“Estuve hasta último momento con gente que me pidió que me quedara en el FA y liderara el grupo antivazquista, aunque no con la locura de Constanza Moreira”

La diputada Graciela Bianchi estuvo recientemente en nuestra ciudad invitada por la Lista 50 de “Aire Fresco” del Partido Nacional para conversar con la gente y con el periodismo salteño. Previo a ello, EL PUEBLO la recibió en su redacción.

- ¿Cuál es el tema que preocupa a la gente?Graciela Bianchi (2)
– La seguridad. Durante bastante tiempo la educación estaba en primer lugar, sobre todo en la campaña electoral, pero ahora empezó a aparecer claramente la inseguridad y el empleo, la educación quedó como en tercer o cuarto lugar de preocupación. Nunca tuve mentalidad conspirativa, pero creo que hay un abstencionismo en general en el gobierno, por ejemplo en la educación, sin duda, y en la seguridad. Tienen muchísimo dinero, es verdad que están mucho mejor equipados los policías, tenemos el doble de policías per cápita que México. Evidentemente que allá al menos se nota el equipamiento, los vehículos, el armamento, supongo que acá también, pero no se ven en la calle. Entonces me pregunto, si no será algún criterio de abstenerse de combatir el delito creando un estado de alarma pública o un estado del alma para que la gente quiera mano dura y ellos estén dispuestos a darla.

Estoy absolutamente convencida además, que los tupamaros, por más que se llamen MPP, pero bueno, el MLN está adentro del FA, ellos tienen una concepción que como no pudieron con las Fuerzas Armadas, de convencerlas como dijo Topolansky, por lo menos un porcentaje, no recuerdo si dijo el 30 o el 40 por ciento que tenían que ser frenteamplistas, no lo pudieron lograr, además se les murió Fernández Huidobro, y Vázquez les agarró enseguida el Ministerio con el actual ministro que obedece a Vázquez, lo están haciendo ahora con el Ministerio del Interior, que es una especie de guardia nacional de tipo chavista o bolivariana, como dicen ellos, porque tienen un armamento brutal, una concentración de fuerza impresionante. La Republicana, que es una fuerza de choque, no la utilizan para la represión del delito. O sea que el problema para mí además de gestión, que sin ninguna duda Bonomi no puede gestionar el Ministerio del Interior, debe en realidad poder gestionar pocas cosas, hay una concepción política de tenerse asegurado una guardia pretoriana.

- Eso se lo podría entender en un gobierno del MPP, como en el de Mujica, pero hoy gobierna Tabaré
Vázquez…
– No, perdóname que discrepe contigo. Primero, Tabaré Vázquez no quería esta segunda presidencia, pagó tributo al bronce a equiparar a Sanguinetti al ser dos veces presidente, pero él no quería agarrar esta segunda presidencia. Él sabía que estaba mucho más condicionada que con la primera presidencia. Mirá que yo vengo de ahí, los conozco, estuve hasta último momento con gente que incluso me pidió que me quedara en el FA y liderara el grupo antivazquista, aunque no con la locura de Constanza Moreira.

Si uno se acuerda del 2015, él tenía un criterio abstencionista. Yo usé una palabra que no uso más porque después me rezongan porque se hace referencia a una enfermedad, sobre la gente que no tiene conexión con la realidad. Pero no por casualidad dejó caer a sus dos referentes en la educación en el primer semestre, los que le iban a cambiar el ADN, Filgueira y Mir, y eso es falta de poder, porque si en el primer semestre ya te pasa eso…

- Entonces, para usted, ¿quién gobierna hoy en Uruguay?
– Gobierna el MLN y el Partido Comunista. Son menos del 3% los comunistas pero dominan los sindicatos y es la alianza que necesita el MLN.

- Supongamos que el año que viene gana el Partido Nacional, se va a encontrar con este aparato que usted señala, la militarización de la policía y el brazo sindical de la izquierda, ¿cómo van a enfrentarlo?
– No va a ser fácil, el que crea o diga que va a ser fácil miente, va a ser complicado. Habrá que recurrir, como siempre, a la ciudadanía. La campaña electoral no tiene que ser un enfrentamiento de sectores, ni siquiera debiera ser un enfrentamiento de partidos de la oposición. Me parece que es un acercamiento a la ciudadanía y hacerla reflexionar. Con los sindicatos tenemos problemas con los más grandes, como el SUNCA, el UNTMRA, pero hay mucho hartazgo de la gente con los sindicatos, y hay hartazgo hasta de los propios trabajadores. Conozco al sindicato de la educación, entre otras cosas porque fui fundadora, me desafilié en el 2000, pero fíjese que en la educación media, la federación de profesores que aparentemente hace fuerza, menos del 20% está sindicalizado. Lo que pasa es que hay una inercia de decir, “bueno, no me enfrento a los sindicatos”, “hay paro y total para lo que me pierdo me quedo en mi casa”, la gente está muy desmotivada. Hay bastante hartazgo sobre todo de la cúpula sindical.

No por casualidad ahora surgió este otro grupo liderado por Richard Read, que es un sindicalismo mucho más moderado. Tengo casos concretos en la educación, como el del ex secretario general de la Federación, José Olivera, que era comunista y ahora es independiente. Es decir, hay una cosa que sí tenemos que hacer los partidos de la oposición, participar en los sindicatos, porque no está bien pararse enfrente y tirarles piedras o criticarlos, para mí hay que meterse en los sindicatos con la mejor intención, porque si somos trabajadores que votamos distinto hay que participar en la militancia sindical.

