Con Adriana Forni, presidenta de la Asociación de Sordos de Salto

Entrevista a Adriana Forni

Recientemente se cumplieron 90 años de vida de la Asociación de Sordos del Uruguay y 18 años de la Asociación de Sordos de Salto. Por este motivo, EL PUEBLO dialogó con la presidenta local de dicha institución, Adriana Forni, a través de una intérprete en el lenguaje de señas con el que se comunican, por lo que agradecemos también la participación en esta entrevista a Raquel Aguiar, quien nos prestó un servicio invaluable.

En esta oportunidad, pudimos experimentar esa gran distancia que existe con las personas que carecen de audición y que termina siendo una limitante para poder insertarse como corresponde en nuestra sociedad, solo por tener un lenguaje distinto, pese a ser tan uruguayos como cualquiera de nosotros. Nada pueden hacer sin un intérprete que los auxilie, ni un mínimo trámite ante cualquier oficina pública o privada. En Salto hay cerca de cien personas que carecen de audición, y solo cuentan con seis intérpretes en todo el departamento para poder comunicarse.20180525_093546

- ¿Cómo ayuda la Asociación de Sordos a las personas que carecen de audición?
– Diga personas sordas, no hay problema. Por ejemplo, a veces nos reunimos los sábados, planificamos, preparamos cosas. Ahora para el 13, 14 y 15 de octubre en Paysandú va a haber un campeonato de fútbol donde participarán cuadros de todo el país. Hacemos rifas, cosas dulces para vender y poder financiar los pasajes para viajar a Paysandú de nuestro cuadro de fútbol, que irán con unos amigos “oyentes” que les han ayudado a tener camisetas nuevas con el logo de la asociación.

- ¿Y sobre la inserción de las personas sordas en nuestra sociedad?
– No hay suficientes intérpretes, se hace difícil conectarse con las personas, si bien hay personas que oyen que nos ayudan.
En la asociación nos juntamos, formamos grupos los sábados, nos visitamos, estamos juntos, conversamos siempre. También tenemos profesores de lengua de señas los días martes y jueves a la noche en la asociación, Oscar y César, que enseñan nuestro lenguaje, ahí van “oyentes” a aprender la lengua de señas. Los sábados nos reunimos otra vez, donde a veces invitamos a algunos “oyentes” a nuestra asociación.

- ¿Esos “oyentes” serían familiares de sordos?
– Generalmente son otras personas, como de Enfermería, por ejemplo, algunas personas comunes que les gusta aprender señas. Si tenemos suerte, en el futuro habrá más intérpretes, porque necesitamos mucho de ellos.
Para Enfermería se necesitan, y en otros lados también, hay muchos lugares donde necesitamos intérpretes. En el Liceo 5 ya está, pero falta en otros lados, mucho más cantidad. Ahora hay personas trabajando de intérprete pero no siempre pueden estar en todos lados.

- ¿Se sienten aislados de la sociedad por el lenguaje?
– Hay pocas personas intérpretes, en el liceo hay ahora pero en la noche, por ejemplo, en el Liceo 1 faltaba y fue difícil conseguir para poder estudiar. Yo llamo a uno o a otro y a veces no pueden, no hay suficientes intérpretes porque cada uno trabaja en sus cosas. Ahora hay solo seis intérpretes trabajando…

- ¿Para cuántas personas sordas en Salto?
– En la asociación somos entre 30 y 35, afuera hay otros 50, pero más o menos calculamos que somos cerca de 100 personas sordas en todo el departamento, porque también hay sordos en algunos pueblos del interior.
Algunos están viejitos y están muy lejos. La carrera de intérprete en la universidad lleva 3 años, ahora hay otra generación de intérpretes que va a salir. En la asociación necesitamos un intérprete para hacer trámites.

