«En esta posmodernidad en la que vivimos, ha cambiado la forma de pensar, de mirar la realidad, de percibirse al ser humano, la sociedad y hasta lo trascendente»

Entrevista a Daniel Genovesi

Daniel Genovesi es el nuevo Obispo de la Iglesia Anglicana encargado de la Diócesis de Uruguay desde hace tres meses. Visitó la redacción de EL PUEBLO donde informó de la tarea que tiene por delante y de los cambios que ha habido en la comunidad salteña.

– ¿Con qué panorama se encontró cuando llegó a Uruguay?
– Llegando a Uruguay y viniendo de Argentina, me encontré con un panorama lindo lleno de oportunidades y desafiante con mucha tarea para realizar.

– ¿Por dónde pasan esas tareas o prioridades de la Iglesia Anglicana en Salto?
– Básicamente las tareas de la Iglesia Anglicana en Salto y en todo Uruguay, una es captar cuál es la voz de Dios o cuál es el cambio de la sociedad, ¿qué está pasando? Venimos de un tiempo atrás de estar más parados en lo que es la imagen de la modernidad, un mundo donde están las ideas claras y distintas, donde se hablaba de blanco o negro, las instituciones tenían un determinado peso y una confiabilidad, y hoy en esta sociedad líquida, en esta posmodernidad en la que vivimos, ha cambiado la forma de pensar, la forma de mirar la realidad, la forma de percibirse al ser humano y al mismo tiempo la forma de percibir la sociedad y hasta lo trascendente.
En ese sentido, la Iglesia Anglicana aquí en Uruguay, también tiene que aceptar el desafío de entender si pensarse de una forma diferente, que es una manera de cómo comunicar las convicciones, cómo compartir los dones, y de las posibilidades que tiene la Iglesia Anglicana en la sociedad uruguaya de hoy. Ese es el cambio que hay que hacer.Daniel Genovesi (1)

– En un mundo tan materialista y consumista, donde la palabra no tiene validez y las ideologías se deforman rápidamente, ¿hay espacio para la espiritualidad de las personas?
– Pienso que incluso cuando estamos más urgidos, cuando estamos más abrumados por lo material, más urgente se hace la pregunta y la respuesta de lo trascendente. Te pongo un caso, quien comienza a trabajar a nivel no religioso sino a nivel de la psiquiatría, como una experiencia que surge con él cuando estuvo en Auschwitz, fue Viktor Frankl, justamente el creador de la logoterapia o terapia de la palabra o terapia del sentido. Él descubre que todos los que vivían en el campo de concentración en condiciones extremas, allí en Auschwitz, los que lograron sobrevivir, los que lograban pasar mejor la situación no eran los más fuertes físicamente sino que fueron los que tenían un sentido de vida, un para qué seguir viviendo. Él arma luego su terapia en base a encontrar un sentido al dolor, al trabajo y a la muerte. O sea que cuando más apretados y más ajustados estamos en las condiciones de vida -y no me puedo imaginar una peor que la del campo de concentración-, más necesario se nos hace preguntarnos para qué hacemos todas esas cosas.

– Uno ve que cuando le aprieta el zapato, se acuerda enseguida de pedir ayuda a Dios, pero en el mientras tanto, mientras uno está conforme con su vida materialista, sin ser solidario con los que menos tienen porque es egoísta, ahí es donde pregunto, no en los extremos sino en la vida cotidiana, ¿por qué es necesario buscar adentro de uno?
– Básicamente todos nacemos siendo egoístas, basta que miremos a un niño y empieza clamando por sus propias necesidades, por su propia satisfacción. Los puntos para empezar a trascender el propio egoísmo, diría que los tenemos que tener superado cuando entramos a la escuela primaria, cuando uno ya puede estar en sociedad, trabajar y jugar con otro. Ahora, esos pasos de salir de un niño que es caprichoso, de pasar a ser después un adolescente que solamente reclama derechos y que luego se transforma en un adulto responsable pero todavía egoísta, pero de ahí al paso que me está mencionando de pasar a ser un adulto altruista, bueno, hay un camino a recorrer. Y después de ser un adulto altruista poder pasar a ser un adulto que ya tiene una conciencia ecológica, luego una conciencia cósmica y una conciencia mística. Te puse como un gran camino de desarrollo.
¿Dónde nos encontramos? Es lo que cada uno tiene que mirar, y si creo que no es porque alguien te presiona desde afuera, como decía un francés, hay un impulso de vida, hay algo que no nos deja quedarnos donde estamos, te diría que si uno vive hoy en la fase de egoísmo, en un momento, uno se va a cansar de ser egoísta, se va a dar cuenta que necesita otra cosa, la vida misma te va a correr de ese lugar.

