EL PUEBLO con los MIDACHI, ¿cómo pasar 36 años haciendo humor sin perder la frescura?

Entrevista con los MIDACHI

Miguel Torres Del Sel, Rubén Enrique “Dady” Brieva y Darío “Chino” Volpato forman el reconocido trío de los MIDACHI, que actuaron el pasado jueves por primera vez en la ciudad de Salto con un Teatro Larrañaga que se vio colmado habiendo agotado la venta de entradas cuatro días antes del espectáculo. Con la expectativa de su retorno en el mes de octubre, dialogaron con EL PUEBLO.

– Bienvenidos a Salto en su primera visita como grupo, ¿cómo se sienten en este reencuentro luego de tantos años?
Del Sel- Es la primera vez que venimos, es increíble. Dady estuvo ya pero nada que ver con lo que van a ver hoy los salteños, hoy se van a divertir de verdad (risas). Felices de estar haciendo esta recorrida por Uruguay, hicimos cuatro noches en Montevideo con teatro repleto. Estuvimos en el Centro de Convenciones en Maldonado, una cosa espectacular, 4.200 personas, una cosa impresionante. Venimos de estar en Florida anoche, en San José de Mayo el martes y hoy acá, donde en cada lugar que llegamos nos dicen que están todas las entradas agotadas desde hace ya varios días. Así que bueno, con la expectativa de poder volver, de que puedan reírse con nosotros. Estamos muy contentos de los uruguayos, de Uruguay. Estamos recorriendo Argentina también, así que estamos trabajando muy bien el interior de Argentina, recorremos localidades que no son capital. El año pasado hicimos todas las capitales de Argentina, así que ahora estamos viendo localidades de 50 a 70 mil habitantes, donde fuimos quizás en otro momento hace 20 años, y sabemos también que hay una venta espectacular. Así que estamos felices.MIDACHI en Salto (2)

Hace dos días cumplimos 36 años de vida, 62 de vida real y 36 con el grupo. El Chino es un poco más chico que nosotros, tiene 57, cumple 58 este año. Así que un poco disfrutando de estos 36 años. Hemos hecho un carrerón. Que realmente tres muchachos de Santa Fe, del interior del país hayamos tenido una carrera tan importante nos llena de orgullo, de felicidad y hoy estar en Salto también.

– Dijo funciones llenas y la expectativa de poder volver, el hecho de la vuelta a Salto, ¿podría ser octubre la fecha marcada?
Del Sel- Eso lo va a resolver Guillermo (de la productora Tres Rábanos) y Jorge Taiana, nuestro manager. Queremos ir a otras localidades también de Uruguay que aún no hemos visitado. Eso va a depender también si hoy la gente sale llena de carcajada y el boca a boca. Nosotros siempre confiamos en el comentario final, pero por suerte volvemos y también vuelve a pasar lo mismo, así que creo que la gente sale muy conforme del show que hacemos.

– Dady, en lo personal ha tenido una carrera bastante prolífica además de los MIDACHI. Ha sido galán de televisión (Del Sel se levanta de su silla y amaga irse, “bueno, nos fuimos a la m…”, risas), está haciendo cine con buena crítica, tirando más para el género dramático, ¿cómo se siente en esta multifaceta que viene desarrollando, de la comedia al drama?
Brieva- Mirá, normal. Nosotros somos los tres bastantes multifacéticos. Miguel ha hecho televisión, ha incursionado en la comedia, hemos hecho cine los dos, el Chino también ha incursionado en el espectáculo desde el lado de la producción. La especialidad del Chino que quizás mucho no se sepa, es que él se dedica a lo que es la multimedia, todo lo que es pantalla, sincronización, computadoras, efectos tridimensionales, cuadrafónicos y qué se yo, eso lo maneja el Chino, así que él también tiene su especialidad fuera de MIDACHI. Y yo que he hecho un poco de todo.

