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“Aún en las circunstancias más adversas, hay infinidad de ejemplos de luz, de amor, de solidaridad, de mano tendida”

El Ing. Ruperto Long durante 13 años fue la cara visible del LATU. Pero desde muy joven se inició en periodismo junto a Wilson Ferreira Aldunate. Luego con el devenir de su carrera profesional, escribió y coescribió libros técnicos. Más recientemente se dedicó a escribir libros con historias dignas de ser contadas. Es así que hace más de dos años tuvimos la oportunidad de dialogar con él a raíz de la presentación de su libro, “La niña que miraba los trenes partir”, que ha sido un éxito editorial inédito. Este viernes retornó para presentar su último libro, “La mujer que volvió del abismo”, por lo que volvimos a dialogar con Long para conocer la historia que lo inspiró.Ruperto Long [1]

- La última vez que dialogamos, en agosto de 2016, fue para presentar su anterior libro, “La niña que miraba los trenes partir”, que ya era éxito editorial en el país. Desde entonces tuvo una exitosa divulgación continental, teniendo que visitar casi todos los países del continente. ¿Cómo ha sido esa experiencia?
– Ha sido una experiencia maravillosa, un verdadero privilegio. Solemos pensar que la cultura va por encima de la frontera y que es una de las mejores maneras de comunicarse entre los pueblos de los distintos países pero eso lo decimos como una frase, otra cosa es verlo suceder. Que un libro de Uruguay salga al exterior da mucho trabajo, a veces con un poco de suerte se cruza el charco a Argentina y no mucho más. En este caso el libro tuvo éxito en Uruguay, después se empezó a publicar en América Latina, al final en todos los países, queda México que sale ahora en el mes de febrero. Después compró los derechos una editorial italiana, lo tradujo y lo publicó, el libro estuvo entre los diez más vendidos de autores extranjeros durante mucho tiempo en Italia. Ahora sale en España en el mes de abril, está en danza en otros países con traducciones, de modo que es una cosa realmente increíble y una gran emoción.

Lo notable es que uno llega a lugares como Tegucigalpa (Honduras) o a Venecia (Italia), para poner dos lugares bien distintos entre sí, y en cualquiera de ellos uno encuentra a gente que leyó el libro y enseguida se da una comunicación. Es lo maravilloso de estas cosas.

- ¿Cómo consigue que la historia que usted cuenta logre que los lectores se sientan identificados con sus personajes?
– Es una historia que si bien transcurrió en un determinado tiempo, en la Segunda Guerra, el Holocausto, tiene alcance universal y plena vigencia hoy día, va a valores básicos del ser humano, cómo reaccionar ante una situación adversa, no perder la esperanza aún en los peores momentos, el amor por encima de los riesgos, del amor incluso al prójimo, el amor al desconocido. Entonces, son todas cosas que a la gente la sacude de forma muy diversa. Mucha gente me ha dicho, “pensar que yo a veces me preocupo con las cosas del día a día y después leo estas cosas y ya lo veo con otros ojos”. Otros me dicen, “¿cómo habría actuado yo en esas circunstancias?”, y ninguno lo sabemos hasta que no estemos en esa situación. Por eso creo que toca fibras muy básicas de sentimientos y vivencias muy propias de cualquier ser humano por encima de fronteras.

- Este nuevo libro que vino a presentar a Salto, “La mujer que volvió del abismo”, tiene un común denominador con su anterior libro donde se conjuga la investigación histórica, vivencias, el amor, el sacrificio, con una historia muy fuerte que refiere a la trata de mujeres…
– Efectivamente. Al igual que el otro que tenía un tema social de fondo, que es el racismo, las persecuciones, las migraciones, este tiene un tema también social de fondo muy fuerte, como es la trata de mujeres y la lucha por recuperar esas vidas. También tienen en común la forma en la que está relatado, con el lenguaje polifónico por el cual los protagonistas de alguna forma le están hablando al lector, cada uno con sus modismos y maneras de expresarse. Y tiene en común, algo que descubrí en aquel libro y que lo volví a descubrir ahora, por suerte, que aún en las circunstancias más adversas, hay infinidad de ejemplos de luz, de amor, de solidaridad, de mano tendida, eso me sorprendió encontrarlo en el medio de la Segunda Guerra, en el medio de las persecuciones más terribles, ahora me sorprende encontrarlo en el medio de un mundo como es el de la trata de mujeres, de mafias, de violencia, de esclavitud en pleno siglo veintiuno de cientos de miles de personas en nuestro propio continente americano. Y aún ahí, uno encuentra gente maravillosa, tanto dentro de las muchachas sometidas a estas situaciones como en la Justicia, alguna fiscal, una jueza, dentro de la policía con sus claroscuros pero donde también hay gente comprometida, esa es la verdad, y en organizaciones sociales, gente que no tendría por qué meterse a ayudar y se mete. Entonces, hay mucha luz aún en esa oscuridad. Eso es también muy común en los dos libros, y es porque es la verdad.

- Como autor, en ambos libros, pudo haberse tentado por caer en lugares comunes de esa oscuridad que describe, porque en definitiva es lo que suele prevalecer en la naturaleza humana. Sin embargo, prefirió mostrar a sus lectores esa luz de la que nos habla, ¿por qué optó por tener una visión optimista en estos dramas?

