“El FA es un proyecto político agotado, sin reflejos, y que por sus contradicciones internas no tiene la posibilidad de dar respuesta a los desafíos que el país tiene hoy”

Pasado el mundial de Rusia y tal cual lo anticipó, el 14 de agosto Ernesto Talvi presentó el sector “Ciudadanos” dentro del Partido Colorado y lanzó su precandidatura presidencial. Esta semana estuvo en Salto y dialogó con EL PUEBLO.

- Uno escucha al gobierno y vivimos en un país de primera. Uno escucha a la oposición y vivimos en el peor de los mundos. ¿En qué tipo de país vivimos?
– Más allá de la situación económica compleja, que es circunstancial, que están cerrando empresas a niveles record en todo el país, muy especialmente en el interior, que ha llevado a perder 53 mil empleos en los últimos tres años, para mí lo que define en qué país estamos es cómo estamos preparando a nuestros chiquilines, y en eso hay dos números que son muy importantes. Primero, solo 38 de cada 100 chiquilines en el Uruguay de hoy termiTalvinan el liceo, y de los que siguen en la educación, la mitad no reúne las destrezas mínimas para insertarse con posibilidades en la sociedad del conocimiento y en una sociedad que va a valorar crecientemente el talento y la preparación. O sea que no estamos preparando a nuestros hijos para el futuro, ni siquiera a los que se quedan en la educación.

También estamos ante un deterioro social muy grande que trae como resultado exclusión, marginalidad, toda una secuela de delitos, de violencia, de droga y de inseguridad detrás. Y acá viene el segundo número. Hoy en Uruguay, uno de cada dos chiquilines nace en contexto vulnerable donde sólo 13 de cada 100 terminan el liceo. O sea que no tienen ninguna posibilidad los que desertan del sistema, que son la enorme mayoría, de tener un empleo formal, los condenamos así a la informalidad, los condenamos a la dependencia de los planes sociales del MIDES o lo que es peor aún, a ser semillero para los narcotraficantes y para las bandas criminales.

Si proyectamos esto para adelante, la aritmética es cruel. El país no está construyendo un futuro promisorio porque no estamos preparando a nuestros jóvenes y porque a muchos los estamos excluyendo de la posibilidad de integrarse a la sociedad.

- ¿Se está a tiempo de revertir ese panorama?
– Nosotros decimos que estamos a tiempo pero que ya no hay tiempo para perder, porque estas realidades empiezan a morder. Y cuidado, el Frente Amplio ha tenido logros importantes que reconocemos, como el Plan Ceibal, el cambio en la matriz energética que puso a Uruguay a la vanguardia de las energías renovables, promovió una agenda de derechos que nosotros en su enorme mayoría respaldamos, pero los desafíos que el país enfrentaba cuando el FA asumió el poder son muy distintos a los que enfrenta hoy. El FA lo que ha demostrado es que es un proyecto político agotado, sin reflejos, y que por sus contradicciones internas ya no tiene la posibilidad de darle respuesta a los principales desafíos que el país tiene hoy en materia de empleo, en seguridad y convivencia, y en educación.

Por eso nace “Ciudadanos”, como un proyecto político nuevo, una cultura política nueva, que entiende a la política como una actividad noble, de servicio a la comunidad para dar respuesta a estos desafíos con un proyecto de país serio, con propuestas probadas, financiables, posibles, para que podamos construir otro futuro posible y mejor para los uruguayos.

- Estuvo dos días en Salto con reuniones con gente de la producción, empresarios, trabajadores, ¿qué visión se lleva?
– Salto está viviendo una realidad muy similar a la que vive todo el país, con problemas específicos en ciertas cadenas productivas, entre ellas, por ejemplo, la citrícola que está pasando por momentos de dificultad y como hablábamos ayer con los trabajadores del sindicato de la citricultura, y estamos de acuerdo con ellos porque tienen un diagnóstico perfecto. Un país que no negocia tratados de comercio con nadie y que por ende no puede colocar su producción y otros que sí firman tratados, se vuelven más competitivos y nos quitan los mercados, como el de Europa o como el de Japón para la naranja uruguaya que no tiene nada que envidiarle a las mejores del mundo. Un país que tiene estos costos de producción, vuelve inviable muchas actividades, especialmente aquellas de la cadena agropecuaria, agroindustrial y agroexportadora que es el motor de nuestra economía y eso es algo que no debemos olvidar nunca.

