“La construcción de un país no hay que dejarla a los poderes sobrenaturales de los hombres”

Entrevista a Carlos Coitiño

Carlos Coitiño ocupa una banca en la Cámara de Representantes por el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) del Frente Amplio, ha sido un permanente luchador social desde las distintas comisiones nacionales pro referéndum que han existido en nuestro país. La semana pasada estuvo en nuestra ciudad cuando la Suprema Corte de Justicia (SCJ) acababa de declarar inconstitucional la ley que establecía a los delitos cometidos durante la dictadura como de lesa humanidad. En la charla con EL PUEBLO lanzó además una dura reflexión crítica hacia la interna de su propia fuerza política.
- Este 1º de marzo se cumplieron 28 años de la salida de la dictadura, ¿cómo evalúa este tiempo transcurrido desde la reinstalación de la democracia en Uruguay?
- Han sido años de lucha, el tema de la reinstalación de la democracia en nuestro país ha significado un esfuerzo. Evidentemente los años de dictadura lastimaron todo lo que es el andamiaje del funcionamiento democrático y su reconstrucción, que ha sido un proceso donde la ciudadanía ha estado presente, también ha tenido en su profundización dificultades, visiones distintas. Sobre todo nos ha motivado enormemente en nuestra acción social y política el restañar los daños de lo que fue la acción del terrorismo de Estado sobre toda la ciudadanía.
El Uruguay de hoy indudablemente no es un lugar que podamos decir que está peor que antes, al contrario, hay un esfuerzo que viene de todo el proceso post dictatorial con gobiernos y oportunidades distintas, con luces y sombras, y con la concepción de una lucha que el pueblo uruguayo viene desarrollando por la verdad y la justicia.
- ¿Qué le dejó la dictadura?
- Obviamente me dejó la lastimadura quienes creemos en el funcionamiento democrático lo que significó una dictadura, que es romper con el respeto mínimo a la libre opinión y a una conducta de carácter democrático que lastimó profundamente la historia con altos y bajos del proceso de maduración en nuestro país de un concepto de acción democrática que naturalmente la dictadura lastimó, no solo en los efectos de lo que fue esa acción represiva, esa pérdida del derecho a la libertad de expresión que tantas uruguayas y uruguayos no pudimos ejercitar. Eso es muy fuerte.
- ¿Por qué luego de un referéndum y de un plebiscito sobre la Ley de Caducidad, nuestra sociedad se ha dividido a la mitad?
- Los procesos de toma de conciencia de los pueblos no son de blanco y negro. Creo que es un tema que todavía nuestra sociedad, nuestro sistema político no ha tenido la serenidad de poder intercambiar -cualquiera sean las opiniones que tengamos sobre el tema- y hacer una síntesis común de todo ese proceso con todas las evaluaciones que cada uno hoy tenemos. ¿Por qué está dividida nuestra sociedad? Bueno, la concepción de vida democrática confronta opiniones distintas, y es una realidad que aún quienes fuimos derrotados, primero en un referéndum porque procuramos por la vía del ejercicio de la democracia directa con la participación del pueblo uruguayo, derogar la Ley de Caducidad. Distinto fue, y también fuimos derrotados, en el intento de reformar la Constitución por la vía de un plebiscito, que como inconveniente se montó con la lucha electoral, y a veces las luchas electorales sobrepasan y toman mucho más lateralmente problemas de fondo como es la concepción de la vida democrática de un país…
- ¿Es consciente que hubieron listas del Frente Amplio que no ensobraron las papeleras ni contra la Ley de Caducidad ni por el Voto Consular en octubre de 2009?
- Soy consciente y soy tremendamente crítico, y ojo que soy integrante del Frente Amplio, formo parte integrante de su dirección ejecutiva nacional que es su Mesa Política, y soy crítico de la inacción de algunas figuras importantes de esas que crean opinión no solo a nivel de la masa frenteamplista, que tuvieron una actitud pasiva totalmente más allá que estaban comprometidos por decisiones amplísimas adoptadas por congresos, por plenarios nacionales, que comprometían una acción activa en cuanto a aportar al convencimiento para que la mayoría de la ciudadanía votara la papeleta rosada, también simultáneamente mucho más débil aún fue la del voto consular, la papeleta blanca. Yo diría que ahí se planteó por la vía de los hechos, no por la vía del debate, que lo que importaba era la victoria electoral y no el avance en materia de aspectos centrales que hacen mucho más en su extensión hacia adelante en el tiempo que una victoria electoral.
- Usted ha participado desde siempre en todas las comisiones nacionales pro referéndum por creer en la participación de la gente en las decisiones importantes del país. Pero llegó un momento en donde el Parlamento legisló desconociendo dos consultas populares y donde el propio Tabaré Vázquez negó al pueblo la posibilidad de opinar en materia de derechos humanos luego de haber perdido en estas dos instancias, como usted recién refirió. ¿Qué opina sobre esta contradicción?
