Entrevista a Ney Castillo. «Vivimos en una sociedad que paga impuestos de Finlandia con resultados de Centroamérica»

Luis Alberto Castillo, más conocido como Ney Castillo, «es más, en mi familia todos me llaman Ney, nadie usa el Luis Alberto», es un reconocido médico pediatra especializado en temas oncológicos, pero que además ha mantenido una activa vida relacionada al deporte y a la política. Hoy acompaña al precandidato presidencial colorado Ernesto Talvi, quienes estuvieron recientemente en nuestra ciudad.

– Estuve viendo su curriculum, si lo menciono entero nos quedamos sin espacio, pero baste decir que estuvo en el Comité Olímpico, en la organización del básquetbol, en la administración del Estadio Centenario, ahora preside Defensor Sporting, médico de toda la vida, además de esposo, padre, abuelo y todavía metido en la política. ¿Le queda tiempo para algún hobby?
– Bueno, es también un problema de edad, como uno ha ido acumulando a medida que va subiendo, se va llenando el tanque. Obviamente yo había dado un paso al costado en la política a raíz de algunos desencuentros con mis compañeros del Partido Colorado y no acepté ningún cargo ni ninguna postulación a ninguna posición, y pensaba de alguna manera que había sido mi última campaña como intendente de Montevideo (2010).
Era el cierre y no pensaba tener ninguna vinculación más por aquello del que se quemó con leche ve una vaca y llora.
Igualmente seguía a la política como lo hacemos todos los uruguayos, y la verdad que me llamó mucho la atención la irrupción de Talvi, me puse a seguirlo, no lo conocía, fui a un par de charlas de él, después se dieron esas cosas que son bien casuales. ney castillo
Ernesto es un tipo que ha venido a Salto y se habrá metido en empresas, probablemente incluso antes de lanzar su postulación, se habrá metido también en escuelas, liceos, hospitales. Y en esa vuelta, cayó a visitarnos en la Fundación Pérez Scremini y tuvimos un diálogo larguísimo sobre la Fundación, sobre su campaña, por qué meterse en política, y la verdad es que me entusiasmó eso de hacer política para cambiar a la política y después intentar cambiar el país, es una forma diferente a la tradicional, diferente a aquella que yo había dicho que no iba a volver.
Y volví, soy un voluntario, no voy a integrar ninguna lista, no estoy en nada, simplemente tratar de coordinar algunas de las áreas técnicas que son muy importantes para el país y en el programa de Ernesto. Es decir que estoy haciendo un voluntariado empujando este proyecto que me parece, y estoy convencido, que no hay ningún candidato a presidente que tenga el proyecto, la sustentabilidad y calidad de los proyectos para este país que tiene Ernesto Talvi, y lo digo donde haya que decirlo.

– ¿Ni siquiera Sanguinetti que tiene una experiencia de diez años presidiendo el país?
– Soy extremadamente respetuoso y sería desleal si no le digo que mi papá fue muy amigo de él, yo tengo una relación amistosa con el doctor Sanguinetti de muchos años, y me encantó el rol que asumió el presidente Sanguinetti cuando empezó este período que usted deberá recordar muy bien, donde él iba…

– Como a empujar el carro de su partido.
– Si, él iba a los actos de Tabaré Viera, incluso de Fernando Amado, aún sabiendo que Amado no lo quería mucho, y concurría a santiguar, vamos a decir, a aquellos que asumían la responsabilidad dentro del partido, y me parecía que era un rol estupendo. Cuando se dieron las circunstancias de que Tabaré Viera se bajó de su candidatura, entonces Sanguinetti empezó a considerar legítimamente reintegrarse a la política, y lo hizo en un momento en que nosotros no teníamos ningún candidato porque Ernesto mismo no estaba en la contienda, se hablaba que podía ser pero no estaba. Entonces, Sanguinetti empezó la contienda…

– Fue raro que midiera tan bien de arranque en las encuestas sin ser candidato a nada…
– Es un hombre que todo el mundo lo conoce, sabe quién es, cómo fue, no necesita imponer su figura como le pasa a otros, y además con una trayectoria casi única…

– Pero usted dijo que la única persona que tiene un proyecto es Talvi…
– Es cierto. Trataba de concluir entonces que Sanguinetti tiene un equipo de gente, tiene un proyecto de país, pero entiendo que no es de la calidad del que tiene Talvi, quien se preparó como nadie acá en este país para el cargo.
Ha estudiado no solo los proyectos sino también su sustentabilidad. No es solo enfrentar a un gobierno que está deteriorado sino decir qué cosas vamos a hacer para cambiar la ruta. Y cómo lo vamos a pagar, porque eso también hay que decirlo.

– ¿Coincide con Talvi cuando dijo que el problema de Sanguinetti es el sanguinettismo?
– No, yo tengo excelentes amigos de muchos años que son grandes profesionales y políticos. Le puedo nombrar a Alfie, a Luis Mosca, a un sinnúmero de personas. No creo que esa sea la definición.
Lo cierto es que el país necesita un cambio radical, y el partido también necesita renovarse, y ahí está Talvi, porque nosotros podemos votar bien con el presidente Sanguinetti pero estamos hipotecando el futuro del partido, desde mi punto de vista, que es el que conduce Talvi.

– ¿Cuál es el asesoramiento que le brinda a Talvi? Le pregunto porque tras leer su curriculum uno podría inclinarse por el lado del deporte o por la salud.
– En deporte hay otro equipo donde participo pero solo para dar algunas opiniones. En el área médica he participado, pero ya tenemos un equipo donde está el doctor Andrada, que es excelente.

