“En referencia al formalismo, la lucha eterna de los Centros Comerciales es la baja de impuestos. Al tener más informalismo, es una utopía que bajen los impuestos”

El Centro Comercial e Industrial de Salto se ha organizado en los últimos años conformando diversas comisiones que asesoran y trabajan sobre temas puntuales. Es el caso de la Comisión Financiera presidida por el empresario Alejandro Díaz, con quien dialogó EL PUEBLO para conocer el trabajo que se viene realizando en el marco de la realidad que vive el comercio local.

– ¿Cuál es el trabajo que se lleva adelante desde la comisión que usted preside?
– El trabajo primordial que hacemos es asesorar a los socios, en este momento con el tema de la inclusión financiera. El año pasado se hizo un montón de talleres de trabajo con los profesionales del área, Ignacio Cabrera y Vera Fachín, con la intención de informar a la gente sobre todos estos cambios que influyen en el día a día, más que nada para el comercio chico, que es el que más se siente reacio a este cambio, que ya está y no tiene vuelta atrás.

– ¿Cómo se ha observado esta transformación que se ha dado a través de la ley de inclusión financiera?
– Está bastante encaminado, como le dije anteriormente, al no tener vuelta atrás, si no ingresas al sistema vas a quedar afuera, y no creo que nadie quiera quedar afuera porque ya prácticamente el uso de la tarjeta se tiene cada vez más asumido y nos iremos acostumbrando a usar menos dinero físico, por todo lo que implica, la seguridad por ejemplo. También es cierto que hay mucha gente que le gusta tener su dinero en el bolsillo porque es de él, en definitiva la gente no quiere perder eso, tener el contacto con su dinero, y hacer con el dinero lo que quiera, como pagar sus cuentas y no a través del plástico, que se va a terminar imponiendo, a la larga.AlejandroDiaz

– Acá tenemos dos dimensiones, por un lado el cliente, que es quien usa la tarjeta, y por el otro, está el comerciante que tiene que usar el POS para concretar la transacción comercial. En cuanto al comerciante, ¿continúan preocupados por el valor del arancel que se cobra por el uso del POS?
– Hay dos cosas a las que el Centro Comercial se ha abocado, tratar de tener un POS que reciba todas las tarjetas, como es el que promociona actualmente el Centro con la empresa TransAct, que en ese mismo POS se pueden pasar todas las tarjetas que hay y las que puedan venir. No como existía en el mercado que para pasar algunas tarjetas tenía que tener dos POS…

– ¿Hablamos de tarjetas nacionales, internacionales y locales?
– Si, si, todas. Este POS que el Centro promociona, le da la posibilidad a quien lo tenga, y a su vez si es socio del Centro con beneficios en su costo, de liberarse de tener más de una empresa proveedora de POS. Un detalle que no es menor, es que con la empresa que trabaja el Centro también se admite la tarjeta MIDES, que cambió, porque antes la tarjeta MIDES era solo para alimentos, hoy es para todo menos para alcohol y cigarrillos.

A su vez también, una lucha que ha tenido desde hace años el Centro a través de la Confederación Empresarial del Uruguay (CEDU), Confederación que nuclea a todos los Centros Comerciales, es la baja de los aranceles. Se ha ido bajando, hace un tiempo estaba en un 2,3 la tarjeta de débito y actualmente está en 1,5; y de acuerdo a las transacciones que fuesen aumentando, la idea es llegar a un 1% o menos el costo del arancel, algo que es muy importante para el comerciante. Cuanto más chico sea lo que pague por el uso de la tecnología, bienvenido sea. De todas formas no estamos del todo conformes, se llegó a un acuerdo porque era la forma de avanzar, pero creemos que tiene que ser menor el arancel. Otra de las peleas que ha tenido CEDU es la dispersión…

– ¿Qué es eso?
– Es lo que pagan, por ejemplo las grandes superficies por sus movimientos de arancel, que negocian mejor que el comercio minorista por los volúmenes que mueve. Pero así y todo, cuando se reunión CEDU con CAMBADU, con la Asociación de Ferreteros y un montón de Cámaras chicas, se logró que por lo menos se le diera reconocimiento al comercio minorista, obteniendo un logro bastante importante, y que año a año se vaya bajando la dispersión que puede haber en el mismo rubro. Entonces, no es que un supermercado pueda tener un arancel del cero o un 0,5% y el chico tenga un 7% de arancel. La dispersión viene a ser esa diferencia. Esta pelea se dio y se va a ir acortando, algo que no es menor, porque ya no será una cuestión de volumen. Todos los años va a ir bajando la dispersión, lo que favorece al comercio minorista.

Otro logro importante que se ha obtenido es que los costos administrativos famosos de las tarjetas, que nadie entiende cómo es que las tarjetas te liquidan, las retenciones y todo lo demás, si recibís directo por transferencia bancaria el pago de la tarjeta, no tiene costos administrativos, eso se elimina. Ahora, si operás con cheques, si lo tiene.

A eso hay que sumar la información que las tarjetas están obligadas a dar de la forma más simple y sencilla para que el comerciante entienda el desglose. Ahí el Centro Comercial hizo otro proyecto que se llama “Control Card”, que a través de una empresa de gente joven, se desarrolló un pequeño software que cargando toda la información de las ventas con tarjeta, el comerciante podrá tener así un detalle de cuándo le va a caer el pago de una tarjeta. O sea, le ordena la información porque también descubrimos que era bastante engorroso el control de los pagos de la tarjeta.

