¿Dónde están los padres?

El Día del Padre es una jornada comercial, donde se aprovecha la instancia para generar un movimiento comercial que genere un incremento en las ventas para estimular al alicaído comercio, en una coyuntura donde el endeudamiento interno provoca la pérdida del poder de compra de la gente. Y si bien este tipo de jornadas no salvan el mes, al menos ayudan a que se venda algo más de lo habitual. padres
Pero más allá de esto, también es una ocasión donde aquellos seres que hemos tenido la dicha de ser padres, celebramos junto a nuestros hijos en una jornada donde somos por ese rato, los protagonistas y nos robamos el cariño de los nuestros. También es una oportunidad para pensar muchas cosas acerca de esta hermosa responsabilidad que a algunos nos ha tocado en suerte.
En mi caso particular, la instancia fue provechosa no solo para vivir un domingo distinto, tratando de dedicarle tiempo de calidad a mi hijo y darle el cariño que se merece, sino además de repensar esa responsabilidad de ser padre, algo que llena el alma y que a la vez nos hace pensar de una forma diferente, nos genera un compromiso con una vida que desde su inocencia y su amor puro, nos pide ser sus referentes y sus protectores, sus guías y sus educadores. Nada tan complicado y hermoso como eso.
Si bien uno trata de hacer lo mejor que puede, en el acierto y en el error cada día, el rol de ser padre es un compromiso con la vida que no puede ser pasado por alto y mucho menos dejado de lado. Debe haber responsabilidad y sentir uno mismo que ese lugar que ocupa en la vida de alguien es no solo clave, sino fundamental para el desarrollo y el transcurso de su paso por este mundo. Es tan simple como eso y tan profundo como realmente es.
Aunque días pasados me topé con dos temas relacionados a la paternidad que me llamó mucho la atención. Por un lado, un informe periodístico reveló que el 52% de los padres separados, no les pasan la pensión alimenticia a sus hijos. Es decir, más de 5 padres cada 10, que dejaron de vivir en familia por la razón que sea, no les pasan dinero a sus hijos para que los mismos puedan llevar adelante sus vidas.
Esto no solo habla de la falta de responsabilidad de la persona que tuvo el privilegio de ser padre y además amerita un conflicto con la ley por la pérdida de Patria Potestad que puede suponer, sino que habla de una ausencia de compromiso con la vida que es brutal. Y que no por la plata, sino por la actitud, traslada a ese niño un sentimiento de desinterés que luego el niño lo transmite a todos los órdenes de su vida y allí aparece el drama social, que termina explicando muchas cosas.
La educación empieza por casa y si la misma es ausencia de compromiso y responsabilidad, de cariño y contención, de importarse por el otro y cumplimiento de las obligaciones, ese niño termina descreído y crece con una carencia de valores que pueden terminar en un estado de violencia y desamor consigo mismo primero, y con el mundo que lo rodea después.
Pero no todo termina ahí. Días pasados me reencontré con una compañera de la escuela, quien ahora por lo que percibió de sus docentes, terminó siendo maestra. Y me dijo que da clases en la escuela de un barrio periférico de nuestra ciudad. Allí ve cosas que todos aquellos a los que escucha hablar por los medios de comunicación, ya sean políticos, autoridades del gobierno, sindicalistas o empresarios, no tienen ni idea que eso ocurre, o lo han excluido de su discurso de tal manera que solo así, uno entiende por qué en esos barrios, donde vive la misma gente que es tan salteña como la del resto de la ciudad, tiene prácticas y hábitos tan distintos como chocantes.
En el caso de esta docente en particular, me contó que tiene alumnas de 13 años de edad que ya cuentan con una pareja estable y que aún yendo a la escuela con esa edad, son ellos quienes las llevan hasta la puerta del centro educativo. A los 15 años, muchas tienen la virtud de poder quedar embarazadas, lo que en realidad genera un trastocamiento del desarrollo adolescente de las mismas porque se vuelven madres jóvenes y el drama social sigue en aumento. Viven en la casa con sus padres y los platos sobre la mesa aumentan, pero los ingresos no. Cuando no optan por armar rancho aparte, literalmente hablando, y forman su propio y precario hogar, el cual sigue siendo así por los años venideros, replicando la pobreza que ellos mismos vivieron de niños.
La maestra, que hace solamente una década que trabaja en ese mismo centro escolar, tiene me dijo también que tiene como alumnos en sexto año de escuela, a los hijos de sus primeros alumnos, es decir, que sus exalumnos no habiendo terminado la adolescencia, ya tuvieron sus propios niños y los mismos asisten ahora a las aulas a las que sus padres acudían poco tiempo antes.
Toda esta situación y muchas otras más dramáticas aún, son parte de la historia de vida de muchísima gente que conforma barrios enteros, donde tienen sus propios códigos ya que este tipo de casos, son moneda corriente y para los lugareños eso ya no es sorpresa.
Entonces, cuando uno analiza cómo se criaron estos niños, la pregunta surge ¿dónde están los padres?, ¿dónde quedaron esos hombres que procrearon estas criaturas y no se hicieron cargo de enseñarles que la vida les tiene preparadas otras cosas que deben ser vividas en su tiempo? Lamentablemente la ausencia de gente que se responsabilice por sus hijos para enseñarles valores de vida, campea. Y después pasa de todo, andan sin rumbo, y la sociedad se pregunta porqué tanta violencia.

HUGO LEMOS

 







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...