Se trata “de pensar cómo será el futuro, el enigma del futuro. ¿Qué estará haciendo la raza en 100, 200 o 300 años? ¿Cómo serán las personas? ¿A qué se dedicarán?”

Entrevista a Pedro Rodríguez Quiroga

Navegantes, viajeros, nautas… no hay miradas. Solamente voluptuosas bocas y amplias narices. Morenos todos. Una ‘parte por el todo’ que apenas revela a estos rostros obstruidos por máscaras y vendajes misteriosos”, es parte de lo que escribió el reconocido artista Oscar Larroca sobre la muestra que actualmente se encuentra en exposición en el Museo de Bellas Artes María Irene Olarreaga Gallino hasta el 19 de setiembre del artista plástico Pedro Rodríguez Quiroga, oriundo de Montevideo. Con él dialogó EL PUEBLO horas antes de inaugurarse su exposición que lleva por nombre, “Nautas”.
– ¿Qué es “Nautas”?
– Es una exposición que reúne diez cuadros de diez seres afrodescendientes ubicados en algún lugar del futuro, como si fueran viajeros, y así surgió el nombre, por Nautas, a partir de haber visto que eran seres como del futuro, como viajeros, y bueno, es una muestra, una exposición.
– ¿Hablamos de pinturas?
– Son dibujos hechos con pastel tiza sobre papel, simplemente eso.
– ¿Cuál es el mensaje que le interesa dar con esta muestra?
– No había un mensaje predeterminado, pero lo que sí, la intención más clara que tuve al irlos diseñando a cada uno fue que transmitieran calma, paz, tranquilidad, armonía, ese tipo de ideas, que fueran personas que están en silencio. Fueron saliendo como africanos, en general son todos morenos. Y que transmitieran eso, paz, calma, que estuvieran como estáticos en el futuro.
– Básicamente se visualiza la boca de ellos.pedro rodriguez quiroga
– Si, todos tienen como cascos, que según el que lo vea, puede interpretar que el casco puede tener en el interior algún tipo de pantalla, vaya uno a saber, yo tampoco se. Son dibujos, y entonces claro, no se ven los ojos, se ven solamente las bocas. Y desde ahí me permitió trabajar bastante sobre las bocas, fue como un ejercicio en realidad. En vez de hacer diez bocas distintas, que no transmitieran nada, o una expresión de tranquilidad nada más.
– ¿Por qué afrodescendientes y no otra raza?
– Eso surgió nomás, sin querer, se dio, con el primero se vio así, que fuera afrodescendiente, después el segundo también. El hecho que sean africanos, es una raza sufrida, pero a la vez de ser una raza sufrida también es gente que está en paz, en calma, por más que le pase lo que la pasa, que generalmente a los africanos les ha pasado lo peor, y sin embargo ves que los tipos están en su centro, en su eje, equilibrados. En general, la expresión de la cara, ni alegre ni triste, como que bueno, esto es lo que hay que hacer, lo que hay que soportar o lo que fuere. Entonces bueno, fue bárbaro que surgiera africano porque dio eso, me parece a mí que dan esa sensación.
– ¿Por qué esa fascinación de viajar en el tiempo?
– Es recrear la imaginería que uno siempre tuvo de niño, de pensar cómo será el futuro, el enigma del futuro. ¿Qué estará haciendo la raza en cien, doscientos o trescientos años? ¿Cómo serán las personas? ¿A qué se dedicarán? ¿Cómo se comunicarán? Porque estas personas de repente se están comunicando, me parece que no hablan ni miran. De repente hay un método de comunicación que no sea por la palabra, vaya uno a saber.
– El dibujo, la pintura, el arte, para usted, ¿es una forma de expresión, un hobby o es parte de su vocación?
– Mira, desde niño, desde muy chiquito siempre dibujé. Pero claro, nunca vi la forma de vivir de eso, nunca encontré la manera de que fuera un sustento el dibujo y la pintura, salvo un período en el que como me gustaba mucho el dibujo, me inscribí en un curso de dibujo publicitario en la década del 80, en la Escuela Figari de Montevideo, y mientras hice el curso, trabajé como dibujante para empresas de publicidad o lo que fuera, diseñando anuncios de todo tipo. Entonces ahí sí el dibujo estaba vinculado al sustento. A través del dibujo yo tenía mi salario y dibujaba muchísimas horas por día, a veces días enteros durmiendo casi nada porque tenía mucho trabajo. Pero se trataba de algo no vocacional, allí no pasaba nada de lo que uno sintiera, era un trabajo manual. Hasta que aparecieron las primeras computadoras, entonces había que aprender a manejar un programa, y ya la mano no participaba, y yo trabajaba de forma artesanal, con tintas, con témperas, con aerógrafos, con pinceles, todo tipo de lapiceras, y claro, todo eso quedó de un día para el otro obsoleto, y hasta ahí fue mi vinculación con el dibujo y el sustento.
