“Hoy estamos en un ciclo de vida como sociedad, que son mucho más efectivos los titulares en los medios y en los discursos que la discusión de fondo”

Entrevista con Eduardo Bottinelli

Factum inició sus actividades el 16 de abril de 1989 en el campo del análisis electoral, la encuesta de boca de urna y la proyección de escrutinio. Su creador es el politólogo Oscar Bottinelli. Hoy, su hijo Eduardo, continúa por la misma senda marcada por su padre, trabajando activamente en Factum, empresa que este año cumplió 30 años de actividad ininterrumpida. Eduardo Bottinelli, sociólogo y director de Factum, es además docente y asistente de investigación en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. Estuvo recientemente en nuestra ciudad invitado por Oliva Publicidad en el marco de sus 50 años de vida, para dar una charla sobre el principal tema de actualidad que los uruguayos tenemos en agenda este año, es decir, el proceso electoral y las elecciones internas de los partidos políticos. Tras la charla que Antonio Oliva y Bottinelli dieron a quienes concurrieron al Hotel Los Cedros, EL PUEBLO dialogó con el representante de la consultora capitalina.

– Las encuestas, ¿nos ayudan a ver el futuro?
– No, más bien nos ayudan a ver el pasado. Es decir, lo que las encuestas muestran es como una foto -se están usando mucho la metáfora de una foto-, de lo que sucede en el momento que se relevó. Entonces, siempre es del pasado porque después que se releva se presenta y eso en eduardo bottinellirealidad lo que sirve es como insumo, para ver en función de otras cosas, si pueden prever algún comportamiento futuro, pero la encuesta en sí no puede prever lo que va a pasar.

– ¿Hay dirigentes políticos que estén contentos con las encuestas, más allá de los que están primero?
– Son muy pocos, los podemos contar con los dedos de una mano, porque claramente todo el que va segundo, o la mayoría, tiende a estar descontento porque sienten otras cosas en la calle o porque sus estructuras le dicen otra cosa. No es sencillo, y contentos es muy difícil que estén.

– Un colega suyo dijo que iba a ser muy difícil que las encuestas logren visualizar lo que va a pasar ahora en las internas, debido a que justamente hay mucha gente que no va a concurrir a votar aunque igualmente dice que irá, y ya se pone a las encuestadoras en el banquillo de los acusados pensando que están tratando de incidir en el electorado. ¿Qué hay de cierto en eso y qué hay de mito sobre el rol de las encuestadoras?
– A ver, visiones hay muchas sobre el rol de las encuestas y de las encuestadoras. Lo que nosotros venimos trabajando incluso desde la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEISMU) es justamente tratar de mostrar por qué hablamos que es del pasado, por qué tienen limitaciones y efectivamente, lo que decías de quienes van a ir a votar, no solamente cuántos sino quiénes van a ir a votar, es un elemento central porque hace a cuál es el electorado real.
Nosotros hoy estamos trabajando sobre un electorado que es bastante difuso en que podamos realmente saber si va a ir a votar o no. Entonces, eso hace que las encuestas sirvan como un insumo de qué es lo que está sucediendo en la opinión pública con respecto a las candidaturas. Ahora, si después ese mismo resultado se refleja o no en las urnas, es muy poco probable que podamos saberlo.

– Las encuestadoras no solamente miden lo que es la intención de voto de los uruguayos, también miden las preocupaciones que se están viviendo en la sociedad. Los políticos, ¿consultan a las encuestadoras para saber cómo moldear su discurso y sus propuestas o lo hacen porque hablan con las personas?
– Yo creo que las encuestas son un insumo, pero son un insumo más. Hablan con la gente, sin duda, están recorriendo el país todo el tiempo y hay cosas que perciben de primera mano. Lo que en todo caso hace la encuesta, para lo que sirve es para dimensionar cuánto de lo que hablan realmente es así, pues si no se encuentra a tres o cuatro personas en un departamento específico que tiene una problemática específica, y quizás se termine sobredimensionando un problema que en realidad es algo puntual, local, y otros que son más generales no se aprecian en su dimensión.