En realidad, yo me considero un trabajador social por encima de mi participación como médico o como deportista, donde mi función siempre ha sido cuidar más para los que tienen menos, eso lo he hecho en el hospital, mi centro de atención o mi obligación siempre como médico fue el hospital, y siempre me he preocupado por la fase social de nuestros pacientes. La profesión de médico es humanística, y siento que puedo dar una mano en el área que Ernesto me pidió, que es el área social, tratando de apoyar los proyectos que de alguna manera traten de curar esa enorme herida que tenemos de la fractura social que tiene el país y que tan dolorido estamos.

– Han pasado más de 14 años del gobierno del FA, un poco menos desde la creación del MIDES. ¿Cómo evalúa lo que ha sido el trabajo que se ha realizado en ese Ministerio?
– Me congratulo que se haya creado el MIDES en un momento de muchísima dificultad social, en un momento donde ya la decadencia de algún grupo en el país hacía prever que se necesitaba la creación de un organismo de apoyo social. En general, muchos de los programas que tiene el MIDES, que los he estudiado y me sigo confundiendo con las siglas que tiene cada uno y con una interacción entre ellos muy dificultosa de entender de cómo se coordinan. Pero para hacerla corta, hemos sido muy generosos los uruguayos en la enorme cantidad de millones de dólares que se han destinado al MIDES sin un resultado evaluable.
Lo más importante es que cuando una sociedad contribuye, como se contribuye en este país, con impuestos de Finlandia, tenemos resultados que son de Centroamérica, donde no se pagan impuestos.
Entonces, donde hay que pasar línea es al considerar que si bien las intenciones de la mayoría de los planes han sido las que han dado resultado en otros países, acá tenemos una especie de oscurantismo sobre los mecanismos que el MIDES ha utilizado para llevar a cabo todos esos proyectos y también tratando de averiguar quiénes son las ONG que llevan adelante los proyectos. Es imposible. Es decir, no sabemos quién llama a esas ONG, qué preparación tienen los que trabajan en esas ONG, cuánto ganan, cuánto gastan, qué resultados han tenido cada una de ellas en los distintos programas. Es un oscurantismo muy difícil de penetrar.

– Se ha denunciado que de esa forma se pagan punteros políticos o directamente se practica el clientelismo…
– Cuando hay falta de transparencia, las especulaciones sobre dónde va el dinero, cómo se administra y para qué beneficio, son todas válidas.
Está en el propio gobierno salir a decir cómo contrataron a este grupo, cuánto se les paga y qué resultados han tenido. Mientras tanto, le repito, todas las especulaciones son válidas.

– Pero el gobierno sostiene que se han bajado los índices de pobreza e indigencia en el país.
– Sacar a una persona de la línea de pobreza significa darle equis cantidad de dinero. Eso lo único que garantiza es que si no está adicionado a otros programas, es un parásito o dependiente social. Es decir, la persona termina haciendo clientelismo para poder salir de la pobreza, que termina siendo un dato estadístico de cuánto dinero recibe la persona por mes. Eso no significa que pueda superar su estado de pobreza, que es no tener un trabajo, no tener una ambición, no tener una educación.
Eso es lo que se necesita para salir de la pobreza, no darle a la persona un dinero mensual que para las estadísticas significa que si gana más de equis monto ya deja de ser pobre.
Es una definición de pobreza que no inventaron en Uruguay pero que a todos nos rechina muchísimo, porque si tú le das a una persona $ 10 mil dejó de ser pobre no importa la educación que le estés dando, no importa si tiene o no posibilidades de trabajo. Es mucho más que eso salir de la pobreza.

– Personas en situación de calle, gente comiendo de la basura, crecimiento de los asentamientos irregulares con un MIDES trabajando. Sin embargo, desde el FA se dice que si ganan los partidos tradicionales viene la motosierra y se terminan las políticas sociales. ¿Qué país tenemos por delante?
– En esto quiero ser muy preciso, si Ernesto gana, las políticas sociales van a persistir, pero van a ser políticas sociales transparentes, evaluables.
Es decir, no habrá un plan que no dé resultado, si el plan no da resultado, se va a evaluar y se buscará otra forma.
Veo a una población vulnerable cada vez mayor, y lo peor que podemos hacer es desprotegerlos. El camino que estamos planteando es mantener los planes sociales pero con un retorno, y además, darles instrumentos al vulnerable para que pueda salir de la situación de dependencia en la que hoy está. Para Ernesto y para mí, los planes sociales tienen que apuntar a la primera infancia y a la juventud, porque ahí es donde estamos fallando.
Tenemos en el proyecto de asistencia social un enfoque muy especial para la primera infancia que es donde uno puede impactar en el futuro del joven y del futuro ciudadano.
Perfil de Ney Castillo

Casado. Tiene dos hijas y tres nietos. Es del signo de Libra. De chiquito quería ser médico. Es hincha de Defensor Sporting.

Dice no tener ya asignaturas pendientes.

* ¿Una comida? La pasta.

* ¿Un libro? Solo lee de medicina.

* ¿Una película? No ve cine.

* ¿Un hobby? El deporte.

* ¿Qué música escucha? Me gusta acompañar la lectura con música clásica.

* ¿Qué le gusta de la gente? Me gusta compartir con la gente, ya sea un café, un asado. Me encanta compartir con la juventud.

* ¿Qué no le gusta de la gente? La deslealtad.