El futuro del emprendedurismo son los estudiantes

A pesar de que la actividad emprendedora se fomente, más o menos de manera aún desarticulada e incipiente, desde variados espacios, el desarrollo del emprendedurismo como tal es una cuestión de la sociedad civil en su conjunto y no debería recaer en las buenas voluntades del gobierno de turno o de unas pocas organizaciones sin fines de lucro. Al fin y al cabo, el fomento del espíritu emprendedor termina por convertirse en el germinador de las nuevas generaciones de empresarios, creadores de empleo en el largo plazo y por todo ello siendo una cuestión qerasmus-jovenes-emprendedores_ampliacion-702x336ue nos atañe a todos o al menos debería.
Hablar de desarrollo económico en el largo plazo nos remite a dimensionar que la construcción del futuro se hace, antes que nada, dentro del tiempo presente y es justamente desde allí que se logra influir en cuestiones que trascienden la inmediatez.
Al tener como punto de convergencia el desarrollo económico desde una perspectiva que tenga a la actividad emprendedora como medio, termina siendo provocador recordar que no es solamente con una mejora de infraestructura, el logro de una estabilidad macroeconómica y un sistema de salud eficiente, entre otros pilares que prioriza el Índice de Competitividad Global (GCI) que se logra llegar a esa meta. Si alguien no “dispara” el proceso emprendedor, la dinamización de las economías no es posible, al fin y al cabo, la mano invisible ocurre sí y sólo si hay un emprendedor con sed de crear algo.
El objetivo del presente artículo de Link de El Pueblo, es invitar al lector a reflexionar sobre la importancia que tienen las nuevas generaciones de empresarios que se forman dentro del sistema educativo y de qu é manera un enfoque articulado e integral que tenga el foco en el espíritu emprendedor contribuye al desarrollo económico en el largo plazo.

El emprendedurismo no es nuevo
De igual modo que el genoma humano existía mucho antes de 2003, año en el que se publica la primera secuenciación completa del mismo con un 99, 99% de fidelidad, el emprendedurismo es una realidad mucho antes de que autores como Joseph A. Schumpeter y Peter F. Drucker, visionarios que escribieran sobre el mismo, mucho antes del ruido actual.
… la función de los emprendedores es la de reformar o revolucionar las formas de producir poniendo en uso una invención o, más en general, una posibilidad tecnológica aún no probada de producir una mercancíEmprendedurismo-economiaa nueva o de producir una ya conocida en una forma nueva: abriendo una nueva fuente de abastecimiento de materias primas o un nuevo mercado, reorganizando la empresa, etcétera. Actuar con confianza más allá del horizonte de lo conocido y vencer la resistencia del medio requiere aptitudes que solo están presentes en una pequeña fracción de la población y que definen tanto el tipo como la función del emprendedor
Joseph A. Schumpeter
Hemos pregonado sobre la importancia de la formación en emprendedurismo en todas las edades, a diferencia de disciplinas como la física, las matemáticas o la química, que se desarrollan dentro de círculos universitarios de docentes e investigadores, al referirnos a emprendimiento, el mismo se gesta a partir de lo que ocurre fuera de cuatro paredes de una comunidad académica, se produce en las calles y hacia allí es que la perspectiva técnica se dirige para construir los métodos de trabajo.

Téngase en cuenta que la herramienta empresa, no es resultado de la educación. Son los sistemas educativos alrededor del mundo, los que hace tres o cuatro décadas han comenzado a incorporar el tema a medida que la sociedad civil, por alguna circunstancia u otra, ha visualizado en el aprendizaje de emprendedurismo, un camino que permita revalorizar el rol del empresario dentro de cualquier región. El emprendedurismo, fiebre de por medio, un aspecto al que hemos hecho mención en más de una oportunidad desde 2015, no es una moda ni nada por el estilo; ha estado, está y difícilmente deje de estar mientras haya personas que se organicen en la incertidumbre, asuman riesgos y persigan metas.
Si quedarán dudas de que lo descripto en el párrafo anterior no es así, cabrá con ver el film del director de cine Stanley Kubrick, 2001: Odisea en el espacio1, específicamente al inicio en el que un primate utiliza un hueso como herramienta; allí, en algo tan sencillo, hizo una innovación y desde entonces, muchas veces a ensayo y error, las sociedades evolucionan.

