“Cuando un privado de libertad no se quiere ir, te da un quiebre emocional, porque no podés decirle quedate”

Entrevista a María de los Ángeles Machado

María de los Ángeles Machado es la nueva directora de la Unidad 20 del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR). 7 de las 29 unidades penitenciarias para adultos son dirigidas por mujeres. Con 41 años, Machado es la cuarta mujer civil que asume este rol en el país y habló extensamente con EL PUEBLO de su trabajo y de los desafíos que tiene por delante.
- Usted tenía un perfil apuntando a la cultura, es más, trabajó un tiempo en el Ministerio de Educación (MEC). ¿Cómo llegó al INR?
– Estaba trabajando en el MEC, que era boca de concurso de “Uruguay Concursa”, cuando la actual subdirectora técnica se presenta al concurso de operadores penitenciarios y trae su carpeta de méritos. Yo no tenía ni idea de a qué se presentaba, y le pregunto, ella me contesta y me pareció fantástica la idea de poder presentarme. Esa era la primera tanda de civiles que ingresaría a lo que sería el INR que estaba instalado a nivel país pero la Cárcel Departamental de Salto todavía no había pasado a manos del INR. Recuerdo preguntarle qué tareas tenía y ella de contarme. Tenía un rol de perfil socio educativo, desarrollo de políticas culturales adentro de la cárcel. Y me encantó, pero no me pude presentar en esa oportunidad.20181025_102943
Al mes, ella misma es quien me avisa que salía un segundo concurso en ese momento, era la asignación de cargos para Tacuabé, cárcel ubicada en el predio del ex Espinillar en Villa Constitución. Me presenté, y el director (Miguel) Catelotti fue quien me hizo la entrevista de ingreso. Él hace una especie de canje de funcionarios de Villa Constitución por mí que vivía aquí en Salto y me termino quedando en esta Unidad. En conclusión, nunca pisé Tacuabé como funcionaria.
- ¿Y ya para el cargo de subdirectora del INR departamental
– No, a los cuatro meses me designa subdirectora. Entré a un cargo que inventó Catelotti, que se llamó Gestión Interinstitucional. Recordemos que se asume la cárcel en un contexto bastante crítico, que no había mucha cosa adentro de la cárcel y que venía con otro perfil delimitado por el INR. En ese sentido, Catelotti plantea la creación de una oficina de gestión, en la cual empiezo a trabajar, en una cuestión de asociación sobre todo con el exterior, vinculándonos con instituciones de la sociedad en pos del fortalecimiento del sistema penitenciario. Eso dio sus logros.
Lo primero que detectamos como agujero negro de la cárcel era que los internos tenían acceso al dentista dos números por mes en una población bastante grande. Teníamos que apuntar a tener lo básico, que es la instrumentación de un espacio para atención odontológica. Fue ahí que comenzamos a trabajar en un marco de convenios con Salto Grande, ASSE y Sanidad Policial. Esta fue una de las primeras Unidades que logra tener un sillón odontológico, un espacio montado con un dentista que atiende tres veces por semana en la Unidad y que de alguna manera ha bajado la demanda de ir al hospital, y el acceso a un derecho básico que es la salud bucal integral, donde al comienzo se hacen extracciones y después se empiezan a hacer tratamientos específicos del área odontológica.
- El día que asumió pudo apreciarse que estaba presente un equipo médico…
– Sí, ha sido un logro. Cuando el director anterior entró, había un médico y un enfermero. Al día de hoy, algo que viene también de la mano de Sanidad Policial, tenemos a ocho médicos de primerísimo nivel, además de Licenciados en Enfermería. O sea, hay un componente médico que nos ha llevado a ser una de las pocas cárceles a nivel país que tiene enfermeros las 24 horas y que tiene atención y derivación de forma inmediata, porque en realidad el cuidado de la salud es algo complejo adentro del sistema penitenciario.
- ¿Para una población de cuántas personas?
– Para una población de 330 personas al día de hoy.
- ¿Está saturada la cárcel?
– Ahora ha bajado. Hemos llegado a estar en condiciones más críticas con menos alojamiento. A lo largo del año pasado, realizamos una especie de intervención edilicia en la Unidad, que nos llevó a dividir pabellones y hacerlos más chicos, porque venimos de una lógica de que el proceso de rehabilitación se da de mejor forma en las cárceles que son más chicas. Eso, llevado a la práctica en los pabellones que son más chicos, se da otro tipo de procesos de convivencia. El año pasado determinamos achicar algunas alas que teníamos destinadas a cerca de 40 personas y eso nos ha llevado a ganar plazas por un lado, a generar otros espacios de comodidad y de convivencia básica. Poder tener una ducha con agua caliente, una cocina, un patio para determinada cantidad de personas, cosas que desde el afuera no se ve por ser una cuestión netamente interna pero que distiende mucho a la hora de la convivencia.
Inicialmente la cárcel de Salto fue construida en el año 76 para 80 personas. Tuvo una ampliación en el 84 o en el 85 que llegó a 146 plazas, de ahí en más no recibió mejoras. Cuando Catelotti asumió en diciembre de 2013 –yo lo hice en febrero de 2014-, logramos llevar las plazas a 200, a sabiendas que había más gente, pero logramos distenderlo de alguna manera. Lo que en ese momento era el área chacra, que tenía otro perfil, logramos crecer en pabellones. Cuando asumimos la chacra podía cobijar a 16 personas, al día de hoy cobija a 40, además de poder hacer otro proceso con la chacra. Las personas que específicamente están alojadas en el área de chacra de la Unidad tienen salidas transitorias todos los días, tienen un perfil de trabajo.
- La ley penal tipifica a la persona detenida con el nombre de “reo”, pero ustedes lo llaman de otra manera…
