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¿CUÁNDO SE HABLARÁ DE MERITOCRACIA?

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Expertos de diversos sectores de la Universidad de la República, estudian la viabilidad de otorgar una renta básica universal a cada uruguayo. El proyecto fue lanzado por el secretario de Derechos Humanos (DD.HH.), Nelson Villarreal, quien declaró que su objetivo consiste en dar un sustento mínimo a todos los ciudadanos y que la idea se integre en la agenda para que «la política pública lo tenga como un horizonte de mediano y largo plazo», adelantando que, «el año que viene se comenzarán a generar resultados y propuestas».
Al beneficio se accedería indiferentemente de la condición social, tratándose de una materia «que está emergiendo en distintas partes del mundo debido a las transformaciones tecnológicas, la robotización y la destrucción de empleo», manifestaron los propulsores de la propuesta.
El criterio no es nuevo; ya fue mencionado en el siglo XVII durante la Primera Revolución Industrial en Inglaterra, pero, se cree que es una idea que se va a tener que implantar para proteger a las personas durante la Cuarta Revolución Industrial o «robotización en distintos niveles».
Con respecto a cuándo se podrá implantar esta medida en Uruguay, se prevé que el país tiene un plan al 2030 – 2050, pero también, otros piensan que en 2020 se podría empezar con un proceso focalizado.
Entre ellos se encuentra el economista y político frenteamplista Daniel Olesker (ex ministro del MIDES), quien considera que el grupo de estudio debería «trabajar más de aquí al año que viene la implementación para poder incorporarlo en el programa del Gobierno» para el período 2020-2025. Dicha implementación, según Olesker, no debe de ser un instrumento que anule otros derechos sociales, como el desempleo o la jubilación, pero sí, para la financiación, se podría optar por suprimir la asignación familiar, una ayuda que reciben cerca de 400.000 niños en situación de pobreza en la actualidad.
Asimismo, se señaló que hay que aplicar una reforma tributaria un poquito más adecuada a estos tiempos, expresando Olesker que «el país tiene margen para incrementar su presión tributaria, en particular en los impuestos al capital, para financiar un proceso gradual de implementación de la medida».
Aunque la renta básica tiene un carácter universal, los investigadores señalaron que lo ideal sería empezar con un grupo concreto y luego ir ampliándolo al resto de la sociedad. Habría varias opciones y propuestas que hablan de iniciar la primera etapa para los menores de 18 años -lugar donde se concentraría la mayor parte de la pobreza- y la otra alternativa es empezar en ambas puntas, es decir, para los mayores de 65 o 70 años y para los menores.
En lo referente al monto de esta renta básica, todos los expertos señalaron que aún no se puede especificar una cantidad concreta, pero que se tomaría como referente el salario mínimo nacional, $ 12.265 (unos 433 dólares), y la línea de pobreza del país.
Otra de las ventajas que podría tener esta implementación salarial, es que ayudaría a repensar el tema de la protección social, “lo cual es una buena solución para la alta tasa de informalidad que existe en América Latina”, agregándose que esta medida debe estar ligada a «incentivos para la innovación y la creatividad», y que es por ello, que el Estado tiene que «motivar» al ciudadano.
Ahora; nos gustaría que nos explicaran cómo fomentarán la “innovación y la creatividad”, cuando estamos frente a un panorama educativo que se encuentra al rojo vivo, con niños y adolescentes que no califican en aspectos básicos y esenciales como la ortografía, aritmética y lectura, por un lado; y por el otro, si la aplicación de dicha medida tiene en cuenta las disposiciones legales vigentes desde el punto de vista laboral y en cuanto a las condiciones exigidas para ser beneficiario de tal o cual prestación.
Son algunas de las tantas preguntas que nos hacemos; pues ante otra Rendición de Cuentas polémica, volvemos a oír el legítimo reclamo de más presupuesto para la educación, pero nunca percibimos movimiento en cuanto a comenzar un serio trabajo por la calidad educativa; al mismo tiempo que observamos la lucha de los “cincuentones” que apelan a poder vivir dignamente. En fin…
Frente a complejas problemáticas, la respuesta más fácil es siempre la misma: repartamos más dinero. Por ende, la última pregunta a formular es: ¿cuándo se hablará de meritocracia?