- Obviamente que el compañero Tabaré Vázquez en sus conductas en relación a lo que fue la consulta popular tuvo posiciones distintas. Yo diría que las expresó en una etapa de total pasividad para intervenir en el debate público y una tardía expresión de apoyo procesada prácticamente sobre la instancia de consulta electoral del mes de octubre (de 2009) conjuntamente con la elección. Naturalmente no coincidimos con él, discrepamos entonces, y si sostuviera todavía esa posición, volveríamos a discrepar en la misma medida que somos absolutamente defensores de la libertad de pensamiento y de la libertad de que no hay vacas sagradas.
- Hablando de vacas sagradas, siempre se respetó al Poder Judicial y particularmente a la SCJ, sin embargo ante tres hechos de público conocimiento se la ha cuestionado duramente al extremo que han pretendido llevar a la SCJ al Parlamento, alguien también pidió su juicio político.
- Acá hay un tema político de fondo que es el problema principal que la movilización que convocó a la Plaza Libertad (el lunes de la semana pasada) desde el Frente Amplio y todas las organizaciones sociales de derechos humanos, implica que el Uruguay frente al procedimiento administrativo que se resolvió en la SCJ por la unanimidad de sus integrantes cuando decretaron el traslado de la jueza doctora Mariana Mota, que era uno de los motores dentro del Poder Judicial que estaban aplicando estrictamente el fallo de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos en el reclamo de la familia Gelman y que obligaban a nuestro país, no a ningún Poder en particular sino a los tres Poderes, a allanar todos los obstáculos que hubieran y que impedían avanzar en la investigación de todas las denuncias presentadas no solo en materia de desapariciones y de casos de torturas, todo esto que conforma un paquete de los delitos de lesa humanidad sobre los cuales voluntariamente Uruguay suscribió en su tiempo y por tanto está obligado.
Esto abrió la puerta para que nosotros, y acá hablo en mi carácter de representante del PVP, Lista 567, planteáramos que el Frente Amplio debe analizar cómo hacer para poder presentar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos la denuncia del incumplimiento que fruto de esta concepción predominante a nivel de la SCJ coloca a Uruguay en una vergüenza de carácter internacional como lo denunció hace pocos días el Canciller (Luis) Almagro. Si se fue o no se fue, obviamente que en el discurso público creemos que el compañero Pepe (José Mujica) al cual respetamos, se ha equivocado varias veces en las declaraciones públicas, incluso hace pocos días frente al tema del ICIR, él estableció que había que respetar el fallo pero ahora tiene una contradicción, y cuando haga posición pública, él lo que tiene que admitir públicamente es que el Poder Judicial se deshizo del compromiso de cumplir con el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Entonces estamos con un problema político muy serio.
- En cuanto al traslado de la Jueza Mota se habla que han existido presiones tanto de círculos militares como del propio ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro. Concomitantemente a ello, ante la idea de llevar a la SCJ al Parlamento salieron voces discrepantes del mismo gobierno, como la del vicepresidente Danilo Astori y la del prosecretario de la Presidencia Diego Cánepa. ¿Qué hay detrás de todo esto?
- Usted me está llevando a algunas contradicciones que a nivel de nuestra fuerza política Frente Amplio estamos teniendo. Muchas veces en temas que son de alcance nacional de suma importancia empiezan a expresarse públicamente opiniones individuales que uno no entiende qué sentido tiene cuando la fuerza política que integramos todos, a mí me toca en el rol del Parlamento, a Cánepa le toca en el rol de integración del Poder Ejecutivo o a cualquier otro compañero en el rol de integrar la dirección del Frente Amplio. Cuando no se procesan las opiniones que todos tenemos derecho a tenerlas y fundamentarlas en el ámbito adecuado, lo que hacemos es generar un nivel de confusión tremendo…
- Que fue lo que pidió Tabaré Vázquez el 5 de febrero, que no había que discutir en los medios de prensa sino en la orgánica del Frente…
- Al compañero Tabaré Vázquez le estoy pidiendo que asuma la responsabilidad que tiene como integrante del Plenario Nacional del Frente Amplio que él integra, que participe y opine en forma transparente en el ámbito interno. Esas reuniones con las vacas sagradas no nos gustan (en alusión a la reciente reunión entre Mujica y Vázquez en Anchorena), se hacen a espalda del pueblo uruguayo, de la fuerza política y no la compartimos. No es la mejor manera, hay que transparentar adentro para poder transparentar hacia afuera.
Adentro estamos tratando de adivinar qué es lo que están hablando, qué tan importante es, ¿es conspirativo o es un tema político de problemas del Frente? ¿Dónde lo vamos a tratar? No le podemos pedir al compañero Pepe, que por ser el presidente de la República está inhabilitado a participar en la actividad orgánica de la fuerza política, pero sí se lo pedimos al compañero Tabaré Vázquez que venga a la fuerza política, que nos ayude, vaya que precisamos ayuda, que discuta y escuche, porque la verdad absoluta, no hay ninguna vaca sagrada que la tenga.

