EL PAÍS QUE VENDRÁ

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Culminada una primera instancia del período eleccionario uruguayo, muchas son las interrogantes y las quimeras que quedaron por el camino.
Algunos compatriotas se sienten triunfadores; otros no tanto. Quién sí, podemos decir que se sabe triunfante, es la Democracia, cuya fiesta cívica ha sido ejemplar, más allá del incuestionable escenario de rivalidad y hasta cierto fanatismo, que se pudo ver en los bandos concurrentes. MANODURAYPLOMO copia
Hoy, el Uruguay entero sabe que, no podrá proyectar su futuro, sin el diálogo entre la clase política, ese mismo diálogo que durante años se vio impedido, sea por la soberbia de quienes creían ser los dueños de la verdad absoluta y, amparados en sus mayorías parlamentarias, desdeñaban al resto del país; sea por las muchas veces poco firme oposición llevada adelante por los partidos de la otra mitad.
El que por fin podamos divisar siquiera en el horizonte la posibilidad de que puedan crearse políticas de estado surgidas del acuerdo de los referentes nacionales, legítimos representantes de la voluntad popular, que podrán dejar de lado sus diferencias por el supremo interés de nuestra patria, buscando los consensos y los puntos de encuentro, nos da una esperanza de futuro y de reencuentro, que echa por tierra el negativo criterio inculcado en los últimos quince años, de que existían Orientales buenos y malos, patriotas y vende patria, por el simple hecho, de pensar distinto.
Creemos que el pueblo de la República, ha entendido que debemos dejar de lado tanto enfrentamiento estéril, y comenzar de una buena vez a crear los puentes y tender las redes necesarias para que Uruguay empiece a dar sus pasos de manera sólida, en este Siglo XXI que golpea a nuestra puerta, y nos reclama madurez y sensatez.
El tiempo que se viene, deberá ser de entendimiento y colaboración, o veremos derrumbarse la torre de naipes; en el tiempo que se avecina, se tendrá que transitar por el camino del disentir cortés y de mano tendida, pues hemos visto en sobrados ejemplos, que los problemas de Uruguay, no son de tal o cual colectividad partidaria, sino que los problemas de Uruguay, son de todos los Uruguayos.
Quienes gobiernen en los próximos años, desde el Palacio Legislativo y la Torre Ejecutiva, tendrán la enorme responsabilidad de divisar el porvenir, con responsabilidad y hasta con algo de futurología. Quienes detenten el grandísimo honor de ser los voceros del sentir ciudadano, serán los que emprendan la importantísima tarea de velar por la Justicia, para ellos y sus adversarios, para sus hijos y los hijos de sus adversarios; forjando, juntos, no más individualmente, el País que vendrá.