“Lo que disfruto del año que se viene es leer el diario, escuchar radio, mirar tele, que la encuesta marca la tendencia, hasta que prendés la licuadora y escuchás un jingle de campaña”

Conocí a Pablo Sosa hace algunos años en la radio, siempre lo vi apasionado en todo lo que emprendió, en los estudios en la Facultad, en su trabajo en la Corte Electoral, a la que ingresó por concurso a sus 21 años de edad y que por similar camino hoy es Jefe de sector. Hoy se lo encuentra trabajando activamente para posicionar al fútbol sala desde la comunicación.

- Comenzaste muy joven en los medios de comunicación, ¿qué son para ti los medios de comunicación?

– Una herramienta poderosa linda de explotar. Me apasiona comunicar, aunque no fue lo que estudié, pero por mi paso a temprana edad, de los 15 a los 20 años me encontré de golpe y porrazo en el mundo radial, y el hecho de haber trabajado a tan temprana edad y de conocer a un montón de gente fantástica me generó una pasión y un medio de vida. Puntualmente por la radio, nunca fui un bicho de televisión, ni quiero serlo, nunca escribí para un diario aunque me gusta escribir cuando tengo ganas. Dediqué algunos años a la Facultad de Derecho, luego mi ingreso a la Corte Electoral, la carrera administrativa adentro de la oficina, en el ínterin me di cuenta que no me interesaba ejercer el Derecho al recibirme, aunque aún no me animo a decir que dejé la Facultad, estoy a cuatro exámenes de ser abogado. No lo termino porque no me interesa tener un papel que diga el doctor Pablo Sosa si no tengo pensado ejercer.Pablo Sosa

- De todas formas, todos esos años que estuviste en la Facultad supongo que te ayudó a formarte como persona.

– Sí, claro. Sería tristísimo decir que mi paso por la Facultad fue en vano, sería injusto. Recuerdo con añoranza el paso por la universidad, para mí fue una etapa importante. Empecé a laburar joven, entonces toda esa etapa de dispersión juvenil, de viajes, de conocer lugares, de compartir un mate con gente de tu edad, lo empecé a hacer capaz en ese momento. O sea, tuve un montón de vivencias que me suman mucho..

Tuve un mínimo paso por la militancia universitaria, nunca me metí mucho, la jugaba medio de cotelete, todo el mundo sabía más o menos en qué agrupación estaba pero me daba cosita decirlo. Pero si me dediqué mucho al estudio, creo que fui un buen estudiante en la medida que estuve solo para eso. Después, a los 21 años, cuando estaba en 2° año de Facultad, surge lo del concurso para entrar en la Corte Electoral, ya el ir a trabajar todos los días a la oficina con seguir la Facultad me empezó a costar un poquito más, y vino algún examen perdido.

- ¿El paso por la Facultad de Derecho también debe haberte ayudado a entender las leyes y reglamentaciones concernientes a la Corte Electoral?

– Tuve la posibilidad de hacer carrera en la oficina con cierta facilidad, que seguramente si no hubiera pasado antes por la Facultad de Derecho me hubiese resultado un tanto más complejo. Me gusta mucho mi trabajo en la oficina, hace nueve años que estoy ahí, y en un empleo público es como complicado que no te coma el bichito ese de la rutina…

- Ahora se les viene un año complicado de mucho trabajo…

– Si, un año lindo. No me gusta la militancia política, tuve un paso por ahí, pero lo que siempre me gustó fue el análisis político. Lo que disfruto del año que se viene es leer el diario, escuchar la radio, mirar la tele, que surge tal candidatura, que la encuesta marca que fulano le gana a mengano y cuál es la tendencia, hasta que prendés la licuadora y escuchás un jingle de campaña (risas). Si me preguntas si nací para ser funcionario electoral, y no, seguramente nadie cuando es chiquito te va a decir que quería ser funcionario electoral, querés ser bombero, policía, maestro…

