“El periodista está sentado en primera fila de la platea pero no está arriba del escenario…”

Gabriel Pastor: el periodismo por pasión y vocación

2Los periodistas “no somos el cuarto poder, en todo caso somos un contra poder”

No tenemos que “andar rascando los tachos de la basura para buscar suciedad sino informar de todos los asuntos que tienen interés para la población de las decisiones que toma el poder”

“Cuando se informa con un interés espurio ya no estamos haciendo periodismo”

o es fácil entrevistar a un periodista, mucho menos de la categoría de Gabriel Pastor que además practica la docencia en periodismo, fue para nosotros como rendir examen. Vale aclarar que Pastor se prestó gustoso a la nota y no nos corrigió en ningún momento, aunque tal vez se hubiese sentido tentado a ello en más de una oportunidad. Vino a Salto a dar una charla invitado por diario EL PUEBLO, donde aclaró que es montevideano por naturaleza y que pocas veces ha salido al interior del país. Hablamos de su vocación periodística, su diagnóstico sobre el periodismo en la actualidad y del relacionamiento de los medios con el poder tanto político como corporativo.

- ¿Cuándo se dio cuenta que su vocación pasaba por el periodismo?

– En 1986 empecé a estudiar ciencias de la comunicación en la Universidad de la República, ya ahí me dí cuenta que quería ser periodista. Escuchaba el programa “En Perspectiva” en Emisora del Palacio que dirigía Emiliano Cotelo y Enrique Alonso Fernández, y le mandé una carta a Cotelo diciéndole que quería trabajar, aunque sea gratis, porque me gustaba mucho el programa y la propuesta y además, quería ser periodista. Nadie de mis amigos pensó que me iba a llamar.

A la semana recibo una llamada a mi casa, era Cotelo, me dijo que había quedado muy bien impresionado por la carta en el sentido de la vocación y de las ganas de trabajar y que bueno, quería que yo empezara a trabajar en “En Perspectiva”. Empecé abriendo la puerta a los invitados, sirviendo el café, atendiendo el teléfono, luego me empezaron a dar tareas de producción, hasta que me convertí en jefe de producción del programa “En Perspectiva” en la época de Emisora del Palacio. Ahí comenzaron mis primeros pasos. Fue una experiencia enriquecedora porque el programa de Cotelo es muy sistemático, muy profesional, muy serio, entonces, como que tuve una formación de base buena.

En 1991, con una semana de diferencia, me llamaron de El Observador que en ese momento era un proyecto porque empezaba a salir en octubre, y me llamaron del semanario Búsqueda porque querían contratar a periodistas jóvenes para formar. Opté por Búsqueda y ahí inicié mi carrera en periodismo escrito. En Búsqueda trabajé desde ese año hasta 1999, donde empecé a trabajar en el diario El Observador, y en mayo de 2000 volví a Búsqueda de nuevo y permanezco hasta ahora ocupando diferentes cargos. Fui jefe de política, secretario de redacción, ahora soy el coordinador de un departamento de ediciones, cursos y programas, y estoy un poco también en un proyecto del semanario para hacer un diario digital.

- ¿Qué significa hacer producción periodística en un programa radial de la importancia de “En Perspectiva”?

– Al principio como que más bien hacía tareas de relaciones públicas, luego la tarea se volvió un poco más profesional, ahí ya participaba en las discusiones del programa para seleccionar la agenda que íbamos a tener, a quién íbamos a entrevistar, qué temas íbamos a tratar. Luego comencé a hacer la tarea de preparación de las entrevistas que iban a salir en el programa. El programa tiene un archivo muy importante y se preparaba la entrevista en función de quien era el entrevistado, en fin, había un seguimiento por temas y por personajes, yo preparaba un poco la agenda para que el conductor luego preparara la entrevista.

- Quienes han podido seguir el trabajo de Cotelo conocen de lo meticuloso que es en las entrevistas, ¿las prepara él solo o en realidad existe detrás de cada entrevista un gran trabajo de producción?

– No, las prepara él, o sea, cuando uno trabaja en producción lo que hace es rescatar de la información la materia prima básica para la entrevista, pero la responsabilidad final siempre es del periodista. En aquel momento se hacía todo a mano, no había computadora todavía, no todo lo que uno escribía o seleccionaba necesariamente se convertía en una pregunta, pero de algún modo Cotelo tenía allí todos los elementos para repreguntar, para advertir si en una respuesta que da el entrevistado había alguna contradicción, una diferencia respecto a lo que planteó antes, es decir, había y hay todavía por lo que tengo entendido, un trabajo de producción muy importante.

