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EL ÚLTIMO ACTO ARTIGUISTA, EN AUSENCIA DE ARTIGAS

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Aprendiendo un poco de historia con la Profesora Ofelia Piegas, fuente inagotable de conocimientos, cuya palabra es siempre un enorme placer escuchar; nos indicaba que, fiel a la concepción jurídica heredada de la propia España, que se remontaba a los tiempos del Imperio Romano y el “ius abutendi” (derecho absoluto de propiedad); la Independencia de América se gestó en el pleno ejercicio de la soberanía –en el entendido de que el pueblo poseía la propiedad del Estado-, haciendo uso de las leyes fundamentales que estaban más allá del poder del Rey o de quien estuviera al frente del Estado, que posibilitaban que el poder se retrotrajera al pueblo, ante la vacante de la dirigencia, lo cual sucedió en España, tras la invasión napoleónica.

Con ese espíritu, la emancipación de las colonias se erigió, aunque parezca extraño, dentro de la más clara legalidad y cumplimiento al derecho español; lo que transformó a Artigas, en el verdadero e indudable revolucionario rioplatense y gran transgresor, ya que la llamada Revolución de Mayo y su Junta, no hizo más que apegarse a las normas de la Madre Patria; no teniendo en mente la Independencia del Virreinato, lo que sí plasmó Artigas en las Instrucciones del Año XIII, con la idea del abatimiento de la monarquía, la independencia y el federalismo.
Los Orientales, sin Artigas; abandonados por Montevideo; traicionados por Buenos Aires; invadidos por Portugal primero y Brasil después; continuaron estoicos su marcha hacia su libertad, entre el unitarismo y el federalismo, entre tirios y troyanos, arremetiendo contra el centralismo porteño y la dominación extranjera; sin claudicar de aquélla utopía que, se estaba logrando en territorio de las Provincias Unidas, y que se veía perdida en suelo de la vieja Banda Oriental.
Así se llegó al 25 de Agosto de 1825, cuando en la Piedra Alta, Florida, se reunió la Sala de Representantes, para aprobar las Leyes Fundamentales de la Florida: LEY DE INDEPENDENCIA: 1) Declara írritos, nulos, disueltos y de ningún valor para siempre todos los actos de incorporación, reconocimiento, aclamaciones y juramentos arrancados a los pueblos de la Provincia Oriental por la violencia de la fuerza, unida a la perfidia de los intrusos poderes de Portugal y el Brasil, que la han tiranizado, hollado y usurpado sus inalienables derechos, sujetándola al yugo de un absoluto despotismo desde el año 1817 hasta el presente de 1825 (…). 2) En consecuencia de la anterior declaración, reasumiendo la Provincia Oriental la plenitud de los derechos, libertades y prerrogativas inherentes a los demás pueblos de la tierra, se declara de hecho y de derecho libre e independiente del Rey de Portugal, del Emperador del Brasil y de cualquier otro del universo, y con amplio y pleno poder para darse las formas que en uso y ejercicio de su soberanía estime convenientes.
LEY DE UNION: En virtud de la soberanía ordinaria y extraordinaria que legalmente inviste (…) (la Sala de Representantes), declara que su voto general, constante, solemne y decidido es y debe ser por la unidad con las demás provincias argentinas a las que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce.
Que, por lo tanto, ha sancionado y decreta por ley fundamental, lo siguiente: queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de este nombre en el territorio de Sud América por ser la libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen, manifestada por testimonios irrefragables y esfuerzos heroicos desde el primer período de la regeneración política de las Provincias.
LEY DEL PABELLON: Establecía, como enseña de la Provincia, un pabellón, (…) compuesto de tres franjas horizontales, celeste, blanco y punzó, por ahora, hasta tanto que incorporados los diputados de esta Provincia a la soberanía nacional, se enarbole el reconocido por el de las unidades del Río de la Plata a que pertenece.
Gran parte de la historiografía patria considera que, la verdadera razón de nuestra Independencia, radica en la propuesta del embajador británico, Lord John Ponsonby, de crear un estado independiente entre Argentina y Brasil, que pusiera fin a las controversias por éste territorio y no se continuase perjudicando los intereses comerciales del Imperio Británico; por lo cual ésta, no fue tal; aunque no se desconoce la indudable autonomía de un pueblo que, en el acierto o en el error, tomó decisiones claras sobre su destino, el que comenzó a trazar, no sin vaivenes, con la gesta heroica de la “Redota”, momento en el que se constituyó como Nación.
En base a dichos argumentos, los que compartimos, deberíamos considerar, sin más, que la Declaratoria de Independencia, fue el último acto artiguista, en ausencia de Artigas.