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EL URUGUAY DE LAS DESCALIFICACIONES

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. En los últimos tiempos, Uruguay atraviesa un período de soberbia por parte de algunos de los actuales gobernantes, el partido político que lo sustenta y por determinados actores sociales, que se han respaldado en el ser izquierdista, para blandir la bandera de la autoridad mora, intelectual y filosófica, arremetiendo contra todo aquel que ose contradecir la doctrina; aún, los que hasta hace poco tiempo, fueron como ellos.
Meses atrás, el destacadísimo y reconocido humorista compatriota, Petru Valensky, fue blanco de duras críticas por parte de simpatizantes del gobierno, al apoyar la iniciativa llevada a cabo por el Senador nacionalista Jorge Larrañaga, quien pretende reformar la Constitución y crear una Guardia Nacional para combatir la inseguridad.
En los últimos días, el actor Franklyn Rodríguez, también fue atacado por las huestes frentistas, por haberse atrevido a criticar, en una entrevista que le concedió al semanario Voces el 16 de junio pasado. En ella se refirió duramente al programa “Socio Espectacular” del Teatro El Galpón y a figuras de izquierda como el expresidente José Mujica y a la exfiscal Mirtha Guianze (por este último caso pidió disculpas). Por esas declaraciones, la obra dirigida por Mario Morgan que Rodríguez estaba ensayando en esa misma institución -“El Nombre”- debió irse a preparar a otro lado, entre afirmaciones y desmentidos de haber sido declarado persona no grata. El 11 de julio, la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (FUTI) respaldó a El Galpón. Y ahora la SUA (Sociedad Uruguaya de Actores), luego de estudiar el caso en su Comisión de Ética, tomó esta decisión, en el entendido que esas expresiones afectan la credibilidad y la actividad del sindicato y la profesión.
Pero también, recordemos la penosa arremetida que ha tenido que soportar la escritora Mercedes Vigil, firme detractora del actual gobierno, que llegó al colmo de promover que se le fuera retirado el galardón de Ciudadana Ilustre de Montevideo.
Y así, cuántos casos más de los que no nos hemos enterado, ni nos enteraremos. Situaciones en las que es mejor soportar calladamente la ira de los “administradores” de la verdad, con temor a que la represalia sea aun peor.
Ahora; en honor a la coherencia y en contra del doble discurso, debemos destacar que, del otro lado, del de los opositores al gobierno, ergo, la oposición, también se practica en muchos casos dicho autoritarismo.
En los partidos tradicionales, por ejemplo, no es raro ver que, si algún simpatizante de tal o cual corriente sale a la palestra pública a manifestar una opinión que no se encuentra alineada a la versión oficial, es objeto de los ataques de sus correligionarios; o sucede, hoy que ya comenzó el pre calentamiento electoral, que si surgen nuevos sectores o nuevos dirigentes con visiones diferentes, también sean vilipendiados por los que supuestamente son “compañeros”.
Ni que hablar de lo que sucede con la pésima educación que dan algunos padres a sus hijos cuando increpan violentamente a los docentes tras algún reto educando, sea en primaria o en secundaria. En fin.
La estructura social ha venido sistemáticamente siendo socavada, y vemos su consecuencia en la abominable pérdida de valores; entre ellos, el no debatir concienzudamente, y ante la discrepancia, combatir con la ignorancia, el insulto y la ordinariez intelectual.
Mientras que los que deben dar el ejemplo, como los señores y señoras de los que hicimos mención anteriormente, aumentan la enorme herida a la cultura nacional; el resto de los orientales, no podemos desalentarnos y debemos vencer a lo que quieren transformar en regla, pero que sabremos dejar en el área de las excepciones: el Uruguay de las descalificaciones.