“Uruguay necesita una propuesta socialdemócrata entre blancos, colorados, frentistas e independientes”

Entrevista a Pablo Mieres.

Pablo Mieres, senador y líder del Partido Independiente (PI), estuvo recientemente en nuestra ciudad, visitó EL PUEBLO y conversó sobre los temas de actualidad, comenzando por el planteo de discutir sobre la corrupción en Uruguay.

- ¿Uruguay vive hechos de corrupción o que se hable del tema ahora refiere a un reflejo condicionado por las realidades que vienen de Brasil y Argentina?
– Uruguay tiene un estándar en materia de transparencia y corrupción más alto que nuestros vecinos, sin duda, lo cual no da para quedarnos en una mirada complaciente. También hay que ver nuestras debilidades, y las debilidades existen. Tienen que ver con un marco normativo que es muy liviano, muy tímido. Voy a dar dos ejemplos. Uno es la Junta Anticorrupción, es un instrumento importante de lo que en la mayor parte de los países del mundo donde existe la Junta de Transparencia, tiene muchas más potestades que la que tiene la Junta de Transparencia uruguaya. En Uruguay, lo único que hace es recolectar declaraciones juradas y guardarlas, y si la Justicia le pide que le mande alguna para abrirla, se abre. En otros países tiene otras tareas, por ejemplo, analiza las declaraciones juradas, las estudia, y si ve que hay inconsistencias o que hay procesos irregulares o que podría haber existido enriquecimiento, toma iniciativas y denuncia ante el Poder Judicial. Esas cosas no están previstas en la normativa que regula la Junta de Transparencia, y eso habla de una debilidad, evidentemente.
El otro caso es el Tribunal de Cuentas (TC), es el otro organismo que controla la gestión pública. El TC tiene un equipo técnico de primer nivel, sus recursos humanos son buenos pero el problema es que no tiene poder jurídico para hacerse obedecer. Entonces, por ejemplo, si una licitación tiene observaciones, el TC observa pero el administrador sigue para adelante, reitera el gasto y no pasa nada. O si un jerarca resuelve que en vez de hacer una licitación, adjudica en forma directa un contrato o una obra a una determinada empresa o a un tercero, el TC lo observa pero tampoco tiene capacidad de frenar la irregularidad. Tenemos ahí problemas.
También en materia de financiamiento de partidos. Tenemos normas por la que los partidos políticos tenemos que presentar rendición de cuentas ante la Corte Electoral, y todos sabemos que la Corte Electoral no está preparada para auditar las cuentas, entonces las presentamos y no pasa nada, quedan ahí, nadie las estudia, pueden ser consistentes o no. Con respecto a eso se ha creado recientemente una comisión que va a empezar a funcionar el 20 de julio sobre el financiamiento de los partidos.

- ¿Qué preocupa ahí? ¿La financiación de privados o la que proviene de otros gobiernos?
– Todo debe preocupar. Es decir, lo que tiene que haber es transparencia en cuanto a de dónde nacen los recursos para los partidos, no solo en campaña electoral, sino también del funcionamiento cotidiano y cómo se producen los aportes y los gastos. Esas cosas tienen que ser mucho más exigentes, nosotros tenemos baja exigencia, lo que no nos permite tener una medida segura de que la corrupción sea baja. La corrupción es baja, pero si tuviéramos normas más exigentes, ¿seguiría siendo baja o aparecerían cosas que hoy no aparecen?

- El FA plantea un debate en torno a la reforma de la Constitución…
– En Marte (se ríe), es como si fuera un planteo de otro planeta, ese es el problema que tiene porque, obviamente, para reformar la Constitución siempre hay ideas para plantear, pero ¿y los problemas del país? Hoy decirle a la gente, miren, el partido de gobierno, que tiene la responsabilidad de gobernar está avocado a proponer una reforma constitucional cuando tenemos el problema del ajuste fiscal, del empleo, del freno de la actividad económica, de postergar incluso aumentos paupérrimos para los jubilados de menores ingresos, cuando pasa todo eso, que el partido de gobierno está pensando en convocar a una Asamblea Constituyente, que implica una campaña electoral, una elección de 260 constituyentes, a los que hay que pagarles el sueldo durante un año, y luego un plebiscito, que es otra campaña electoral, yo creo que los van a matar (se ríe), si siguen avanzando en ese tema la gente les va a decir que están locos, pero bueno, cada uno tiene derecho a hacer lo que le parezca.

- ¿Qué visión tiene el Partido Independiente respecto a los anuncios de ajuste que plantea el gobierno?
– Que este ajuste no sería necesario si el gobierno del FA en los años anteriores hubiera actuado con responsabilidad y sin despilfarro. No es cierto que el ajuste es consecuencia de la crisis internacional, que existe y afecta al país, no hay duda de eso, pero si el gobierno hubiera actuado con seriedad, hoy no tendríamos que poner 500 millones de dólares de los bolsillos de la gente. Eso es así, tan es así que la prueba más fehaciente de eso es que el Estado uruguayo a fines del año pasado tuvo que poner 622 millones de dólares, es decir, el ajuste fiscal y un poco más para bancar el agujero de ANCAP. Si ANCAP no hubiera tenido agujero, cosa que debería haber sido así, porque es increíble que ANCAP tuviera una pérdida patrimonial como la que tuvo en estos años cuando Uruguay estaba en plena efervescencia, crecimiento, bonanza y con un dólar y precio del crudo planchados, ¿cómo hizo ANCAP paras fundirse? Bueno, ahí están las denuncias penales, pero además ha habido una incapacidad, negligencia, ineficiencia.
El vicepresidente Sendic dijo el otro día que queríamos inventar otro Petrogas, no es cierto. Lo que sé es que lo de ANCAP fue un desastre y que uno de los responsables principales de ese desastre es el vicepresidente de la República.

