“La frontera implica cuestiones económicas, sociales, culturales, interacciones, movimientos pendulares y eso es lo que Uruguay no ha prestado atención”

Entrevista a Emilio Silva

Desde el Campus Salto de la Universidad Católica, se viene trabajando desde hace años por parte de su Observatorio Económico, en el estudio del Indicador de Precios Fronterizos entre las ciudades de Salto y de Concordia. Esto permite pensar en posibles líneas de elaboración de políticas fronterizas. Sobre esto dialogamos con uno de los integrantes del equipo del Observatorio Económico salteño, el Dr. Emilio Silva Sandes.

– ¿Cuáles son las primeras consideraciones generales que se pueden hacer de cómo se viene enmarcando este estudio evolutivo de los índices de precios con la ciudad de Concordia comparada con la de Salto?
– Bueno, en primer lugar las cifras del indicador de precios fronterizos es claro, hay una diferencia coyuntural que tiene que ver con una diferencia vinculada a aspectos económicos, cambiarios, y otra que tiene que ver con aspectos estructurales. Por ejemplo, estructuralmente hay industrias en Argentina que producen a costos más bajos y eso ha sido así a lo largo de la historia, por lo menos desde que tenemos seguimiento del indicador, pero sospechamos que anteriormente también. Acá hay un tema que trasciende la cuestión económica, cuando se habla de fronteras, hay que considerar que son espacios muy especiales, espacios geográficos con particularidades dónde la cuestión económica, la dimensión económica es una dimensión más. 20190617_101219
Frontera implica cuestiones económicas, sociales, culturales, interacciones, movimientos pendulares y eso es lo que de alguna manera Uruguay no ha prestado atención. Todos los países de América Latina tienen políticas fronterizas traducidas en leyes, incluso en el caso de Brasil es de rango constitucional, que de alguna manera tratan de gestionar estos espacios particulares que son las fronteras. Por ejemplo, Brasil definió desde la década del 80 una franja de 150 kilómetros donde hay directivas generales de cómo administrar ese espacio fronterizo.
Y en el marco de esas políticas de frontera, establecen políticas de vínculo con los países vecinos, generalmente de cooperación, pero también, de alguna manera, de cierta protección, sobre todo proactiva a partir de políticas de desarrollo de las áreas fronterizas. Hoy en día las fronteras, exceptuando algunos casos particulares como Estados Unidos, México y algún caso más, en general se conciben como área de desarrollo. Es el caso de la Unión Europea, donde existen políticas activas de desarrollo y se tratan de generar escalas, sobre todo como tenemos nosotros en la frontera con Argentina y con Brasil, de generar escala a partir de la conjunción de núcleos urbanos o ciudades gemelas próximas, que de alguna manera tiene un potencial de complementariedad. Eso es un poco lo que ha faltado en Uruguay.
Argentina también tiene políticas de frontera. De hecho, esas políticas de frontera hasta se pueden traducir a niveles de desarrollo diferenciales, y hay niveles demográficos. En el caso de la frontera Argentina, comparada con la uruguaya, entre la década del 60 y el presente ha crecido más de un 170% de la población. En el caso de Uruguay, no llegamos al 70%. Los desarrollos de infraestructuras son diferenciales, por eso no nos podemos asombrar de que existan centros turísticos, centros termales, parques industriales, autopistas, porque forma parte de las estrategias de desarrollo que los países piensan para sus fronteras.

– En ese caso, ¿cuál sería el modelo a seguir? ¿Se está planteando la posibilidad de tener fronteras abiertas, menos complejas para que sea más fácil el tránsito en materia de personas, de vecinos o de vecindad y también en materia comercial?
– Bueno, esa sería una alternativa. Por supuesto que la política fronteriza no la podemos definir desde un lugar solamente. Por ejemplo, desde el académico, tiene que ser un proceso donde todos los actores vinculados a la frontera participen porque sin duda que hay intereses contrapuestos. En esto no todos vamos a estar de acuerdo necesariamente, lo que hay que buscar es la mejor forma para que las localidades y las regiones situadas en frontera saquen el mayor partido, y sabiendo que va a haber ganadores y perdedores.
Pero, por ejemplo, lo primero que Uruguay tendría que hacer es poner el tema en discusión. Creo que hay un avance importante que por primera vez en distintas plataformas políticas por lo menos se menciona el tema “política fronteriza”. Modestamente creo que lo desatamos de acá, desde Salto y sobre todo con el trabajo de las universidades. Digo esto porque hemos sido consultados por varios partidos políticos y me parece que eso ya es positivo.
Lo segundo, Uruguay tendrá que definir un criterio, porque a la fecha se gestionan de manera diferente la frontera uruguaya con Brasil respecto con Argentina. Uno sabe, y todos hemos tenido experiencia de lo sencillo y ágil que es circular en el espacio fronterizo uruguayo – brasilero, y lo complejo que resulta, sobre todo para las movilidades cotidianas entre Argentina y Uruguay, a pesar de que han habido algunos avances, por ejemplo, en el tema de controles migratorios.
Hay que definir un modelo de frontera.
Personalmente creo que avanzar en unificar mercados es una opción, que por supuesto llevará tiempo, pero que nos va a posibilitar tener escalas, nos va a posibilitar salir de esta lógica perversa donde los precios fronterizos siempre están con una diferencia, en algunos casos estructurales. Pero también nos van a permitir, como decía hoy, porque no es solamente una cuestión comercial sino también nos van a permitir flexibilizar las fronteras para cuestiones sociales, culturales, de acceso a servicios.
Sabemos bien que en las fronteras la gente busca en una y otra parte del límite internacional servicios, y a veces los trámites burocráticos son un poco complejos y lo dificultan.
Entonces, es una posibilidad, pero este es un tema, repito, que hay que analizarlo y sin duda que va a llevar un debate muy importante.
Lo que sí creo, es que seguir intentando medidas como el cero kilo y controles aduaneros rígidos, por ejemplo, no solo que son poco eficaces sino que además, no solucionan el problema.
No son medidas inteligentes, son medidas paliativas y a la larga no terminan beneficiando a nadie.
Y también es cierto, que la mercadería, y ni qué hablar los servicios, van y vienen de todas formas. Todos tenemos ejemplos de mercaderías de otros países y particularmente del país vecino que están en nuestro territorio de forma ilegal. Entonces, seguir insistiendo con este tipo de medidas creo que no es la solución.