Pero de todos los empleos públicos, seguramente para un tipo que le gusta estas cuestiones, es como el lugar ideal. Estás en el meollo de la cuestión, en ese año todas las lupas observan tu trabajo porque ahí tenemos las adjudicaciones de los cargos, las proclamaciones, la ingeniería electoral es algo que me gusta mucho. Pero insisto, igualmente no es mi pasión…

- Hablábamos que tu pasión pasaba por los medios de comunicación, que está bastante enrabada con el deporte…

– Hoy si, encontré o me encontró, no sé. Son esos accidentes de la vida. Algo surge en mí de los 15 a los 20 años, que en ese entonces podía ser un gustito, una forma de llegar a fin de mes. Después me corrí de carril, pero el bichito de la comunicación quedó ahí, latente. Sinceramente no pensé nunca que iba a volver, o quizás llegaría más adelante cuando me jubilara, no sé. Lo que pasó fue que hace unos tres años, siendo ya un funcionario con algunos años en la Corte, siendo un estudiante avanzado de Abogacía, me encuentro con un cierto desencanto del ejercicio de esa carrera, como comenté, aunque insisto, no lo tengo del todo descartado la posibilidad que algún día termine esa carrera, lo mantengo en stand by (en espera)…

- ¿No es una prioridad hoy?

– No. Lo que pasó es que caigo casi sin querer en el mundillo del fútbol sala, que terminó siendo hoy muy importante. Empiezo a ir a las reuniones de la Liga como delegado de un equipo que armamos con unos compañeros. Me encuentro entonces con un deporte que me gusta mucho y que hoy se volvió pasión…

- ¿Y cómo fue el nexo del deporte con la comunicación?

– Cuando entré en la Liga, encontré un nicho donde comunicar un buen espectáculo, un lindo deporte, para muchos salteños desconocido, mal explotado. En ese momento caemos medio juntos con Nicolás Caiazzo, con quien hicimos un buen equipo y comenzamos una fanpage de la Liga. Hoy me encuentro como el encargado de prensa de la Liga, y de ese tiempo a esta parte se han generado un montón de productos, como el del streaming. Un día me entero que había una empresa que se llama “Salto Streaming”, y entonces comencé a preguntarme qué es eso, cómo lo podemos traer al fútbol sala. Lo llamo a Andrés Barreiro, nos juntamos en casa a tomar un café y se nos ocurrió probar transmitir los partidos. No tenía idea si podía salir bien o mal, pero de última, terminó saliendo muy bien. Andrés no tenía relator ni comentarista, llamo a un conocido del fútbol sala, Adrián Canosa, el campeonato ya estaba corriendo, había que sacarlo adelante, así que me puse con los relatos y terminó saliendo algo lindo.

- De acuerdo a lo que venimos conversando, puede verse cómo cada etapa en tu vida ha ido
sumando a la construcción de la persona que eres hoy. De esas experiencias que haz tenido, ¿cómo te sumó tu reciente viaje a Israel?

– Me abrió un poco la cabeza. Toda mi vida me dije que algún día iba a ir a Israel, era una cuenta pendiente, era algo que yo sentía que tenía que encontrar más por una cuestión personal que religiosa, porque no debe haber nadie más agnóstico que yo. Creo que lo hice en el momento indicado y lo disfruté.

- Hay muchos uruguayos en Israel…

– Si, hay comunidades de uruguayos. Estuve 26 días en Israel, mayormente estuve quedando en una ciudad que se llama Kyriat Bialik, una zona en el medio de Israel. Después obviamente me moví, porque hay muchos lugares lindos que pude conocer, como las Grutas de Rosh Hanikra, que tienen una historia con la Segunda Guerra Mundial, los nazis y te vas hasta los fenicios. Hay mucha historia. Mucha gente se enteró que fui a Israel cuando posteé fotos…

- ¿Es cierto que fuistepublicando en tu Facebook como una especie de diario fotográfico de ese viaje?