- Para el Partido Independiente, ¿cuál es el principal tema del país que no está siendo atendido como es debido por el gobierno?
– Educación, sin duda.
La educación es una asignatura pendiente de hace 20 años. Uruguay viene en bajada en materia educativa de manera terrible, solo hubo un momento en que pareció que se recuperaba, que fue cuando estuvo (Germán) Rama entre el 95 y el 99.
Rama, con todos los defectos de su personalidad, un poco áspera, lo cierto es que llevó adelante los pocos cambios positivos que hubo en la educación en Uruguay. Me refiero a las escuelas de tiempo completo, los bachilleratos tecnológicos, los CERP, la universalización del preescolar y yo diría el Ciclo Básico, que tuvo otros problemas, pero la idea de enseñar por áreas de conocimiento y no por materias era correcta también. Entonces, después eso se discontinuó, ya en el gobierno de (Jorge) Batlle porque la educación educativa no continuó la transformación del período de Rama, después vino la crisis de 2002, y luego vinieron los gobiernos del FA que creyeron que poniendo plata se arreglaba la educación. Entonces dijeron, 4.5% del PBI para la educación, fenómeno, lo hicieron, más plata, peor educación. Si no sé en qué poner la plata, puedo poner toda la plata del mundo pero se va por un agujero. Después vino el gobierno de Mujica que empezó con aquella convocatoria «educación, educación, más educación», pero después no pasó nada.
Y ahora, uno tenía la expectativa, porque cuando Tabaré Vázquez en 2014 le pidió el voto a la gente, recorría el país con Filgueira de la mano. A Filgueira lo conozco, es una persona a la que le tengo mucho aprecio y tenía una idea de qué hacer con la educación. Obviamente, diez veces más idea que la que tiene la ministra, que el otro día lo descalificó, por dios! No le llega ni a los talones a Filgueira. Pero a Filgueira lo pusieron en un segundo plano, en un lugar sin poder y está claro que no duró nada. Filgueira y Mir, si hubieran estado al frente del CODICEN, uno podría creer que iba a haber cambios, pero cuando se definieron las posiciones en la educación, dije, «bueno, marchamos». Otra vez vamos a pasar todo el período de gobierno sin cambios.

- A fin del año pasado usted planteó la necesidad de un encuentro entre aquellos sectores o partidos que piensan igual. ¿Para sacar al FA del gobierno?
– Primero, no es la misma idea que la Concertación de blancos y colorados. La clave es construir no una colcha de retazos donde haya de todo, como es el FA, sino una opción coherente, donde estemos juntos los que pensamos igual. Eso lo llamo un espacio socialdemócrata, o un frente de centroizquierda.
Eso implica, para mí es más fácil decirlo porque no estoy en ninguno de los tres partidos grandes, soy de un partido que está solo, y por lo tanto, convoca a gente que está en otros partidos, y que tiene que dar pasos que no son fáciles, porque implica salirse de sus partidos, pero creo que Uruguay necesita una propuesta de este tipo.
En la campaña electoral, yo usaba un eslogan algo que sintetiza bien lo que nosotros queremos, cambiar, que se vaya el FA sin volver atrás, sin volver a los viejos gobiernos de los partidos tradicionales. Entonces, para eso hay que construir una fuerza política diferente, eso implica algunos frenteamplistas que comparten con nosotros la importancia de la democracia, del Estado de Derecho, el respeto a las reglas de juego, de que lo político no está por encima de lo jurídico, diferencia con buena parte del FA, que cada vez es más grande, y también con sectores que tienen sensibilidad social, preocupación, que compartimos con wilsonistas, con batllistas pero no ciertamente con todo el Partido Nacional ni con todo el Partido Colorado.
Estamos conversando y trabajando, hemos avanzado en particular con la gente de Tabaré Viera en la convocatoria a ciertos eventos de debate, seminarios bajo la consigna «la agenda socialdemócrata», hay un grupo en Cerro Largo liderado por un ex diputado blanco, Jorge Coronel, que está dispuesto a participar en el Espacio Socialdemócrata, y hay muchas conversaciones más. El objetivo del Partido Independiente, aprobado unánimemente por la Convención el año pasado, es que el Partido Independiente sea convocante de un espacio más grande que nosotros mismos, porque le tenemos que dar a la gente una opción de poder, y el Partido Independiente va a seguir creciendo, vamos a ser cada vez más grandes, pero difícilmente seamos solos una opción de poder. La gente necesita una opción para cambiar. Creo que el FA está agotado, así que si, es para sacar al FA, pero no para poner en su lugar a la vieja derecha.

Perfil de: Pablo Mieres

Casado, tiene tres hijos. Es del signo de Leo, de chiquito quería ser político. Es hincha de Nacional.
¿Una comida? Me encanta hacer un asado con ensaladas.
¿Un libro? «El país de la cola de paja» de Mario Benedetti.
¿Una película? El padrino I y II.
¿Qué le gusta de la gente? La solidaridad y el sentido por la generosidad hacia los terceros.
¿Qué no le gusta de la gente? La mezquindad y el egoísmo.

Entrevista de Leonardo Silva







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