– Claro, porque siempre estamos pensando en el factor económico pero también está el humano, como cuando hay problemas para que una ambulancia pueda pasar la frontera o cuando por ejemplo, en carnaval viene una comparsa argentina y también le trancan su pasaje en la frontera. ¿En eso hay que ser menos rígidos?
– Sí, y servicios. Hay muchos ejemplos, también servicios de emergencia, como bomberos. Actividades culturales, el Club Rotary quiere organizar una muestra en Concordia y no tiene la agilidad suficiente como para pasar las obras de los artistas salteños hacia Concordia y viceversa. Hay ejemplos más concretos que también que hay que abordar y nosotros lo vivimos en el mundo universitario, que es cuando un estudiante de Concordia o de algún otro lado de Argentina, quiere hacer sus estudios en Uruguay o concretamente en Salto, y le exigimos prácticamente hacer el bachillerato de nuevo, o por lo menos dar exámenes de geografía, historia y educación social, además de tener que tener también documentación uruguaya como la cédula. Esas cosas en el mundo, sobre todo en las fronteras organizadas con la lógica de la cooperación y el desarrollo, están superadas.
Es muy importante también facilitar la movilidad de la gente para ir a trabajar, estudiar, a buscar servicios. Repito, esto generaría escala para muchas cosas que hoy por hoy la ciudades por sí mismas tal vez no lo puedan sostener. Pensamos en actividades deportivas, pensemos en cuadros de fútbol. En fin, creo que seguir con la lógica de frontera fractura es una lógica que no conviene a nadie.
En ese sentido, también debo decir que dentro de los puntos del país, acá en la frontera sobre río Uruguay, Salto y Concordia tienen una relación especial, particular, hay muchos actores vinculados, muchos actores que son partidarios de esta idea. Tal vez los centros comerciales son los que han tenido más dificultades pero han intentado organizar actividades conjuntas.
Hace unos cuantos años crearon una instancia llamada los Encuentros de los Centros Comerciales del río Uruguay, que fue una instancia muy propicia para generar conocimiento, para generar confianza y para generar ideas nuevas. Las universidades, las organizaciones sociales, los clubes rotarios son, por ejemplo, clubes binacionales que forman parte del distrito binacional. O sea que ya hay ejemplos de integración en esos sentidos. Insisto con lo que dije al comienzo de esta charla, el problema sigue siendo que las políticas de frontera se elaboran esencialmente desde el gobierno central, radicado en Montevideo, y que sigue sin mirar en profundidad lo que está pasando acá en la frontera. Esa es una limitante que tenemos que superar de alguna manera.

Perfil de Emilio Silva

Casado. Tiene 2 hijas y 2 nietos. Es del signo de Piscis. De chiquito quería ser jockey de caballos. Es hincha de Peñarol y de Laureles de Fray Bentos.

¿Una asignatura pendiente? Avanzar en aspectos académicos, en investigaciones y publicaciones.
¿Una comida? Pastas y carne.
¿Un libro? Estoy releyendo cosas que leía de joven, como los cuentos de Borges y de Cortázar.
¿Una película? La vida es bella.
¿Un hobby? Juego al fútbol, leo y escucho música. ¿Qué música escucha? Soy ecléctico, escucho de todo.
¿Qué le gusta de la gente? La flexibilidad, la creatividad, la innovación.
¿Qué no le gusta de la gente? La inflexibilidad, la rigidez, el dogmatismo, las personas altamente ideologizadas, en cualquier aspecto.