¿Cuál es la diferencia?

Todavía no salgo de mi asombro por la situación de inseguridad que estamos viviendo. Es un problema de fondo, estructural de violencia que nos ha invadido y se ha colado en nuestra comunidad de una forma insoslayable. Ya nadie está a salvo, ya no hay zonas que puedan ser más seguras que otras, ya no hay de hombres y mujeres, de ricos y pobres, de negros y blancos, ya no hay de edades. Porque lo que no hay, es respeto. delincuencia
Se han perdido todo los códigos, no hay tolerancia a nada ni a nadie, hay rabia acumulada de uno y de otro lado y por eso para el delincuente la víctima es el enemigo, y ya no va a perder con ella, ni se imagina esa posibilidad, sino que tal como dijo hace dos semanas en una brillante entrevista de Gabriel Pereyra para El Observador, el director nacional de Policía, Mario Layera, el delincuente ya no ve a su presa como víctima y no piensa en perder con él, sino que la ve como enemigo, y si la tiene que voltear para salir airoso, lo va a hacer.
Y en Salto ya hay por lo menos dos ejemplos. El de Andrés Duarte ocurrido el miércoles de la semana de turismo y el del viernes pasado, cuando Nelson Enrique De Mattos, cayó defendiendo su comercio, su familia y su dignidad, con la bronca acumulada por la impunidad con la que se maneja la delincuencia, porque entran y hacen lo que quieren, se llevan cuanto pueden y barren con todo lo que está a su alcance.
Pero no hay una sola causa que determine este problema. Por eso hay muchos que dicen que este tema no tiene solución, sí que lo tiene, si bien es un problema multicausal, porque son muchos los factores que han coadyuvado a que el mismo exista, hay varias soluciones que solo esperan ser aplicadas, para poder terminar con una ola delictiva que crece y crece, y cuyo nivel de violencia se incrementa cada vez más.
Mientras la gente pide la friolera de la pena de muerte para la delincuencia que derriba vidas así nomas y se van impunemente a su escondite, mientras la Policía da vueltas y vueltas para ver cómo hace, quienes son los responsables de legislar sobre estos temas siguen tranquilos viendo las noticias en la televisión, en vez de tomar cartas en el asunto. Pero no para pedirle una reunión al ministro Bonomi, como lo plantearon las diputadas Mutti, Correa y Eguiluz, y hacer gestiones para que en Salto haya más patrulleros, sino que deberían juntarse y hacer proyectos de ley, para reformar el Código del Proceso Penal, que a los únicos que les brinda garantías es a los delincuentes.
Empero, lo vivido ayer por la tarde fue una muestra de desobediencia civil, de furia y de bronca hacia las instituciones. De gente molesta con la situación que se está viviendo, con la falta de respuestas del gobierno, con la cantidad de problemas que se deben soportar y con la impotencia por ver cómo la delincuencia avanza y ya tener un trabajo donde se maneje dinero, pasó a ser un trabajo de alto riesgo.
Sin embargo, enfrentar a las autoridades, insultarlas, faltarles el respeto, no escucharlos, no tener tolerancia, no importar que el otro tenga que trabajar y exponer las vidas de mujeres y niños con la quema inconsciente de cubiertas, con el fin de generar un atropello a todo el orden establecido y a las leyes vigentes, para tomar un poco de la medicina que a diario toma el delincuente, fue parte de la manifestación vivida ayer donde los actores parecían más barrasbravas que buenos vecinos.
Esta situación se le fue de las manos hasta a los propios organizadores, como cuando uno de ellos reconoció al bloquearle el paso a una persona oriunda de Canelones que pretendió cruzar por el costado de la manifestación, que había gente que estaba buscando una excusa para dar vuelta una camioneta y prenderla fuego, aterrorizando al pobre individuo, cuyo susto inspiró pena entre la adrenalina de los agitadores y lo terminaron dejando ir.
Los mismísimos organizadores de la protesta desenfrenada que hubo ayer no sabían cómo pararla, cuando al intentar solicitarle a la horda de sujetos enfurecidos que dejaran pasar a los vehículos y seguir con los cortes de manera intermitente, por entender que habían logrado ya su cometido con la medida, muchos empezaron a decirles que no lo harían, puesto que no tenían otra mejor cosa que hacer que estar en el lugar. A lo que varios se sumaron a esa negativa y la prolongaron a su antojo, ya sin ton ni son, y sin saber por qué y a quién le estaban reclamando.
El problema de la inseguridad no se va a solucionar con más policías, aunque cuando llegaba el “contingente” de La Republicana anunciado por el jefe de Policía (tres camionetas con una docena de efectivos), los recibieron con aplausos y con cánticos que se mezclaban entre insultos y vítores.
Pero al final lo de ayer era como estar en la Torre de Babel, todos hablaban en idiomas diferentes y querían cosas distintas, no se entendían entre ellos y lo único que los animaba por momentos era ver arder las cubiertas que bajaban en autos y camionetas y les echaban fuego y combustible para que la humareda oscura fuera como una señal de auxilio.
Había muchos niños que observaban el enojo y la bronca de sus padres, que miraban con ojos redondos la manifestación turbulenta y que no será extraño verlos el día de mañana enojados con la vida, viviendo con vehemencia y desazón las situaciones que les toquen vivir.
Lo cierto es que hoy mucha gente querrá ver las fotos en el diario de lo vivido ayer. Fue un día de furia del que fueron parte, donde hicieron estallar sus razones, donde implosionó el ser humano cargado de bronca, donde por momentos no se reconocieron ellos, violando las leyes al igual que la delincuencia pero en su caso cortando rutas, quemando gomas y dañando la vía pública, ensuciando el lugar y demostrando que poco les importa el medio ambiente, pero al menos fueron a decir lo que pensaban, aunque sin saber que el problema de la delincuencia no se resolverá en poco tiempo, y que ellos con ese tipo de conductas y actitudes también son parte de esa sociedad negativa y violenta de la que paradójicamente dicen no querer para vivir.
Porque al final de cuentas, las actitudes que tuvieron poco los diferenciaba de los violentos a los que quieren erradicar.

HUGO LEMOS







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...