“La izquierda necesita urgentemente repensar su relación con los movimientos sociales”

Oscar Andrade, reconocido “luchador social”, como prefiere que se lo reconozca, principal dirigente también del sindicato de la construcción (SUNCA) y ex diputado del Partido Comunista, estuvo la semana pasada en nuestra ciudad para mantener reuniones con algunos sindicatos, como el de la naranja y el de la industria frigorífica, que a la noche le estaban dando su apoyo para una eventual precandidatura presidencial por el Frente Amplio en un acto organizado en la sede de Ferro Carril. Previo a dicho acto, recibió a EL PUEBLO.

- De visita nuevamente en Salto, ¿en qué condición viene esta vez, como sindicalista o como oscar andradeprecandidato presidencial del Frente Amplio?
– En realidad vinimos a una red de asambleas. Estuvimos de mañana con los compañeros de PREINCO, recién estuvimos con los compañeros atendiendo algunos problemas de la industria frigorífica referida a la militancia sindical. Además, venimos de cerrar la negociación colectiva hace una semana atrás y que creo que se trata de un convenio histórico. Se acaba de firmar un convenio colectivo que incorpora el aprendizaje del lenguaje de señas en las obras para poder incorporar a personal sordo a trabajar. Es la primera experiencia en la que la patronal va a tener que construir centros de atención a la infancia, gestionado por el Estado, van a atender a niños en las condiciones más vulnerables, colocados desde la negociación colectiva. O que colocan en el marco del acuerdo bipartito la posibilidad que los trabajadores puedan completar su ciclo escolar o secundario. Es además un convenio que cubre un subsidio odontológico para el trabajador y su familia en un 60% o amplía las becas de estudio. Y como los derechos se ejercen si se conocen, estamos en esa red de asambleas.

Simultáneamente, hay algunas actividades como las que vamos a tener en Ferro Carril, que tiene que ver con compañeros que apoyan la precandidatura, pero estamos un poco en lo principal, que es la función sindical.

- Claro, pero no escapa que el llamador está en la precandidatura…
– Es que en término mediático juega mucho el tema de la candidatura hoy, pero no vamos a empezar una campaña electoral en setiembre para junio del año que viene porque sería una locura. Nadie tolera una intensidad de campaña de diez meses. Hay una etapa previa ahora, que es un Plenario Nacional, que tiene que evaluar las candidaturas, después un Congreso, que ahí pasaría a ser precandidato, y después una campaña electoral que supongo arrancará en marzo o abril del año que viene, y en ese caso sí, nos dedicaremos más en forma plena, si pasamos estos filtros del Plenario y del Congreso del Frente Amplio, si se entiende que podemos dar una mano en esa función de precandidato a la presidencia y priorizando ya la política electoral.

- Si hay algo que lo define como persona es la militancia, ahora bien, ¿militancia sindical, política? ¿Hay un equilibrio o una está por encima de la otra?
– Creo que uno es un luchador social esté dónde esté. Yo estoy mucho más referenciado a la militancia social, de eso no hay duda. Entré a la dirección del gremio con 21 años, muy joven. Fui militante del gremio de los panaderos desde niño y trabajé en el intento de construir el sindicato de asalariados rurales con 13 o 14 años. Es claro que tengo más militancia social que política, eso es así. Ahora, la militancia social también es política, porque desde la militancia social, por ejemplo, promovimos la ley de empleo para personas en situación de discapacidad, no nació en las estructuras políticas partidarias. Desde la militancia social colocamos la mayoría de las propuestas para la reforma de la Seguridad Social. El año de seguro de paro para la persona mayor de 50 años, la posibilidad que la mujer tenga un año por cada uno de sus hijos para poder jubilarse, la ampliación de los derechos jubilatorios, también pusimos la ley de responsabilidad penal empresarial. O sea, hay veces, que los reclamos de la militancia social se transfieren a otro escenario que es el de las políticas.

No creo que ningún militante social, por lo menos en lo sindical, le dé lo mismo si hay negociación salarial o no existe obligación de negociar salario. Si hay libertades sindicales que permiten impedir barbaridades contra los trabajadores o no hay libertades sindicales, si el punto de vista de la seguridad social es amplia o chica la cobertura, y estos son decisiones políticas.
Parto de un principio que para mí es sagrado en términos sindicales, que es cuando un trabajador tiene un problema. Hoy nos pasó con un compañero de un frigorífico, nadie le pregunta qué votó, si es blanco, colorado, frenteamplista, ateo o religioso, y cuándo tenés que defender, pasó claramente con la ley de responsabilidad penal, que en un momento había 14 de los 16 senadores del FA en contra, que no acompañaban el proyecto, y no nos importó seguir defendiendo la iniciativa, que para nosotros era constitucional, hoy ya no hay debate porque la Suprema Corte laudó el tema de manera contundente que era útil y justa.

Nos pasó el año pasado, cuando tuvimos que movilizarnos al Consejo de Ministros en Nuevo Berlín a defender la licencia de la construcción, que dicho sea de paso, acabamos de resolver en el convenio colectivo ahora. Lo que pedíamos era, déjennos que pase la negociación colectiva y vamos a encontrar la fórmula para resolver el problema del déficit del BPS sin recorte de las prestaciones. La realidad es que agotamos los esfuerzos por negociar, no hubo acuerdo, cuando sale la propuesta de recorte no hubo otra que movilizarse. Es muy injusto decir que no nos movilizamos porque el gobierno es frenteamplista, porque esa no ha sido la lógica del movimiento sindical.