– La creación del INR surge a raíz de denuncias internacionales al Estado uruguayo, por eso en el año 2005 se determina dar una intervención real al sistema penitenciario. La creación del INR pretende algunas cosas, una es el ingreso de civiles con perfil socio educativo, que es quizás lo más innovador, aparte de contar con tres subdirecciones que fijan líneas de trabajo estratégicos en determinadas áreas. Y a su vez, el cambio de alguna nomenclatura inherente a las personas que están ahí. El término “reo” no se utiliza, hablamos de la persona que está privada de libertad o interno, en una cuestión de acceso de derechos, porque se trata de una persona que se encuentra circunstancialmente privada de su libertad, remarcando básicamente que el único derecho que estas personas tienen coartado es la libertad ambulatoria, el resto están todos latentes, deberían ser todos cumplidos.
- Las personas que están detenidas en la cárcel, ¿son consideradas como víctimas de la sociedad o efectivamente se reconoce que cumplen una pena porque cometieron un delito y deben pagar por ello al ocasionar un daño a la sociedad?
– Creo que hay muchas víctimas del sistema, y como sociedad deberíamos encargarnos de poder dar acceso a las personas que han estado en esta situación. ¿Qué nos gusta? Claro que no nos gusta, porque cuando se meten con nuestros bienes, con nuestras vidas, con nuestros seres queridos, por supuesto que no nos gusta. En ese sentido, desde la gestión hemos tratado de bregar por esta comunión con la sociedad. ¿Qué es una responsabilidad de todos? Si, sin lugar a dudas. Las cárceles son una responsabilidad de la sociedad. Desde la institución deberíamos pensar en la reinserción de la persona desde el día que entra. Hacemos un proceso técnico con esta persona que ingresó, hacemos el seguimiento, desplegamos las herramientas a manera interna, pero cuando sale, vuelve a la misma realidad y vuelve a reincidir. No estoy diciendo que la culpa de la reincidencia sea netamente social…
- Pero influye…
– Influye. La exclusión social influye mucho. Siempre pregunto a nivel empresarial si contratarían a personas privadas de libertad. Algunos empresarios me han dicho, “tendríamos que ver el delito”, está bien, podríamos llegar a tener una discusión acerca de eso, porque hay delitos que son bastante más complejos que otros. Ahora, si vos no supieras que esta persona estuvo privada de libertad, si tenés un apellido determinado, y si encima viene acompañado de determinados estudios, ¿te lo cuestionarías? Y tal vez no. Entonces creemos que desde adentro, la herramienta está dada desde ese lugar, fortalecer el estudio, fortalecer el trabajo mediante convenios.
- Ustedes vienen trabajando con INEFOP en la búsqueda de oportunidades laborales a las personas detenidas…
– Sí, INEFOP ha sido un socio increíble. El año pasado, mediante la instalación del sindicato de la Aguja, que más allá de brindar la herramienta de saber cocer, de poder tener un oficio, este año venimos desplegando una estrategia de que la Unidad sea un centro de construcción de determinados materiales. Esto lleva a crear una asociación con determinadas empresas, sindicatos, determinados agentes del Estado para que nos permitan hacer sus uniformes. Es una cadena en la que todos tenemos que ceder, la sociedad principalmente.
- ¿Cómo prevén el afuera cuando recuperen la libertad? ¿Siguen conectados de alguna manera como en cooperativas o cada quien por su lado?
– Estamos tratando con el afuera, o sea, con las ex personas privadas de libertad, poder de alguna manera hacer un circuito de venta de la mano de quienes estuvieron privadas de libertad. En segundo lugar, este año trabajamos bastante con el MIDES y con Salto Emprende, en el fortalecimiento de nuestras personas en un sistema de emprendedurismo. El dotar de herramientas, que sepan desde como elaboro una imagen en el frasco, cómo elaboro la etiqueta, cómo lo coloco en el mercado, cómo hago la red de costos y cómo genero el proceso de cooperativización, es algo en lo que venimos trabajando, que esperemos salga bien.
- Cuando alguien como usted decide afrontar el desafío de una tarea específica como esta, seguramente busca cambiar la vida de quienes están privados de su libertad en la cárcel. Me pregunto si quienes están detenidos han cambiado su vida.
– Bastante. Cuando conocés la realidad penitenciaria, los problemas que están afuera son mínimos. Generalmente le digo a mi gente cercana, ¿cuál es tu problema de hoy? ¿Qué no tenés internet? ¿Cuál podría ser tu problema laboral? El nuestro es lo sanitario, lo eléctrico, el no acercamiento a la familia, gente que ha sido olvidada desde por políticas del Estado, por su propio sostén y contenido base que es su familia, de la gente que ha perdido todo.
Hace tres días, una persona que está en privación de libertad, que es bastante inestable y que se le acerca el vencimiento de la pena, que es en estos días, y cuando te plantea que no se quiere ir, en realidad te da como un quiebre emocional espantoso, porque no podés decirle quedate acá porque no vas a tener sostén afuera, porque judicialmente no lo podés hacer, y ya sabés que el afuera va a ser bastante duro con él.

Perfil de María de los Ángeles Machado

Casada. Tiene una hija. Es del signo de Tauro. De chiquita quería ser médica. Es hincha de Danubio.
¿Una asignatura pendiente? Unas cuantas. ¿Una comida? Ravioles. ¿Un libro? Cualquiera de Levrero. ¿Una película? Me gusta mucho el cine francés. ¿Un hobby? No tiene. ¿Qué música escucha? Rock Nacional. ¿Qué le gusta de la gente? Que no me mientan. ¿Qué no le gusta de la gente? La gente hipócrita.

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