“Uruguay hoy no habla con una voz única en materia de política exterior”

Entrevista a Agustín Espinosa
“Durante este gobierno se ha concluido uno de los acuerdos de libre comercio más importante, lo que no dice es que se inició hace veinte años con el Partido Colorado”

El doctor Agustín Espinosa fue embajador uruguayo manteniendo una carrera diplomática por 45 años. Hoy está retirado de la función pública pero continúa con su vocación desde la docencia en la cátedra de Relaciones Internacionales e Integración en la Facultad de Administración y Ciencias Sociales de la Universidad ORT, así como también es asesor del candidato presidencial colorado Ernesto Talvi en política de inserción comercial internacional, siendo uno de los redactores de los lineamientos de política exterior del programa de gobierno del Partido Colorado. Estuvo en nuestra ciudad invitado por la Lista 600 del sector Ciudadanos que postula la candidatura a la diputación de Miguel Feris, quien lo acompañó hasta la redacción de EL PUEBLO.

– Hasta el 2005 el país supo tener a las relaciones diplomáticas como políticas de Estado, consensuadas entre todos los partidos políticos. Desde ese año cambió la forma de llevar adelante nuestra política exterior para ser una política del partido de gobierno, ¿usted tiene la misma sensación?
– No solamente la compartimos sino que es la preocupación que desde Ciudadanos tuvimos desde el primero momento, la pérdida de una política exterior de Estado. El MERCOSUR se aprueba con el consenso de todas las fuerzas políticas, con la unanimidad en el parlamento cuando hay que aprobar el Tratado de Asunción. Pero tenemos que remontarnos unos seis años atrás cuando, con el retorno de la democracia, el Contador Enrique Iglesias es invitado para asumir Agustin Espinosa con Miguel Ferisel Ministerio de Relaciones Exteriores, siendo en ese momento secretario ejecutivo de la CEPAL. La condición que puso el Contador Iglesias para aceptar la conducción de la Cancillería, fue justamente la de que todas las fuerzas políticas en ese momento, Frente Amplio, Partido Colorado, Partido Nacional, Unión Cívica, consensuaran una serie de principios, normas y valores del derecho internacional y de los compromisos que Uruguay había asumido en diferentes foros internacionales. Todas las fuerzas aprobaron estas bases, lo que permitió que Uruguay continuara hasta incluso buena parte del gobierno del doctor Lacalle, orientado a través de una política exterior de Estado, que nunca Uruguay debió abandonar.

Ese consenso razonable de todas las fuerzas políticas alrededor de, vuelvo a repetir, normas, principios y valores del derecho internacional público, con los cuales Uruguay estaba comprometido prácticamente desde mediados del siglo veinte, le permitieron ganarse un lugar de respeto en la comunidad internacional. Todas las fuerzas políticas estuvieron de acuerdo que nuestro representante firmara la Carta de San Francisco en 1945. Todas las fuerzas políticas estuvieron de acuerdo con que el representante de Uruguay firmara en Bogotá en 1948 la Carta de la OEA. Todos los compromisos que Uruguay fue asumiendo en los diferentes foros internacionales se hicieron con ese consenso. Y ese consenso se perdió. Uruguay hoy no habla con una voz única en materia de política exterior…

– Se ve con lo que sucede en Venezuela, por ejemplo.
– En el caso de Venezuela, medio país cree que es una democracia, otro tanto puede creer que ahí hay violación de derechos humanos y pérdida de institucionalidad democrática…

– Como dice el Informe Bachelet.
– El Informe Bachelet lo dice, y eso respecto no solo al tema tan emblemático y próximo que nos duele tanto como el de Venezuela, sino con respecto a otros temas como aperturismo versus regionalismo en materia comercial o el manejo de los derechos humanos en otras instituciones.

– Si Talvi accediera a la presidencia de la República, ¿reestablecería la política de Estado en materia diplomática?
– Lo que digo es que inmediatamente después de las elecciones, si gana el doctor Talvi las elecciones, hay que iniciar negociaciones con todas las bancadas parlamentarias para lograr acuerdos imprescindibles en torno a un mínimo básico de componentes que conformen una política exterior de Estado, cosa que no es fácil…

– Porque tendrá que enfrentar a una nueva Torre de Babel, que será un parlamento conformado por no menos de seis partidos políticos, tendremos un parlamento muy fragmentado y enfrentado, será muy difícil ir por la línea del medio.
– Exactamente, yo también estimo que no va a ser fácil, pero ojo, cuando hablamos de política exterior de Estado no creemos que todos tenemos que pensar sobre todo lo mismo. Tenemos que ponernos de acuerdo sobre aquellos principios que me parece que son fundamentales, como el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional, tenemos que estar todos de acuerdo. No podemos hoy conformar una política exterior de Estado con bancadas parlamentarias o con partidos que creen que el mantenimiento de la paz y de la seguridad no es un componente importante. La solución pacífica de controversias, otro principio que tiene que estar adentro de esa política de exterior de Estado. La protección de los derechos humanos, hoy es impensable que la protección de los derechos humanos no forme parte de esa política exterior de Estado. Hoy en día, la protección del medio ambiente, ¿quién puede estar en contra de la protección del medio ambiente a la luz de lo que está ocurriendo en la Amazonia y en la región amazónica y que está afectando incluso hasta a nuestro cielo? Hemos asistido a estas nubes negras.