– Hay una oferta religiosa bastante amplia no solo en nuestro país sino en el mundo, ¿cómo se diferencia la Iglesia Anglicana de las demás propuestas religiosas?
– Básicamente la Iglesia Anglicana es una iglesia cristiana histórica que tiene siglos, tiene milenios de desarrollo, histórica como la Iglesia Ortodoxa, como la Iglesia Católica Romana, son las tres iglesias llamadas históricas. Lo que puedo marcar como distinto, y creo que es algo interesante, el anglicanismo entiende claramente que hay un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo. Entonces no va a existir ninguna persona, ni en mi caso como obispo o un sacerdote, un diácono o un laico, que va a estar diciéndole al otro qué es lo que tiene que hacer. Si va a animar, si nos animamos unos a otros a estar en contacto con la palabra de Dios, con el evangelio y dejándonos nutrir y aleccionar por el evangelio, y de ahí tomar las propias decisiones. Justamente, una de las características es que el anglicanismo trata a cada uno de sus miembros como un adulto, no les dice lo que tienen que hacer, si de pensar y confrontarse con Jesús y buscar caminos juntos. Eso es uno de los distintivos. Si pudiera señalarte otro, por ejemplo, te diría que hay cosas que algunas denominaciones dentro del cristianismo toman como obligatorias y que para el anglicanismo son opcionales, hay más espacio o margen para la libertad.

– ¿En qué sentido?
– Por ejemplo, el celibato de los sacerdotes, en la Iglesia Católica Romana es obligatorio, en el caso del anglicanismo es optativo. Una confesión sacramental con un sacerdote para que perdone los pecados, para el caso de la Iglesia Católica Romana es obligatorio, en el caso de la Iglesia Anglicana tenemos un principio que dice que «nadie está obligado, todos pueden hacerlo, algunos deberían», en el sentido de que nadie está obligado a confesarse con un sacerdote para recibir el perdón de los pecados. Ahora, cualquiera puede hacerlo si lo desea. Es más, a algunos les vendría bien para aliviar su conciencia, escuchar o tener un diálogo con otra persona que los ayude a acercarse y a arrepentirse ante Dios. Otra marca importante es que el anglicanismo no está centralizado, no tiene un Papa, lo preside lo que es la Comunión Anglicana. Todos los anglicanos que estamos en todo el mundo, el Arzobispo de Canterbury nos invita. De hecho el año próximo será la Conferencia de Lambeth, donde todos los obispos anglicanos del mundo vamos a participar de ella. Nos invita como el anfitrión de la casa, pero él no decide por nosotros, no hay uno que decida por los demás, sino que es la iglesia que va dialogando y llevando adelante discerniendo los caminos de Dios. En ese sentido la Iglesia Anglicana tiene un carácter más dialógico, más dialogal. También, si bien tiene los credos antiguos, como el credo de los apóstoles, no tiene dogmas, la Iglesia Anglicana carece de dogmas, usa la razón para ir considerando las distintas posiciones que se encuentran en la Biblia.

