Bonetti presentó su libro “Los Recursos del Educador y la Formación”, sobre los distintos abordajes y climas a la hora de enseñar

Entrevista con Juan Pablo Bonetti

Días pasados fue presentado en la sede de la Fundación Desarrollo Regional Salto Grande en el marco de su décimo aniversario, el libro “Los recursos del Educador y la Formación” del profesor Juan Pablo Bonetti, quien en diálogo con EL PUEBLO, comentó de qué trata.

LOS ABORDAJES
“El título que trae el libro –comenzó diciendo- refiere a los recursos del educador y la formación, entonces lo que intento, a partir de la experiencia, es contar algunas cuestiones más tipo anécdotas y como agarrar temáticas que me parece que tienen que ver con las formas de trabajar y las posibilidades de mejor llegada a los gurises. Entonces, si bien no me centro exclusivamente en el sistema educativo, menciono la posibilidad de trabajar diferente de los docentes en el sistema educativo. Y también hago referencia a los educadores en el área comunitaria”.

“Por ejemplo, uno de los temas que está tomado ahí, son los abordajes al acercamiento que existe entre ese educador y el grupo con el que trabaja. En un caso que estamos haciendo, lo que haría es no tener esta mesa, para mí no existiría, porque de alguna manera está marcando determinada distancia contigo. Entonces, en este trabajo lo que sugiero son determinadas cuestiones que intenten acercar, no de una manera en que todo se confunda y que el rol del educador se pierda, pero sí que permita una distancia, una cercanía diferente que a ambos nos permita comunicarnos y relacionarnos de una mejor manera”.

CLIMAS
“Eso no significa ausencia de límites ni significa la pérdida del rol que tiene cada uno. Ese tipo de cosas está vinculado, a mi criterio, a una transversalidad que debería tener toda la educación. En el tema de los abordajes y el primer acercamiento. Respecto al tema de la construcción de climas, que es otro de los elementos que tomo, apunta a decir que los climas se pueden construir. No creo en eso que los climas los arman los gurises y nosotros no incidimos en eso. Estoy convencido que incidimos, pero para eso tenemos que tener determinados recursos, recursos personales que me permitan parar y convencer al otro que lo que les estoy ofreciendo les va a gustar, pero primero me tiene que gustar a mí. De lo contrario, no voy a lograr absolutamente nada”.

“Partiendo de esa base, de que a mí me gusta eso, que además siento pasión por eso, no voy a hacer una tarea con gente si no quiero hacerla. Convencido de eso,Angelina Bazzano y Juan P. Bonetti lo que planteo es, cuáles son esos recursos que puedo usar pero que están en mí mismo. A eso los llamo recursos personales, entonces digo, la atención y desatención la tenemos todos, ¿cómo lograr la atención? ¿Cómo motivar para que la gente se enganche a hacer cosas cuando por lo general te dicen que no pueden o que no saben? Entonces, evitar las exposiciones en las que uno se tenga que exponer y fracasar, evitar los fracasos, generar acciones que sean seductoras y que de alguna manera te desafíen pero que te permitan cumplir con el objetivo. Y que eso vaya in crescendo, que ese desafío sea, una vez cumplidas determinadas metas, saltar a otra, y así sucesivamente. El desafío, la sorpresa, no sorprender con la voz, sorprender con la mirada y con las acciones”.

“Por ejemplo, si acá le pusiera un paquete enorme de regalo, le diría que esto es para usted y a usted le generaría algo, por lo menos la curiosidad de saber o querer saber qué hay adentro. A ese tipo de cosas me refiero con que es posible convocar la atención, motivar y construir climas distintos. Y lo otro es romper con el clima. Hay veces que los grupos llegan con determinado clima, porque hay enfrentamientos entre determinados subgrupos, y hay quienes te dicen “yo al lado de este no me siento”. Muchas veces lo que intenté fue decirle “te tenés que sentar, por la cooperación y porque somos todos amigos”, cuando la realidad mostraba que obligaba a eso y no funcionaba. Entonces, ¿de qué manera lograr eso que casi sin darnos cuenta suceda? A eso lo llamo “cambiar de lugar”. Cambiar de lugar físico, significa cambiar de lugar en el que me ubico en general, más física y simbólicamente, que es aquel que se sienta al fondo y que está como por fuera, ¿cómo hago para sacarlo de ese lugar y que se ubique en otro?”

“Entonces, en el libro menciono algunas actividades que tienen que ver con ese sacar del lugar y que están bastante vinculadas al tema de juego, como elemento, no el deporte sino otro tipo de juego que busca más el conocimiento, el manejo del nombre y no el apodo, el cambiar de lugar casi sin darme cuenta, porque les digo, ´vamos a cambiar de silla a la cuenta de tres, y el que se queda sin la silla, ocupa mi lugar. Yo estoy acá parado y ustedes cambian’. Y yo trato de ubicarme en una silla, queda uno, ese uno hace lo mismo, dice ya y cambiamos de lugar. Lo que va a pasar es que ustedes ya no queden juntos, pero sin darse cuenta, no los estoy obligando a nada, lo que estoy intentando es que ese cambio de lugar se produzca sin que haya tironeos, sin que yo tenga que andar tironeando con el otro para que lo haga. Lo va a hacer porque nadie quiere quedarse sin silla, y como yo puedo intuir a que hay un nivel de exposición que si alguien se queda solo no lo va a hacer. Repito y yo me quedo parado veinte veces y la veinte veces cambian de lugar y me ven ahí parado pero van a seguir peleando por la silla creyendo que yo voy a intervenir en una, cuando veo que hay un clima donde ya me empieza a interesar un poco lo que pasa y que ya me olvidé del cambio de la silla, genero otra acción diferente”.