- Si no tienen a un intérprete al lado para hacer cualquier tipo de trámite, ¿se comunican por escrito?
– No, tenemos que tener siempre a un intérprete. Conocemos pocas palabras en español, oraciones cortitas entendemos, pero no sabemos responder por escrito.

- ¿Por qué no pueden expresarse a través de la escritura?
– Porque es otro idioma y conocemos muy poco el español. Es como si viniera a vos alguien que solo habla francés (o en cualquier otro idioma) y le escribieras en español algo cortito, seguro que algo entiende. Nos pasa lo mismo.

- ¿Cómo es la relación de la asociación con el Escuela Nº 116?
– Estamos juntos con el MIDES y el Liceo 5, tenemos un proyecto, todos unidos para ayudar. El Rotary también nos ayudaba antes y ahora volvimos a tener un proyecto juntos.

- A veces uno va caminando por calle Uruguay y se choca a dos o más personas comunicándose por lenguaje de señas, ¿son como una comunidad aparte dentro de nuestra sociedad?
– Los sordos nos juntamos de la misma manera que los “oyentes” se juntan entre ellos para hablar de sus cosas. Hay integración, pero es más difícil porque no todos saben señas. Además, cuando nos juntamos con un “oyente” que sabe señas, igual es más lento porque el sordo habla naturalmente. Hablar con una persona “oyente” es difícil tratar de entenderle los labios porque no todos los sordos saben hacer eso. En el Liceo 5 están empezando a enseñar señas a algunos profesores que quieren aprender, y los estamos ayudando.

- La sociedad suele ser algo agresiva o distante con aquello que no conoce, discrimina, etiqueta, prejuzga. ¿Ustedes se han sentido discriminados por la sociedad?
– Sí, porque parece que le tiene miedo al sordo, porque nosotros vamos, le hacemos señas y al no entender nos corren. Algunos “oyentes” nos dicen que quieren aprender y tratan de preguntar sobre el significado de algunas señas para comunicarse, pero en general les damos miedo.

- ¿Así que se sienten discriminados?
– Con algunos sí, te das cuenta en la cara que te ponen. Nosotros entendemos que no es obligación que tengan que entender nuestras señas, y si no les gustan las señas, lo entendemos y está bien, nos da la impresión que ellos entienden que es como mímica, como si hiciéramos monerías. Hay “oyentes” que hablan y yo no entiendo sus labios, es lo mismo. Yo nací sorda profunda natural y me doy cuenta que es mi lenguaje.

- ¿O sea que es sorda de nacimiento?
– Sí, estaba en el campo, fui creciendo, vine a la escuela acompañada por mi abuela y empecé a aprender señas.
Mi madre siempre me oralizaba, no me hablaba en señas, pero después aprendió el lenguaje de señas también.

- ¿Nunca escuchó un sonido?
– No, nada. Al perro sí, o una explosión, pero si llaman, golpean la puerta o me gritan no. A veces me tocan bocina y no siento, las sirenas sí, pero poquito, no tan fuerte como la sienten ustedes. En el baile, por ejemplo, sentimos la música por las vibraciones…

- ¿Cómo son esos bailes?
– Ponen la música bien fuerte, sentimos la vibración en el pecho y nos movemos copiando a las personas, nos damos cuenta de cómo bailan los otros que cuando cambian el ritmo, ellos también cambian la forma de bailar y nosotros los seguimos, después te acostumbrás. Yendo de joven todos los sábados al baile te acostumbrás.

- ¿Cómo es la inserción laboral de los sordos en nuestra sociedad?
– Es difícil, porque en la intendencia o en otros lados piensan que el sordo no sabe, pero nosotros podemos trabajar, podemos movernos y hacer otras cosas. El jefe si no sabe señas, si escribe cortito y le agrega algunas cosas hablando se puede entender, y cuando aparecen palabras difíciles preguntamos y entendemos. El que no sabe señas a veces se pone nervioso, pero podemos entendernos igual.
Después se acostumbran a nosotros. Los sordos vamos a trabajar, piensan que no podemos y nos ladean.
Nuestras manos están bien, lo único que no tenemos son los oídos y los sonidos. Pero si se ponen a pensar, podemos llegar a rendir más que los “oyentes”, porque como no conversamos, nos dedicamos solo a trabajar.