– Algo que planteó en su exposición tiene que ver con lo que está faltando en el debate de la campaña electoral que no termina ahora con las internas, sino que continua en octubre y posiblemente también en noviembre, algo que seguramente también se termine trasladando en su justa dimensión a la contienda por los gobiernos departamentales, y que tiene que ver con responder a esa gran pregunta, ¿qué país queremos? ¿Por qué los políticos no están debatiendo proyectos de país?
– Primero, creo que el principal elemento explicativo es la campaña, es decir que centrar esta campaña en un proyecto de país es muy difícil, por lo menos poder aterrizarlo en ideas concretas que la agente pueda decodificar fácilmente. Hoy estamos en un ciclo de vida como sociedad, que son mucho más efectivos los titulares que la discusión de fondo. Esa cuestión de que la gente no lee los programas es real, nadie lee los programas completos, pero esos programas se pueden compactar en ideas-fuerza centrales, y esas ideas reflejar proyectos de país. Lo que yo digo no es que no existan los proyectos de país, existen, lo que pasa es que no se explicitan, y al no explicitarse los proyectos de país, no se explicita la discusión sobre los proyectos de país que se están enfrentando.

– Ahora, salvo un partido político que tiene un proyecto en común elaborado a través de la discusión y aprobación de un plan de gobierno, que es el Frente Amplio, los partidos tradicionales solo tienen los proyectos de sus candidatos, no proyectos de partido. ¿Eso debilita la presencia de blancos y colorados frente al electorado en comparación con el partido de gobierno?
– Bueno, en esta instancia no, porque en esta instancia, en la medida que se están hablando de candidaturas, en realidad lo que mueve, digamos, son justamente las propuestas de los candidatos y lo que logra diferenciarse son esas propuestas. De cara a octubre, ahí sí deberán unificar un poco el programa, de hecho es obligatorio, pero además discursivamente. Es decir, hay cuestiones que no están de acuerdo las distintas candidaturas, y deberán ver en qué puntos se ponen de acuerdo, económico, de seguridad, de empleo. O sea, en varios temas.

– ¿Cómo inciden los medios de comunicación en la agenda política? Pregunto porque también se destacó en su charla que el gran problema que tenemos los uruguayos es el tema de la seguridad, cuando de repente acá en el Litoral Oeste se está viendo como gran problema el desempleo.
– Sin duda tienen un impacto muy importante históricamente, ahora más multicanal, más multimedios, y en ese sentido, juegan un rol central en marcar la agenda, retroalimentado por el propio sistema político. Es decir, cuando un político pone en agenda el tema de la seguridad, en realidad los medios lo pueden tomar y en realidad está siendo retroalimentada las dos cosas. Ahora, que un tema sea el más importante del país o que la gente considera como el principal problema en el país, no significa necesariamente que sea la principal preocupación de las personas en su vida cotidiana. Y ahí hay una diferencia importante.

La gente, por ejemplo, visualiza como principal problema del país la seguridad pública pero no necesariamente sea algo que le afecte en la vida cotidiana, como sí pasa en cambio con el empleo o sí pasa con los salarios o sí pasa con la economía.

– Factum tiene una trayectoria de 30 años de vida en el país, ¿cómo ha logrado sostenerse durante tanto tiempo?
– Y es un desafío. Nosotros tenemos un área de mercado, que es la central, la que la empresa mueve más en términos de facturación, en términos de trabajo, y cada cinco años tenemos las pruebas que más allá de la cercanía o no con el resultado final, en realidad muestran años de trayectoria de defender una forma de hacer las cosas, de defender nuestra profesionalidad, la transparencia y credibilidad. Eso es algo que estamos tratando de mantener y manteniendo por ahora con bastante éxito, por lo menos en términos de permanencia.

Perfil de Eduardo Bottinelli

Casado. Tiene tres hijos. Es del signo de Cáncer. De chiquito quería ser corredor de Fórmula Uno. Es hincha de Nacional.

¿Alguna asignatura pendiente? Viajar más.

¿Una comida? La lasaña.

¿Un libro? Para entender el hoy, un libro que estoy leyendo, “El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos”, de Eli Pariser.

¿Una película? “Match Point” de Woody Allen.

¿Un hobby? Jugar al fútbol.

¿Qué música escucha? Muchísima variedad, aunque últimamente mucho rock nacional uruguayo.

¿Qué le gusta de la gente, además que no mienta en las encuestas? (Risas) Si, pero también lo más importante es la sinceridad, la solidaridad.

¿Qué no le gusta de la gente? La falta de solidaridad.

Entrevista de Leonardo Silva