Carlos Coitiño ocupa una banca en la Cámara de Representantes por el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) del Frente Amplio, ha sido un permanente luchador social desde las distintas comisiones nacionales pro referéndum que han existido en nuestro país. La semana pasada estuvo en nuestra ciudad cuando la Suprema Corte de Justicia (SCJ) acababa de declarar inconstitucional la ley que establecía a los delitos cometidos durante la dictadura como de lesa humanidad. En la charla con EL PUEBLO lanzó además una dura reflexión crítica hacia la interna de su propia fuerza política.

– Este 1º de marzo se cumplieron 28 años de la salida de la dictadura, ¿cómo evalúa este tiempo transcurrido desde la reinstalación de la democracia en Uruguay?

– Han sido años de lucha, el tema de la reinstalación de la democracia en nuestro país ha significado un esfuerzo.Coitiño.2 Evidentemente los años de dictadura lastimaron todo lo que es el andamiaje del funcionamiento democrático y su reconstrucción, que ha sido un proceso donde la ciudadanía ha estado presente, también ha tenido en su profundización dificultades, visiones distintas. Sobre todo nos ha motivado enormemente en nuestra acción social y política el restañar los daños de lo que fue la acción del terrorismo de Estado sobre toda la ciudadanía.

El Uruguay de hoy indudablemente no es un lugar que podamos decir que está peor que antes, al contrario, hay un esfuerzo que viene de todo el proceso post dictatorial con gobiernos y oportunidades distintas, con luces y sombras, y con la concepción de una lucha que el pueblo uruguayo viene desarrollando por la verdad y la justicia.

– ¿Qué le dejó la dictadura?

– Obviamente me dejó la lastimadura quienes creemos en el funcionamiento democrático lo que significó una dictadura, que es romper con el respeto mínimo a la libre opinión y a una conducta de carácter democrático que lastimó profundamente la historia con altos y bajos del proceso de maduración en nuestro país de un concepto de acción democrática que naturalmente la dictadura lastimó, no solo en los efectos de lo que fue esa acción represiva, esa pérdida del derecho a la libertad de expresión que tantas uruguayas y uruguayos no pudimos ejercitar. Eso es muy fuerte.