- Si llegara a la presidencia del país, ¿cuál sería la prioridad a atender?
– Hace dos años y medio que venimos recorriendo el país, y solo hace cinco semanas con el proyecto “Ciudadanos”, gracias al trabajo extraordinario que están haciendo todos nuestros referentes en los departamentos a quienes he invitado, como es el caso de Miguel Feris aquí en Salto, que ayer permitieron que tuviésemos esta convocatoria excepcional y que hayamos visitado de manera muy intensa a todos los miembros de la comunidad de Salto. Gracias a esto hemos podido observar cuáles son las principales preocupaciones de la gente y pulir nuestras propuestas.

Básicamente son tres las prioridades. Hay que dinamizar el empleo, hay que dar respuesta a los problemas graves que tenemos de seguridad y de convivencia ciudadana, y tenemos que dar respuesta a los problemas educativos porque no estamos formando a los chiquilines para el futuro, porque lo que los padres nos dicen en todas partes básicamente es, “quiero que mis hijos estudien y se vayan porque en este país no hay futuro”.

Así que lo que estamos hablando es de un mejor futuro, de un proyecto de país que va a priorizar a los niños y a la educación. Vamos a hacer más cosas, pero lo primero que vamos a hacer es transformar la educación para preparar a nuestros hijos para el futuro y llevar adelante esta propuesta de 136 liceos públicos modelo en todos los barrios del país, que es una propuesta para atender una emergencia social que se expresa a través de una propuesta educativa para dar a chiquilines que hoy se caen del sistema, otra trayectoria de vida, otro futuro posible para que, en última instancia, mañana tengan un trabajo digno en lugar de terminar en la informalidad, en la dependencia, en el delito y termine siendo una fuerza que descompone el tejido social y generando esto que tenemos ahora, violencia, delito, droga, inseguridad, miedo. Eso hay que resolverlo desde la base.

- Además de algunos temas que ya mencionó, el actual gobierno va dejando tareas para el próximo gobierno, como el de la previsión social, ¿cuál es su visión al respecto?
– La previsión social requiere de una transformación pero que no podemos hacerla con un criterio angosto, que sea estrictamente fiscal. Un sistema de previsión social tiene que estar financiado, eso está claro, porque un sistema desfinanciado compromete la salud financiera de la república y eso ya sabemos en qué termina. Tampoco se puede organizar una transformación del sistema de prevención social sobre la base de la edad de retiro, algo que además está cayendo en desuso porque a los 60 años menos un día uno es súper productivo y a los 60 años más un día, ¿de golpe dejó de ser productivo? Es una cosa totalmente artificial y arbitraria. En los sistemas nuevos, modernos, como el que está impulsando el presidente Macron en Francia, no solamente se está trabajando sobre la base de ofrecer una protección social universal, no necesariamente contributiva, donde todo el mundo tiene asegurada una vida digna, mucho más aún en la vejez, sino que además se toman en cuenta los cambios dramáticos que están viendo en la forma de organización en la vida laboral. Y la edad de retiro pasa a ser un elemento poco esencial.

Básicamente los nuevos sistemas propenden a dar incentivos a la gente a que prolongue su vida activa. Pero esa idea se olvida que hay una edad a partir de la cual de golpe se produce algo dramático. Nosotros somos mucho más partidarios de hacer una transformación del sistema de previsión social tal como en su momento se construyó en la era batllista a principios del siglo pasado. Necesitamos reformular ese Estado de Bienestar a través de un sistema de protección social moderno.

