El futuro no se predice, se controla

Aunque la meta del emprendedor sea una sola dentro de un proceso de pre-incubación: validación técnica y comercial del modelo de negocios. No son pocas las alternativas que se manejan metodológicamente para lograr resultados. En esa misma línea, desde hace algunos años el concepto de efectividad emprendedora comienza a emerger y posicionarse como una variante que no pierde de vista al equipo emprendedor y los resultados que el mismo alcanza.

En el artículo anterior de Link de Diario El Pueblo titulado El detrás de escena, el verdadero camino del emprendedor, publicado el pasado 14 de noviembre de 2018, escribíamos:
La efectividad como una variable fundamental para optimizar el proceso emprendidea-1880978_960_720edor en su conjunto es, sin dudas, el mejor remedio para la miopía del emprendedor, el cual por definición a medida que comienza a ejecutar su plan de acción se desvía.
Efectividad es lograr, blanco o negro, hitos que permitan de manera significativa acercar al emprendedor hacia la visión que tenga definida de él como sujeto y su proyecto empresarial. Tiene sentido por lo tanto, afirmar que no es la redacción de un plan de negocios, el acceso a financiamiento o la formalización un camino obvio si es que los mismos no aportan verdaderamente a lo buscado: al fin y al cabo, son meros medios para llegar a un fin.
Probablemente, la habilitación se convierta en un hito si es que sin la misma no es posible operar en un mercado determinado, no obstante, tramitar un financiamiento bancario si es que acaso existiera otra alternativa, posible por cierto, para poder permitir al emprendedor no caer un una piscina de dulce de leche, termina por lo tanto no siendo un verdadero hito sino la existencia de una miopía emprendedora.

Sobre la miopía emprendedora y la planificación
La miopía del emprendedor a la que nos referimos, es analógicamente a la de la definición en medicina que dice que, es un problema muy frecuente que produce una visión borrosa o poco clara de los objetos que son lejanos. Muchas veces, contar con un asesor externo que acompañe y guíe con preguntas al emprendedor, permitirá de mejor manera mantenerse enfocado en lo realmente importante a hacer.
Sea por la existencia de «fuerzas» internas o externas al equipo emprendedor, todos los hechos y tendencias confabulan para desviar la planificación. La ocurrencia de desviaciones, una vez monitoreadas obliga a los emprendedores a adaptarse o dejar perecer sus ideas maravillosas.
A partir de lo dicho, es justamente, la necesidad de innovación el mejor antídoto para una etapa caracterizada por la volatilidad de los cambios y la ocurrencia de hechos imponderables lo que lleva a hacerse una serie de preguntas que guían la presente redacción:chess-316657_960_720
Si la planificación como tal no es infalible, ¿Cómo aumentar la probabilidad de lograr efectividad? ¿De qué manera se relaciona la eficacia con las características del emprendedor? ¿Cómo innovar y lograr crear productos y servicios que tengan un nicho de mercado que me permitan superar el valle de la muerte?
La probabilidad aumenta cuando descompongo las grandes metas, muchas veces inalcanzables en objetivos específicos, concretos y medibles. Y si el logro de cuestiones tan delimitadas no es posible, ello debería obligar al emprendedor en su proceso de maduración de la idea, a buscar alternativas: si el plan A o B no funciona, siempre existirá un plan C o D posible.
Todos somos emprendedores, pero no todos somos emprendedores para todo. De la misma manera que Luis Suárez se destaca dentro de una posición en el campo de juego y no en otra, es una irresponsabilidad destinar esfuerzos como emprendedor a temas que no necesariamente tienen un sustento basado en sus verdaderas habilidades, formación y redes de contacto.

El logro de la eficacia, cuando hablamos de innovación, antes que nada es poco probable. Dependiendo de las estadísticas que se analicen la mortalidad de las ideas pasa de un 60 a un 90%. Dicho lo anterior, cabe decir que es fundamental la tolerancia al riesgo para cualquier emprendedor y su equipo. Más allá de eso, lograr que las cosas sucedan, trae consigo la noción de que el control debe realizarse de manera muy frecuente para monitorear y en caso de que ocurran desviaciones; tomar medidas correctivas que favorezcan no descarriarse del camino tomado por el mismo emprendedor.