– Pasemos al plano local, ¿cómo encontró a la comunidad salteña?
– Encontré la comunidad de Salto, teniendo que vivir los desafíos de toda la Iglesia de Uruguay, pero al mismo tiempo con desafíos locales, como de cómo seguir creciendo, qué cosas renovar y a la vez que cosas afianzar, que cosas mantener. Entre los cambios de propuesta, lo que tenemos ahora y que ha empezado en toda la Diócesis, y que acabamos de iniciar este fin de semana aquí en Salto, es una propuesta de comenzar a hacer un proceso que llamamos un Compañerismo para una Iglesia Misional, digamos, cómo trabajar juntos en la misión. Nos hemos empezado a reunir en grupos de oración y de meditación del Evangelio de Lucas, para ver cómo avanzar con este compartir el reino, compartir lo que Jesús está haciendo ya aquí en medio de toda la comunidad, no digo la comunidad cristiana, lo que está haciendo en todo Salto porque el reino de Dios no es algo que depende de los cristianos, es Dios obrando en cada lugar, en cada persona. Es poder constatar eso.

Y en medio de esas tareas, ha habido también algunas situaciones de cambio que han sido una novedad en estos tres meses que llevo aquí en mi gestión en Uruguay. Una de ellas es que quien estaba encargado de las comunidades aquí en Salto, Gilberto Porcal, ha renunciado el pasado 18 de mayo a su cargo como Párroco en ambas comunidades, ya no es más Párroco de la Parroquia Espíritu Santo ni de la Comunidad San Lucas, y también ha renunciado a sus licencias episcopales, a su licencia ministeriales, razón por la cual, no pertenece más a la Clerecía, ya no puede usar el hábito clerical ni tampoco tiene responsabilidades propias del oficio. No está integrado a la función ministerial. Eso digamos es un cambio a la hora de los líderes locales, y en este sentido, el responsable de la comunidad aquí en Salto soy yo, como Obispo, estoy radicado en Montevideo, esto se debe a que estoy pasando aquí también por la comunidad en Salto y también me acompaña en esta tarea de encargado a la distancia el Padre Gonzalo Soria, acompañando la comunidad de fieles anglicanos aquí en Salto.
En este momento, en las modificaciones hemos concentrado todas nuestras actividades en lo que es la Parroquia la Comunidad Espíritu Santo, y por el momento está inactiva la Comunidad de San Lucas.

– Aprovechando su visita, ¿qué mensaje le dejaría a los feligreses de la Iglesia Anglicana?
– El mensaje claro es que Jesús está obrando en cada una de las vidas de cada persona que habita en Salto, en cada miembro de la Iglesia Anglicana. Jesús está en todas partes porque él es el Reino de Dios que está obrando en medio nuestro, que estemos atentos a cómo está obrando y que estemos dispuestos a acompañar esas propuestas para ser constructores de algo cada vez mejor. Cambiando primeramente nosotros, que cada uno de nosotros descubramos que tenemos que cambiar internamente y siendo consciente que el cambio inicial parte con uno, que acompañemos el cambio tan necesario y requerido en la sociedad dónde estamos, tanto eclesial como civil.

Perfil de Daniel Genovesi

Casado «felizmente», acota, «con mi esposa Mercedes tenemos dos hijas, María Carla y Camila». Es del signo de Leo. De chiquito quería ser astronauta. Es hincha de Boca Jrs.
¿Algunas asignatura pendiente? Libros ya he escrito, árboles ya plantee, hijos tengo, pero igual tengo asignaturas pendientes. Te las debo, me queda como asignatura pendiente buscar la asignatura pendiente (risas).
¿Una comida? El asado.
¿Una película? El Señor de los Anillos.
¿Un libro? «Siddhartha», de Hermann Hesse.
¿Un hobby? Escribir.
¿Qué música escucha? Soy ecléctico en los gustos pero disfruto de La Oreja de Van Gogh.
¿Qué le gusta de la gente? La genuinidad de la gente. ¿Que no le gusta de la gente? La hipocresía.

Leonardo silva