- Hoy el gobierno tiene poco margen de maniobra debido al alto déficit fiscal, que ya se adelantó es tarea del próximo gobierno ajustarlo. En caso de ganar las elecciones, ¿cómo podrá llevar a cabo sus propuestas si no tiene margen para maniobra?
– Empecemos por lo primero, la tarea de ordenar las cuentas públicas no es para el próximo gobierno, tendría que asumir la responsabilidad este gobierno porque el problema lo tenemos ahora. Uruguay tiene un desequilibrio en las cuentas públicas que hace que nos estemos endeudando a un ritmo inconveniente para preservar el buen crédito de la república, y además, a raíz que estamos tomando plata prestada, pagando tasas de interés muy altas y atrayendo dólares, mantenemos deprimido el tipo de cambio, y somos un país que tiene costos en dólares muy caro y que afecta de manera desmedida a la industria turística, y nos afecta la competitividad de toda la cadena agropecuaria, agroindustrial y agroexportadora que la tenemos contra las cuerdas. Así que esto es responsabilidad hoy del gobierno.
Nosotros reconocimos que el gobierno del doctor Vázquez heredó una situación de la administración anterior (de la presidencia de José Mujica) muy compleja en materia fiscal, y que hizo un diagnóstico correcto de que ese déficit era muy alto y que había que tomar medidas, pero eligió la terapéutica equivocada. Subieron impuestos, subieron las tarifas públicas por arriba de los costos de producción, bajaron la inversión pública totalmente contraindicado en una economía en que las familias están pasando estrecheces y las empresas están pasando dificultades, por ende no funcionó. Después de tres ajustes fiscales tenemos el mismo déficit que teníamos hace tres años.

Lo que estamos proponiendo es controlar el gasto, ¿cómo? No reponiendo por los próximos cinco años vacantes en el Estado. Se jubilan y fallecen 8.500 personas por año. Sin afectar derechos adquiridos, sin afectar la calidad de los servicios públicos, se puede reducir la plantilla al nivel que tenía al final de la primera administración del doctor Vázquez, un nivel más adecuado para los servicios que Uruguay tiene que prestar y que podemos financiar. Eso ahorra mil millones de dólares en cinco años.
Lo segundo, profesionalizar la organización, funcionamiento y gestión de las empresas del Estado, ¿cómo? Designando directorios idóneos en el manejo de organizaciones complejas y abandonando la idea de que las empresas del Estado son el premio consuelo para políticos que no fueron electos para el cargo y que toman como plataforma de campañas electorales o que son un aparato clientelar para llegar al poder, y una vez que llega, mantenerlo. Hay que hacer lo que hace Nueva Zelanda y Chile, las empresas del Estado se manejan con control político pero sin su injerencia. Hay 1.200 millones de dólares que se pueden ahorrar en sobrecostos simplemente ahorrando la forma de organización, de funcionamiento y de gestión de las empresas públicas sin cambiar una sola ley. Estas dos medidas permitirían reducir a cero el déficit fiscal y sobraría plata para bajar el gasoil y la electricidad un 30%.

Perfil de Ernesto Talvi

Casado, tiene dos hijos. Es del signo de Géminis. De chiquito quería ser jugador de fútbol. Hincha de Peñarol.

¿Una asignatura pendiente? La que me dejó el doctor Jorge Batlle cuando me dijo, “Ernesto, hágase cargo, el país lo necesita”, en eso estamos.
¿Una comida? Un buen asado en familia y con amigos. ¿Un libro? “Cartas a un joven novelista” de Mario Vargas Llosa.
¿Una película? Cinema Paradiso.
¿Un hobby? Conversar con mis hijos.
¿Qué música escucha? La de cantautores.
¿Qué le gusta de la gente? Conocer sus biografías personales, lo heredé de mi papá.
¿Qué no le gusta de la gente? Cuando se incurre en el agravio, en la descalificación, en el ataque personal.

Entrevista de Leonardo Silva