Efectividad en la incertidumbre
Estamos acostumbrados a leer que vivimos en una etapa de cambios, no obstante, no necesariamente queda muy claro cuál es el mejor medio para lograr la efectividad al momento de poner en marcha un negocio cuando dicho proceso, iterativo por cierto, se gesta bajo muchísima incertidumbre.
Antes se decía que era a través de la redacción de un plan de negocios, sin embargo, en las últimas décadas empieza a quedar cada vez más claro que una mera formulación de un proyecto no nos conduce al primer puerto al cual todos los emprendedores quieren o al menos deberían arribar: generación de las primeras ventas.
Decimos de manera provocativa, que el futuro no se predice cuando aún en las aulas de capacitación sobre emprendimiento se pide a los asistentes que se fijen objetivos y busquen los medios para conseguirlos. Pareciera una gran ingenuidad, la creencia de que como emprendedor o futuro empresario; todo lo que quiero, puedo.
Bajo ese criterio mencionado en los párrafos anteriores, siguiendo los enfoques tradiciona22les al detectar una oportunidad cualquiera, bastará con tener un poco de coraje y esforzarse como para que sea cuestión de tiempo para lograr resultados: grueso error. Aunque «EL» negocio sea instalar una agencia de publicidad, no todo «capitán» puede liderar con la misma eficacia ese «barco» llamado empresa.
Porque más que la idea, lo que importa verdaderamente son las habilidades del equipo humano. No es lo mismo invertir esfuerzos en la creación de una casa de té, siendo un cocinero apasionado y con formación, que un mero «oportunista» que entiende que falta una oferta gastronómica en su ciudad o dicho de otra manera emprendedor kamikaze.

Alcance, cronograma y presupuesto
Recetas mágicas no existen, si alguien dijera que sí, en realidad estaría siendo poco sincero. Al fin y al cabo, cualquier intento de crear una metodología de cómo crear empresas nuevas es la tentativa búsqueda de crear reglas a prueba de todo en un entorno cambiante.
Si lo anterior no fuera cierto, argumentación que de hecho, defendemos, entonces cabe la generación de duda al lector sobre cuál es la verdadera meta a perseguir. Si todo lo que planifico se desvía, entra en juego una interrelación de tres conceptos: cronograma, presupuesto y alcance; si cambia uno, se cambian los otros dos restantes.
A modo de ejemplo; podríamos decir que el objetivo es lanzar un nuevo producto; ello de manera innata trae consigo la necesaria ejecución de un cronograma y el mismo, para poder financiarse, cuenta con un presupuesto que debe ejecutarse de manera eficiente. No obstante, cualquier variación en uno de los tres elementos descriptos lleva a variaciones en la trilogía a la que se hace referencia: con menos presupuesto, se realizarán menos actividades y por lo tanto, el producto final no será el mismo. De igual manera, modificar los atributos del producto trae consigo que se deban incorporar nuevas actividades y con ello, un nuevo presupuesto aparece.
En más de una oportunidad, hemos dicho que el principal error que se comete en la gestión de proyectos es en la definición de alcance, precisamente por la existencia de desviaciones en el cronograma y en el presupuesto.
Por deducción, para evitar errores en la definición del alcance, lo primero a definir y entender es cuál es el presupuesto con el que efectivamente se cuenta, definir actividades dentro del cronograma que estén en gran medida relacionadas con el área de influencia del equipo emprendedor y posteriormente, recién allí, comenzar a esgrimir lo que realmente es posible hacer: el alcance, así se avanza.
Cuánto más concreto y basado en las capacidades del emprendedor, luego de responder preguntas sobre quién es el equipo, qué saben hacer y a quién conocen, la efectividad será mayor y con ello, la eficiencia de lo planificado un hecho.

Controlar el futuro
Si bien hay una fuerte retórica que invita a la hipotética creencia de que el futuro efectivamente se puede controlar. El verdadero significado detrás del control, está asociado a dos aspectos que conviven de manera armónica: ejecución y control.
Si bien termina siendo una cuestión fundamental para las escuelas científicas y clásicas de administración, la noción de planificación. También termina siendo un aspecto no menor que el foco de los esfuerzos parte desde su concepción, desde áreas sobre las cuáles no se dé tanta preponderancia a lo incierto ni a la asunción de riesgos.
Parece evidente que vivimos paradójicamente en una época que sobre-valora las retrospectivas con premisas que llevan a imaginar una nación en un futuro lejano, no obstante, aún ni los mejores meteorólogos dejan de cometer errores en la actualidad sobre el tiempo climático de los próximos días, a partir de allí, ¿qué sentido tiene sentar las bases de un proceso emprendedor en pronósticos?, al fin y al cabo, lo realmente importante son los resultados y no las palabras.
Entendiendo cuáles son los recursos que se tienen, toma sentido recién en ese momento, comenzar a definir los objetivos que sean posibles y por ende, tengan una mayor probabilidad de que se puedan lograr. La consecución de objetivos, termina siendo un efecto, un resultado, generado por las mismas bases desde la cual emerge el modelo metodológico sobre el que se apoya el emprendedor.
Al controlar el futuro, no lo pronostico sino que controlo cómo se comporta a medida que avanza la ejecución y por lo tanto, termina siendo más importante la noción de cuánto el emprendedor está dispuesto a arriesgarse y por ende, de qué manera va gestionando las contingencias que experimenta diariamente.
Lic. Nicolás Remedi Rumi








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