– Todo lo que dice es esencial para un país, pero la gente que lo debe estar leyendo puede pensar, pero todo eso no me cambia la vida, ¿cómo mejora mi bolsillo la política exterior? En ese sentido, la búsqueda de mercado exterior que ha realizado el gobierno en los últimos 14 años, ¿es la correcta? ¿Hay que cambiar algo?
– En materia de inserción comercial hay muchísimo más por hacer. No quiero decir que el gobierno no haya hecho cosas. Durante este gobierno se ha concluido uno de los acuerdos de libre comercio más importante, lo que no dice el gobierno es que se inició hace veinte años con el Partido Colorado. Siendo yo director de Integración, iniciamos las negociaciones para que tengamos un Acuerdo de Libre Comercio que va a representar para Uruguay oportunidades importantísimas. El gobierno debería haber tenido una buena memoria y decir que se culminó un proceso iniciado hace veinte años en administraciones que no fueron frenteamplistas…

– Pero tienen la virtud que culminaron algo que ustedes no pudieron.
– No se pudo terminar no porque Uruguay no quisiera, no se pudo terminar porque nuestros socios, Brasil y Argentina, no lo permitían. Esto se permitió porque el gobierno de Macri y el de Bolsonaro decidieron abandonar determinadas políticas restrictivas, abrieron sus mercados y eso permitió que se pudiera concluir unas negociaciones que son de interés para nuestros países pero también para la Unión Europea. Uruguay fue detrás de esta coyuntura, que no era viable ni diez ni quince años atrás porque todos conocemos qué políticas comerciales practicaron los gobiernos del PT en Brasil y del kirchnerismo en Argentina. Entonces, se nos abre una incógnita porque hay elecciones en la República Argentina dentro de poco, ya tenemos pronunciamientos de parte del candidato Alberto Fernández contrarios a este acuerdo, por eso este acuerdo que acaba de nacer, ya tiene enemigos en Europa y dentro del MERCOSUR.

– Uruguay es un país chico desde el punto de vista del mercado internacional, por lo que no puede poner precios a las mercaderías que vende sino que lo que hace es tomar precios de un mercado internacional ambivalente porque, por un lado ve cómo se fortalece el dólar por la política de Estados Unidos y por el otro, uno de nuestros mercados importante como es el chino, redujo su nivel de crecimiento que venía bastante acelerado, devaluando recientemente su moneda. ¿Cómo visualiza los próximos años del mercado internacional que puedan repercutir en nuestro país, al que hace rato que no llegan inversiones importantes salvo la de UPM con todas sus connotaciones?
– De dos maneras. En primer lugar, mejorando las condiciones de acceso de los productos uruguayos a través de acuerdos de libre comercio, como por ejemplo, ya que usted lo mencionó, con el mercado de China. Uruguay está compitiendo con las carnes que provienen de Australia y de Nueva Zelanda que han negociado acuerdos de Libre Comercio con China e ingresan sin derechos aduaneros. Las carnes uruguayas están pagando hoy millones de dólares al año por concepto de aranceles. Por lo tanto, negociaciones de libre comercio con todos los países que podamos para mejorar las condiciones de acceso.

En segundo lugar, frente a un eventual depresión del mercado chino, que no creo que sea tan así porque son muchos millones y tienen que seguir comiendo, buscar nuevos mercados, seguir explorando las posibilidades para que Uruguay encuentre mercados a los cuales pueda llegar con sus alimentos, que en el fondo es lo que nosotros vendemos, alimentos y servicios.

Esos alimentos Uruguay los puede producir en cantidades infinitamente superiores a las actuales mejorando las tecnologías de producción y acoplando la producción de productos agropecuarios con la ecología y con el respeto al medio ambiente.
Los productos, como dice siempre el doctor Talvi, valen mucho más cuando son de origen ecológico, porque el mundo está ávido de esos productos porque no quedan espacios en el mundo donde se puedan producir productos ecológicos de calidad.
Por lo tanto, no soy pesimista con respecto a eso.

Creo que la diplomacia comercial tiene que agudizar todos sus esfuerzos, nuestras misiones diplomáticas en el exterior, que son como 55 embajadas y 135 consulados, tendrán que agudizar todas sus antenas para estar alertas, no solamente para nichos, sino también para captar conocimiento tecnológico e inversiones.

Perfil de Agustín Espinosa

Es soltero y del signo de Cáncer. De chiquito quería ser ingeniero agrónomo. Es hincha de Nacional.

¿Una asignatura pendiente? Saber cocinar mejor de lo que sé.
¿Una comida? La pasta, en cualquier dimensión.
¿Un libro? El lobo estepario de Hermann Hesse.
¿Una película? Muerte en Venecia.
¿Un hobby? El hobby que ya no puedo practicar es la equitación porque he sufrido algunas dolencias que me impiden ya hacerlo. Y el otro hobby le diría que es cocinar para amigos y leer para mi alma.
¿Qué música escucha? Desde la música clásica a la popular. No tengo restricciones. Lo único que no me gusta es el jazz.
¿Qué le gusta de la gente? Que me entretenga, que la conversación me apasione.
¿Qué no le gusta de la gente? Los silencios de la gente. No entiendo los silencios, me cuesta mucho.

Leonardo silva