“Si fuéramos a una elección voluntaria, una ciudadanía apática o desconfiada de la política no iría a votar. Y si no vas a votar, no te involucrás en la construcción de tu destino”

Entrevista a Constanza Moreira

A Constanza Moreira, intelectual y académica de la ciencia política que incursiona en la práctica política desde el Senado, habiéndose llegado a postular como precandidata a la presidencia de la República por el Frente Amplio, y líder de la agrupación “Casa Grande”, estuvo recientemente en nuestra ciudad y dialogó con EL PUEBLO sobre diversos temas, como el de la participación de la mujer en la política.

- ¿Hay mucha diferencia entre la teoría de la academia y la práctica de la política?
– (Se ríe) Hacía tiempo que no me hacían esa pregunta, sí claro. No es que la cátedra no le acierte a las teorías de la política disponible que tenemos sobre Uruguay, sobre los partidos, sobre la sociedad uruguaya, pero en la política uno ve esa pintura en el detalle fino, mientras que la ciencia política siempre mira el conjunto, como el sistema de partidos, los electores. En la política se ve cómo funcionan los partidos políticos por dentro, de eso hay muy poquito escrito en la ciencia política uruguaya.Celia Cocco y Constanza Moreira en EL PUEBLO

También, para mí que estoy en política, me doy cuenta del cambio gigante que se está produciendo en el sistema de partidos uruguayos, y me parece que la academia todavía como que tiene un cierto retraso respecto a esta comprensión, porque bueno, no es lo mismo vivir el fenómeno de la aparición de un Novick, que de repente hay dos diputados que eran del Partido Nacional y ahora son de otro partido o uno de los nuestros que se va para otro lado. Eso uno lo vive en el día a día y empieza a entender la magnitud del cambio que experimenta Uruguay, mientras que la academia lo ve más de afuera. Entonces sí, hay una distancia en lo que media entre pensar una cosa y actuar sobre la realidad.

- Después de lo que ha visto desde adentro, ¿no desea volver a la academia…
- (Se ríe) Todavía doy clases…

- … y dejar definitivamente la práctica política?
– A veces sí. Dos o tres días a la semana sí, dos o tres días a la semana no. Mantengo un poco de vida académica en el sentido de que mantengo la cátedra. Escribo al menos un artículo por año, ahora estoy tratando de sintetizar lo que ha sido la experiencia del gobierno de Mujica y el de Tabaré, porque también me parece que los políticos sintetizamos poco y mal nuestras experiencias. Vamos haciendo las cosas y salvo lo que sale en la prensa sobre lo que hacemos, los propios partidos no tienen capacidad de sintetizar las propias experiencias. Esa es una tarea que le falta a la política, que es muy intensa y desgastante mientras que la vida académica te da una lejanía con la realidad muy tranquilizadora, aunque los académicos se preocupan igual por otras cosas (risas), no es que viven súper tranquilos, pero en todo caso, diría que la vida política es algo que ningún hombre ni ninguna mujer debería despreciar, es una noble tarea, todos deberíamos hacer algo de política en nuestra vida, porque así funciona mejor la democracia, si todos hacemos nuestra parte.

- Usted intentó ser presidente de la República (se ríe), ¿Uruguay está preparado para ser presidido por una mujer?
– Yo creo que sí, cualquier mujer lo puede hacer tan bien como cualquier hombre. Lo que complica la vida en Uruguay son los prejuicios, que son grandes, muy grandes, prejuicios sobre si la mujer tiene capacidad de mando o no, eso para mí es muy evidente, lo veo todos los días. A las mujeres las mandan al trabajo de las comisiones, de secretaria de actas, pero no son las que eligen para hablar en las oratorias o para tomar las grandes decisiones. Hay mucho prejuicio todavía en la política uruguaya, y al mismo tiempo los partidos siguen siendo de estructuras fuertemente masculinizadas. Uno ve las encuestas de opinión de quiénes son los candidatos y ponen Mieres, Novick, Lacalle, Larrañaga.

Por decir algo, yo tuve 10 mil votos más que Mieres, o una cosa así, pero jamás aparezco en una encuesta. (Verónica) Alonso se abrió camino ella sola y aparece de vez en cuando en alguna encuesta, es cabeza de lista en una organización súper masculina como es el Partido Nacional (PN). Mónica Xavier que fue la presidenta del Frente Amplio no aparece nunca. Entonces, no es por darle palos a la prensa porque estas son las encuestas de opinión, ¿y quién paga las encuestas de opinión? ¿Quién paga para aparecer en una encuesta de opinión?

Pero por supuesto que los uruguayos están súper preparados. El sistema político funciona, no son tan importantes las personas, son más importantes los partidos que las personas.

- Pero a los partidos los votan las personas…
– Y la gente vota a las mujeres. Nosotros (por “Casa Grande”) somos un ejemplo de eso, somos un montón de mujeres, hay hombres también (risas)…

- La cuota de género…
– (Risas) Le damos una cuota de género a los hombres. Es verdad que en algunos casos nos costó encontrar hombres para poner en las listas y cumplir la cuota de género, pero un grupo nuevito, sin un peso, sin cargos de gobierno, nacido de un día para el otro y tuvimos 80 mil votos, por lo que sacamos una senadora, y todo con liderazgo femenino y sin plata. Entonces, eso muestra que la sociedad está preparada para votar mujeres. Y Mónica Xavier le ganó a tres candidatos hombres. Ahora salió un hombre porque en realidad eran todos hombres los candidatos a la presidencia del FA.

