosa que esté.
En un momento dije que eso podía lesionar el interés de algún soldado que fuera judío, musulmán o lisa y llanamente ateo, así como de otras religiones. También dije que no les podían imponer una creencia, pero no sé si tanto. Porque creo que peor es, y eso sí lo sostuve antes y lo ratifico ahora, que permanezca en los pasillos del cuartel el cuadro de los cuatro soldados asesinados presuntamente por un comando Tupamaro, digo presuntamente porque los acontecimientos de entonces están en aguas de borrajas.
Los guerrilleros eran lo que eran, guerrilleros y ni tanto, pero no por eso más inocentes que el resto. Lo que pasa que cuando el Ejército entra en acción y toma el poder por la fuerza y empieza con su carnicería salvaje, que en ese momento intentó ocultar a punta de pistola, las dudas sobre una posible conspiración para el sacrificio de sus propios camaradas nos sobrevuela. Pero aún haciéndole caso a la historia oficial, ese cuadro no podría estar en los pasillos de un sitio público como son los cuarteles, porque generan determinada opinión sobre la historia reciente y tuercen la opinión como la que criticaba Néstor Albisu que se da desde algunos sectores del partido de gobierno.
Pasó lo mismo en la Jefatura de Policía de Salto con una imagen de Dan Mitrione (agente de la CIA que enseñaba métodos de torturas a los militares latinoamericanos y que fue capturado y asesinado por los Tupamaros y que estuvo en Salto), donde un cuadro en la que aparecía su foto y estaba colgado en el hall central de la Jefatura bajo el rótulo de “caídos por la sedición” con funcionarios locales y Mitrione entre ellos, fue ordenado ser quitado por el Ministerio del Interior tras una denuncia del diario La República hace algunos años, y al parecer, aún está colgado pero en una sala interior de la jefatura local. Esto también forma opinión y por lo tanto, hasta incluso sin quererlo, viola la laicidad.
Pero lo que no se puede permitir es que se diga que hay una violación de la laicidad porque tras una visita histórica de un líder mundial como es un Papa, que es además un Jefe de Estado, se levante una cruz en su recuerdo y otros quieran imponer algo similar porque aducen que no los representa. Por eso no estoy de acuerdo ni por asomo, con que en Tres Cruces se levante una imagen de Iemanja, como exige una integrante de la religión afroumbandista del mismo tamaño que la cruz que recuerda a Juan Pablo II, porque entonces tenemos que colocar además, al lado de esa imagen umbanda, una estrella de David para rendir tributo a los judíos, o una del profeta Mahoma para homenajear al Islam y así seguimos con los hindúes y todo sería un cambalache.
La cruz del Papa tiene un significado, recordar el hecho histórico ocurrido en ese lugar y punto. Nadie le niega al afroumbandismo el reconocimiento como religión y que tenga sus imágenes en sitios públicos, como en Salto donde hay una en plena playa Las Cavas, y ningún cristiano sea católico o no, pidió que se pusiera una imagen de Jesús al lado; y nadie le dijo al gobierno departamental que por permitir la instalación de la misma, había que poner otra al lado.
Conforme a todo esto, creo que las discusiones sobre los menesteres del Estado deben ser de fondo y cuando hay una intervención que es errónea, debe corregirse. Porque si desde el propio Estado no se dan señales claras y se permiten ciertas cosas, después no tienen la moral suficiente como para exigirle el cumplimiento de pautas sociales, de conducta e incluso alguna que son ley y deben cumplirse, a sus ciudadanos y esas acciones, pueden determinar que sigamos sumidos en un caos y sin señales claras sobre cuál debe ser el rumbo que hasta ahora, quienes mandan y tienen el poder, lo manejan a su antojo y los demás nos sumimos en la incertidumbre.

HUGO LEMOS







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