Entrevista al Cardenal Daniel Sturla: «La Iglesia es forjadora de esta nación desde antes que Uruguay existiera»

En la reciente visita del Cardenal Daniel Sturla a nuestra ciudad, quien recuerda venir seguido a Salto por estar vinculado a la educación salesiana, dialogamos con él sobre los desafíos de la Iglesia Católica, la posible visita del Papa Francisco a Salto y de la reconciliación del pueblo uruguayo en el tema Derechos Humanos.

- ¿Cuáles son los desafíos que ha debido afrontar la Iglesia Católica en estos tiempos?
– Lo más grande ha sido ver cómo la Iglesia se puede comunicar con la gente, porque la Iglesia está para evangelizar, y evangelizar es anunciar una noticia, si en la comunicación encontramos fallas, quiere decir que eso es un problema…
- ¿Y han encontrado fallas?
– Mire, mucha gente se ha ido alejando de la vida de la Iglesia, sobre todo de la práctica de la fe. Por eso este ha sido un desafío muy importante. Después hay otros desafíos que tienen que ver con las realidades del país que a la Iglesia le golpea y la llama. Ahí tenemos sobre todo el tema de la educación unido al tema de la fragmentación social que Uruguay vive. Eso desafía también a la Iglesia porque la Iglesia está inserta en la sociedad, porque la Iglesia tiene muchas obras educativas y porque la Iglesia está presente en todos los barrios de Montevideo, como está presente en todo el interior.
Ahí vivimos las realidades complejas de este país, que tiene tantas cosas lindas, pero que también se está rompiendo esa antigua sensación de vivir en un país integrado, ese país de cercanías del que se habla y que a veces parece que estuviéramos, más bien, alejados.

- Se ha notado un cambio en la forma de comunicar de la Iglesia, con mayor presencia en el debate público, ¿a qué se debió este cambio de actitud?
– Se debe precisamente a que la Iglesia quiere comunicar y que tenemos que salir, me parece a mí, como Iglesia Católica de una cierta pasividad, de una cierta modorra donde a veces podemos caer cuando tenemos un mensaje para anunciar, que además creemos que le hace bien a la gente. Por ejemplo, una experiencia muy bonita en un asentamiento en Montevideo, Milagro de Los Andes, dentro del Barrio Jardines del Hipódromo. Ahí se hicieron una serie de misiones, surgió una experiencia de fe muy vivida por la gente del barrio que nos dicen que el barrio cambió. Cuando la buena noticia de Jesús llega a un barrio y este barrio lo asume, hay un cambio positivo. Me decían que esta navidad se celebró con alegría y sin problemas en el barrio.
Entonces, ¿la Iglesia tiene que comunicar? Y sí, estamos apostando fuertemente a la comunicación. De hecho, la Iglesia de Montevideo ha lanzado un canal web, icmtv.uy. Estamos renovando lo que es radio Oriental, queremos también que el quincenario de la Arquidiócesis tenga su contenido y mejore. Todo esto forma parte de una estrategia de comunicarnos mejor.

- Eso ha provocado cierta resistencia por una parte de la sociedad, trayendo a escena el debate por el respeto a la laicidad…
– Sí, pero eso es natural. Formamos una sociedad plural, laica y democrática donde hay distintos actores. La Iglesia es un actor más en esta sociedad. Nosotros también tenemos todo el derecho del mundo de hablar y expresar nuestras ideas y puntos de vista. Además, la Iglesia no es una recién llegada a la sociedad uruguaya, como me gusta subrayar, la Iglesia es forjadora de esta nación desde antes que Uruguay como Uruguay existiera. Las primeras escuelas, las primeras nociones de agricultura, las primeras industrias, todo eso nació de la mano de la Iglesia. Entonces, la Iglesia no es alguien que está llegando ahora y quiere ponerse a tono.

- Dentro de la lista de desafíos que mencionó, estuvo la educación y la fragmentación social entre otros que seguramente hay. Para cambiar una realidad se debe introducir cambios en lo que se viene haciendo mal. Desde su óptica, ¿quiénes serían los responsables de lo que se está haciendo mal?
– Bueno, no me corresponde a mí quiénes son o señalar con un dedo acusador. Cuando hay un problema social importante, hay una cantidad de responsables distintos de las situaciones que se dan. Sin duda habrá quien tiene más responsabilidad, y me estoy refiriendo al mundo político, pero también los sindicatos y aquellos que son actores de la sociedad, como empresarios, etcétera.
El tema no es tanto buscar responsables, eso que lo hagan otros, sino buscar soluciones. Es decir, ¿qué podemos hacer para que este Uruguay pueda salir adelante? Sobre todo en aquellos temas donde hay cosas muy positivas. Por ejemplo, hace un rato estuve hablando por teléfono con el responsable de un programa del Ministerio del Interior, que es «Pelota al medio de la esperanza», que es un excelente programa que se está llevando a cabo para procurar, a través del deporte, la integración de los chicos en barrios vulnerables y que está también trabajando en las cárceles, al menos en algunas de ellas en Montevideo, no sé si en el interior también. Son cosas muy positivas que se hacen y que la Iglesia, de algún modo, trata de apoyar.
Después está el gran tema de la educación en el país que sabemos que además de que hay mucha gente católica que trabaja en todos los ámbitos de la educación, están los proyectos que la Iglesia ha promovido a favor de una educación de los sectores más vulnerables de la sociedad, donde la punta de lanza fue el Liceo Jubilar de Montevideo, pero al que le han seguido una serie de iniciativas, entre otras el Liceo Francisco en Paysandú, y ahora aquí en Salto. Ayer (domingo) estuve reunido junto al Obispo Pablo (Galimberti) con la comisión de la Fundación Purificación que quieren fundar un liceo o un ciclo básico del estilo Jubilar, seguramente bajo el paraguas de la UTU, en un barrio donde hay un asentamiento muy grande. Esas son apuestas donde la Iglesia a través de mucha gente que trabaja en estos lugares, demuestra que cuando se quiere, se puede, y que si hacemos una educación acorde a lo que necesita la mayoría de los chicos de ambientes vulnerables, salen adelante.