“De esas cosas, más otras que tienen que ver con el tema de la inclusión, que está vinculado a esto que hablamos recién pero que tiene que ver con el manejo de los nombres, que en general hay como mucha impersonalización, vos sos un número o una letra o un apellido, algo que está por ahí. El nombre también genera una distancia, si yo nombro a alguien por su nombre porque quiere que lo nombren así, y voy facilitando para que todos nos nombremos de esa forma, se genera una distancia diferente, mucho más proclive a que me escuchen y a que yo pueda escuchar también”.

LA CONFIANZA
“Entonces, tenemos el tema del nombre, el tema de la construcción de la confianza y qué acciones emplear. Tenemos que tenernos confianza, pero no nos tenemos confianza. Entonces, ¿cómo construyo esa confianza? Accionando, generando acciones en las que yo tenga que cuidar el cuerpo del otro y no agarrarlo a patadas, pero que sea como un desafío y no como una obligación. En eso, el tema de las habilidades circenses y sobre todo de las acrobacias en esta cuestión de lo recreativo, tiene mucho que ver con esto que sostengo, que ayudo al cuerpo del otro porque está cumpliendo con una habilidad de la que yo también formo parte, y si no tengo la confianza que me van a agarrar y me voy a tirar de allá arriba, no me tiro, o si me tiro será solo una vez, o no me levanto más o me levanto y me enojo con quienes me estaba ayudando. Eso con una determinada progresión, nadie se tira de allá arriba la primera vez en brazos de otro porque yo le pida que se tire, sino que también, hay que intentar hacerlo avanzando, en una progresión. En el libro está mencionada brevemente los aspectos fundamentales de esta experiencia del circo, que no tiene que ver con el sistema educativo pero si tiene que ver con lo comunitario”.

“Este libro intenta estar en un lenguaje accesible, porque muchas de estas cosas que tienen que ver con la actitud, con el acercamiento al otro, van mucho más allá de la educación y es para cualquier actividad de la vida. Para los periodistas, cuando atropellan con sus micrófonos o cuando el médico me reciba, ni siquiera me mira y me mete las manos por donde tiene ganas de hacerlo, hablando claro y pronto, pero me parece que hay una cuestión que tiene que ver con cómo me acerco a los otros y que tiene que ver con algo más allá de la educación y la formación”.

LA INCLUSIÓN
– Alguien ha sostenido que en la educación no existe inclusión sino que lo que se ha hecho es sumar a gente diferente, ¿cuál es su visión al respecto?
– Una cosa es que tú tengas como objetivo incluir y abrís espacios para que la gente ingrese, pero el gran problema es que si después no hacés nada con eso, una vez que tenés adentro a la gente y no tenés estrategias que te permitan que esos que no se juntan con este empiece a juntarse a partir de un trabajo en el que empiezo a mirar al otro de manera diferente y que tiene que ver con esto que decía, de cambiarte de lugar, empezar a cruzarte con otros significa que si a mí me ubican siempre en un salón allá atrás, yo voy a estar allá atrás hasta de cabeza.
Si no genero, por ejemplo, una ronda, que no es mágica, pero que implica otra disposición en un salón pero no arreglás absolutamente nada, en principio cambia, rompo con lo que está y empiezo a generar otros movimientos que a la larga me lo van a permitir.
El tema de la inclusión es una cuestión que hay que abordar y trabajar, que no es por decir “juntos”, integro. Pero tampoco es que porque haga esto que estoy diciendo. Es un proceso, porque las diferencias son mucho más, porque en mi barrio hay distancia física en la distancia en llegar al centro donde están los de acá y los de allá. Esa mirada debería ser mucho más amplia. Los espacios comunes deberían ser espacios comunes, para todos.

– Hay un problema grande que se está dando en nuestro sistema educativo que tiene que ver con la deserción, sobre todo en Secundaria, y uno de los temas de por qué los jóvenes abandonan es por la falta de estimulación del docente hacia los estudiantes. Lo que usted prevé en su libro, ¿sirve tanto a los docentes de Primaria como a los de Secundaria?
– En principio, digo que en líneas generales es todo aplicable. Estoy pensando en la formación más que nada, porque me parece que cuando nos formamos recibimos determinadas cuestiones que tienen mucho más que ver con los contenidos específicos y el saber más académico que con cuestiones que tienen que ver con la socialización de las personas. Y la socialización se puede dar naturalmente, pero cuando es mucha gente, las poblaciones son grandes y además la heterogeneidad es mucha, las dificultades son mayores. Pero necesito de determinadas herramientas, que a mi criterio, están mencionadas en el libro pero no están trabajadas sobre la persona.
Estoy escribiendo ya una continuación de este libro, que intenta arrimar más cuestiones prácticas, acciones, tengo que saber leer lo que está pasando en ese cuerpo, tengo que saber cómo está esa persona, por qué está así, pero también tengo que saber qué hacer para que paulatinamente esa persona se vaya integrando. Tendría que poder saber los “no puedo” o los fracasos que tuvo en su vida para reaccionar de determinada manera, y tendría que saber además cómo hacer que ese cuerpo empiece a decir otras cosas que las que dice todos los días.
Entonces, cuando me planteo este tema de la formación me baso en lo que he visto últimamente, que no estoy metido en la formación, pero sí veo a educadores trabajar y digo pah! Y me comparo con mi formación, donde fui haciendo con otra gente, como enganchando y sacando desde otras disciplinas, como por ejemplo, sacar algo del teatro, de la plástica, de encontrar en definitiva en otros lugares, respuestas que no me las había dado la formación.

Leonardo silva