- ¿Qué es más importante para un periodista, un buen archivo o su olfato o intuición?

– Lo más importante en el periodista es tener la capacidad para ver, para escuchar, estar formado y tener sensibilidad para luego volcar todos estos conocimientos y esta sensibilidad en las historias que está contando, y nunca olvidarse de esta lealtad al público que es lo más importante. Porque todo esto supone poner la mente, el cuerpo y las energías en un determinado horizonte, y el horizonte me parece que tiene que ser pensar siempre en cuáles son las historias que le van a interesar o lo que yo creo que les pueden interesar a mis lectores.

- ¿Cómo se encuentra hoy el periodismo en nuestro país?

– Creo que se cometerían injusticias si se hablara del periodismo así en general, hay de todo en la viña del señor, hay muy buenos productos, hay muy malos productos y productos regulares. En ese sentido me parece que hay un ejemplo muy claro en el diario El País haciendo un esfuerzo importante en inversión, en tecnología y en recursos humanos, en los últimos años ha mejorado mucho el producto en su presentación y en la forma en la que se está escribiendo. Después hay otros productos que no valen la pena mencionar. Creo que en particular la prensa ha sufrido ese cimbronazo del aumento de la carga tributaria que ha aumentado mucho los costos, y si a esto le agregamos la baja de la publicidad y este cambio notorio que está viviendo la prensa por el desarrollo de la tecnología, yo diría que es un sector que está enfrentando dificultades, diría que está en un proceso de crisis pero que no supone que estemos ante una situación de desaparición de los diarios o de los medios escritos sino que también creo que es un período de oportunidades. Hay que repensar hacia dónde nos vamos a dirigir porque han salido competidores –como internet- muy fuertes y la gente además ha cambiado sus hábitos de lectura, tiene menos tiempo que antes, está más ocupada en sus asuntos personales y todo esto ha tenido un impacto notorio en el periodismo escrito.

- Históricamente en nuestro país cada medio de prensa ha estado identificado con alguna fracción política, ¿eso cambió o se mantiene?

– Eso cambió. Notoriamente quien mira a la prensa de Uruguay en el siglo veinte no va a tener empacho en reconocer que cada diario, cada publicación se identificaba con una fracción de partido. En la década del 50 teníamos diarios como La Mañana que respondía a una determinada corriente del Partido Colorado, El Día que respondía a otra, lo mismo se puede decir de diarios blancos como El Plata, El Debate, como el propio diario El País que notoriamente hasta la década del 60 respondían notoriamente a intereses partidarios. Esto fue cambiando, hubo experiencias que finalmente no prosperaron con la dictadura pero que se hicieron a mediados de los 60, pero creo que este proceso se afianzó después de la dictadura y me parece que cuando se cuente esta historia se va a reconocer que un papel importante en esto jugaron también las universidades y la formación en periodismo, en ciencias de la comunicación, porque ya empezó a verse al periodista como a una profesión. El periodista dejó de ser un trampolín para ocupar un cargo en la Junta Departamental, para ser diputado o quizás para llegar a presidente como fue el caso de (José) Batlle y Ordóñez, donde planteó toda su plataforma programática y toda su campaña a través del diario El Día, hoy no estamos ante ese tipo de periodismo. Hoy estamos ante un periodismo que ya se ve como un fin en si mismo, que brinda un servicio a la sociedad, que está pensando en sus lectores y que trata de brindar información independiente en un marco de libertad.

Ahora bien, también hay medios que pueden jugar otros partidos, pienso que hay algunos medios en Uruguay al que llamo periodismo bulo –ni siquiera es periodismo amarillo-, es decir, que propaga información pero no con el fin de informar sino para tratar de sacar algún rédito en algo. Está bien que pueda haber diferentes alternativas informativas, creo en la libertad, creo que es bueno que la gente decida a qué medio, por qué medio o medios se van a informar, que en definitiva, son los lectores los que nos apoyan o no cuando van y deciden comprar el periódico.

- ¿Cómo debería ser el relacionamiento de los medios con el poder?

– Entendiendo por poder quienes ocupan cargos legislativos o cargos en el Poder Ejecutivo, tiene que ser un relacionamiento de respeto, de distancia y darnos cuenta –como siempre nos enseñó Danilo Arbilla- que el periodista está sentado en primera fila de la platea pero no está arriba del escenario, porque quien está arriba del escenario es el poder, y nosotros no somos el poder, no somos el cuarto poder, en todo caso somos un contra poder, y lo tenemos que hacer con respeto y no andar rascando los tachos de la basura para buscar suciedad sino informar de todos los asuntos que tienen interés para la población de las decisiones que –entre comillas- toma ese poder.

