“En Uruguay ningún artista independiente puede vivir de su arte, es muy chico el mercado”

Entrevista a Alejandro Gayvoronsky

Alejandro Gayvoronsky (35) es actor, dramaturgo, director, artista plástico, sanducero pero radicado con su esposa Belén en nuestra ciudad. Se define como padre “full time de dos”, por su chiquito Salvador y por Faustina, que viene en camino. Alejandro y Belén se conocieron cuando ella fue a ver una obra de teatro que dirigía Alejandro. Comenzaron a charlar y se dieron cuenta que además ambos pintaban. Se pusieron de acuerdo en exponer juntos sus pinturas, lo que ocurrió en Casa Mahuá en Ciudad Vieja y en el Wall Trade Center de Montevideo, además de la Galería Maggs Art en José Ignacio (Punta del Este), donde vendieron sus primeros cuadros juntos. Así comenzó una historia de amor que los trajo a Salto.
– ¿De dónde surge su vocación por el arte?
– Tuve una carrera durante 15 años ininterrumpida en el teatro, en el cine y en la televisión, a medida que iba pintando. Entré al Instituto de Actuación de Montevideo con 18 años y egresé con 22. Lo que me fascinaba era el teatro, el cine, esa es mi profesión, soy egresado de Instituto de Actuación de Montevideo y la pintura la tomaba como hobby hasta que hace unos 12 años, se me acerca un amigo que tiene una galería en Punta del Este y me dice si no me gustaría exponer algunos de mis cuadros, “no, yo pinto por hobby, pinto para mí y para mi familia, pinto para algunos amigos”, “pero enviame uno de tus cuadros, aunque sea para poner en la galería, lo quiero poner a la venta este verano”, “mira que no lo quiero vender”, “vamos a ponerlo”. Resulta que ese cuadro se vendió a la semana, “¿Por qué no te dedicas realmente de lleno a esto?”. “Pero yo soy autodidacta”. “Mirá –me dice-, en la pintura hay autodidactas, hay gente que ha egresado de Bellas Artes, hay gente que ha egresado de cursos en Europa, en Latinoamérica. Las ramas del arte, en la pintura, es tan vasta que es inimaginable lo que podés hacer”.Alejandro Gayvoronsky
Nos fuimos a vivir a España con mi mujer hace unos años, porque ella fue a estudiar un curso de arte terapia. Yo fui a estudiar y a trabajar también, y ahí se me abrió mucho lo que fue el campo de las artes visuales, las artes plásticas. Te podría decir que fue ahí realmente donde comencé a entrar en el campo del mercado del arte contemporáneo, y cuando entrás ahí, no puedes creer el vasto universo que tienes de posibilidades para hacer, compartir, vender, exponer, subastar, coleccionistas, es tan abismal ese mundo, es tan grande el mundo que hay que no lo puedes creer. Antes de eso ya habíamos hecho un par de exposiciones con mi esposa en Punta del Este, en Buenos Aires…
– ¿Ella también pinta?
– Ella también pinta, ella es médico y es artista plástico también, en eso conjugamos mucho a la par. Aparte ella tiene un taller para niños y adolescentes de su punto de vista de la salud. Tenemos el atelier aquí al lado, tenemos todo nuestro material aquí, y mis obras las tengo dividas en tres lugares diferentes del mundo, por así decirlo. En mi taller, en una galería en Punta del Este y en una galería en España. Entonces, tengo que dividir mi trabajo en ese sentido.
– Además de utilizar las redes sociales para mostrar su trabajo al mundo, ¿eso fue lo que lo llevó de nuevo a España hace unos días?
– Exacto. A ver, todo comenzó cuando yo vivía en España y le vendí dos cuadros a un amigo, un empresario. Volvemos de España, comenzamos nuestra vida aquí con un hijo, ahora otro que se aproxima, y este amigo empresario, me dice “hace dos años que no te veo y quiero contarte una historia, los cuadros que tú me vendiste, me han importado mucho y he seguido de cerca tu trabajo…”
– ¿Por las redes sociales?
– Sí, por las redes sociales, es increíble, vía Instagram, todo esto por mensajes escritos, me pidió un teléfono para pasarme una propuesta, me llama, me hace la propuesta de que si yo me animaba, a ir a pintar tres murales, hacer un trabajo artístico en su nuevo local gastronómico y una serie de cuadros para el local y personales para él…
– ¿En Madrid?
– En Madrid, en el barrio de Lavapiés, le dije que sí, por supuesto. Nos embarcamos y nos fuimos, viajé con mi familia, fue una experiencia alucinante. Todo esto deviene de cuando vivíamos en España hace cuatro años atrás. Volvemos y esta persona sigue mi trabajo y me convoca para hacer esto. No lo podía creer, le pregunté, “habiendo tantos artistas locales que ustedes tienen ahí, ¿por qué yo?”, “es que a mí me gusta lo que tú haces, no me interesa lo que hace otro artista”. Por eso digo siempre que es tan subjetivo el arte. Voy a la pregunta de dónde viene mi vocación, te puedo responder que no lo sé, solo sé que lo sé hacer bien. Ya de chico quería hacer algo referente al arte, quería mostrar lo que hacía, siempre era el centro de atención en mi casa, eso me llevó al teatro, a la dramaturgia, a la dirección, al cine…
– Pero, ¿se puede vivir del arte?