– Algo así, si. Suelo hacerlo, me gusta. Por ejemplo, en agosto cuando fui a concursar a la Corte por el cargo de Jefe de Sector, me crucé con un señor en Plaza Independencia de apellido Gallo, es el lustrabotas de ahí. Pasaba y siempre lo veía, y un día decidí parar para conversar con él, me lustró los zapatos, pero yo quería conversar con él porque me generaba intriga el personaje, un tipo muy bohemio. Le pedí entonces para sacarle una foto y escribí una nota en Facebook que tuvo muchos comentarios. Con Israel me pasó eso, me pareció que había un montón de lugares que valían la pena ser posteados por su peso histórico, como el Muro de los Lamentos de Jerusalem.

- ¿Cómo te comunicaste allá?

– Hablo un inglés muy básico, el idioma español allá no existe, y el hebreo es imposible, incluso de leerlo, mirás un cartel y ves puros símbolos extraños, como ver japonés. Entonces estuve muy limitado, más los primeros días. Soy un tipo muy suelto que me gusta mucho salir a la calle y charlar, y bajaba con el mate y todo el mundo me miraba. Y si iba a una placita y saludaba con los buenos días, nadie me iba a contestar porque no me entendían. Después de unos días me animé y me largué, agarré el mapa del celular, no tenía miedo de perderme pero reconozco que en los primeros días tuve algo de cuiqui. No vi mucho uruguayo, pero como te dije, sé que hay colonias de uruguayos, pero sinceramente, en 26 días me crucé con algunos argentinos, muchos filipinos, árabes, beduinos, etíopes, hay una corriente migratoria de Etiopía importante. Pero gente para charlar en español muy poco.

- ¿Cómo te defines?

– ¿Me estás preguntando cómo soy? Intenso, histérico, frontal, virulento. Los que trabajan conmigo en la oficina saben que tengo un carácter especial, me gusta ser como soy y vivo el momento. Tuve la suerte que a temprana edad pude resolver un montón de cosas que en mi etapa radial de los 15 a 20 años era impensado. Seguramente fue gracias a haber ingresado a la Corte, que me dio cierta estabilidad y tranquilidad. Entré a la Corte a los 21 años, me acuerdo que ahorraba hasta el último centésimo. Me crié solo con mi vieja, nos tocó pasarla un poco complicada, no la tuvimos fácil. Siempre tuve una relación muy simbiótica con mi madre, me considero amigo de mi mamá. Me tocó madurar muy de golpe, seguramente me salteé alguna etapa que después quizás la pude vivir en la universidad. A los 24 surge la posibilidad y me compro mi apartamento, me independizo y me fui a vivir solo, al otro año me compré el auto. Así que a mis 31 años me encuentro tranquilo, mi vieja está bien, yo me encuentro bien, disfruto mucho de mi hogar, me gusta cocinar, me gusta mirar series, me gusta estar en casa, antes era más callejero. Soy feliz yendo a trabajar. Y seguramente la dosis de vorágine que mi vida necesitaba, me lo da el mundo de generar cosas para el fútbol sala y que siga por su camino de crecimiento.

Perfil de Pablo Sosa

Soltero. Es del signo de Escorpio. De chiquito quería ser abogado, después se me pasó. Hincha de Peñarol, de Malvín en basquetbol, del fútbol sala y de la selección uruguaya.
¿Una asignatura pendiente? Muchas, mi vida es una asignatura pendiente.
¿Una comida? Napolitana con papas fritas, buseca, chivito, pizza con muzzarella, asado y paella.
¿Un libro? Me gustan los libros de política.
¿Una película? Mi pasión pasa por la inmadurez de las películas de Marvel y de superhéroes.
¿Un hobby? Desconectarme del mundo, cocinar algo rico en casa, mirar una buena película o escuchar música.
¿Qué música escucha? De todo, en particular la música de los 80 en inglés, la Oreja de Vang Gogh, las murgas, en particular Agarrate Catalina.
¿Qué le gusta de la gente? Me gusta que la gente sea como yo intento ser con la gente, frontal.
¿Qué no le gusta de la gente? La falta de lealtad.