- Cuando hace unos años atrás se habló del empresario Igor Svetogorsky, nuestra ingenua sociedad se desayunó con la existencia del poder detrás del poder, lindante con la corrupción, ese que hace favores a los políticos esperando retribuciones a cambio. Ese poder empresarial, ¿termina incidiendo también en la política editorial de los medios?

– A ver, en todo el mundo existen lobbys empresariales, acá en Uruguay tenemos lobbys corporativos muy fuertes, sindicales o de otro tipo de corporaciones empresariales, pero son parte de las reglas de juego. No creo que en términos generales se pueda decir que terminen influyendo en los medios o en las agendas. En definitiva, se ha ido informando sobre casos de delitos o asuntos de corrupción, ha ido gente presa, ha habido gente que ha sido sancionada moralmente por actos de esta naturaleza, pero en términos generales yo diría que los medios no responden a determinadas corporaciones. Creo que un medio que se proponga responder a determinada corporación termina perdiendo credibilidad, por lo tanto, no termina siendo un medio con reconocimiento y credibilidad. Perder credibilidad y reconocimiento le puede pasar a un medio que no se ponga como objetivo informar noticias de interés para su público, cuando se informa con un interés espurio, ya no estamos haciendo periodismo.

- Cuando el periodismo informa de cosas que no le gusta al gobierno de turno, éste se defiende atacando al mensajero, acusándolo de ser parte de un complot, de formar un eje del mal que se reúne los jueves para almorzar y confabular contra el gobierno, o haciendo listas de malos periodistas, ¿cómo hace el periodismo para defenderse de ese tipo de ataques?

– Todos estos ejemplos que ha dado son directamente ataques contra la libertad de prensa, hay ataques más burdos y más graves que es matar a un periodista o cerrar medios, pero también hay ataques más sutiles como puede ser cortar la publicidad oficial o alguno de los casos que usted mencionó. Cuando hay una presión de este tipo, lo importante es no dejarse presionar, y esta actitud responde tanto del periodista como del medio, porque el periodista aislado no puede hacer absolutamente nada, lo que importa es que las autoridades y propietarios del medio respalden a ese periodista que estuvo buscando la verdad para ponerla a disposición del público. En ese caso hay que denunciarlo, hay que apoyar al periodista y no dejarse amedrentar. Lamentablemente no todo el mundo actúa así, pero cada vez más creo que hay una preocupación de los medios de hacer respetar la libertad de prensa y el trabajo que hacen sus periodistas.

- Estos ataques a algunos medios y periodistas ocurridos en las presidencias de Tabaré Vázquez y José Mujica, ¿no sucedían en anteriores gobiernos?

– Siempre hubo diferentes tipos de presiones a los medios, me animaría a decir que el gobierno que menos presión hizo y de mayor respeto a la prensa fue el de Jorge Batlle, después habían llamadas a los medios o algún tipo de intervención para manifestar enojo por algún tipo de artículos… lo que nunca había habido fue lo que hizo el presidente Vázquez en su momento de crear una lista de malos y demonios que de algún modo si un Jefe de Estado, que es el principal líder que tiene un país, genera ese estado de ánimo, eso puede terminar muy mal, como pasa en Venezuela, porque ahora vemos que en Venezuela hay manifestaciones que tiran piedras a los diarios, que le pegan a los camarógrafos, pero ese estado de ánimo lo fue creando el propio presidente diciendo en ese tipo de listas quiénes son los buenos y cuáles son los medios malos.

Entrevista de Leonardo Silva

PERFIL DE GABRIEL PASTOR

Está casado con una periodista, tiene 3 hijos (Santiago, Juan Manuel y Sofía). Es del signo de Leo. De chiquito quería ser ciclista y guarda de ómnibus. Es hincha de Peñarol y de Aguada en basketball.

“Me gustaría escribir un libro, pero bueno, por ahora no he encontrado el tiempo para hacerlo”, responde cuando se le pregunta por sus asignaturas pendientes, agregando la necesidad de estudiar otros idiomas.

“Me gusta mucho la pasta y me gustan mucho las milanesas de mi suegra”, cuenta sobre sus gustos alimenticios. Su principal entretenimiento es la lectura, “con los años he valorado mucho que la vida no es solamente movimiento, que la vida es también el remanso, es la reflexión y observarse a uno mismo, y la lectura ayuda mucho a eso”.







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