– Acá en Uruguay creo que nadie vive del arte, es muy chico el mercado del arte. A ver, cuando me decís arte, ¿qué es? Tenemos al Ballet Nacional del SODRE, tenemos la Comedia Nacional, la Sinfónica, pero claro, son pagos por el Estado, lógico, viven del arte. Pero un artista independiente, ¿vive del arte? No, tienes que tener un trabajo aparte para poder vivir, hay una familia ahí, hay que pagar un alquiler, salvo en otros lugares del mundo, donde hay más posibilidades. Acá en Uruguay hay veces que le escribís o le muestras tu trabajo a una galería y te dicen, “bueno, ta, ahora estamos trabajando con otros artistas locales que están vendiendo en Brasil y en Argentina”, eligen trabajar con ellos, y sin embargo yo he tenido suerte con galerías y en subastas de Europa. Te puede gustar o no lo que yo hago, se trata de gustos.
– ¿Hoy está dedicado de lleno a la pintura?
– Sí…
– ¿Conoce el caso del uruguayo Fede Álvarez que hoy está dirigiendo importantes películas en Estados Unidos?
– Sí, claro…
– Los milagros existen, ¿y si le pasara eso a usted?
– Pah! Bueno, el otro día también me encontré con un artista local, Ignacio Pérez Gomar, que hace unas esculturas de alambre alucinantes, y de repente saltó al mercado chino, de un día para el otro. Los milagros existen y estas cosas suceden. El otro día me encontré con un colega que me preguntaba “cómo hiciste para que te llamarán de España, porque eso de llamar a un artista para que cruce el continente para pintar un bar no es común, ¿y cuánto te pagaron? ¿Y cómo hiciste? ¿Pero cómo fue todo?” No lo sé, sé que empecé a vender en España los cuadros allá, y una persona que le gusta mi trabajo se lo dijo a otro, que le dijo otro y de repente en las redes sociales te empiezan a escribir, y tenés los billetes de avión, te pagaron y sí, pasa, los milagros pasan.
– ¿Qué intentas expresar en tus pinturas?
– Giacometti, un escultor, decía, tratemos de encontrar la perfecta armonía. A mí me gusta, a veces, por lo menos para mí, intentar encontrar esa perfecta armonía en el color, en lo que muestro y en el mensaje que trato de dejar. Sé que el arte abstracto y a veces poco figurativo, no sorprende tanto a la gente, pero hay gente que es muy apasionada sobre eso, sobre una temática de color, sobre una paleta de colores, sobre lo que estás imponiendo en el lienzo. Creo que nace desde adentro lo que trato de mostrar.
– ¿Cerró el capítulo de la actuación?
– No, pero convengamos que hay una franja abismal entre, a ver, no hablo sin desmerecer, vivimos en el interior, yo soy del interior, soy de Paysandú, y digamos que el teatro en el interior requiere de un esfuerzo mayor. No vivís en Montevideo donde tenés 25 o hasta 35 circuitos comerciales teatrales que van de lunes a lunes. Acá tenés a veces los fines de semana, y tenés también los ensayos, pero para eso se requiere tiempo, yo tengo una familia. Entonces, eso también uno tiene que ponerlo sobre la balanza, y es lamentable que el actor independiente no tenga la posibilidad o como te dije hoy, si estás en la Comedia Nacional, bienvenido sea, pero al actor independiente le es imposible vivir de la actuación. Me preguntas si abandoné la actuación, no, no la abandoné, pero en este momento, estoy pasando por un momento alucinante en mi carrera.