Lo que nos une es ser MIDACHI, y eso es lo que somos y lo que más satisfacción nos da. La verdad es que la pasamos muy lindo los tres, fuera de que por ahí ya no tenemos la energía que teníamos antes, si no dormimos una siesta y si no bajamos en el ascensor que parecemos tres viejas gordas (risas), pero la verdad es que la pasamos muy bien y somos muy felices.

– El show que van a dar esta noche en Salto, ¿es igual o diferente al que dieron el año pasado en Paysandú?
Volpato- Es un show parecido con otro tipo de tecnología, adaptándose a un lugar un poco más chico porque los escenarios también complican muchas veces las estructuras de lo que presentamos en el teatro Ópera, donde la boca del escenario tiene 16 metros. De pronto no todos los escenarios del país, hablo de Argentina, inclusive también aquí. Por eso en esta etapa del año hemos decidido readaptar algunas cosas para que el público del interior nos pueda volver a ver después de muchos años. En Argentina estamos regresando después de casi 20 años a espacios que fuimos cuando recién habíamos empezado. Entonces, esta adaptación que hemos hecho del espectáculo nos permite volver a esas ciudades, mucho más chicas que Salto, y volver a reencontrarnos con nuestra gente.

Estamos viendo mucha gente con anteojo, como tenemos nosotros ya, eso significa que ya casi nos han visto tres generaciones, y eso para nosotros es un orgullo, primero por estar, por haber sobrevivido. Segundo, porque MIDACHI sigue estando en el afecto de la gente, y seguramente nosotros también hacemos de lo nuestro para volver a sorprender, y estos últimos shows que hemos implementado, no solamente la característica de monólogos, de imitaciones, de sketches también, la tecnología ha ayudado a que hoy la gente se sorprenda y que la juventud cuando nos reconoce a partir de las redes, porque muchos de ellos nos han descubierto a partir de YouTube, cosa que de pronto hace diez años atrás eso no ocurría. Entonces nos encontramos con un público bastante heterogéneo, de una edad que va de los 15 hasta los 70 años, lo cual nos llena de satisfacción porque seguimos sintiendo que nuestro código llega a esa gente.

– ¿Qué diferencias sienten con el MIDACHI de aquellos inicios hace 36 años?
Brieva- Antes de ayer los cumplimos en San José de Mayo, organizamos un asadito bastante improvisado con todos, somos 18 personas. Viajamos en dos móviles en esta recorrida con un colectivo y un camión, movilizamos 60 metros cuadrados de pantalla led y sonido y todo ese tipo de cosas. Somos un grupo importante, grande. Así que nos juntamos y salieron un montón de cosas que hacía rato no salían, cuando nos tomamos unos vinitos juntos empezamos a joder y a hinchar con esos números que hacíamos antes cunado recién empezamos, fue una cosa bien cálida. Nosotros, con la voracidad del laburo, la cotidianeidad de lo que hacemos todas las semanas, de ir y venir a los pueblos, Argentina es muy grande, recorremos dos mil kilómetros por semana, yendo y viniendo, por ahí nos queda poco tiempo como para tomar un vino, relajarnos, cag… de risa. Eso es lo que más extrañamos que antes hacíamos y ahora no lo hacemos tanto. Pero te diría que estamos intactos cuando surge, somos como esos jugadores gordos y viejos que han jugado lindo y que han sido habilidosos, y cuando la tocan, se nota que no se ha perdido esa magia, ya no corremos como antes pero sabemos de qué se trata.

– Hace 36 años cuando ustedes comenzaban, la forma de encarar el humor era distinta, la sociedad ha cambiado, ahora tenemos un lenguaje inclusivo, hay mucha sensibilidad en materia de género, ¿cómo están los MIDACHI en ese tema? ¿Continúan con su forma clásica de encarar el humor o se han tenido que adaptar?
Brieva- El mundo ha cambiado y todos nos hemos tenido que adaptar. Todos los que hemos sido sellados con esta cosa machista hemos tenido que aprender. Yo tengo 62 años, mi papá era policía, era un tipo como los de antes, de cag… a cintazos, la mejor comida era para el hombre y los hijos comían lo que sobraba. Bueno, un poco así. Yo personalmente me he adaptado y cada uno ha hecho su trabajo. En el humor hemos decidido que si hace reír, vale. La incorrección política por quedar bien, porque a lo mejor no sea bien recibido, te hace trabajar con miedo, y el miedo para el artista popular es un enemigo enorme, porque le hace sacar el corazón y pasar todo por la cabeza y le hace perder frescura, tanto al folklorista como al letrista de canciones de murga como al humorista, como a todos.