- ¿Cuándo se estima que ese liceo podría comenzar a funcionar en Salto?
– Se está hablando de la posibilidad que el año que viene o el otro pueda iniciarse, pero se trata de un proyecto que no es para dentro de mucho porque la gente con la que hablé ayer (domingo) está súper entusiasmada, y el Obispo también. Además, ya han empezado a trabajar en el barrio en visitas, en apoyo escolar. Eso es muy importante porque no hay que desembarcar en un barrio trayendo soluciones sino tratar de hacer un trabajo en conjunto con la comunidad.
Piense que en el caso del Jubilar de Montevideo que cumple 15 años este año, además de los chicos que van al Ciclo Básico, hay un proyecto que atiende a los chicos que hacen 4º, 5º y 6º en otros liceos, y también a los que ya están en la universidad. Pero además, los padres han pedido para hacer liceo. Entonces, ya hace 6 o 7 años que funciona el liceo para padres, donde hay 120 adultos inscriptos en el Ciclo Básico del Jubilar de Montevideo para hacer en un año un programa especial. Eso tiene una resonancia positiva muy importante en un barrio, eso levanta y crea ese círculo virtuoso que permite que pueda salir adelante una comunidad.

- ¿Cómo fue recibido por los salteños?
– Estupendamente bien, la Catedral estaba desbordada de gente con mucho cariño, eso es un signo muy hermoso, además de percibir a una comunidad católica muy viva en la ciudad de Salto. Así que quedé muy contento.

- Se prevé que el año que viene el Papa Francisco visite América del Sur y haga escala en Uruguay. Salto recuerda con mucho cariño la visita del Papa Juan Pablo II. ¿Se ha analizado la posibilidad de que el Papa no focalice su visita solo a Montevideo?
– Estamos todos deseando que el Papa finalmente anuncie cuándo vendrá por estas tierras. El Papa ha dicho que seguramente una la visita a Uruguay con la visita a Argentina y Chile. Yo tengo firme esperanza que sea el próximo año, pero esto lo vengo diciendo ya hace tres años (risas). El Papa ya dijo a fines del año pasado que en el 2017 no venía porque hay elecciones en Argentina y en Chile. Yo tengo esperanza que en el 2018 el Papa Francisco pueda venir a Uruguay en el marco de una visita más amplia.
El Papa, seguramente, no vaya solo a Montevideo sino que quiera visitar también alguna otra localidad del interior, ¿será Salto? No sé, Francisco tiene un poco por norma no ir a los lugares donde ya han estado los Papas anteriores, así que de repente rumbea para otro lado, pero eso, dependerá después del Papa y de las posibilidades concretas del tiempo de viaje que disponga para estar en Uruguay.

- Usted es hermano del extinto legislador Héctor Martín Sturla, quien fue el redactor de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. ¿En qué momento estima que Uruguay podrá dar vuelta la página en el tema Derechos Humanos?
– Hay una paz que ya está y que es la del cambio a la democracia, cuando el 1º de marzo del 85 asumieron las nuevas autoridades democráticas y en una democracia consolidada. Podemos decir con orgullo, que hay una encuesta que establece que somos de las 20 democracias más consolidadas del mundo. Digo eso porque sino cargamos en los jóvenes como que vivimos en una situación que no es tal. Es cierto después que Uruguay tiene heridas que quedaron de ese período tan doloroso que vivió el país desde que comenzó la guerrilla en Uruguay y que desembocó en la dictadura. O sea que es todo un período de enfrentamiento armado que Uruguay no había conocido desde hacía 60 años, desde la guerra de 1904.
El expresidente Mujica dijo que hasta que no se mueran todos los actores esto no va a terminar, pero la verdad es que hay heridas en las familias que todavía cuestan restañar. Tiene que haber una reconciliación, pero eso implica también que debe haber un tema de verdad, de justicia y de perdón, y entiendo que entre nosotros ha faltado verdad, justicia y perdón.
Entonces, veo que es muy difícil restañar las heridas que restan de toda esa situación, por lo que el tiempo seguirá haciendo que las heridas cicatricen, pero siempre quedará la marca de este tiempo doloroso que vivimos.

Perfil de: Daniel Sturla

Sostiene que un cura no puede hablar del zodíaco, pero es nacido el 4 de julio, «así que usted después lo averigua». De chiquito quería ser abogado, profesor de historia y como todo niño, jugador de fútbol, «pero era bastante perro» (risas). Es hincha de Nacional.
¿Alguna asignatura pendiente? En un momento pensé ser misionero en África, varios de mis compañeros se fueron y siempre me quedó eso.
¿Una comida? Asado.
¿Un libro? «Sabiduría de un pobre», sobre San Francisco de Asís.
¿Una película? La vida es bella.
¿Un hobby? Salir a caminar por la rambla.
¿Qué música escucha? Folklore y algún tipo de música religiosa, tipo coros modernos.
¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad.
¿Qué no le gusta de la gente? La fallutez.

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Entrevista de Leonardo Silva







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