“Vivimos un momento de globalización aceleradísima, donde los gobiernos pierden poder, y si uno se descuelga del mundo, te quedás solo”

Ignacio Texeira es egresado de la Universidad de la República como Ingeniero Industrial Mecánico, trabaja en Salto Grande y hace poco culminó una maestría en su especialidad que lo llevó a estar un año en Suecia y otro en Estados Unidos. Dialogó con EL PUEBLO sobre su experiencia.

– ¿En qué tipo de trabajos se aplica su carrera?

– Eso es bastante difícil de explicar porque la gente enseguida piensa en la parte automotriz, pero la verdad es que tiene que ver muy poco con la mecánica en ese sentido. Esta carrera no existe mucho en el exterior, digamos que es un invento uruguayo. Lo que más se ve es ingeniería industrial que apunta más a lo que es administración de industrias, de la producción, de organizar la producción. Ingeniería mecánica es más fierrera, en sí ya de entender más los mecanismos, cómo se diseñan. Así que la Industrial Mecánica vendría a ser como una mezcla de las dos, ni tan administrativa ni tan fierrera, donde se ve de todo, parte de electricidad, transferencia de calor, refrigeración, aire acondicionado, toda la parte de flujos por cañerías, etcétera, es muy amplia la carrera.

– ¿Dónde se consigue trabajo con ese carrera?

– Te puedo contar dónde trabajan diferentes amigos con este título. Una muy típica es la de trabajar en el mantenimiento de una planta industrial. Muchos jefes de mantenimiento de plantas industriales son Ingenieros Industriales Mecánicos, donde se enfrentan con diversos problemas, desde los eléctricos a los técnicos, todos los días. Tengo otros amigos que han trabajado, por ejemplo, en lo que es protección contra incendios, toda la parte del diseño, de las bombas de agua, de los caudales, la cantidad de agua. Tengo amigos que trabajan en consultoras brindando servicios cuando alguna industria precisa ampliar sus líneas de producción. Yo trabajo en Salto Grande, vinculado a la parte de las turbinas en este momento, pero anteriormente trabajé en un puesto más de gestión, de la implementación de un software de mantenimiento para organizar todas las tareas de mantenimiento, que es una tarea mucho más de gestión. También se puede trabajar en todo lo que es energía, como por ejemplo, lo que es la parte de energía eólica, dirección de obra de montaje industrial.

– Dicen que toda persona más allá de alcanzar la meta del título, nunca deja de estudiar y continúa capacitándose y poniendo al día sus conocimientos. Es también su caso.Ignacio Texeira

– Sí. Siempre tuve la inquietud de hacer algo más en el exterior después de la carrera, pero salido de la Facultad necesitaba tener experiencia laboral, quería trabajar en la industria, hacer un trabajo real en contraposición a lo que es un trabajo académico, por eso decidí hacer unos años de trabajo antes de continuar estudiando. Si hubiese optado por la carrera académica ahí sí es más común que uno ni bien termine la carrera continúa estudiando hacia el doctorado, pero en las carreras más aplicadas es como hacer una pausa y trabajar. Entonces, trabajé en Conaprole un año y medio en Montevideo, luego me surgió esta posibilidad de venir a Salto Grande a través de un concurso, se me dio y pude volver al pago que era siempre un anhelo.

Estando en Salto Grande empecé a buscar la forma de cumplir el sueño de estudiar en el exterior. Comencé buscando maestrías que estuvieran relacionadas a lo que hacía en Salto Grande. Encontré una maestría en turbo máquinas que podía ser de interés de Salto Grande, que era un año en Suecia y otro en Estados Unidos a través de una sociedad entre varias universidades. Se podía haber elegido también Bélgica o Grecia para hacer el segundo año. Así que encontré la maestría, me gustó y empecé el proceso de ver en Salto Grande si estaban las posibilidades para hacerlo. Vi que en los estatutos se contemplaba la posibilidad que por temas de estudios que interesase a Salto Grande se podía otorgar una licencia sin goce de sueldo. Mi jefe me dio todo su apoyo, el gerente también me respaldó y finalmente el directorio me otorgó la licencia junto a una colaboración económica que me permitía pagar los gastos mensuales de alojamiento y comida. Por otro lado, en la ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación) me presenté a una beca para maestría en el exterior, la conseguí, con la que pude pagar casi el 90% del costo de la maestría.

– ¿Cómo fue ese choque cultural cuando llegó a Suecia?

– Llegué un viernes de noche, me tomé el tren y el metro para llegar a un hostel que tenía reservado porque a pesar que yo tenía alquilado el apartamento me lo daban recién unos días después. Había muchos jóvenes en el metro porque era viernes de noche. Estocolmo tiene una particularidad que del viernes para el sábado el metro funciona toda la noche para transporte público. Cuando uno llega está maravillado por todo, una ciudad preciosa donde todo funciona de maravilla. Llegué al final del verano de allá porque en setiembre entran en otoño.
Poco a poco fui viendo cómo era Estocolmo y cómo eran los suecos. Como estaba en una universidad que aceptaba a gente de distintos países, había una comunidad internacional muy grande. Los primeros días coordinaba actividades donde pude conocer a jóvenes de otros lados, pero lo que se hizo bastante difícil fue conocer suecos porque son bastantes cerrados, es difícil hacerse amigo de los suecos. Pero bueno, me hice de buenos amigos en la universidad con personas de otros países.

– ¿Con personas de qué países conservó mayor afinidad?