Así que siempre decimos que el que es artista popular tiene que tener mucho cuidado con estos nuevos tiempos, porque si no te pueden llevar puesto. Uno si siempre ha tenido respeto, no tiene necesidad de aclarar nada. Cuando entrás a aclarar es porque a lo mejor no estás tan seguro. Nosotros hacemos reír, y si no hace reír lo sacamos, pero no lo sacamos porque a lo mejor queda mal.

– Miguel, ¿su etapa política está terminada o sigue latente el volver?
Del Sel- No, ya está, 6 años le di de mi vida a la política. Me fue muy bien, pero ya arrancamos de nuevo con MIDACHI hace dos años y medio, y volví también a la tranquilidad de mi vida de hacer lo que nos gusta y de volver a estar tranquilos, divertidos. Esa fue una etapa de mi vida y ya está.

– Chino, ¿extraña el tambo?
Volpato- Mirá, extraño cuando el cheque viene bajo (risas), pero la verdad que el trabajo lo hace gente que está los 365 días ahí como tantos tamberos del mundo…

Del Sel- Mirá que él tiene tambo, él no ordeña la vaca (risas)

– Por eso le pregunté por el tambo y no si extrañaba la vaca (risas).
Volpato- Lo he hecho alguna vez en el tambo chico de mi abuela. En realidad, es una actividad muy dura, muy complicada, que todavía es necesaria, porque todavía no ha aparecido nada que lo suplante, pero estoy feliz de haber invertido lo que MIDACHI también nos ha proporcionado a cada uno de nosotros, en generar trabajo, que es algo que me lo inculcó mi viejo, siempre hay que seguir generando trabajo, me parece que eso es un círculo virtuoso que se debería hacer mucho más. Hay veces que en nuestro país no tenemos apoyo de los entes, por ejemplo de los bancos, no hay apoyo, entonces son todos esfuerzos muy personales, lo cual duele mucho porque en este caso este tipo de actividades que si vos no la preguntás la gente no sabe, que cuando pasó lo de la 125 en Argentina recién la gente de Buenos Aires empezó a entender lo que era el campo o lo que era el tambo o lo que era el sacrificio de estar 365 días. Entonces, para esa gente yo hago todo el esfuerzo que pueda, sostenerlo mientras pueda, tampoco voy a salvar al país, pero digamos que si cada uno de nosotros pensamos que si a vos te va bien y podés derramar esa capacidad económica hacia terceros, me parece que el mundo sería diferente. Y yo lo he hecho con el tambo, hay veces que me he equivocado, hay veces que estamos mejor, pero siento que es una actividad que debe permanecer porque da trabajo a muchísima gente.

– ¿De dónde sacan esa energía para hacer humor para la gente?
Del Sel- Pasa que ha sido nuestro oficio. Le debe pasar al albañil que va todos los días a trabajar porque está haciendo una casa, a vos como periodista, hay una pasión. El día que esa pasión y la diversión no estén y se nos haga realmente un sacrificio demasiado grande, dejaremos, pero mientras nos dé el cuerpo y disfrutemos de lo que pasa con el público y estemos bien nosotros, seguiremos. A ver, podemos estar con algún problema, ayer la operaron a la hermana de Dady y estábamos todos pendientes de cómo están nuestras familias, después tenés que salir al escenario y hacer reír. La gente paga una entrada para que hagamos eso, tenés que aguantártela, pero la energía siempre está.

Leonardo silva