Entonces, al contrario, las mujeres tienen un enorme atractivo para el electorado uruguayo, para el electorado femenino, pero también para el electorado masculino. El problema de los partidos es que son muy machistas, está muy masculinizado, los jefes son hombres. Es una forma de hacer política que le llamo hacer política con testosterona, a los gritos, con reuniones de noche que a las mujeres nos resulta poco aguantable. Los horarios nocturnos no nos sirven, hace mil años que lo vengo diciendo. A las 9 de la noche hay que terminar, empezaste a las 8 de la mañana. Incluso la forma en que se hace la campaña política.

Como somos dueñas de nuestro grupo político, hacemos una campaña política más amigable, pero la forma en que se hacen las campañas políticas es absolutamente deteriorante de la salud de cualquiera. Hay que encontrar la manera de hacer campaña amigable, sin matar a la gente ni enfermarla. Y bueno, todas esas prácticas un poco brutales, es lo que las mujeres cuando llegan a la política las van cambiando. La mujer es más negociadora, tiene un tono de voz distinto cuando hablan. Entonces, esas son limitantes que se producen arriba, en la dirigencia. Pero la gente votaría por mujeres, cómo no.

- ¿Qué lectura hace de la poca participación de la gente cuando se la convoca voluntariamente a las urnas? En el caso de las últimas elecciones internas de los partidos políticos apenas concurrió el 35% de los habilitados para votar, ¿eso deslegitima al sistema?
– Soy una firme defensora del voto obligatorio y con sanciones, y Uruguay es el que tiene el régimen sancionatorio más duro de América Latina. Estoy a favor del voto obligatorio porque cuando el voto es voluntario tiende a votar la gente de mayor nivel educativo, y la gente de menor nivel educativo, los apáticos de la política no se involucran. Entonces, el gobierno también tiene menor propensión a desarrollar políticas para los sectores que no lo votan, que no participan en una elección. O sea, el voto voluntario es muy elitista, genera resultados muy elitista, por eso es que estoy a favor del voto obligatorio.

Pero si se trata de elegir a las autoridades internas de los partidos, me parece lógico que sea voluntario, porque no cualquiera quisiera estar involucrado en elegir los candidatos de los partidos, tienen que ser los que estén cercanos a los partidos. Nosotros elegimos un régimen muy raro. Antes se suponía que eso lo elegían los militantes, como en el FA. Pero se abrió un poco más, eso está muy bien, pero tiene que ser voluntario. Ahora claro, en la primera, como todo juguete nuevo, todo el mundo fue a votar, en la segunda votaron menos, en la tercera menos, y además se produce una diferencia, en el FA se vota menos en la elección interna que en el PN, donde tiene un gran peso para determinar cómo se corta el bacalao ahí adentro. La elección interna en el FA es bastante testimonial desde el punto de vista de cómo se eligen las candidaturas.

Además, en un contexto como éste, que hay líos de políticos en la Justicia, que hay políticos presos, que hay problemas con la actividad económica porque ya no estamos en el Uruguay que crecía el 6%, tengo la impresión de que si uno fuera a una elección voluntaria, una ciudadanía apática o desconfiada de la política no iría a votar. Y si no vas a votar, no te involucrás en la construcción de tu destino. Entonces, lo que muestra eso es que si a la gente le dan a elegir entre votar y no votar, una gran proporción de personas no lo haría.

- En ese contexto, comienzan a aparecer movimientos de autoconvocados en materia económica y ahora también en seguridad, que cuestionan a los políticos por la ausencia de soluciones a los problemas. ¿Qué falta para pasar del “nos vemos en las urnas” a “que se vayan todos”?
– Del “nos vemos en las urnas” a “que se vayan todos” hay una montaña, no un paso. Porque el “nos vemos en las urnas” quiere decir, las urnas van a legitimar si vos tenés razón y yo no o al revés. “Nos vemos en las urnas” es la respuesta a Tabaré de ¿este es un movimiento social que lucha por sus intereses o este es un movimiento político que quiere medir fuerzas? Porque si es un movimiento político que quiere medir fuerzas, “nos vemos en las urnas”.

“Que se vayan todos” es la respuesta indignada de la sociedad frente a un sistema político que no solamente no da respuestas sino que el propio sistema político genera una gran inestabilidad. Es un poco lo que pasa ahora en Brasil, el sistema político es un factor de generación de problemas, no resuelve sino que genera problemas todo el tiempo. Me refiero a Temer y su banda.
El sistema político uruguayo es un sistema que tiende a la resolución de problemas, no es un sistema que genere problemas adicionales. Puede no darle soluciones a medida a cada uno de los problemas de los uruguayos, eso es así. Pero el tema es que hay una parte de las soluciones que pasan por el sistema político y otra parte de las soluciones que no, por decir algo. Por ejemplo, en la violencia de género no se puede poner un policía adentro de cada casa. La violencia de género interpela a toda la sociedad uruguaya, no tiene la culpa el gobierno de la violencia de género, que es un fenómeno social, al que llamamos “el patriarcalismo”, que nos interpela a cada uno de nosotros, especialmente a los hombres, sobre cuán violentos somos.

Perfil de Constanza Moreira

Viuda. Es del signo de Piscis. De chiquita quería ser escritora. Hincha de Brasil (se ríe).

¿Una asignatura pendiente? Descansar.
¿Una comida? Feijoada.
¿Un libro? “La conjura de los necios” de John Kennedy Toole.
¿Una película? El paciente inglés.
¿Un hobby? Viajar.
¿Qué música escucha? Toda.
¿Qué le gusta de la gente? Su inocencia.
¿Qué no le gusta de la gente? El cinismo.

Entrevista de Leonardo Silva







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...