– ¿Por qué luego de un referéndum y de un plebiscito sobre la Ley de Caducidad, nuestra sociedad se ha dividido a la mitad?

– Los procesos de toma de conciencia de los pueblos no son de blanco y negro. Creo que es un tema que todavía nuestra sociedad, nuestro sistema político no ha tenido la serenidad de poder intercambiar -cualquiera sean las opiniones que tengamos sobre el tema- y hacer una síntesis común de todo ese proceso con todas las evaluaciones que cada uno hoy tenemos. ¿Por qué está dividida nuestra sociedad? Bueno, la concepción de vida democrática confronta opiniones distintas, y es una realidad que aún quienes fuimos derrotados, primero en un referéndum porque procuramos por la vía del ejercicio de la democracia directa con la participación del pueblo uruguayo, derogar la Ley de Caducidad. Distinto fue, y también fuimos derrotados, en el intento de reformar la Constitución por la vía de un plebiscito, que como inconveniente se montó con la lucha electoral, y a veces las luchas electorales sobrepasan y toman mucho más lateralmente problemas de fondo como es la concepción de la vida democrática de un país…

– ¿Es consciente que hubieron listas del Frente Amplio que no ensobraron las papeleras ni contra la Ley de Caducidad ni por el Voto Consular en octubre de 2009?

– Soy consciente y soy tremendamente crítico, y ojo que soy integrante del Frente Amplio, formo parte integrante de su dirección ejecutiva nacional que es su Mesa Política, y soy crítico de la inacción de algunas figuras importantes de esas que crean opinión no solo a nivel de la masa frenteamplista, que tuvieron una actitud pasiva totalmente más allá que estaban comprometidos por decisiones amplísimas adoptadas por congresos, por plenarios nacionales, que comprometían una acción activa en cuanto a aportar al convencimiento para que la mayoría de la ciudadanía votara la papeleta rosada, también simultáneamente mucho más débil aún fue la del voto consular, la papeleta blanca. Yo diría que ahí se planteó por la vía de los hechos, no por la vía del debate, que lo que importaba era la victoria electoral y no el avance en materia de aspectos centrales que hacen mucho más en su extensión hacia adelante en el tiempo que una victoria electoral.

– Usted ha participado desde siempre en todas las comisiones nacionales pro referéndum por creer en la participación de la gente en las decisiones importantes del país. Pero llegó un momento en donde el Parlamento legisló desconociendo dos consultas populares y donde el propio Tabaré Vázquez negó al pueblo la posibilidad de opinar en materia de derechos humanos luego de haber perdido en estas dos instancias, como usted recién refirió. ¿Qué opina sobre esta contradicción?

– Obviamente que el compañero Tabaré Vázquez en sus conductas en relación a lo que fue la consulta popular tuvo posiciones distintas. Yo diría que las expresó en una etapa de total pasividad para intervenir en el debate público y una tardía expresión de apoyo procesada prácticamente sobre la instancia de consulta electoral del mes de octubre (de 2009) conjuntamente con la elección. Naturalmente no coincidimos con él, discrepamos entonces, y si sostuviera todavía esa posición, volveríamos a discrepar en la misma medida que somos absolutamente defensores de la libertad de pensamiento y de la libertad de que no hay vacas sagradas.

– Hablando de vacas sagradas, siempre se respetó al Poder Judicial y particularmente a la SCJ, sin embargo ante tres hechos de público conocimiento se la ha cuestionado duramente al extremo que han pretendido llevar a la SCJ al Parlamento, alguien también pidió su juicio político.

