Dejando el pastito

Como hoy es 5 de enero no se me ocurre otra que escribirle algo a los Reyes Magos. Ya sé que estoy grande para poner los zapatitos y esperar un regalo. Pero todos llevamos un niño adentro, aunque algunos lleven un jardín de infantes completo, y quizás algunas de mis peticiones llegue a oídos de Melchor, Gaspar o Baltasar y tenga suerte. Es que los Reyes Magos generan esa ilusión que nadie puede quitarnos, la de alentar un anhelo de que las cosas vayan mejor de lo que nosotros mismos aspiramos.

Por eso, quizás esta noche, dejándoles algo para comer a ellos además del tradicional pasto y agua a sus camellos (porque algo siempre hay que pagar, así es el mundo), que cargan en sus alforjas con millones de sueños de gentes de todas partes, me toque la suerte y reciba una contestación a mis pedidos.

Lo primero que se me ocurre pedirles si los tuviera enfrente y constatara que no son simples mortales y que realmente sean magos, sería seguir teniendo salud. Creo que es algo más que natural desear seguir con salud física y mental para poder desarrollarme como ser humano, cuidar de mi familia y crecer, y a la vez  ver crecer a mi hijo, acaso el regalo más preciado que la vida me ha dado hasta ahora y el tesoro más valioso que debo cuidar, incluso más allá de mi existencia.

Después, desearía que la vida me siga regalando el amor de mis prójimos, mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo, e incluso gente a la que conozco poco pero que me basta con sus buenos deseos para sentirme apreciado y ese tipo de cosas enaltecen el espíritu, fortalecen la autoestima y desembocan en algo positivo, algo que nos hace sentir fuertes y nos generan la esperanza de poder trabajar en el día a día por un mundo mejor, pero sobre todo por un mejor presente para que sea la base de un buen futuro.

Asimismo, se me ocurren varias cosas más que deben volverse un pedido, aunque poco creo que puedan hacer estos Reyes Magos con respecto a esto. Les pediría que todos los días, pero especialmente hoy, se tratara de que no haya niños sin alegría en ninguna parte, que en el rostro de todos los niños haya felicidad y sueños cumplidos. Porque en ese caso, estaríamos en presencia del cultivo de la esperanza para un mañana mejor. Porque si un niño es feliz, lucha por sus anhelos y defiende sus convicciones, será parte de una sociedad mucho menos mezquina, hipócrita e individualista como en la que vivimos y eso ya supone que quizás en el mañana, puedan hacerse mejor las cosas, y comencemos a soñar con que nuestros hijos hagan todo lo que no pudimos hacer nosotros en su momento.

Para esto, les pido a los tres grandes hombres que nos acompañan cada 6 de enero, el deseo de que nuestros gobernantes no sean tan soberbios y empiecen a pensar en políticas de Estado destinadas a los más pequeños. Que le den una chance a los niños, una oportunidad para la vida y un tratamiento acorde a la importancia que tienen. Y no una limosna como pasa actualmente, donde de los últimos que se acuerdan es de los más pequeños, de esos que tomarán las decisiones el día de mañana y que lo harán en función de cómo fueron criados, queridos y protegidos.

Por eso me gustaría pedirle a los Reyes que hagan que los que mandan, tomen decisiones mejores y orienten el rumbo de las instituciones estatales que están destinadas al cuidado de los más pequeños, como el caso del INAU, que tienen funcionarios de todos los pelos y señales, de esos que funcionan y de los que no funcionan, de esos que no cuidan debidamente a los niños y adolescentes que están allí internados, porque a éstos les pasa de todo por acción y omisión de los trabajadores del lugar, aunque también los hay de los otros, de esos que se ponen la camiseta y hasta hacen proyectos que lamentablemente pocas veces o nunca prosperan.

A la vista está que el sistema de cuidado de niños y adolescentes de este país no funciona bien en general, porque no arroja resultados favorables y por eso la ciudadanía se sumó masivamente a pedir que haya un cambio en el tema, aunque no llegó a pedir que se baje la edad de imputabilidad, la población dio señales claras de que quiere cambios en esto, porque las instituciones que tienen el deber de hacer que la cosa ande con los menores, no lo ha podido hacer hasta ahora. Quizás sea por falta de capacitación del grupo humano que tiene a su cargo tareas difíciles, pero también por el corporativismo que existe entre sus funcionarios donde hay situaciones que abren el beneficio de la duda sobre el manejo de la institución.

Por eso quiero pedirle a los Reyes Magos que en vez de poner la mira en otras cosas, de una vez por todas mire para el lado de los más débiles, que son los niños de este país, sobre todo aquellos que no tienen familia y necesitan protección y hagan, actúen, ejecuten actos de gobierno para fortalecerlos y trabajar por ellos.