- El gobierno en materia económica está dejando deberes para el próximo gobierno en materia de previsión social y de déficit fiscal, pese a tener hoy mayoría parlamentaria. El Partido Nacional aspira a ser el próximo gobierno, ¿cómo observa esta situación que heredarán?
– Es esa política abstencionista. Pasa que es un gobierno en disputa, y como ellos están tan enfrentados internamente, mucho más de lo que la gente piensa, conspiran contra ellos mismos, porque ellos pueden ganar, probablemente sin mayorías absolutas pero pueden ganar, y sin embargo están tirando la pelota para adelante. Si gana la oposición, juntos tendremos que tomar algunas medidas. Además lo dice el propio Astori cuando va a la Comisión de Presupuesto, pasa que no lo dejan hacer, la gran pregunta es por qué se queda, por qué no se va, pero es la calidad del gasto. Hace dos Rendiciones de Cuentas que insiste y nos mira a la oposición, que el problema es que se está gastando mal, y nos muestra las gráficas. En la Rendición de Cuentas del año pasado, estaban incluidos compromisos de gestión para mejorar la calidad del gasto, incluso se lo votamos a sabienda que eran inconstitucionales, por ejemplo el compromiso de gestión con la ANEP y la OPP, y me acuerdo que cuando fundamenté dije que le daba mi voto porque le tenía confianza al ministro que controlaría el gasto, pero bueno, no lo pudieron controlar. Él mismo dijo en la Rendición de Cuentas que con el único que tuve éxito fue con la DGI, y le contesté que para recaudar siempre.

Entonces, ¿cuál es el problema? El problema está adentro del propio gobierno.
Si el Partido Nacional asume el gobierno, que es lo que aspiramos, asumiremos con una concepción clara del modelo de país. Es decir, no vamos a cortar las políticas sociales porque se necesitan hasta que se recomponga la economía, pero eso sí, vamos a gastar bien, vamos a exigir resultados. No puede ser que sigamos dándole dinero a la Educación a 2 mil millones de dólares por año con los resultados que tenemos.

- Justamente, desde el gobierno se ha comenzado a usar el argumento que si gana la oposición se aplicará la motosierra en políticas sociales.
– Eso es falso porque nadie va a dejar a la gente tirada sin medios de trabajo. Pero lo que es peor de todo, y eso si que es absoluta responsabilidad del FA es que dejó a una educación por el piso. El problema económico, dentro de una buena política económica y dentro de las circunstancias internacionales se resuelve más rápido que educar a generaciones enteras, que ya vienen sin formación sus padres, los abuelos jóvenes, porque la multiplicación de la pobreza se da en los sectores sociales más bajos. Entonces, va a ser un problema muy complicado, tendremos que reconvertir rápidamente el sistema educativo, tener una política muy pragmática para dar los elementos para que se puedan insertar en el mercado laboral que está muy complicado.

- El ex presidente Mujica dijo que se ha fracasado en las políticas sociales. Se consultó a la ministra del MIDES, Marina Arismendi y sobre esto respondió, “el Pepe es el Pepe”. Desde el gobierno no se reconoce el fracaso anunciado por el ex presidente. ¿Cuál es su visión sobre este asunto?
– Creo que en realidad lo que están haciendo es abrir el paraguas, como decía mi abuela, porque la gente está muy molesta por todo lo que se están gastando mal. Los que trabajamos y pagamos impuestos, los que tienen un pequeño comercio y están ahorcados por los costos del Estado, el precio de los combustibles, y todo lo que sabemos que está ahorcando a la producción y a las PYMES, que son el 92% de las empresas en Uruguay. Ellos saben que fracasaron y ahora se les terminó la plata.
En consecuencia, así ganen ellos, van a tener que ser mucho más rigurosos con el gasto. Pasa que Marina Arismendi es una mujer que es muy responsable de la corrupción, porque el gasto en el MIDES es parecido a lo que pasa con la educación, no son 2 mil millones de dólares por año, son 300 millones de dólares por año, pero hay mucha corrupción, mucho dinero mal gastado. Es decir, no ha habido políticas proactivas reales para sacar a la gente de la pobreza…

- ¿A qué llama corrupción en el MIDES?
– La corrupción para mí no es solamente ponerse dinero en el bolsillo, la corrupción es administrar mal los dineros del Estado.
El 90% de las resoluciones del MIDES están observadas por el Tribunal de Cuentas. Hemos llamado a la ministra con Martín Lema, por ejemplo el año pasado por cosas muy grotescas, como que se les paguen los boletos a los empleados de las ONG que contrata el MIDES, que no son ni siquiera empleados del Estado, y cuando lo planteamos la Contadora que estaba allí dijo que no les importaba, que ellos preferían que el Tribunal de Cuentas observara pero que ellos querían resolver el problema de la persona que no podía pagarse el boleto.

Lo de los cargos de confianza es brutal y siguen creándolos, fíjese que los ministros tienen 11 adscriptos cada uno. Cada cargo de confianza además significa mobiliario, gastos de mantenimiento.
Es impresionante, somos un país muy chico, no puede ser que no lo podamos administrar, pasa que no hay criterios sensatos de gastos, se gasta sin tener en cuenta que se terminó la fiesta.

Perfil de Graciela Bianchi

Es profesora de Historia, abogada y escribana. Casada, tiene dos hijos. Es del signo de Escorpio. De chiquita quería ser profesora. No tiene preferencia por ningún cuadro de fútbol, “si tengo que pensarlo, soy más de Peñarol”.

¿Una asignatura pendiente? Ser directora de cine. ¿Una comida? Todo lo que sean pastas y los mariscos, “como buena tana”.
¿Un libro? Alto el fuego, de Nelson Caula y Alberto Silva ¿Una película? Cinema Paradiso.
¿Un hobby? Restaurar antigüedades.
¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad.
¿Qué no le gusta de la gente? La hipocresía.

Entrevista de Leonardo Silva







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