Entonces seguí trabajando en lo que siempre había trabajado, y seguí en la radio. Y el dibujo lo dejé como algo que hacía como pasatiempo, pero no lo vinculaba como modo de vida. Siempre dibujé, no mucho, pero siempre, y guardaba en mi casa en carpetitas. Traté de ir a algún taller cuando tenía tiempo. En 2005 conocí a Oscar Larroca, y nos hicimos muy amigos. A él le empecé a mostrar estos dibujos, los hice en casa pero se los llevaba para que él los viera y fue quien me dijo, una vez que vio el primero, que hay un camino a seguir, que puede haber, y se me ocurrió por primera vez, porque nunca lo había hecho, hacer una serie, que es lo que hace posible una exposición. Entonces, siempre tenía un óleo, por ejemplo, que trabajaba muchísimo, meses, pero claro, era un óleo con un tema en particular que no tenía continuidad. Al tiempo me dedicaba a otra técnica, como el carbón. Son cosas sueltas, inconexas para mostrar que tengo en mi casa. Esta es la primera vez que me puse en campaña para hacer por lo menos estos diez. Y ahí surgió.
– ¿Lo toma como una materia pendiente que tenía, el de realizar una exposición?
– Y sí. Bueno, en realidad, materia pendiente porque nunca lo había hecho pero tampoco soñaba con hacerlo, no me lo imaginaba. Me lo empecé a imaginar cuando Oscar me lo propuso de un modo tipo sin pretensiones porque lo íbamos a exponer más bien entre conocidos, amigos y los compañeros del taller. Y lo pusimos en la sala de Arte Club, donde funciona el taller donde da clases Oscar. Fueron familiares y amigos lógicamente, y hasta ahí era la cosa. Después surgió, a través de Alejandro Paz, un colega también comunicador, también artista plástico de Mercedes, para llevar los cuadros a la Casa de la Cultura de Mercedes, y bueno, ahora en Salto.
– ¿Y qué sigue?
– Y no sé. Ahora hay una propuesta de volver a exponerlos en Montevideo en otro lugar. Planificado mucho más no hay con esta muestra.
– Pero viajemos en el futuro…
– Ahí va…
– ¿Cómo se imagina que puede seguir esta historia suya con el arte?
– Y me gustaría seguir trabajando, viste que también es un tema de tiempo. Estoy de hecho trabajando con otra línea, y con mucho entusiasmo. Me encantaría seguir, es la idea que tengo. Y si surge hacer otra muestra, como que ya, aparentemente, la idea sería darle una continuidad, seguir, esa es la idea.
– Estas obras, ¿las tiene a la venta o es solo para exponer?
– Bueno, es para exposición, no se me ocurrió la posibilidad de venta, pero si surge, encantado (risas). Hay algunos interesados con algunos de los cuadros de las muestras anteriores, pero no hablé nada concreto porque les expliqué que son cuadros que están por exponerse todavía. Así que no sé después, cuando llegue a Montevideo y pare esto, tal vez venda algún cuadro.
– Le preguntaba por lo que mencionó al comienzo de esta charla, que de esto no se puede vivir.
– Claro, pero lo digo muy en general, hay gente que vive y trabaja. Pero depende, es muy personal la experiencia, no lo querría generalizar.
– ¿Pero su vida diaria está en la comunicación?
– Si, trabajo en radio El Espectador desde hace unos veinticinco años, más o menos, y también trabajo como locutor publicitario, grabo publicidades para diferentes empresas, me dedico a eso.
– ¿Qué mensaje le dejaría a aquella persona que tiene por vocación el arte, la pintura y que de repente se choca con la triste realidad de que es muy difícil o cuesta arriba poder vivir de esto?
– Y bueno, cuesta arriba creo que es todo lo que te propongas, salvo que ya vengas con todo servido, como que tu familia te permita heredar, no sé. Es un tema como un motor personal, como para cualquier cosa, supongo que en tu oficio o profesión será igual. Si uno se plantea un determinado fin, un proyecto, bueno, es mucho trabajo. Después si te referís a lo económico, ahí ya no sé porque también es personal. Todo depende, pienso, del entusiasmo que uno le ponga a las cosas.

Perfil de
Pedro Rodríguez Quiroga

En pareja desde hace 21 años, tiene dos hijos. Es del signo de Capricornio. De chiquito quería ser pintor. Hincha de Peñarol.
¿Alguna asignatura pendiente? Viajar a Japón (risas) ¿Una comida? La fruta.
¿Un libro? “El profesor” de Frank Mc Court. ¿Una película? Pasaje a la India.
¿Un hobby? Andar en skate (risas).
¿Qué música escucha? De buena calidad, toda.
¿Qué le gusta de la gente? Su amistad, su camaradería.
¿Qué no le gusta de la gente? Su antipatía.

Leonardo silva