– El mejor amigo que me hice es un italiano, ellos son muy parecidos a nosotros. Es del sur de Italia, de Catania de Sicilia. Después tenía a los compañeros de clase más cercanos, alemanes, un japonés, de la India con quienes me hice muy amigo también, de Noruega, de Malasia, el resto era un montón de italianos y españoles.

– ¿Se comunicaban en inglés?
– Si, siempre en inglés, más allá que con el italiano él aprendió español y yo un poco de italiano. Él aprendió más rápido que yo.

– ¿Mantienen contacto?

– Si, si, seguimos manteniendo contacto. Justo ayer hablamos, hoy en día se puede mantener el contacto mucho más fácil.
Me hice muy amigo de los indios, que si bien tienen una cultura bastante distinta a la nuestra, son muy abiertos, a diferencia de los chinos. Los comparo porque geográficamente están muy cerca y son dos países con muchísima gente pero con una cultura muy diferente.
Los chinos son más cerrados, más tímidos, con dificultades para hacer amigos, se juntan entre ellos y no se abren para conocer a gente de otros lados.
– ¿Qué fue lo que más le impactó de esta estadía en Suecia?

– Como conclusión general me quedé con que es un país espectacular que funciona muy bien, pero el clima es muy duro. La gente enseguida piensa en el frío, pero no pasé frío, he escuchado a más de uno decir que Uruguay es uno de los países más frío porque aquí el frío es húmedo y se siente mucho más. En Estocolmo cuando más sentí frío fue en el cambio de estación cuando estábamos cerca del cero grado, después que enfrió y condensó la humedad, ya no sentía demasiado el frío. Lo que en cambio sentí fue la falta del sol porque es muy nublado, está a una latitud muy alta, entonces alrededor del 20 de diciembre, fechas en que los días son más cortos, amanecía a las 9.30 y oscurecía 14.45…

– ¿Sólo cinco horas de luz por día?

– Sí, sí. A eso hay que sumarle lo nublado, y el día que está despejado uno no llega a ver el sol porque sube muy poquito, solo sube once grados, entonces queda prácticamente atrás de los edificios. La verdad que uno extraña el sol, casi todos los latinos que estábamos, los indios también, todos acostumbrados mucho al sol, lo extrañamos.

– ¿Encontró alguna
colectividad uruguaya?

– Que se reúna en Estocolmo no. Un día me encontré con una uruguaya en el metro, la escuché hablar por celular y pensé que si no era uruguaya era argentina, y resultó ser uruguaya. La encaré, le dije que la había escuchado hablar, me contó que los uruguayos no se juntaban mucho. Mucha gente fue a Suecia en la época de la dictadura.

– ¿En qué lo cambió esta estadía de diez meses en Suecia? Porque si bien luego siguió para Estados Unidos, uno lo conoce más gracias a la televisión y el cine.

– Haber aprovechado de esta oportunidad te abre la cabeza en todo sentido. Aprendés a apreciar el clima que uno tiene acá, porque uno siempre lo tuvo, y te das cuenta de lo que lo extrañás cuando te falta, que fue lo que me pasó en Suecia. Uno tiene allá todo en cuanto a servicios pero igual se extraña el clima, factor importantísimo en la calidad de vida. Socialmente, te abre muchísimo la cabeza, sobre todo al conocer a gente de otros lados. Hay muchas cosas que son particularidades de Uruguay y la zona en la que vivimos que uno las asume como que todo el mundo es igual, y cuando empieza a interactuar con personas de otros lados y ve cómo funciona la cosa en otros países se da cuenta que no es así. Tengo miles de ejemplos, acá estamos muy acostumbrados al uso del dólar como moneda, aparte del peso uruguayo, pero hablando con amigos me preguntaban por qué usábamos el dólar, y si uno se pone a pensar se trata de una particularidad de nuestra economía que está dolarizada. En otros países se usa la moneda del país. Eso hasta que no salís y lo ves no te das cuenta.

Cosas como esas, montones. Eso a uno le da una perspectiva que empieza a entender las particularidades de nuestro país, cuando uno ve los problemas que hay estando acá le parecen un mundo y cuando los ves afuera, parecen mínimos. Una cosa que me causaba gracia fue todo el revuelo por el puente en el Club Remeros, que uno lo miraba desde afuera y no entendía todo ese revuelo por construir un puente en la ciudad. Era como que en una ciudad muy monótona ponés un cambio y se termina armando un revuelo bárbaro.
Una vez lo escuché en una entrevista a Jorge Drexler, uruguayo que ha vivido mucho afuera, y me quedé con dos frases de él, “Uruguay es un país chiquito que para entenderlo bien hay que verlo desde afuera”, y en otra de sus frases decía que para un país chiquito entre dos potencias grandes, como Argentina y Brasil, “la perspectiva es algo muy valioso”. Y yo veo que en general tenemos muy poca perspectiva, como uruguayos estamos muy encerrados a los problemas que nos pasan acá y no nos situamos en el mundo, estando en un momento de globalización aceleradísima, donde los gobiernos pierden un poco de poder y si uno se descuelga del mundo, te quedás solo.

PERFIL DE IGNACIO TEXEIRA

Soltero. Es del signo de Cáncer. De chiquito quería ser contador como su padre. Es hincha de Peñarol.

¿Alguna asignatura pendiente? Por ahora no.

¿Una comida? Chivito.

¿Un libro? “El general, el pintor y la dama” de María Esther de Miguel.

¿Una película? La saga de “Star Wars”.

¿Un hobby? El enduro en moto.

¿Qué música escucha? Me gusta la música en español.

¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad.

¿Qué no le gusta de la gente? Lo opuesto, la gente que anda con vueltas y te oculta cosas.

Leonardo silva