“Antes se creía que misionero era aquel que iba casa por casa, hoy podemos decir que misionero es aquel que va de celular en celular”

Entrevista al Padre Luis Zazano

El Padre Luis Zazano cuenta a EL PUEBLO cómo pueden utilizarse como herramienta de comunicación las redes sociales, y cómo desde allí se puede transmitir un mensaje esperanzador.

- ¿Usted fue el gestor de la Religión 2.0?
– Ah, uff… sería del 3.0 (risas), por el sentido de que serían las redes sociales. Podríamos decir que hemos gestado un nuevo camino en el año 2012, donde la Iglesia comenzaba a proponer un camino nuevo y a la cual el Papa Francisco ha sido uno de los ejes o visores cuando en aquel momento en la Jornada Mundial de la Juventud en Rio de Janeiro planteaba “hagan lío”. Bueno, nos tomamos muy a pecho eso de hacer lío, y no es tan solo buscar que la gente llegue a la Iglesia sino que la Iglesia salga hacia la gente, que cada uno pueda tener en su celular una presencia de Jesús, una presencia de la Iglesia, una Iglesia viva. Pero más allá de eso, no estamos hablando de una comunicación descomunicable, estamos buscando que la gente pueda en su celular, en su Instagram, Twitter o Facebook encontrarse con la vida, encontrarse con la verdad, más allá de la religión que sea, más allá de lo que crea o no crea, más allá de buscar un camino en su búsqueda de la verdad y de encuentro con la felicidad. Yo como cura la he encontrado en Jesús, otros la han encontrado en otras cuestiones, bueno, la idea es que uno pueda descubrir que esto que uno transmite pueda ser desde la experiencia personal de uno, de lo que he vivido, de lo que yo encuentro y desde lo que yo tengo, que es el mensaje del evangelio.Padre Luis Zazano

No hay nada más viejo como el evangelio y no hay nada más nuevo como el evangelio. Entonces, ha sido una manifestación de buscar que a través de las redes sociales, la persona pueda encontrarse con dios, pueda encontrarse con una espiritualidad como la que se destaca en el uruguayo, en los rioplatenses. El sudamericano es espiritual, es una persona que busca tener un encuentro en la interioridad. Entonces, dar ese alimento a través no de libros ni de esto y lo otro sino a través del celular, a través de aquella cosa que te acompaña todos los días a lo cual uno se pueda encontrar, y obviamente nos referimos a las redes. Es así que en Instagram buscamos que una imagen pueda decir más que mil palabras, o una frase, como aquella de la red pasada de que no todo lo que brilla es oro pero cuando oro todo brilla. Es decir, una manera de buscar que la persona piense, reflexione, pero por sobre todo se intrigue en qué es lo que quiere para su vida.

- Siempre se dice que en las redes solo se transmiten antivalores, ¿esta sería la otra versión del uso de las redes sociales? Lo que demostraría que en realidad las redes sociales no son malas, lo que es malo es el uso que les damos.
– Totalmente. Suponte que desde la década del 70 hasta el 2000, ha habido una revolución, ha habido un cambio, a la cual hoy tranquilamente una persona en New York o Washington de los Estados Unidos puede buscar Salto y le aparece Salto con la cantidad de habitantes, cuántos, dónde. Imaginate que hoy hay personas que tienen un hijo en Estados Unidos o en Europa y que puede comunicarse con un celular a través de una videollamada. Es decir, cuántas cosas buenas. Las oportunidades que han presentado la tecnología y los medios de comunicación es favorable, es ayuda para la Humanidad. Pero como tú dices, algunas veces se lo usa para bien y otras veces se lo usa para mal.

- ¿Qué son los Misioneros Digitales?
– Es algo que ha surgido en el año 2014, que hemos propuesto trabajar con laicos. Hemos comenzado con Williams, un amigo mío que es de Estados Unidos, después vamos a comenzar con otro que es de Guatemala, de Honduras, de El Salvador, Ecuador, Paraguay. La estrategia es que Misioneros Digitales sea que la persona hoy sea misionera. Está bien, se entiende misionero como aquel que se va al África y que debe llevar la biblia bajo el brazo, no no, misionero es aquel que tiene su celular y puede enviar un mensaje. Misionero es aquel que se levanta todos los días a las cuatro de la mañana para ir a laburar y trae la comida para sus hijos. Misionero es aquel que todos los días tiene que hacer algo por el bien de la gente y de la comunidad, haciendo bien lo que tiene que hacer.

Pero, ¿por qué le decimos digital al misionero? Porque con su celular ya está misionando, cuando llamas a alguien por teléfono para preguntarle cómo está, cuando te acercas a alguien y le mandas una foto diciéndole “te quiero un montón”, el mismo evangelio cuando se lo transmite a través de las redes sociales, ya sea del Padre Luis o de “Palabra en Voz” o de lo que fuere. Entonces, misionero es aquel que puede llegar a la casa del otro. Antes se creía que misionero era aquel que iba casa por casa, hoy podemos decir que misionero es aquel que va de celular en celular.

- Ha ido dejando su semillita, como el grupo uruguayo “Palabra en Voz”, que hoy tienen más de cien mil seguidores por WhatsApp desparramados en treinta y dos países, ¿cómo analiza este fenómeno?

– Como una competencia (risas), no, contentísimo porque esto es un inicio. Esto irá cambiando en los próximos diez años, así como vos como periodista ha visto un gran cambio en tu experiencia laboral, porque antes capaz tenías que venir con un anotador o con el famoso micrófono grande y su grabadora y hoy podés ir tranquilamente con tu celular, creo que dentro de diez años vamos a ver otro proceso, y vamos a ver muchas “Palabras en Voz”, vamos a ver otra manera de evangelizar porque creo que vamos muy acelerados, las cosas van cambiando muy rápidas. Entonces, vamos a tener una experiencia distinta en diez años.

