“Las decisiones importantes de la vida no hay que hacerlas para quedar bien”

Se llama Juan Andrés Verde Gaudiano pero se presenta como el «Gordo Verde». Tiene 28 años de edad y jugó al rugby hasta que la vocación por la vida religiosa golpeó a su puerta. Estuvo recientemente en nuestra ciudad donde brindó una charla dirigida a los jóvenes quienes colmaron las instalaciones de la Casa Diocesana para escucharlo, hablar con él y sacarse selfies. Lo cierto es que el Padre Juan Andrés tiene una gran conexión con la gente, no solo con los jóvenes. Tiene una simpatía que desborda y que es contagiosa. Posee un gran dominio de las redes sociales, las que utiliza para contar sus recorridas por el país, participando de encuentros y charlas, así como también dejando mensajes de esperanza.

- ¿De dónde salió lo del “Gordo” Verde?Juan Andres Verde (1)
– (Se ríe) Y el Gordo es desde que juego al rugby y meto kilos, y desde que dejé de jugar al rugby y sigo teniendo kilos, bueno, de ahí lo de Gordo. Y Verde es mi apellido, así que no me queda otra.

- A partir de ahí, ¿creó un personaje o se trata de usted mismo?
– No, no, soy yo. Obviamente que es una manera de presentarme y estar más cerca con los jóvenes. Siempre me gustó esa relación llana, cercana entre amigos, y creo que a veces Padre Juan Andrés o mismo a veces los nombres, como que nos distancian más mientras que los sobrenombres nos acercan. Va por ahí la cosa.

- ¿Se siente un referente de la juventud?
– Ah, me estás matando (risas)…

- Fue venir a su charla y el salón estaba lleno de jóvenes, chicos parados y sentados en el piso porque no alcanzaron las sillas…
– Fue una buena convocatoria que hicieron acá para esta charla, para este encuentro, pero sí, creo que tengo cierta responsabilidad que en realidad a veces me juega una mala pasada porque uno es como es y yo me considero un pato criollo, que así como tengo de las buenas, tengo de las malas. No siempre soy consciente que como Cura joven, a veces estás más cerca de ellos y te ven más.

- Maneja mucho las redes sociales, le hacen consultas, ¿eso lo inspira a escribir libros y dar consejos?
– Sí. La verdad que hoy en día las redes son un medio privilegiado para estar cerca de los jóvenes y de la gente. Los otros días comentaba, si vos estás en tu casa y estás comiendo un asado en familia, alguien sacJuan Andresa el celular y ve una foto o lo que sea en Instagram, Facebook o no sé qué, ya es una manera de estar ahí presente en esa cena familiar. Eso lo logran las redes, es impresionante. Y para mí es un instrumento que hay que saberlo utilizar porque a veces o te aleja o a veces lo podés utilizar mal, en pavadas, grabando cosas que no tenés que grabar o sacándote fotos. Todos tenemos que aprender, yo también.

Por ejemplo, ayer hacía un videíto mientras venía para acá. Estaba el celular en un artefacto que va pegado al auto, no es que yo venga filmándome sino que, como venía solo, estaba el celular ahí, puse play y mientras venía manejando charlaba en el video contando que venía para acá. Bueno, no faltó quien me dijera, “ché, gordo, tené cuidado que venís manejando y venís con el celular. Y tené cuidado que también hay jóvenes que te están viendo y esto lo ven como que se puede manejar e ir con el celular”. Son de las cosas que te digo, uno va aprendiendo.

- En la charla lo vi muy preocupado por transmitir valores a los jóvenes, sobre todo cuando llega el momento de tomar determinadas decisiones en las relaciones de pareja, ¿cómo ve a la juventud?
– Como Cura joven, pichón, allá en Montevideo me toca hacer muchos casamientos, bueno, lo comentaba en Salto donde hay un montón de Curas fenomenales. Incluso el Obispo de Salto me bautizó a mí cuando era chico, eso lo sabe muy poca gente, Monseñor Pablo Galimberti fue quien me bautizó, o sea, el que me introdujo a mi ser cristiano cuando bebito, y un Cura de aquí, de esta Diócesis, es mi director espiritual, el Padre Guillermo Buzzo. Es decir, para mí esta Diócesis me acompaña mucho en mi vida, a través de los sacerdotes, a través de la gente y de tantos amigos.

Volviendo a tu pregunta. Casando, por ejemplo, veo que hay jóvenes, hay parejas que llegan al matrimonio y no siempre lo hacen conscientes del paso que van a dar. Y eso a mí me parece clave, siempre digo, si estás seguro, casate, si no, no te cases. Les digo, para sacarte la foto y entrar de blanco para quedar bien, no lo hagas. Hacé otras cosas para quedar bien. Siempre las decisiones importantes de la vida no hay que hacerlas para quedar bien, hay que hacerlas convencido de lo que pensás, de lo que crees, de lo que aprendiste, pero dar un paso de verdad. No porque fulanito diga esto o porque la foto me va a quedar bien acá, entonces decido por arriba.
- Recién le preguntaba si se sentía un referente de la juventud porque la juventud está huérfana de referentes, y acá vimos al término de la charla cómo lo rodeaban para pedirle una foto, para charlar, lo veían con mucho cariño, con admiración…
– Bueno, pero yo lo vivo de otra manera. Obviamente que me siento muy bien recibido por los jóvenes, me siento bien entre ellos. Yo ya voy a cumplir 29 años, para algunos soy un pibe, para otros soy un viejo (risas). La verdad que alguien que me ha marcado en mi camino de fe fue Don Bosco. No soy salesiano pero mi pasaje tanto por el Juan XXIII, por el Colegio Pío como también la experiencia que tuve en el Paiva, me marcó fuertísimo, y para mí ser feliz es estar entre jóvenes.

