Defendiendo su propia dignidad

La discusión se dio en la calle, a plena luz del día, la vieron todos, pero sobre todas las cosas fue una demostración de fuerzas y convocatorias, de medición de influencias y apoyos, pero por encima de esto fue un debate sobre el trabajo como derecho y oportunidad para que las personas crezcan y se desarrollen como tales. huelga
No fue una discusión sobre la prevalencia de un derecho sobre otro. Sobre si el derecho al trabajo es más importante que el derecho a la huelga, sino que fue un enfrentamiento espontáneo por motivos reales de desacuerdos de los “representados” ante los “desatinos” de los representantes. Eso fue lo que pasó en la manifestación que ocurrió hace varias semanas frente al frigorífico Somicar, cuando un grupo de trabajadores increparon a la dirigencia departamental del PIT CNT reivindicando su derecho al trabajo por sobre el derecho a la huelga.
El trabajo es un derecho humano fundamental, pero además es un valor que promueve aspectos positivos de la condición humana. Como por ejemplo, advierte un hábito de esfuerzo y sacrificio de las personas para obtener mediante el mismo, un rédito que les permita desarrollar su forma de vida, asimismo, el trabajo es una oportunidad que tenemos las personas para explotar nuestras potencialidades, algo que es muy importante para el desarrollo humano y sobre todas las cosas para la construcción de la sociedad.
En tal sentido, la cultura del trabajo en las personas debe ser defendida y no vapuleada o manipulada en función de determinados intereses corporativos. Porque si ponemos en la balanza el derecho al trabajo, con el derecho a la huelga, la balanza se inclinará por el primero porque el segundo es consecuencia de aquel, de lo contrario no tendría objeto.
Entonces, el derecho a plantear un reclamo ante una situación que consideran injusta es de recibo, pero no puede sindicato alguno imponer en ningún caso este ejercicio del derecho a la huelga por encima del derecho que tiene la gente a no querer acatarlo y trabajar, porque no solo están afectando un derecho, sino la libertad que tienen las personas a decidir por sí mismas si están de acuerdo con una medida adoptada por un grupo, pero que afecta su derecho al trabajo, ese que nadie puede quitarles.
Así lo dejaron en claro los trabajadores del frigorífico Somicar, cuando llegaron una fría mañana de otoño hasta las postrimerías del barrio Artigas a cumplir con su tarea, y se encontraron con que un piquete sindical, encabezado por el presidente del PIT CNT de Salto, les impedía el ingreso a su lugar de trabajo, porque se encontraban reclamando el reintegro de un empleado que había sido despedido, que justamente es nada más y nada menos que el presidente del gremio, situación que ya era conocida por todos los trabajadores del lugar y que nada hicieron para revertirlo.
Entonces el hecho de que el PIT CNT haya estado reclamando con una manifestación en la puerta del lugar, no extrañaba a nadie, es más era lo menos que se esperaba de parte de una central sindical que apoya a sus dirigentes en todas las áreas, pero lo que sí sorprendió fue el enfrentamiento que generaron con las personas que pretendían ingresar al local de trabajo.
Sobre todo el destrato que en cierta forma le proporcionaron a un grupo de personas, entre las que había varias mujeres, a las que les ninguneaban su conocimiento de la situación por la que ellos planteaban su manifestación, así como también le decían que le iban a explicar “cómo eran las cosas”.
Esa situación conlleva a que haya una tremenda falta de unidad, respeto y tolerancia, de parte de la dirigencia sindical y los trabajadores, algo que no debería suceder nunca, porque los problemas solo se incrementarán ante la ausencia de un sindicato que responda por los verdaderos intereses de la clase obrera, que no pasa por el reclamo en primer lugar, sino que pasa por el respeto y la protección del trabajo en primer término y después sí, tendría que venir acompasado el resto de las derivaciones de tener un sindicato organizado que promueva y haga respetar los derechos laborales y los reivindique.
Se equivoca el PIT CNT si cree que debe obligar a los trabajadores de cualquier área de la actividad, a escuchar sus reivindicaciones y mucho más si pretende que los mismos deban acatarlas por el mero hecho de que ellos se erigen en sus representantes, cuando la absoluta mayoría de la clase trabajadora desconoce la identidad de los mismos y encima no tiene una buena visión de estos, ni tampoco referencia clara alguna sobre los mismos.
Recuerdo a un ex dirigente de la central obrera a quien cuestioné una vez por la falta de influencia que tenían entre sus dirigidos, ya que cuando convocaban a una manifestación, el nivel de participación de sus “representados”, es prácticamente nulo, y me respondió con brutal soberbia y desparpajo: “eso no importa, yo represento a casi 75mil trabajadores”, de los cuales, agregué, el 99,9 % no tiene idea quién sos, de porqué estás ahí y además nunca te eligió.
El problema es que los dirigentes sindicales consideran justamente eso, que pueden manipular los intereses de la mayoría de los trabajadores sin consultarles nada, porque entienden que tienen el poder para hacerlo por el sistema rígido y autoritario que los rige a la hora de elegir a sus cuadros dirigentes.
Y no se trata de efectos colaterales, porque en la representatividad no puede haber delegados que no sepamos quiénes son, a qué intereses responden y que encima tengan la osadía de vulnerar uno de los derechos humanos más importantes que tiene la gente, el derecho al trabajo.
Tendría que haber una acción más democrática y más abierta de parte de la central obrera para con sus representados. Deberían realizar asambleas en los distintos lugares de trabajo antes de tomar una medida como ésta, sin subestimar a nadie, sin creer que los operarios de una planta frigorífica como es en este caso, son ignorantes por no compartir un reclamo, más allá que el mismo sea para defender al presidente del sindicato, que se ve que no gozaba de tanta popularidad entre todos los suyos, de lo contrario esta situación no se habría dado.
Es importante que se defienda a los trabajadores por medio de sindicatos organizados, pero los mismos deben tener seriedad, compromiso y responsabilidad para con sus afiliados o las personas que aducen defender.
Entonces no tendremos que volver a ver por las redes sociales bochornos tales como ese enfrentamiento entre un grupo de personas que, defendiendo su derecho al trabajo, tuvieron que pelear por el mismo contra una cúpula sindical, algo casi paradójico y que indica además que los encargados de proteger y defender a los trabajadores, no están haciendo bien su trabajo.

HUGO LEMOS







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