– Acá hay un tema político de fondo que es el problema principal que la movilización que convocó a la Plaza Libertad (el lunes de la semana pasada) desde el Frente Amplio y todas las organizaciones sociales de derechos humanos, implica que el Uruguay frente al procedimiento administrativo que se resolvió en la SCJ por la unanimidad de sus integrantes cuando decretaron el traslado de la jueza doctora Mariana Mota, que era uno de los motores dentro del Poder Judicial que estaban aplicando estrictamente el fallo de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos en el reclamo de la familia Gelman y que obligaban a nuestro país, no a ningún Poder en particular sino a los tres Poderes, a allanar todos los obstáculos que hubieran y que impedían avanzar en la investigación de todas las denuncias presentadas no solo en materia de desapariciones y de casos de torturas, todo esto que conforma un paquete de los delitos de lesa humanidad sobre los cuales voluntariamente Uruguay suscribió en su tiempo y por tanto está obligado.

Esto abrió la puerta para que nosotros, y acá hablo en mi carácter de representante del PVP, Lista 567, planteáramos que el Frente Amplio debe analizar cómo hacer para poder presentar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos la denuncia del incumplimiento que fruto de esta concepción predominante a nivel de la SCJ coloca a Uruguay en una vergüenza de carácter internacional como lo denunció hace pocos días el Canciller (Luis) Almagro. Si se fue o no se fue, obviamente que en el discurso público creemos que el compañero Pepe (José Mujica) al cual respetamos, se ha equivocado varias veces en las declaraciones públicas, incluso hace pocos días frente al tema del ICIR, él estableció que había que respetar el fallo pero ahora tiene una contradicción, y cuando haga posición pública, él lo que tiene que admitir públicamente es que el Poder Judicial se deshizo del compromiso de cumplir con el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Entonces estamos con un problema político muy serio.

– En cuanto al traslado de la Jueza Mota se habla que han existido presiones tanto de círculos militares como del propio ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro. Concomitantemente a ello, ante la idea de llevar a la SCJ al Parlamento salieron voces discrepantes del mismo gobierno, como la del vicepresidente Danilo Astori y la del prosecretario de la Presidencia Diego Cánepa. ¿Qué hay detrás de todo esto?

– Usted me está llevando a algunas contradicciones que a nivel de nuestra fuerza política Frente Amplio estamos teniendo. Muchas veces en temas que son de alcance nacional de suma importancia empiezan a expresarse públicamente opiniones individuales que uno no entiende qué sentido tiene cuando la fuerza política que integramos todos, a mí me toca en el rol del Parlamento, a Cánepa le toca en el rol de integración del Poder Ejecutivo o a cualquier otro compañero en el rol de integrar la dirección del Frente Amplio. Cuando no se procesan las opiniones que todos tenemos derecho a tenerlas y fundamentarlas en el ámbito adecuado, lo que hacemos es generar un nivel de confusión tremendo…

– Que fue lo que pidió Tabaré Vázquez el 5 de febrero, que no había que discutir en los medios de prensa sino en la orgánica del Frente…

– Al compañero Tabaré Vázquez le estoy pidiendo que asuma la responsabilidad que tiene como integrante del Plenario Nacional del Frente Amplio que él integra, que participe y opine en forma transparente en el ámbito interno. Esas reuniones con las vacas sagradas no nos gustan (en alusión a la reciente reunión entre Mujica y Vázquez en Anchorena), se hacen a espalda del pueblo uruguayo, de la fuerza política y no la compartimos. No es la mejor manera, hay que transparentar adentro para poder transparentar hacia afuera.

Adentro estamos tratando de adivinar qué es lo que están hablando, qué tan importante es, ¿es conspirativo o es un tema político de problemas del Frente? ¿Dónde lo vamos a tratar? No le podemos pedir al compañero Pepe, que por ser el presidente de la República está inhabilitado a participar en la actividad orgánica de la fuerza política, pero sí se lo pedimos al compañero Tabaré Vázquez que venga a la fuerza política, que nos ayude, vaya que precisamos ayuda, que discuta y escuche, porque la verdad absoluta, no hay ninguna vaca sagrada que la tenga.