- Tras pasar por la orgánica del FA, es posible que su nombre se maneje como precandidato presidencial. Cuando Mujica fue candidato a presidente dijo que en Uruguay solo pueden ser presidentes egresados universitarios o masones. ¿Qué opina sobre esto?
– (Piensa) En realidad, la posibilidad de la precandidatura no puede ser nunca mirada como la posibilidad para uno, sino el para qué. Y en los para qué, hay una cantidad de compañeros militantes desde lo social, militantes también con referencia en la lucha por los derechos humanos, del movimiento cooperativo, del movimiento feminista, del movimiento sindical, algunos referentes del teatro, del canto popular que entienden dos cosas, primero, la izquierda necesita urgentemente repensar su relación con los movimientos sociales, tiene que tener una relación más fluida, de base social, menos institucional. O sea, necesita urgentemente eso…

- ¿Se perdió eso en la izquierda?
– Sin duda, está perdiendo presencia, es muy claro, cada vez con mayores niveles de tensión. Y los compañeros para esta idea que es la principal, entienden que un candidato que provenga de la militancia social ayuda a que este debate se instale, si no la izquierda no lo va a instalar y va a seguir entendiendo que las diferencias con la derecha son esencialmente de la gestión de la administración, y es mucho más que comparar gestión de la administración sino que hay que pensar proyectos y estrategias del proyecto político a largo plazo que implica valorar un conjunto de transformaciones hechas. No renegamos de ninguno de los cambios positivos que han existido, es indudable, pero también poner en perspectiva todos los cambios que faltan, que no son pocos, y sobre todo pensar los cambios que faltan, construyendo la fuerza social que permita esos cambios.
Por ejemplo, lo que nos falta de la reforma de la salud va a ser tocando privilegios, los sueldos multimillonarios que hay en la salud privada, y los privilegios de algunas corporaciones como los anestesio quirúrgicos. Los cambios que nos faltan en la vivienda, son con cartera de tierras que implica desmercantilizar algunas partes del territorio para detener la crisis urbana y enfrentar algunas lógicas de mercado muy duras que le conviene a la construcción de barrios selectos, cada vez más para gente selecta, donde el precio del metro cuadrado se multiplique a pesar que esto genere una condición de fragmentación.

Los cambios en materia tributaria para sostener esto implica también tocar algunos privilegios. Los cambios en materia de desarrollo de la soberanía alimentaria también implica enfrentar niveles de concentración de la tierra que están siendo muy duros. Yo tengo con el movimiento de auto-convocados un millón de diferencias, de su planteo estoy contrario casi en todo, cuando hablan de la inversión pública social, cuando hablan del salario como mochila. Pero tiene una base material que es cierta, la pequeña producción y la producción familiar se ha resentido, a pesar de las políticas públicas que existen, han sido insuficientes para potenciar una estrategia que piense en soberanía alimentaria, desarrollo sustentable, participación del Estado que implique una articulación de estos objetivos.
Entonces, lo que digo es que los cambios que faltan, requieren construir fuerza para los cambios que faltan, no solamente construir el diseño técnico, que también es claramente necesario.

- No me contestó lo de Mujica, que para ser presidente…
– Para ser presidente hay que tener los votos. Yo puedo entender a Mujica en el sentido que es cierto que hay una tendencia en Uruguay a “m’hijo el doctor”, y parece que si hablás de filosofía, de economía, de derecho, sin ser egresado…

El éxito no es ser candidato a presidente, el éxito es forjar un diseño de vínculos entre la izquierda social y política distinto, poder afinar del punto de vista del programa y trazar una estrategia que una a las fuerzas del cambio en un momento dramático de América Latina donde hay una ola de políticas neoliberales que vienen siendo salvajes contra los trabajadores y los pobres.

- Si le tocara ser presidente, ¿cuál sería su prioridad como gobernante?
– Si fuera hoy, haría aprobar ayer la ley para personas en situación de discapacidad. El esquema de desafíos que tiene un cuarto gobierno del FA, que son muchos más que los del presidente, vemos que en vivienda tenemos un desafío enorme, tenemos un desafío en acelerar procesos de cambio en la matriz productiva, tenemos un desafío en la inclusión al sistema educativo, sobre todo en Secundaria, donde los sectores más vulnerables no queden sin educación. Tenemos un desafío en la reforma de la salud que implica también cambios culturales. O sea, hay desafíos que no son solamente de recursos, son culturales, por lo que tenemos que promover que el tipo de país que queremos dibujar para adelante requiere también de relaciones más humanas entre nosotros y menos mercantilizadas.

Perfil de OSCAR ANDRADE

Separado, tiene tres hijos. Es del signo de Leo. De chiquito quería ser camionero. Es hincha de Nacional.

¿Una asignatura pendiente? Terminar la casa algún día.

¿Una comida? El asado.

¿Un libro? “Los versos del capitán”, de Pablo Neruda.

¿Una película? Yo soy Sam.

¿Un hobby? El boxeo.

¿Qué música escucha? Los redonditos, Zitarrosa.

¿Qué le gusta de la gente? La sensibilidad.

¿Qué no le gusta de la gente? La hipocresía.

Entrevista de Leonardo Silva