De lo que estoy contento es de ver que se están poniendo la camiseta muchos laicos, se están poniendo la camiseta muchos curas para evangelizar, para salir a laburar, para salir a buscar al hermano, para que seamos cercanos, como dice el Papa Francisco, la búsqueda del encuentro, ir al encuentro del otro. Es decir, basta de vivir una cuestión de alejamiento, no puede ser que una mujer o un hombre desesperado que quiera hablar con el cura tenga que ir de 8 a 12 o de 16 a 20 si no, no lo atiende. “No Padre, quiero hablar con usted ahora”, que bueno que te mande un mensaje y te diga, “Padre, estoy mal, necesito una ayuda”, entonces lo llamo por teléfono y le pregunto qué te pasa, entonces le digo “vení, charlemos, tomemos unos mates”. Qué lindo es ver esa búsqueda del encuentro, incluso esto que propone “Palabra en Voz”, donde un laico pueda contestar y decirle que van a rezar por él, que lo van a acompañar y que lo van a ayudar.

El encuentro, la familiaridad, saber que el otro está siendo acompañado en su camino de vida. Creo que por ahí es un poco el proceso. Esta semillita, podría decir que no es un éxito cuando logramos que haya más celulares en nuestro equipo y en nuestra lista de distribución. El éxito es lograr que mucha gente pueda tener paz en su corazón y que pueda decir que quiere seguir luchando en esta vida. Ahí está el éxito.

- Hay también como un contrasentido, donde se ve a la familia conectada en el teléfono pero no se comunican entre ellos.
– Si, si. Ahí está el exceso. Está el análisis de unos sociólogos que dicen que hoy estamos viviendo la “comunicación descomunicada”. Tenemos dos ejes, el primer eje lo podemos ver tranquilamente en el almuerzo o en la cena, estamos todos comiendo, los cinco integrantes de la familia y cada uno con su celular escribiendo. Incluso podemos ver que antes tu vieja para llamarte a comer te gritaba “baja que está la comida”, ahora te manda el mensaje por WhatsApp (risas). Ya se ha perdido incluso hasta el diálogo porque lo que le querés decir a la persona no se lo decís cara a cara sino que se lo dices por email o por celular. Y por el otro lado, esta disociación de la persona, que ahí me llevo a preguntar cuántas caras tiene una persona, por Instagram es alegría, fervor, manda fotitos hasta trucadas, por Twitter manda mensajes amorosos, tiernos. Por Facebook te sube cada dos por tres frases con fotos hermosas, pero en la realidad tiene una cara de vinagre que mamita querida (risas), entonces te preguntas, ¿dónde está esta persona? Me muestra en el mundo virtual una cosa y en la realidad es otra.

Esos son los dos tintes, como presentan estos sociólogos, que son muy complicados para el Hombre, el esconder lo que sos en el mundo de lo virtual, y lo segundo, el estar en una comunicación descomunicada. Sí, estamos todos comunicados pero ninguno se comunica, ninguno habla. Cada hijo está en su mundo, entonces uno dice como papá, “¿qué hago, si cuando le estoy hablando está con el celular?”. Es más, hasta en alguna familia conozco que cuando llegan al almuerzo o a la cena, tienen que dejar el celular afuera y se van a la mesa, para que no se tienten. Entonces, ese es un trabajo que vamos a tener que hacer nosotros.

- ¿Tratan de encontrar en ese aparatito aquello que nos llene ese vacío que tenemos adentro?
– Totalmente. Fijate que un chico de nueve años hoy se desespera por tener su celular. Es más, te dicen “papá, cómo me vas a dar el S8 si ya salió el S9?”, “no hijo, no me da la plata?”, “pero papá, por culpa tuya me van a hacer el bullying en el colegio, porque ahora me van a gastar todos mis compañeros, porque, ¿cómo yo voy a andar con este celular”. Obviamente es cuando se une todo esto al sistema de consumo que existe, pero es una realidad que tenemos que trabajar. Hoy tenemos la situación que “changuitas” de doce años que aparecen con tremenda foto en Instagram y te decís, “pero tenés doce años, no podés aparecer así”. Es también una manera que tenemos de reflexionar porque los chicos se nos van de las manos, y van quemando etapas sin darse cuenta.

Entonces, es importante que un papá y una mamá esté al lado y les pueda decir, “mirá, no es conveniente que vos a los siete años tengas tu Facebook o tu Instagram”, aunque llore, grite y patalee, pero es para la salud psíquica de esa persona, porque imaginate que también así como hay cosas buenas, hay cosas malas. Es lo que hoy conocemos como la manipulación digital.

- ¿Qué mensaje le trae a la familia salteña?
– Lo primero esto, que no se pierda la familia por lo digital, que se cuiden los espacios familiares, que se cuiden los momentos familiares. Lo segundo, los salteños tienen muchas posibilidades y capacidades. Y el tercer eje, la clave es la esperanza que ustedes le dan a la sociedad. Es la oportunidad para que uno pueda crecer.
La verdadera clave es recordar quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Si uno se olvida de eso, se pierde todo.

Perfil del Padre Luis Zazano

Es del signo de Escorpio.
De chiquito quería ser médico.
Es hincha de Atlético de Tucumán.

¿Alguna asignatura pendiente? Jugar en Atlético de Tucumán.
¿Un libro? El Principito.
¿Una película? El Señor de los Anillos.
¿Un hobby? Guitarrear.
¿Qué música escucha? Soda Stereo.
¿Qué le gusta de la gente? La sonrisa y la alegría.
¿Qué no le gusta de la gente? La falsedad.

Entrevista de Leonardo Silva







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