DESLEALTAD IMPERDONABLE

Estimados lectores. Seguramente estaremos de acuerdo, con que la campaña política por la que transitamos, es una de las más carentes de propuestas claras y de un necesario y siempre enriquecedor debate, respecto de los temas trascendentales que hacen a la vida del País y del Departamento.
La negativa sistemática de los candidatos del Frente Amplio en intercambiar visiones políticas tanto a nivel nacional como local, actitud que ha llevado a la tediosa gimnasia electoral de la que hablábamos, demuestra, sin temor a equivocarnos, un desprecio alarmante hacia el derecho del que gozamos los ciudadanos a la hora de elegir, de poder cotejar aquellas ideas que defienden los que desean gobernarnos, y que sea nuestro buen saber y entender, el que nos indique a quién brindarle nuestro apoyo.
Decía Napoleón: “Un ejemplo suele aclararlo todo”. Vaya si en Salto tenemos ejemplos de sobra, ante una oposición que ha venido religiosamente y con toda rigurosidad atacando al gobierno, sin claudicar jamás en su afán de defenestrarlo, cosa que no ha logrado y tampoco lo logrará, pues los hechos, siempre hablan más alto que lo intriga.
Ante cada instancia que han podido, siempre afloró un deseo inocultable porque a la actual administración le vaya mal, muy mal; siendo a su vez, nulos los intentos por procurar acercar algún tipo de colaboración ante circunstancias a las que han catalogado de “Lapidarias”, siendo que al ostentar el poder del gobierno de la República, si hubiese existido buena fe, su concurso hubiese sido de gran ayuda, no para el gobierno, sino para el departamento todo.
Nunca una palabra de aliento; menos aún la búsqueda de un acercamiento dialoguista, que mucho pudo aportar. Dimes y diretes; lleva y trae; bombas largadas a la marchanta que no pasaban de ser un chillido de chasquibum, pues la veracidad importaba poco o nada, siendo el deseo, crear cizaña para herir al gobierno y en especial al Sr. Intendente.
Ni una gestión en favor de los Salteños, fue puesta en práctica por los dirigentes Frenteamplistas, ni su Diputado, ni su Senador, ni sus exjerarcas devenidos de la noche a la mañana en grandes caudillos, cuyo único galardón obtenido, fue el haberle cascoteado el rancho al Intendente. Y así el modus operandi ha ido in crescendo a pasos agigantados;  y así la intolerancia y el dolor que aún hoy los corroe, puede más, muchísimo más, que su responsabilidad de clase política.
Sabemos, entendemos y defendemos el derecho legítimo de todos los actores políticos de defender sus colectividades y oponerse, en el caso comunal, al gobierno de turno; pero sabemos, entendemos y defendemos al mismo tiempo, la seriedad que debe de actuar en el proceso político, de aplicar siempre, la ética de la responsabilidad, que no es otra cosa que el pensar por encima de todo, en el superior interés del colectivo, y no las míseras dádivas electorales que suelen ser pasajeras y provocan menos daño, que las descortesías abrumadoras y traicioneras.
A pesar de todos los augurios de catástrofe y supuestos hundimientos de naves, el gobierno electo democráticamente por el pueblo Salteño, sigue su curso. Aunque aparezca un iceberg en el horizonte, o bancos de arena, el timón continuará dirigido con firmeza y convicción, por lo que ni se hundirá, ni encallará.
Serán los caballeros y las damas del apocalipsis quienes sentirán que el agua los ahoga, cuando sean las urnas quienes les reclamen por su  deslealtad imperdonable.
Estimados lectores.
Seguramente estaremos de acuerdo, con que la campaña política por la que transitamos, es una de las más carentes de propuestas claras y de un necesario y siempre enriquecedor debate, respecto de los temas trascendentales que hacen a la vida del País y del Departamento.
La negativa sistemática de los candidatos del Frente Amplio en intercambiar visiones políticas tanto a nivel nacional como local, actitud que ha llevado a la tediosa gimnasia electoral de la que hablábamos, demuestra, sin temor a equivocarnos, un desprecio alarmante hacia el derecho del que gozamos los ciudadanos a la hora de elegir, de poder cotejar aquellas ideas que defienden los que desean gobernarnos, y que sea nuestro buen saber y entender, el que nos indique a quién brindarle nuestro apoyo.
Decía Napoleón: “Un ejemplo suele aclararlo todo”. Vaya si en Salto tenemos ejemplos de sobra, ante una oposición que ha venido religiosamente y con toda rigurosidad atacando al gobierno, sin claudicar jamás en su afán de defenestrarlo, cosa que no ha logrado y tampoco lo logrará, pues los hechos, siempre hablan más alto que lo intriga.
Ante cada instancia que han podido, siempre afloró un deseo inocultable porque a la actual administración le vaya mal, muy mal; siendo a su vez, nulos los intentos por procurar acercar algún tipo de colaboración ante circunstancias a las que han catalogado de “Lapidarias”, siendo que al ostentar el poder del gobierno de la República, si hubiese existido buena fe, su concurso hubiese sido de gran ayuda, no para el gobierno, sino para el departamento todo.
Nunca una palabra de aliento; menos aún la búsqueda de un acercamiento dialoguista, que mucho pudo aportar. Dimes y diretes; lleva y trae; bombas largadas a la marchanta que no pasaban de ser un chillido de chasquibum, pues la veracidad importaba poco o nada, siendo el deseo, crear cizaña para herir al gobierno y en especial al Sr. Intendente.
Ni una gestión en favor de los Salteños, fue puesta en práctica por los dirigentes Frenteamplistas, ni su Diputado, ni su Senador, ni sus exjerarcas devenidos de la noche a la mañana en grandes caudillos, cuyo único galardón obtenido, fue el haberle cascoteado el rancho al Intendente. Y así el modus operandi ha ido in crescendo a pasos agigantados;  y así la intolerancia y el dolor que aún hoy los corroe, puede más, muchísimo más, que su responsabilidad de clase política.
Sabemos, entendemos y defendemos el derecho legítimo de todos los actores políticos de defender sus colectividades y oponerse, en el caso comunal, al gobierno de turno; pero sabemos, entendemos y defendemos al mismo tiempo, la seriedad que debe de actuar en el proceso político, de aplicar siempre, la ética de la responsabilidad, que no es otra cosa que el pensar por encima de todo, en el superior interés del colectivo, y no las míseras dádivas electorales que suelen ser pasajeras y provocan menos daño, que las descortesías abrumadoras y traicioneras.
A pesar de todos los augurios de catástrofe y supuestos hundimientos de naves, el gobierno electo democráticamente por el pueblo Salteño, sigue su curso. Aunque aparezca un iceberg en el horizonte, o bancos de arena, el timón continuará dirigido con firmeza y convicción, por lo que ni se hundirá, ni encallará.
Serán los caballeros y las damas del apocalipsis quienes sentirán que el agua los ahoga, cuando sean las urnas quienes les reclamen por su  deslealtad imperdonable.
ADRIAN BAEZ