Esto, en vez de hacer cosas como anunciar que habrá gente como Fernando Calloia, que bastante dolores de cabeza ya le dio al país por haber sido un funcionario público que obró mal, haya sido con dolo o no, pero que tuvo una mala práctica al ordenar como presidente del Banco de la República un aval de casi 14 millones de dólares del erario público a un desconocido, demostrando que no administró correctamente los dineros públicos y ahora, uno de los primeros anuncios del futuro ministro de Economía es que presidirá un organismo del Estado como la Corporación Nacional para el Desarrollo, por su “excelente desempeño” en el Banco. ¿Excelente desempeño? ¿Pero en qué país vivía Astori? ¿No era el vicepresidente de todos los uruguayos cuando pasó lo de Pluna? ¿O él también está metido en esto? En vez de hacer eso, que anuncie que habrá cambios estructurales y presupuestales para financiar una nueva política para los niños de este país.

Además, queridos Reyes Magos, quiero pedirles que el gobierno que venga tenga claro que los Derechos Humanos deben respetarse todos los días. Y que los mismos, no son solamente los que se violaron en la dictadura, también son los que se violan sistemáticamente en la actualidad, cuando permitimos que haya niños que estén en la cárcel junto a sus madres, conviviendo con códigos que no son para nada deseables que un pequeño aprenda.

Ellos tienen derechos que están siendo vulnerados todos los días y nadie hace nada por repararlos, ni ninguna organización de éstas que tanto se quejan, ni tampoco el PIT CNT que queriendo mostrar humanidad, trabaja hasta con personas sospechosas de terrorismos, pero no hace nada para que esa pesadilla que sufren nuestros niños termine de una vez.

Porque en ese caso, el Estado tendría que hacerse cargo, creando una institución especial que los contenga debidamente, con educación y cariño, hasta que sus madres recuperen la libertad, y no someterlos a la miseria de tener que jugar en los patios de la cárcel. ¿Cómo crece un niño viviendo así? ¿Qué puede esperarse de él en el futuro?

Sé que la mayoría de las cosas que pedí serán difíciles de cumplir, pero al menos espero que los tomadores de decisiones tengan ilusiones de verdad, de vivir en un país mejor, y entonces hagan algo en serio para que estas realidades cambien, porque son situaciones reales, aunque no me crean ni los Reyes Magos.