Emprendedurismo para todosTechilustracion
Más allá de las definiciones que haya sobre el empresario, cada vez más lejos queda una exclusiva percepción colectiva de que la creación de una empresa o negocios, asumiendo riesgos financieros, ocurre con la esperanza de obtener ganancias y nada más. Emprendedurismo para todos, no es defender la búsqueda de que todos de manera indiscutida gestionen un negocio.
Todos somos emprendedores. Al hablar del desafío educativo del emprendedurismo, surge de manera natural la noción de que el mismo trasciende las profesiones y oficios, al fin y al cabo, si bien el término emprendedor como tal estuvo inicialmente asociado a empresas solamente, al vivir en un mundo de organizaciones termina toando sentido afirmar la importancia que tienen las personas que componen la estructura organizacional y cómo las mismas, aportan valor desde el lugar que ubican.
Atrás del emprendedurismo, el concepto de la innovación se erige como un tema central que da sentido a lo mencionado anteriormente. Y el aumento del protagonismo que tiene la innovación en la actualidad, no es una casualidad ni mucho menos. Dentro de una época caracterizada por una abismal oferta agregada de bienes y servicios en comparación con su demanda, la diferenciación de los modelos de negocios termina siendo la norma a seguir para no quedar obsoletos.
No innovar, tener una postura contraria a la del emprendedor, independientemente si uno es un maestro, un sacerdote, un funcionario público o un empresario, mantenerse en el status quo lleva a que no cambiemos en un cambio de época.

Cercanía entre academia y sector productivo
Desde el aula universitaria se podrán realizar importantes avances técnicos, pero si no se está beneficiando alguien del mismo, de algo nos estaremos perdiendo. El sector productivo, tal como lo definimos, simboliza el entorno organizacional que de alguna u otra forma toma los descubrimientos tecnológicos y los transfiere a la sociedad en su conjunto a través de bienes y servicios mejores.
Hablar de la cercanía entre la educación y ámbito empresarial, lleva a buscar incidir en una cuestión de cultura emprendedora, antes que nada el cambio que permita el pasaje de formar empleados desde los espacios universitarios hacia uno que forme emprendedores, capaces de crear empleo, trae consigo una sinergia que en América Latina y el Caribe, aún sigue siendo casi invisible en comparación con Estados Unidos, Europa y algunos países de Asia.
Los aprendizajes que necesitan adquirir los estudiantes, en relación al emprendedurismo, varían dentro de un amplio abanico de contenidos, yendo desde cuestiones como el manejo de habilidades interpersonales, la capacidad técnica, la organización personal y la toma de decisiones en entornos inciertos, entre otros.
En base a lo mencionado, haremos mención a algunas cuestiones que terminan condicionando la eficacia con la que se trabaja por parte de los emprendedores:
En primer lugar, uno hace mejor que los demás algo de manera natural, cuando lo realiza con pasión. No es una sencilla combinación de palabras lo que nos lleva a argumentar que los emprendedores necesitan tener vocación en el ámbito en que se desempeñan, sino que además el afán de hacer de manera frecuente, deriva en mejorar la eficiencia.
Por otra parte, el cultivo de redes de contactos y el acercamiento a sistemas de apoyo, tales como pre-incubadoras e incubadoras, trae consigo la eliminación de desviaciones entre lo planeado y los resultados que el emprendedor alcanza. Atrás deberían quedar los mitos sobre el riesgo de compartir las ideas, ya que justamente es a medida que uno las comparte, que se vincula más allá de las cuatro paredes del aula, que el emprendedor-estudiante experimenta avances significativos dentro de su proceso.
En último lugar, llevar adelante un proyecto empresarial no es una cuestión de azar, muchas veces una buena decisión sobre qué hacer está en estrecha relación con la capacidad de percibir cuándo una idea es una oportunidad o no. Allí toma sentido, el valor de los procesos de validación que permitan pasar del dicho al hecho y lograr estimar el verdadero techo que tiene un negocio, y por lo tanto su escalabilidad.

Algo más que incubadoras ociosas
Si bien, en los últimos años sólo en Uruguay la totalidad de instituciones de educación terciaria cuentan con al menos un programa de fomento al emprendedurismo, es posible al tomar distancia encontrar un gran cuello de botella; se espera que incubadoras creen, muchas veces a los ponchazos, emprendedores cuando los mismos no fueron estimulados para ser emprendedores desde temprana edad.
Zig Ziglar, escritor y orador estadounidense, decía No construyes un negocio. Construyes gente, y la gente construye un negocio. Todo en emprendedurismo, gira antes que nada en relación a las personas, y por lo tanto el logro de mecanismos de apoyo, sin importar si vienen desde el sector público, sector privado o academia, es en realidad la sociedad civil en su conjunto la que termina incidiendo en que tanto el emprendedurismo como otras urgencias, aparezcan dentro de las agendas sociales.
Quizás sea a través de la revalorización del emprendedor que tenemos al lado y no el showman que nos cuenta historias en la que de la noche a la mañana se hizo millonario que podamos apalancar el futuro del emprendedurismo. Cuando los estudiantes entiendan que hay un Mark Zuckerberg en su localidad, en su ciudad, en su barrio, en ese momento los estudiantes serán la base del emprendedurismo que vendrá.
Lic. Nicolás Remedi Rumi







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