- Por lo general, se pueden conseguir mejores trabajos si uno estudia y se capacita. Conozco personas no videntes que han podido recibirse de abogados, por ejemplo, ¿cómo es esto con ustedes?
– Sí, en el Liceo 5 hay personas estudiando. Yo también regresé al Liceo, estoy haciendo 4º. Es difícil pero tenemos que esforzarnos. Pablo Ferreira terminó 6º de liceo y ahora está en la Universidad de la República como profesor de lengua de señas. Yo fui a IGA dos años, pero no había intérpretes, el profesor me avisaba que mirara, que copiara y yo hacía lo mismo que hacían los otros. Los libros eran muy difíciles, pero yo me daba cuenta y si no, alguna amiga me explicaba algo. Después tuve exámenes, llamaron a un intérprete pero nadie podía, entonces el profesor dijo que no importaba, “vos sabés, concentrate”, y aprobé. Quedé contenta con mi diploma. Me faltaba terminar el liceo, pero ahora que hay intérprete, voy a 4º año. Me esfuerzo.

- Hay una ley que establece que personas con cierta discapacidad puedan ingresar a la función pública, aún en un porcentaje muy reducido…
– Si, un 4%… pero hay muchas personas en Salto, entre los discapacitados hay muchos sordos. En Montevideo es más fácil, están en el banco, pero acá no se puede.

- Por lo general, se ve que quienes acceden a esos cargos terminan siendo personas con cierta discapacidad física, pero no conozco que ingresen personas con discapacidad auditiva a la función pública.
– No ha entrado nadie. Yo fui un año a la Intendencia y me dijeron que esperara, pero venían otros e ingresaban. Es muy difícil para nosotros. El año pasado estaba estudiando y me dijeron que esperara, fui varias veces, el “oyente” me veía llegar y decía “qué pesada”, te das cuenta que ellos no saben que nosotros podemos trabajar, pero por lo general, trabajar al lado de un sordo pone nerviosos a los “oyentes”.

- Como presidenta de la Asociación de Sordos de Salto, ¿cuál es su principal preocupación?
– Necesitamos más ayuda económica, juntarnos más, como asociación queremos ayudar a encontrar trabajo porque si no están esperando siempre la pensión y se quedan en la casa sin hacer nada.
También es difícil acceder a una vivienda, y como asociación queremos ayudarlos en eso.
Primaria nos prestó en comodato la casa en la que estamos ahora, fue por 15 años y el año que viene se termina, entonces tenemos que hacer otra vez un proyecto para que nos presten por otros 15 años. Los sordos no tenemos plata para tener nuestra casa propia, entonces Primaria nos prestó y además nos pagan la luz y el agua.
Los jóvenes están comenzando a volver a la asociación. Los sábados, por ejemplo, si hay fiesta van todos, pero después nos cuesta que se queden.

- ¿Qué mensaje le gustaría dar a nuestra sociedad?
– Que no tengan miedo de comunicarse con las personas sordas, no importa si no hay intérprete, que no se pongan nerviosas.
Necesitamos ayuda y necesitamos integrarnos, pero las personas “oyentes” tienen miedo porque no entienden señas.

Perfil de  Adriana Forni

Está en pareja, tiene un hijo de un anterior matrimonio. Es del signo de Piscis. De chiquita quería ser profesora de cocina. Es hincha de Nacional aunque no le gusta el fútbol.

¿Qué le gusta de la gente? Cuando ayudan a las personas.
¿Qué no le gusta de la gente? Que se peleen y que no ayuden a los demás porque no les importa el problema de los otros.

Entrevista de Leonardo Silva







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