– Porque fue lo que realmente me sorprendió, me cautivó y me atrapó. Me pareció que era lo que tenía que trasladarle al lector. En cualquiera de los dos libros, ya la gente sabe y basta algunas pinceladas para describir el horror. Ahora, lo que la gente en general no se imagina es esto otro. Anoche (jueves) estuvimos presentando el libro en Paysandú y varias personas se acercaron y me decían, “en los dos libros me sorprende lo mismo, termino de leerlo y no puedo creer haber encontrado esta dulzura, esta ternura en estas historias”, eso es lo que la gente generalmente no conoce, que yo tampoco conocía en ninguno de los dos casos, me tomó años entenderlo y aprenderlo, y creo que en definitiva lo que nos da ilusión como seres humanos es que estas cosas se puedan revertir.

- Historias basadas en hechos reales que surgen de investigaciones que usted ha realizado, como en este último libro que viajó a Argentina en busca de una historia y terminó descubriendo otra…
– Es un poco curioso lo que le pasa a uno de los protagonistas, que de alguna forma refleja lo que me pasó a mí. Empecé la historia por otro lado, cuando me entero leyendo algunos documentos, que cerca de nosotros se produjo un conflicto en el sur de Argentina, en la Patagonia, en la expedición de Magallanes y El Cano que fue la que dio la vuelta al mundo. Un conflicto de enorme violencia que terminó con la muerte de los principales capitanes españoles, el abandono de uno de ellos y un cura que era el amigo de él. Me pareció una historia como para recrearla. Entonces me zambullí, conseguí información del Archivo de Indias y de muchos otros lados, me fui a la Patagonia, que es una tierra fascinante, y resulta que cuando llego la historia era otra.

En San Julián, que es un pequeño pueblito que es donde todo el mundo se conoce, y donde hay una réplica maravillosa de la nave de Magallanes, la gente no está preocupada por ese tema que sucedió hace 500 años sino por la trata de mujeres, por las chicas que a veces desaparecen en situaciones un poco especiales, que nadie sabe bien lo que pasa o lo que está pasando, y luego cuando voy a Río Gallegos, veo una eclosión de ese fenómeno con un centro que se llama “Las Casitas”, prostibulario que ahora está cerrado, pero que en aquel momento estaba lleno de gente, decenas de prostíbulos, uno al lado del otro, a un paso de la Antártida, y eso es lo que le preocupaba a la gente. Y cuando uno comienza a averiguar, hablo con organizaciones sociales, hablo con el arzobispo y con gente que sé que está detrás de estos temas, me pintan un panorama increíble. Así que fui varias veces, consiguiendo testimonios, algunos directos, veo lo que ha sido la conexión entre Argentina y Uruguay también en este tema, que se da no solo en el sur entre Buenos Aires – Montevideo, sino también en el litoral de nuestros países, que hay mucha conexión en el tráfico de mujeres.

- ¿Cómo se encuentra con esas historias que luego transforma en libros?
– Pienso que a quien le gusta escribir y tiene un poco la pasión, es como que está siempre atento a tratar de cazar una historia, que lo tiene que deslumbrar a uno, y después de muchas historias que uno recoge, va descartando unas y otras. A veces, alguien le relata a uno algo, otras veces es algo que uno lee, a veces va a un paraje, o a veces está buscando una cosa y encuentra otra, como en este caso. Hay muchas historias, pero hay que estar alerta.

Y otra cosa, quizás me haya ayudado mucho lo de ser ingeniero y ser investigador, porque una vez que uno logra encontrar una puntita, hay que seguirla, eso es lento y los meses se van como nada. O sea que si uno dice que quiere escribir algo para fin de año, bueno, no es por este lado, habrá que pensar en otro tipo de cosas. Pero en este tipo de historias basadas en la realidad, por más que están armadas y escritas como una novela, uno tiene que estar preparado, es como una maratón, no son los cien metros llanos, es algo que uno tiene que estar preparado para un tirón largo, incluso leer y buscar mucho antes de escribir una sola línea.

- Quien recuerda su vida pública y política en filas del Partido Nacional, hubiese pensado que de escribir, hubiese encarado para temas más cotidianos del país, sea desde una visión ideológica o filosófica. Sin embargo encaró para la ficción…
– Escribí muchos artículos de opinión a lo largo de los años, participé en unos cuantos libros colectivos sobre tecnologías, sobre energía. En materia política salió un libro hace ya unos cuantos años que se llamó “Hablando claro”, que era una recopilación de artículos políticos, intervenciones en el Senado y otro tipo de cosas, de modo que no descarto volver en algún momento sobre estos temas.

- ¿Ya está en vista el próximo libro o sigue a la caza de alguna historia?
– Tengo ahora algunos dilemas porque en realidad tengo más de una historia que me ha fascinado, algunas más directamente vinculadas a Uruguay, otras más lejanas en el tiempo y en el espacio, aunque siempre con vínculos, como pasó en la Segunda Guerra donde había uruguayos como protagonistas centrales. Entonces en los próximos meses debo tomar algunas decisiones, pero estoy buscando muchísimo material todo el tiempo. Hoy estoy en la parte de investigación, aún no llegué a la etapa de empezar a escribir, pero ya la estoy remando.

Perfil de Ruperto Long

Casado, padre de dos hijos y abuelo de mellizas. Es del signo de Capricornio. De chiquito quería ser alpinista. Es hincha de Nacional.
¿Una asignatura pendiente? Tocar bien la guitarra. ¿Una comida? Las milanesas.
¿Un libro? Esta pregunta es difícil, pero si tuviera que elegir un libro, elegiría la primera novela de la historia, “El Quijote”.
¿Una película? “Babel”, de Alejandro González Iñárritu, y para mencionarle un clásico, “Psicosis” de Alfred Hitchcock.
¿Un hobby? Los trenes eléctricos.
¿Qué música escucha? Soy medio ecléctico, soy de la música clásica, del rock, el tango.
¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad y su alegría. ¿Qué no le gusta de la gente? La mentira, tener doble faz.

Entrevista de Leonardo Silva