– ¿Cuándo se produjo ese click en su cabeza de estar pintando por placer a ver la posibilidad de hacer dinero con sus pinturas y transformarse en su forma de vida?
– Uno siempre lo hace por placer, primero que nada, el placer siempre está. Lo bueno de esto es que ahora sabes que tu trabajo vale y te lo reconocen. Vale acá, vale en Salto, en España, vale tu trabajo porque te lo están pagando por lo que vale, eso está bueno. Lógicamente que la diferencia es abismal entre vender un cuadro en Uruguay y vender un cuadro en Europa. Acá te pagan en pesos uruguayos mientras que en Europa te preguntan cuánto es y ya te pagan al contado en Euros, allá invierten en arte, acá también la gente lo hace, pero en realidad son muy pocos los que saben invertir en arte, acá hay muy pocas personas que vienen y te hablan de tu trabajo como una inversión.
Esta persona que me contrató en España para hacer los cuadros me pidió “cuadros personales para mí, quiero que me hagas cuatro cuadros personales para mi casa”. Y obviamente que las preguntas están, ¿por qué le interesa tanto mi trabajo? Y el tipo te responde, “porque me gusta lo que vos hacés”. Justamente, ayer (jueves) se inauguró el local gastronómico en España, “LOBAMANOLA”, y la primera reacción del tipo fue, “me hubiese encantado que estés acá. Las reacciones del público fueron tan distintas con tus murales, gente que no le gustó y gente que le fascinó”. Gracias, por suerte se habla, lo peor sería que nadie lo comentase. Mal o bien, se tiene que hablar de tu trabajo.
– Es joven, tiene mucho camino aún por recorrer, ¿pero qué le deja estos primeros pasos dados como experiencia?
– Hay una cosa que siempre me dice mi esposa y la menciono porque siempre colaboramos mucho entre los todos. Ella dice que el mundo es de los osados y es de los que se atreven. No soy quien para dar un mensaje, pero tengo compañeros y colegas que también pintan o que recién están comenzando que me preguntan, ¿qué consejo me das para que yo haga tal cosa? Mirá, es trabajar, perseverar y creer que tu trabajo vale, así estés barriendo, vos tenés que ser el mejor. Si pintás, tenés que creer que tu trabajo es distinto, que tu trabajo es el mejor, y por sobre todas las cosas, que para mí es fundamental, es ser agradecido con alguien, no sé con quién, no me preguntes, es solo estar agradecido siempre.

Perfil de
Alejandro Gayvoronsky

Casado con Belén, tiene un hijo, Salvador, y dentro de un mes nacerá Faustina. Es del signo de Capricornio. De chiquito quería ser futbolista. Es hincha de Nacional.
¿Una asignatura pendiente? Ser médico. ¿Una comida? El shashlik (comida de carne rusa). ¿Un libro? “Cartas a un joven poeta” de Rainer María Rilke. ¿Una película? Las tres de “El Padrino”. ¿Un hobby? Leer mucho. ¿Qué música escucha? Desde música clásica a rock de los 60, 70, 80. ¿Qué le gusta de la gente? La honestidad. ¿Qué no le gusta de la agente? La mentira.

 Leonardo silva