– Más allá del uso de las tarjetas para hacer negocios, los recursos son finitos, y la situación de Salto con el desempleo y la baja de la actividad económica de la plaza complican aún más las cosas. ¿Cómo se analiza esta situación desde el Centro Comercial?
– Cuando la economía se retrae, esa retracción se nota en todos los rubros. La gente consume menos, consume lo justo y necesario, y eso repercute en toda la cadena, en el supermercado, en la carnicería, la misma gente se comienza a cuidar y apaga las luces. Cuando ves que tu dinero rinde menos, siempre vas a tratar de gastar lo justo y necesario. Lamentablemente no estamos en una expansión, estamos en una retracción, ojalá dure lo menos posible.

– Las empresas grandes se achican, las empresas chicas cierran o se pasan al informalismo. Mientras menos comerciantes estén dentro del sistema, más se recargan los costos a quienes permanecen en él, ¿cómo analizan esto?
– Ese tema es recurrente. En referencia al formalismo, la lucha eterna de los Centros Comerciales es la baja de impuestos. Al tener más informalismo, es una utopía que bajen los impuestos. El gobierno que esté de turno tendrá que ver la manera de integrar a todos al formalismo, y esa manera es claramente bajando los impuestos, pero hay que traerlos a todos al sistema. ¿Cómo se hace? No tengo la bola mágica, pero sería lo ideal que todo el mundo pague lo que tiene que pagar, y no los que estamos pagando actualmente, paguemos impuestos desmesurados. El más chico, el que está en la línea, lo más probable es que se caiga, no que siga. Así como las empresas grandes se van achicando, el más chico va cayendo, es irremediable, pero es la situación en la que estamos.

– ¿Vivimos en un país caro?
– Uruguay es un país extremadamente caro comparativamente con la economía que compare. Tenemos que seguir trabajando en ver cómo se puede revertir eso. No es fácil.

– Igualmente esto no se resolverá en Salto.
– Totalmente, esto es un problema país, no es un problema exclusivamente de Salto.

– ¿Se podría establecer una tarifa diferencial en algunos impuestos para los departamentos fronterizos como se hizo con el IMESI en las naftas? La pregunta no es antojadiza ni voluntarista, es algo que ya se ha planteado al Ministerio de Economía.
– Claro, porque además del problema que tenemos con la informalidad se suma que tenemos la frontera muy pegada, y tenemos permanentemente diferencia cambiaria. Lo que estamos viendo es que después de la medida de la nafta, la herramienta más exacta fue darle el beneficio al consumidor. Esto lo estamos planteando al Ministerio junto a lo de la “Loja Franca” (frontera brasilera).

El tema pasa porque de una vez por todas se haga una política de frontera que funcione, como con lo del IMESI de las naftas, se tiene que activar automáticamente cuando se da la diferencia, pero ya no solo para las naftas, que también es válido decirlo, contrarresta la movilidad de la gente, que al tenerla más o menos al mismo precio, no se va tanto a la vereda de enfrente. Pero cuando eso no ocurre, la gente inexorablemente va, es así. La realidad indica que lo que manda es el bolsillo, vas a comprar el producto que sea donde te salga más barato, y esas cosas el Estado tendría que de alguna manera, mirar diferencialmente el litoral, la frontera con Brasil cuando allá también pasa. Desconocer esto demuestra que el gobierno vive y trabaja para Montevideo, el centralismo es mortal. Uno escucha al político que sea y todos hablan que hay que descentralizar, pero justamente es lo que menos hacen.

– ¿Cuál es la situación del comercio salteño al inicio de este 2019?
– Por ejemplo, en la época de fiestas que es donde el medidor de cualquier tipo de comercio se aprecia mejor, la gran mayoría de nuestros socios, que es de quienes podemos hablar, depende del rubro pero se apreció una baja comparativa del año 2017 a 2018, en algunos casos del 5, 10 y hasta de más de un 20% de diferencia. Y tampoco estamos diciendo que el 2017 haya sido un año estrafalariamente bueno. Ya veníamos medio en picada y ahora el bajón se notó más. Eso lleva a que los más chicos, que son los que están en la línea, muchos cierren porque así no pueden seguir, porque el BPS, la DGI, la UTE, ANTEL, OSE igual hay que pagarlos. Si sumas todos los costos fijos y a su vez te los suben y tu rentabilidad es cada vez menor porque vendés menos, los números dejan de cerrar. Muchas veces uno hace el esfuerzo y trata de continuar porque piensa que esta situación se va a revertir, pero cuando remás en dulce de leche, como se dice vulgarmente, te tenés que bajar del caballo.

PERFIL DE ALEJANDRO DIAZ

Casado, tiene tres hijos. Es del signo de Tauro. De chiquito quería ser basquetbolista.
Es hincha de Nacional y de Aguada.

¿Una asignatura pendiente? Haber sido profesional.

¿Una comida? Ravioles caseros con tuco.

¿Un libro? El Principito.

¿Una película? Escape de Medianoche.

¿Un hobby? Basquetbol.

¿Qué música escucha? Toda.

¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad.

¿Qué no le gusta de la gente? La frivolidad.

Leonardo silva