- Mucha gente recurre a usted para pedirle consejo, ¿cuáles son los temas que más les acucia?
– El tema más recurrente o que podemos decir que todo termina ahí, es en la falta de sentido en la vida, en el vacío espiritual que mucha gente siente, en el sinsabor. Fruto también de una sociedad que sin querer, termina siendo consumista, y nos terminJuan Andres Verde (2)a apabullando con un montón de propuestas que nos prometen la felicidad, el sentirnos bien, te comprás este auto y pasás a ser un macho alfa, comprás este jabón y te lava la cocina sola sin la ayuda de nadie y aparece Súper no se qué y te ayuda con la limpieza de tu casa. Vivimos en un constante bombardeo no solamente de ideas sino también de mensajes subliminales que prometen llenarnos, y en el fondo nos dejan muy vacíos.

Descubrí, en esta amistad con Jesús, a una persona, porque yo no sigo ideas, sigo a Cristo que me cambió la vida, la da un sentido y un sabor a todo lo que hago y a lo que soy, que nada ni nadie me lo había dado antes, ni el rugby, ni la veterinaria que estudié, ni viajar por todo el mundo. De repente me hace más feliz un bautismo, una confesión, una misa, que otras cosas que hacía antes. Pero ahora, bueno, como a vos ser periodista te debe hacer muy feliz estar ahí, donde está la noticia y transmitirla con verdad, y no mezclar ganado; bueno, a cada uno con la misión que ha recibido.

- Su historia no ha pasado inadvertida para los grandes medios de comunicación, y es convocado seguido por ellos. ¿Es posible que la Iglesia aproveche su popularidad para usarlo como marketing y llegar a lugares que no estaba llegando?
– No lo veo así, todo lo contrario. A la Iglesia la vivo como una familia, eso siempre lo destaco, y en una familia tenés hermanos con los que te llevás más, hermanos con los que te llevás menos, tenés que obedecer a tu viejo, tenés que cumplir con tus obligaciones; o sea, una familia. Dentro de esta familia, el mensaje que recibo, que para mí es muy lindo, como te pasa en cualquier otro lado, es “adelante con todo”, “no me le afloje”, “seguí siendo vos, pero cuidate, nosotros te cuidamos, tú te cuidas”. No siento en absoluto eso de que te usan, al revés, son muchas las propuestas que han llegado que alguna hasta me causa gracia.

Te digo una que nunca dije (se ríe), hacer una película. Vino un director de cine a proponérmelo, y me dije, con esto me río y lo guardo en el cajón. Lo que experimento de la Iglesia es que me cuida, no que me usa.

- ¿De dónde salió, “hasta el cielo no paramos”?
– “Hasta el cielo no paramos” es una frase que me acompaña desde seminarista. A mí me gusta mucho la filosofía del rugby, te ayuda a ser mejor persona. Podés vivir los valores del rugby, de hecho vivo mi vida como una gran cancha, como un gran campeonato, y siempre que uno entra a la cancha se pone objetivos, metas, como cuando se dice “hasta la copa no paramos”, “el campeonato es nuestro”, “hasta el mundial no paramos”, y mi objetivo de la vida pasó a ser el cielo. Por más que suene tonto, yo quiero ser santo, yo quiero ir al cielo. Y soy un pato criollo, me equivoco pero ahí está el desafío, volverse a levantarse después de los errores. No es fácil, pero con la ayuda de Dios, esperemos lograrlo.

Perfil de JUAN ANDRÉS VERDE

Es del signo de Géminis (24 de mayo). De chiquito quería ser jinete. Hincha de Nacional.

¿Una asignatura pendiente? Una jineteada (risas).
¿Una comida? El asado.
¿Un libro? “Límites sanadores”.
¿Una película? “Felipe Neri”.
¿Un hobby? No tengo tiempo para hobbys. Pero en mi día libre algo que me gusta hacer es ver alguna película en Netflix.
¿Qué música escucha? Folklore.
¿Qué le gusta de la gente? Lo que más me gusta de la gente es cuando se muestran abiertos y no prejuiciosos. Cuando vos te encontrás con alguien abierto, a pesar de las diferencias, y podés compartir, eso me gusta, compartir con la gente.
¿Qué no le gusta de la gente? Cuando nos gana la intolerancia o la falta de respeto o la injusticia, algo que no tolero es la injusticia.

Entrevista de Leonardo Silva







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