HUGO LEMOS

omo hoy es 5 de enero no se me ocurre otra que escribirle algo a los Reyes Magos. Ya sé que estoy grande para poner los zapatitos y esperar un regalo. Pero todos llevamos un niño adentro, aunque algunos lleven un jardín de infantes completo, y quizás algunas de mis peticiones llegue a oídos de Melchor, Gaspar o Baltasar y tenga suerte. Es que los Reyes Magos generan esa ilusión que nadie puede quitarnos, la de alentar un anhelo de que las cosas vayan mejor de lo que nosotros mismos aspiramos.
Por eso, quizás esta noche, dejándoles algo para comer a ellos además del tradicional pasto y agua a sus camellos (porque algo siempre hay que pagar, así es el mundo), que cargan en sus alforjas con millones de sueños de gentes de todas partes, me toque la suerte y reciba una contestación a mis pedidos.
Lo primero que se me ocurre pedirles si los tuviera enfrente y constatara que no son simples mortales y que realmente sean magos, sería seguir teniendo salud. Creo que es algo más que natural desear seguir con salud física y mental para poder desarrollarme como ser humano, cuidar de mi familia y crecer, y a la vez  ver crecer a mi hijo, acaso el regalo más preciado que la vida me ha dado hasta ahora y el tesoro más valioso que debo cuidar, incluso más allá de mi existencia.
Después, desearía que la vida me siga regalando el amor de mis prójimos, mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo, e incluso gente a la que conozco poco pero que me basta con sus buenos deseos para sentirme apreciado y ese tipo de cosas enaltecen el espíritu, fortalecen la autoestima y desembocan en algo positivo, algo que nos hace sentir fuertes y nos generan la esperanza de poder trabajar en el día a día por un mundo mejor, pero sobre todo por un mejor presente para que sea la base de un buen futuro.
Asimismo, se me ocurren varias cosas más que deben volverse un pedido, aunque poco creo que puedan hacer estos Reyes Magos con respecto a esto. Les pediría que todos los días, pero especialmente hoy, se tratara de que no haya niños sin alegría en ninguna parte, que en el rostro de todos los niños haya felicidad y sueños cumplidos. Porque en ese caso, estaríamos en presencia del cultivo de la esperanza para un mañana mejor. Porque si un niño es feliz, lucha por sus anhelos y defiende sus convicciones, será parte de una sociedad mucho menos mezquina, hipócrita e individualista como en la que vivimos y eso ya supone que quizás en el mañana, puedan hacerse mejor las cosas, y comencemos a soñar con que nuestros hijos hagan todo lo que no pudimos hacer nosotros en su momento.
Para esto, les pido a los tres grandes hombres que nos acompañan cada 6 de enero, el deseo de que nuestros gobernantes no sean tan soberbios y empiecen a pensar en políticas de Estado destinadas a los más pequeños. Que le den una chance a los niños, una oportunidad para la vida y un tratamiento acorde a la importancia que tienen. Y no una limosna como pasa actualmente, donde de los últimos que se acuerdan es de los más pequeños, de esos que tomarán las decisiones el día de mañana y que lo harán en función de cómo fueron criados, queridos y protegidos.
Por eso me gustaría pedirle a los Reyes que hagan que los que mandan, tomen decisiones mejores y orienten el rumbo de las instituciones estatales que están destinadas al cuidado de los más pequeños, como el caso del INAU, que tienen funcionarios de todos los pelos y señales, de esos que funcionan y de los que no funcionan, de esos que no cuidan debidamente a los niños y adolescentes que están allí internados, porque a éstos les pasa de todo por acción y omisión de los trabajadores del lugar, aunque también los hay de los otros, de esos que se ponen la camiseta y hasta hacen proyectos que lamentablemente pocas veces o nunca prosperan.
A la vista está que el sistema de cuidado de niños y adolescentes de este país no funciona bien en general, porque no arroja resultados favorables y por eso la ciudadanía se sumó masivamente a pedir que haya un cambio en el tema, aunque no llegó a pedir que se baje la edad de imputabilidad, la población dio señales claras de que quiere cambios en esto, porque las instituciones que tienen el deber de hacer que la cosa ande con los menores, no lo ha podido hacer hasta ahora. Quizás sea por falta de capacitación del grupo humano que tiene a su cargo tareas difíciles, pero también por el corporativismo que existe entre sus funcionarios donde hay situaciones que abren el beneficio de la duda sobre el manejo de la institución.
Por eso quiero pedirle a los Reyes Magos que en vez de poner la mira en otras cosas, de una vez por todas mire para el lado de los más débiles, que son los niños de este país, sobre todo aquellos que no tienen familia y necesitan protección y hagan, actúen, ejecuten actos de gobierno para fortalecerlos y trabajar por ellos.
Esto, en vez de hacer cosas como anunciar que habrá gente como Fernando Calloia, que bastante dolores de cabeza ya le dio al país por haber sido un funcionario público que obró mal, haya sido con dolo o no, pero que tuvo una mala práctica al ordenar como presidente del Banco de la República un aval de casi 14 millones de dólares del erario público a un desconocido, demostrando que no administró correctamente los dineros públicos y ahora, uno de los primeros anuncios del futuro ministro de Economía es que presidirá un organismo del Estado como la Corporación Nacional para el Desarrollo, por su “excelente desempeño” en el Banco. ¿Excelente desempeño? ¿Pero en qué país vivía Astori? ¿No era el vicepresidente de todos los uruguayos cuando pasó lo de Pluna? ¿O él también está metido en esto? En vez de hacer eso, que anuncie que habrá cambios estructurales y presupuestales para financiar una nueva política para los niños de este país.
Además, queridos Reyes Magos, quiero pedirles que el gobierno que venga tenga claro que los Derechos Humanos deben respetarse todos los días. Y que los mismos, no son solamente los que se violaron en la dictadura, también son los que se violan sistemáticamente en la actualidad, cuando permitimos que haya niños que estén en la cárcel junto a sus madres, conviviendo con códigos que no son para nada deseables que un pequeño aprenda.
Ellos tienen derechos que están siendo vulnerados todos los días y nadie hace nada por repararlos, ni ninguna organización de éstas que tanto se quejan, ni tampoco el PIT CNT que queriendo mostrar humanidad, trabaja hasta con personas sospechosas de terrorismos, pero no hace nada para que esa pesadilla que sufren nuestros niños termine de una vez.
Porque en ese caso, el Estado tendría que hacerse cargo, creando una institución especial que los contenga debidamente, con educación y cariño, hasta que sus madres recuperen la libertad, y no someterlos a la miseria de tener que jugar en los patios de la cárcel. ¿Cómo crece un niño viviendo así? ¿Qué puede esperarse de él en el futuro?
Sé que la mayoría de las cosas que pedí serán difíciles de cumplir, pero al menos espero que los tomadores de decisiones tengan ilusiones de verdad, de vivir en un país mejor, y entonces hagan algo en serio para que estas realidades cambien, porque son situaciones reales, aunque no me crean ni los Reyes Magos.